jueves, 15 de marzo de 2018

Crónica del Congreso Mariana de Austria

Los días 27 y 28 de febrero se celebró en la Universidad Autónoma de Madrid el VII Seminario Internacional de Historia Comparada- Red de Sucesión que trató sobre la figura de Mariana de Austria: gobierno, piedad y representación en la Monarquía de España (1649-1696).

El sentido de dicho seminario, como bien apuntó su director, Antonio Álvarez Ossorio, es claro: la regencia de Mariana se caracteriza por tener una plenitud de poderes, además de ser una figura clave dentro del gobierno de la monarquía en las últimas décadas del siglo XVII

De esta manera, la reina madre, ejercerá un papel político discreto pero al mismo tiempo eficaz que no disminuyó durante su exilio en Toledo. Otra de las características de realizar este encuentro es porque el papel de Mariana ha sido relevado de la historiografía desde la época liberal hasta los recientes estudios de Laura Oliván o los artículos publicados por Luis A. Ribot. De esta manera, el objetivo de esta actividad, como bien dijo Esperanza Mo, es dar una nueva visión y más completa de este período histórico pero también de la propia figura de la reina.


Inauguración del seminario. Archivo propio.
El seminario, de carácter interdisciplinar fue inaugurado por la Decana de la Facultad de Filosofía y Letras (Patricia Martínez García), la directora del departamento de Historia Moderna (Esperanza Mó Romero) junto a los directores del congreso (Antonio Álvarez-Ossorio y Álvaro Pascual Chenel).



La sesión inaugural estuvo presidida por Bernardo J. García García (Universidad Complutense de Madrid) con las ponencias de Luis A. Ribot García (UNED-RAH) sobre el papel de Mariana de Austria en la historiografía; y con las aportaciones de Laura Oliván Santaliestra (Universidad de Granada) sobre las políticas de dicha reina entre 1677 hasta su muerte en 1696. Tal y como dijo Luis Ribot, la figura de Mariana ha quedado en el olvido y con una visión muy negativa desde la historiografía liberal del siglo XIX, únicamente centrados en los años en los que fue regente durante la minoría de edad del futuro Carlos II.
Dicha historiografía tenía su base en las sátiras y panfletos de la época de la reina-madre en los que se observaba el apoyo hacia el hijo natural de Felipe IV, don Juan José de Austria. Unido a su "ambición" y su "patria" (austriaca y no española) estaba la de su condición femenina que la historiografía la tildó como una "escasa capacidad para reinar" como planteó el duque de Maura en su libro sobre la vida de Carlos II (actualmente aún vigente para los estudios del reinado). 

Los primeros avances en dar una nueva visión de este personaje histórico viene de la mano de Maria Victoria López Cordon y de Laura Oliván (presente en la sesión) donde se reivindicaba el papel de las mujeres dentro de los momentos políticos y de esta, en concreto, en la cual se crearía todo un espacio cortesano en torno a su figura ya que los elementos de noble y de reina iban por encima de esa condición femenina. Además, en esta ponencia se puso de relevancia que el papel de la Junta de Gobierno que estuvo durante toda la regencia y el posterior reinado, fue un organismo consultivo. Por este motivo, el papel de Mariana era claro: asumiría el poder y el control de la monarquía con total autoridad. Además, Ribot añadió que la oposición que existió durante la regencia no fue contra la persona de la reina si no, más bien, contra los propios ministros que ésta tuvo, ya fuese el padre Nithard o Valenzuela. 
Luis A. Ribot /izq.), Laura Oliván (centro) y
Bernardo J. García García (dcha.) en la primera sesión.
Archivo propio.


Otra de las características de su regencia fue el control de la alta nobleza por parte de la reina en los círculos más próximos a su figura y a la de su hijo, controlando de este modo el juego de las facciones cortesanas. Tanto fue así que éstos fueron los que principalmente apoyaron a don Juan José de Austria, al verse apartados del poder.

