jueves, 22 de marzo de 2018

Crónica del Congreso Internacional "Mujer, Violencia e Inquisición"

Hace dos semanas nos acercamos a la Universidad Autónoma de Madrid para asistir al Congreso Internacional "Mujer, Violencia e Inquisición" realizado los días 7, 8 y 9 de marzo en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras.

Acto inaugural del congreso.
Dicho acto estuvo dirigido por la profesora de Literatura Española, María Jesús Zamora Calvo y organizado por las estudiantes Rocío Pérez Gironda y Sara Hernández Fernández y el objetivo de dicho congreso era dar "una visión variada y justa" de la mujer ante el tribunal de la Santa Inquisición española y novohispana a través de 18 conferencias, realizadas por investigadores especializados en distintas metodologías.

Junto a la directora del congreso, la bienvenida nos la dieron la Decana de la Facultad de Filosofía y Letras, Patricia Martínez; el Vicedecano de Estudiantes y Actividades Culturales, Santiago Palacios; la Directora del Departamento de Filología Española, Ana Serradilla; y la Directora de la Unidad de Igualdad de Género, Cristina García Sainz. El color de las sesiones de ese día fue el negro, color de la noche, de la confusión y del miedo.

Tras la inauguración, el primer día tuvimos seis maravillosas sesiones, con una asistencia de público espectacular. En la primera sesión,Alberto Ortiz, de la Universidad Autónoma de Zacatecas; y Cecilia López, profesora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (unidad Morelia) de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos hablaron sobre dos casos concretos de mujeres a las que se las acusaron ante la Inquisición novohispana pero que murieron antes de que sus resoluciones saliesen. En primer lugar, Catalina de Miranda, mujer de la Nueva España del siglo XVII. En segundo lugar, de María Guadalupe, una mujer mulata que vivió en la zona de Michoacán en el siglo XVIII.

En primer lugar, Alberto Ortiz, nos expuso el caso de Catalina de Miranda. Para él, los requisitos para que una mujer de esa época fuera victimizada eran los siguientes: además de ser mujer, que estuviera sola, que fuese pobre y, además, anciana. Todas estas características se juntan a la idea de que el único sustento para poder sobrevivir era a través de las limosnas o el celestinaje. 

Las prácticas supersticiosas de magia y hechicería se mueven hacia el extremo de la brujería por parte de la sociedad del momento. Como consecuencia, estas mujeres son consideradas un "peligro social" bajo el dogma cristiano y, por tanto, acusadas ante la Santa Inquisición. En el caso de Catalina de Miranda, su proceso inquisitorial comenzó en 1605 y, a través de él se observa cómo se confundían los límites entre hechicería y brujería y la forma que tenía ese sistema jurídico para culpabilizar a las mujeres. No obstante, por suerte o por desgracia, Catalina murió antes de la resolución de su causa.

Por su parte, Cecilia López,  nos habló de María Guadalupe que fue denunciada a la Inquisición novohispana en 1760 y cuyo caso se volvió a retomar por el Santo Oficio a finales de dicha década. 

La investigadora nos relató que esto ocurrió porque en un primer momento la justicia local no se creía la acusación que la hija de esta mujer realizó sobre ella y, aunque mandaron diligencias a la Santa Inquisición de México, ésta no actuó hasta que se volvieron a realizar denuncias contra María Guadalupe. Lo curioso de este caso, según nos explicó la profesora, es el uso de los llamados fetiches que aparecen cosidos al expediente de dicha mujer. Muñecos que Guadalupe utilizaba con el objetivo de conseguir todas sus fantasías y propósitos. Igual que en el casto de Catalina de Miranda, esta mujer también murió antes de que el Santo Oficio dictara la sentencia en septiembre de 1768.


Piedra escrita descubierta en Cenicientos (Madrid)
Culto a la diosa Diana
Tras el descanso habló Alejandra Guzmán Almagro, profesora de la Universidad de Barcelona que nos relató la evolución de la diosa romana Diana en la tradición cristiana. Nos habló de que esa diosa a la que se la representaba con la luz o la virginidad, se fue cambiando por otra imagen, la llamada "Diana Triformis" en donde se la vinculaba con la luna, a Hécate infernal o a Selene, como diosa lunar. De esta manera, tras la cristianización en la Península, su culto fue disminuyendo salvo en el caso de algunas mujeres que aún seguían idolatrándola cuando buscaban marido, tener un hijo, etc. Fue a partir del siglo VI cuando esta divinidad comienza a vincularse con el demonio y los espíritus malignos de la misma forma que todos los dioses antiguos. 