Por su parte, Laura Oliván cree que aún hay mucho que descubrir sobre su persona y su regencia. Al igual que Álvarez-Ossorio, hizo hincapié en su papel como una reina que cumpliría con todos los designios femeninos de aquella época. Se enfocó en el papel que tuvo Mariana tras su exilio en Toledo, desde 1676 hasta su muerte en 1696. Durante esos años, explicó, su papel como reina madre era la prudencia, aceptando las decisiones que había tomado hacia su hijo con su casamiento o con la elección de su primer valido, el duque de Medinaceli. Además, se apoyaría en las decisiones tomadas por el Consejo de Estado, que durante la regencia había tenido un papel muy importante al lado de la reina-madre y que aún en ese momento tenía bastantes apoyos dentro de dicha institución. 

El momento clave en el que Mariana volvió a actuar claramente fue tras la muerte de Maria Luisa de Orleans, en el que se acerca a su hijo Carlos y se aloja en el cuarto de los infantes de palacio. Así, la reina-madre pudo influir en su hijo en la decisión de contraer un nuevo matrimonio, en este caso, con Mariana de Neoburgo; pero también en la elección de un nuevo gobernador para los Países Bajos. De esta manera, Mariana lograría ejercer su "matronazgo" dentro del reinado de su hijo.
Ponentes de la segunda sesión. Archivo propio.

La segunda sesión estuvo presidida por el profesor Pedro García Martín (Universidad Autónoma de Madrid) con las ponencias de Silvia Z. Mitchell (Purdue University), Cinzia Cremonini (Università Cattolica del Sacro Cuore di Milano) y nuestra compañera Rocío Martínez López (UNED), creadora del grupo de Facebook sobre Carlos V. 

Por su parte, Silvia Z. Mitchell reivindicó el estudio de las figuras femeninas en los diferentes acontecimientos históricos y, concretamente, el papel de Mariana como reina regente, muy diferente al papel que tuvieron otras reinas consortes o reinas reinantes en el que actuó como reina, gobernadora y tutora. Según ella, es necesario unir la investigación tradicional con una perspectiva de género al mismo tiempo que se estudian los contextos políticos de cada momento histórico, tanto nacionales como internacionales, porque así se pueden realizar investigaciones mucho más objetivas y veraces.

En el caso de Mariana de Austria, su regencia llegó en un momento complicado y difícil para la monarquía española. A través de las fuentes es donde se puede encontrar las diferentes decisiones políticas que llegó a tomar durante su regencia. Por ejemplo, a través de ellas se observa el aumento de la importancia del Consejo de Estado o la importancia del marqués de Aitona a través de su correspondencia diplomática con la propia reina-madre y su importancia dentro del Consejo de Guerra. De esta manera se observa que el papel del padre Nithard como principal ministro de la regente, era mínimo, siendo la autoridad de la reina-madre lo primordial.

Por otra parte, Cinzia Cremonini da la visión de la regencia de Mariana de Austria en el panorama europeo, concretamente en la zona italiana y cómo los aristócratas italianos veían la figura de Mariana de Austria, sobre todo, a su llegada a Milán en 1648 (para casarse con Felipe IV) y cuando se está realizando el viaje de Margarita Teresa en 1666 (para casarse con Maximiliano y ser emperatriz del Sacro Imperio Germánico). A través de las fuentes, Cinzia nos explicó que los aristócratas italianos denominaban a Mariana durante el momento de la regencia como "reina reinante", otorgándole un papel distintivo, un rol simbólico, como nueva representante del poder tras la muerte de su esposo Felipe IV.
Retrato de Mariana de Austria de Carreño de Miranda.
Museo del Prado.

Dentro de este papel de Mariana de Austria en el panorama europeo, Rocío Martínez, hizo referencia a las difíciles relaciones entre España y el Imperio a finales del siglo XVII, sobre todo en el momento en que Margarita de Austria fue emperatriz regente. Las tensiones entre ambas potencias comenzaron antes de la muerte de Felipe IV, cuando se pactó el matrimonio de Maria Teresa con Leopoldo en 1656 (que finalmente no se llevaría a cabo pues esta se casaría con Luis XIV de Francia) que finalmente se aceptaría tras la renuncia de los derechos sucesorios de la corona española por parte de María Teresa, siendo Margarita la sucesora si el príncipe Carlos no tenía descendencia. Ante esta situación, durante los primeros años de la regencia de Mariana de Austria se intentó que dicho matrimonio no tuviese lugar pero la reina-madre no cedería puesto que su idea era conseguir suficientes tropas (gracias a esa unión con el Imperio) contra la Francia del Rey Sol.