El objetivo de esto era, a fin de cuentas, eliminar viejas divinidades para sustituirlas por un Dios único. Además, a partir del Concilio de Toledo, el culto a las piedras se comienza a perseguir, en especial el culto a Diana, que se la comienza a vincular con el paganismo, la noche y la brujería. Como consecuencia de ello, los seguidores de Diana tuvieron que darle simbología cristiana a sus lugares sagrados para salvaguardarse de esa persecución.

Rafael M. Mérida Jiménez, de la Universidad de Lleida, trató sobre la documentación inquisitorial de las mujeres en la Corona de Aragón, concretamente contra la sodomía. Según la pragmática de 1497 ordenada por los Reyes Católicos, la sodomía quedó prohibida en todos sus territorios. No obstante, según defiende Rafael, esto no se aplicó de la misma forma. En el caso de Aragón, en ninguno de los tres tribunales que hubo del Santo Oficio (que dependía de la Suprema) encontramos casos contra sodomía entre mujeres, algo que no implica que no existiese sino que los moralistas de la época no la enfocaban de la misma manera que entre los hombres, por no ser "perfectas" por la imposibilidad de la mujer de convivir con otra mujer. En este caso, las acusadas eran castigadas a 200 azotes, a la confiscación de sus bienes, al destierro o incluso la muerte.

Sin embargo, si que existen procesos de sodomía entre hombres y mujeres. En este caso, según Rafael, la mayoría de los procesos encontrados eran iniciados por las esposas. También observó que en ese tipo de delitos aparecían acusaciones relacionados con las prácticas no naturales de la fertilidad.
Además, nos mostró la diferencia de los castigos que realizaba el Santo Oficio de la Corona de Aragón y el tribunal seglar, siendo en la mayoría de los casos mucho peores éstas contra los realizados por la Inquisición.


Primeras acciones contra la brujería
en Cataluña y Europa (1420-1450)
Esa misma tarde hablaron Pau Castell Granados, profesor de la Universidad de Barcelona y Javier Fernández Ortea, codirector del proyecto de investigación ciudad carpetano-romana de Caraca. En cuanto al primero, se refirió a la caza de brujas en la zona de Cataluña y cómo su persecución y castigo era diferente según al órgano judicial que se hiciera cargo de los casos. 

Con ello, defendía que los castigos eran mucho más duros si las acusadas por brujería se enfrentaban ante la justicia local civil que ante las que lo hacían al Santo Oficio. Así también el ponente observó cómo la Inquisición fue en este sentido una institución que frenó en Cataluña la llamada "caza de brujas" que estaba realizando la justicia civil, salvando a muchas mujeres de la pena de muerte, lo que crearía una "lucha de poder" entre ambos organismos. 

Por su parte, Javier Fernández (del que ya hemos hablado en este blog) trató de la brujería en La Alcarria, concretamente de la zona de Guadalajara, un lugar donde la presencia de brujas era abundante en los siglos XVI y XVII. Algunos de los casos se encuentran en la exposición "Brujas de la Alcarria" que se realiza en el Monasterio de Monsalud y en donde se puede ver cómo sufría una bruja del siglo XVI a través de las nuevas tecnologías y que todo ello gracias, también, a la población local que ha ayudado a tener un gran éxito.

El segundo día de congreso estuvo caracterizado por el color moradocolor de los gobernantes y poderosos, pero también de la eternidad, que también se le relaciona con la teología y la magia. Este día intervinieron también seis ponentes, distribuido en tres sesiones. En la primera, hablaron Ramón M. Pérez Martínez, profesor de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí; Ana María Masera, de  Unidad de Investigación sobre Representaciones Culturales y Sociales (UDIR) perteneciente a UNAM. En la segunda, la profesora Robin Ann Rice, de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla y María Jesús Torquemada, profesora de la Universidad Complutense de Madrid. En la tercera y última de esa tarde, hablaron Graciela Rodríguez Castañón, profesora de la Universidad Autónoma de Zacatecas, a través de videoconferencia y José Manuel Pedrosa, de la Universidad de Alcalá.