Sin embargo, como bien defendió Rocío, el Imperio tenía otras preocupaciones puesto que estaba en guerra con los turcos y no podía ayudar en la causa contra Francia si ésta no atacaba primero los territorios imperiales (debido a la Dieta de Ratisbona). Además, la influencia que tenía Margarita de Austria sobre Leopoldo para ayudar a la monarquía española era nula, teniendo Mariana de Austria que pedir ayuda a la archiduquesa, Anna d eInsbruck, para que le ayudara en su causa.

Esa misma tarde se presentaron las ponencias de Heloïse Hermant (Université de Nice), Ondrej Stolicka (Universidad Autónoma de Madrid) y Antonio José Rodríguez Hernández (UNED), las tres relacionadas con el papel de la reina y el ejército

Heloïse defendió que tras la muerte de Felipe IV hubo un momento de desequilibrio en la corte. Los grandes cortesanos que hasta ese momento habían estado en el poder se acercaron a la figura de don Juan José de Austria puesto que habían sido relegados a un segundo papel por la nueva regente que había apoyado a nuevos ministros como fue el padre Nithard primero o más tarde a Fernando de Valenzuela. A través de los escritos se observan a los diferentes cortesanos y se crea una nueva figura de la reina Mariana de Austria. Comienza a proliferar una gran cantidad de libelos en contra de las decisiones de Mariana a la que llaman "incompetente" y donde don Juan José de Austria aparece como el "defensor del bien común" ante esa inestabilidad entre la junta y el consejo de Estado o entre los diferentes cortesanos. Según Heloïse, la historiografía liberal que trata de forma oscura o inexistente la figura de Mariana proviene de estos escritos políticos de los libelos.
Ponentes de la tercera sesión. Archivo propio.

Por su parte, Ondrej recalcó el papel diplomático que tuvo Mariana de Austria con el ejemplo de las cartas que se enviaba con el embajador imperial, el conde de Harrach sobre todo en el momento de la elección del elector para la gobernación de los Países Bajos.

Antonio José Rodríguez Hernández aportó que la idea de conservación del imperio español se mantuvo durante la regencia de Mariana de Austria donde los Países Bajos seguían siendo importante para los intereses hispanos manteniendo unos 50.000 hombres del ejército en Flandes. Pero también defiende que hubo una reforma dentro del ejercito en ese momento porque se observan medidas racionalizadoras del gasto a través de diversas consultas del ejército y la movilización de recursos (sobre todo hombres) de algunas provincias castellanas por las élites locales gracias a la aportación del comisario general, Diego Sarmiento. Para la defensa de la monarquía, Mariana conseguirá utilizar su influencia dentro del imperio para conseguir reactivar un nuevo ejército en los Países Bajos.

En la segunda sesión de la tarde que estuvo presidida por Saúl Martínez Bermejo (Universidad Autónoma de Madrid) con las ponencias de Julián Lozano Navarro (UGR), Xavier Baró i Queralt (UIC) y Juan Antonio Sánchez Belén (UNED) y centradas sobre el papel religioso de la reina-madre.


Julián Lozano defendió que dentro de la "pietas dinástica", la Compañía de Jesús tuvo su importancia durante la regencia de Mariana de Austria. Los jesuitas crean un arquetipo de "reina santa" en la figura espiritual de Mariana. La primera relación entre la reina-madre y los jesuitas se realiza a través del padre Nithard, su confesor, educándola con un rigorismo moral y una espiritualidad jesuita donde Mariana aparece como el prototipo de mujer devota, una mujer que vivió al estilo de Teresa de Ávila (a través de la descalcez), el culto a La Inmaculada y fiel de la Compañía de Jesus (características propias de la espiritualidad dinástica). Tras la destitución de Nithard, la reina-madre o reina-santa no volverá a tener un confesor jesuita hasta 1676 y controlará a los confesores que tenga para manejarse dentro de la política.
Ponencia de Xavier Baró (centro). A su izq. Julián Lozano
 y  Antonio J. Rodríguez Hernández. A su dcha. la Pfa. Dra. Elena Postigo.
Archivo propio.

Por su parte, Xavier Baró nos explicó que tras la muerte de Felipe IV, durante la regencia de Mariana se realizaron muchos escritos con el objetivo de pedir apoyo en la evangelización de las Islas Marianas, siendo la reina-madre la promotora de dicha misión. Sin embargo, se observa a través de la documentación dos etapas claves: una de idealización donde los primeros contactos son positivos; y una segunda donde esa idealización se acaba rompiendo en 1670 tras el asesinato del misionero jesuita Luis de Medina por los indígenas chamorros. A partir de ese momento es cuando se cobra el pleno sentido para la monarquía estar en dichas islas y tiene la justificación contra "el salvaje". Como consecuencia, en 1672 se produce el martirio de otro misionero, Diego Luis de San Vitores.

Juan Antonio Sánchez Belén, dentro del papel religioso de Mariana de Austria, nos habló sobre la capilla real que se creó para su casa con motivo del exilio a Toledo en 1677. Además contempla que el número que componía su capilla real era mucho más amplio que lo que se establece en la historiografía, gracias a un documento de 1682. En dicho documento se observa que la propia reina-madre intenta ampliar la plantilla de forma considerable convirtiendo a los capellanes de los reyes nuevos de Toledo en capellanes de honor con unas funciones precisas. A pesar de las dificultades que esto creaba, lograría incrementar el número de la planta en 20 capellanes de honor, siendo todos elegidos por ella, teniendo gran parte de ellos unos lazos de parentesco con la burocracia cercana a la figura de la reina.
Ponentes de la primera sesión
del viernes 28 de febrero. Archivo propio.

Al día siguiente, se volvió a retomar las sesiones tras un día intenso y con nuevas perspectivas de estudio sobre la figura de esta mujer reina, madre, gobernadora y santa.
En la primera sesión de la mañana que fue presidida por Fernando Marías Franco (Universidad Autónoma de Madrid) se realizaron las ponencias de Carmen Sanz Ayán (Universidad Complutense de Madrid-RAH), Álvaro Pascual Chenel (UVA) y Ángel Aterido Fernández (UCM) que nos hablaron de los diferentes elementos artísticos de la época como vehículos ideológicos.

En el caso del teatro, Carmen Sanz nos argumentó que a través de las obras teatrales se intentaba realizar una enseñanza moralizadora medioante una gran escenografía y grandes efectos visuales y musicales. Tras la muerte de Felipe IV en 1665, se abrió un debate sobre las representaciones de las comedias dentro del palacio que la reina-madre quería mantener pero no se volverían a realizar hasta la década de 1670 con el debut de las Fieras afemina amor de Calderón de la Barca. Las obras representadas a partir de este momento realizarían alabanzas hacia la reina-madre y, concretamente, a través de esta representación de Calderón se observó el papel fundamental de Mariana y se utilizó como elemento de justificación de su regencia.
Mariana de Austria entregando la corona a Carlos II.
Grabado de Pedro de Villafranca
.
Biblioteca Nacional de Madrid.

Por su parte, Álvaro Pascual nos mostró a través de la iconografía el papel que representaba Mariana de Austria. A través de diferentes imágenes se muestra la función de Mariana como rey, representada con la corona y el cetro como aparece en un privilegio de la época. No sólo a través de la pintura sino también a través de la numismática se encuentra la figura intitulada de la reina-madre como "gobernadora" y "tutora", representada en una imagen doble junto a su hijo. De esta manera se observa la "doble soberanía" que aparecerán en obras como en el grabado de Mariana de Austria entregando la corona a Carlos II realizado por Pedro de Villafranca.

Ante esta situación de la realización de numerosas obras de arte durante la regencia, Ángel Aterido se preguntó si Mariana de Austria vino a la Monarquía española con una colección pictórica propia o lo adquirió durante la regencia. Lo que si se conoce es que tras la muerte de Felipe IV, la reina-madre mantendrá a Juan Bautista Martínez del Mazo como pintor de cámara de Mariana y comenzará a realizar diferentes retratos en el salón de los espejos con la intención de conservar la memoria paterna. Tras el incendio de 1671 de El  Escorial, se tuvo que recuperar la fundación dinástica reponiendo muchos de los retratos que estarían situados en ese salón de los espejos. Posteriormente, tras el exilio de Mariana a Toledo y su llegada al palacio de Uceda en 1767 se vuelve a la proliferación del arte pero no se conoce si esas pinturas estaban dentro de la colección particular de Mariana o formaban parte de la colección de su difunto marido.

La última parte del seminario siguió en la línea del arte a través de las ponencias de Ángel Rodríguez Rebollo (FUE) y Judith Farré Vidal (CSIC) para dar posteriormente una visión del conjunto de la persona de Mariana de Austria gracias a las aportaciones de Leticia de Frutos Sastre (INAEM). Dichas ponencias estuvieron presididas por Margarita Eva Rodríguez García (Universidad Autónoma de Madrid).

Ángel Rodríguez habla de que existió una evolución sobre la imagen de Mariana de Austria tras la muerte de Felipe IV y tras su exilio durante su establecimiento en el palacio de Uceda de Madrid. De esta manera, la decoración de pinturas que estarían en el Alcázar de Madrid y la galería de la reina o el oratorio de la reina se volverá a representar en el palacio de Uceda. Además de que presentaría como la continuadora de esa recepción de la pintura tras el incendio de El Escorial mandando a pintores como Dionisio Mantuano, Carreño de Miranda o Juan Bautista Martínez del Mazo o Herrera el Mozo, la realización de numerosos cuadros para decorar las estancias devastadas por el fuego. Estos artistas, sobre todo Herrera el Mozo o Luca Giordano vuelven a aparecer para la decoración de diversas estancias en el palacio de Uceda entre 1676 y 1679.
Incendio del Monasterio de El Escorial en 1671. Anónimo. Museo del Prado.

Judith Farré nos argumentó que la imagen de la nueva reina llegaría a América y se la asimiló como la persona que daba estabilidad a la monarquía, simbolizándola con el águila y la paloma en el momento de las exequias tras su muerte en 1696. Expuso dos ejemplos concretos de la realización de las exequias de la reina madre: por un lado la que se realizó en Lima y por otro, el de México. El primero fue realizado por el III Conde de la Monclova y dedicó fuerza y dinero (dado de su propia cuenta) para realizar las exequias de Mariana de Austria. Este fasto en la celebración de las exequias daba muestras a la urbe del amor hacia la monarquía y la fidelidad del virrey. El segundo fue realizado por el virrey de Nueva España, Juan de Ortega y Montañés y no hubo tanto dispendio en las dichas exequias como en el caso limeño. Para Judith esto significa algo claro: la diferente personalidad entre los dos virreyes y la competencia entre ambos caracterizadas por el gasto y al mismo tiempo por el gusto.

Para finalizar la sesión, Leticia de Frutos nos habló de que tras su muerte en 1696 hubo un proceso de santificación de la reina-madre iniciada por el cardenal Portocarrero. En él, se intentó identificar a la reina luna y a las Amazonas con Mariana de Austria con la intención de justificar la presencia de las mujeres en el poder como se observa en la Batalla de las Amazonas de Luca Giordano, cuadro encargado por el VII marqués del Carpio. También se la relacionó con Raquel o María bíblicas para mostrarla como ejemplo de madre amorosa por sus hijos y como mujer legítima para gobernar. Además, a través de diferentes obras de Luca Giordano se vinculó la imagen de la reina-santa con diferentes santas femeninas cristianas como por ejemplo Santa Águeda, Santa Bárbara, Santa Brígida, Santa Catalina o Santa Inés cuyas obras aparecen en el inventario de Mariana de Austria del año 1700 y están actualmente en el Museo del Prado.

En definitiva a través de este seminario se han observado nuevas perspectivas historiográficas sobre la figura de Mariana de Austria y el mundo femenino del siglo XVII que había sido oscurecida por la historiografía liberal del siglo XIX; y de una manera interdisciplinar. También se vio como se legitimó y definió la regencia de la reina en diferentes zonas de la Monarquía llamándola "gobernadora", "reina-reinante", "reina madre" o "curadora" dando una imagen diferente en cada lugar. Al mismo tiempo, se intentó acercar al universo material de Mariana a través de la utilización de diferentes espacios dentro de los palacios reales, en Toledo o en el palacio de Uceda; de su devoción religiosa o de su influencia en la política sobre sus ministros. rompiendo la idea que se ha ido manteniendo sobre el papel de Nithard o Valenzuela dentro de la estructura del gobierno.

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