Ramón M. Pérez nos explicó las diferencias entre brujería de la hechicería erótica o amorosa. Según diversos investigadores, la diferencia radica por lo que llaman "pacto con el diablo". Todo ello viene de una tradición cultural y para entender las diversas denuncias hay que leerlo con un motivo literario y no como una causa jurídica, del momento. Así, la configuración de la bruja en los casos inquisitoriales coincide, según Ramón, con la bruja contemporánea, pues se puede encontrar una matriz cultural que va evolucionando con el paso del tiempo. Ejemplo de ello podría ser el uso de ungüentos vegetales o hierbas; el uso de amuletos o las cabezas de golondrinas, que aún hoy en día siguen teniendo un importante papel en la cultural oral, sobre todo en algunos pueblos de Zacatecas.
Por su parte, la profesora Masera, nos habló de algunos casos típicos de hechicería en la Nueva España. Según esta investigadora, había dos tipos de hechiceras, las especialistas, que se dedicaban a enseñar prácticas mágicas; y las beneficiarias, que eran las que aprendían algunas prácticas que veían útiles o necesitaban. La transmisión de esos saberes era a través de la tradición oral, es decir, oraciones, conjuros o hechizos, que se realizaban oralmente. 
También nos expuso las dos categorías del conjuro: el narrativo, donde se hablaba sobre la historia de diferentes santos o santas y a quien se suplicaba un favor; y el breve, compuesto de una sola pieza con repetición de sonidos. También se podía hacer oraciones dedicadas a personas del purgatorio o a seres del infierno, dependiendo de lo que se quisiera pedir.

Las Brujas de Goya. Museo Lázaro Galdiano.
Robin Ann Rice añadió que en el caso de las beatas y en oratorios cristianos novohispanos también había ejemplos de hechicería, como una manera en la que las mujeres podían "empoderarse" dentro de un mundo en el que no eran visibles. Nos expuso el caso de Rosa de Escalante, una mujer respetada que intentó forjar su propia identidad social a través de las fiestas que realizaba en su oratorio. En ese oratorio, según la denuncia del Santo Oficio,  hacían "rituales poco ortodoxos" en la que se festejaba a San Antonio y utilizaban escapularios. 
También nos dio el ejemplo de Marina de San Miguel, una beata de finales del siglo XVI que fue acusada por la Santa Inquisición de México por las visiones que tenía y castigada con 100 latigazos y humillada públicamente. Al igual que Rosa, esta beata, al ser una mujer autodidacta, respetada y que no estaba insertada en un ámbito doméstico tradicional ni completamente en la vida eclesiástica, intentaba crear su propia identidad social.

María Jesús Torquemada nos contó las semejanzas entre las prácticas de hechicería y brujería en España y México a pesar de los diferentes procesos inquisitoriales. Tras la colonización en América, el imaginario colectivo indígena fue sustituido por la tradición mágica europea pero en los conjuros o hechizos se seguían utilizando los mismos elementos y hechos. Ejemplo de ello puede ser el romero, hueso de difunto, los fluidos corporales, las oraciones a santos, etc.

Graciela Rodríguez nos expuso las diferentes prácticas y los diferentes castigos que tuvieron diversas mujeres en Zacatecas durante la Edad Moderna. Al igual que otros investigadores, defendía que había diferencias entre brujería y hechicería y que se utilizaban cánticos y oraciones para conseguir hechizos o conjuros.

Por último, José Manuel Pedrosa nos contó que a través de un caso concreto como fue el de dos brujas acusadas ante la Inquisición de Guatemala en 1706, se creó culturalmente un cuento, llamado, "el sueño del tesoro" donde por la noche salían pájaros de la boca de las mujeres cuando estaban dormidas. Con este testimonio, José Manuel observó que existía el mismo relato un siglo anterior en Francia y en otras partes del mundo.
También nos contó la existencia, hoy en día, de las llamadas "brujas" o "hechiceras" en algunas partes del mundo que perviven por la tradición oral y la superstición social, como en Nigeria con caso del niño Hope

El último día estuvo protagonizado por el color verde, el color de la esperanza, asociado a la tranquilidad y la armonía pero también al renacer, con el que el congreso quería que se comenzase a eliminar la intolerancia hacia la mujer. Estas últimas seis ponencias fueron realizadas por Roberto Morales Estévez, profesor en ESERP Business School de Madrid y miembro de este blog; Bárbara Santiago Medina, de la Universidad Complutense de Madrid; Gunnar W. Knutsen de la Universidad de Bergen; Adelina Sarrión Mora; Beatriz Moncó Rebollo; de la Universidad Complutense y Sonia Pérez-Villanueva, de la Universidad de Lesley.

Por su parte, nuestro compañero Roberto nos estuvo hablando de Elena o Eleno de Céspedes, una mujer que se hizo pasar por hombre y que fue condenada por la Inquisición en 1588 a 200 azotes y a servicios en un hospital durante diez años. Aunque la historia de esta mujer hay muchos trabajos, Roberto enfatizó el prestigio que consiguió y la obtención de los títulos de cirujano y sangrador (títulos que únicamente se daban a los hombres).

Portada de
De Origine et Progressu
ficci sanctae inquisitionis
Bárbara Santiago nos expuso el caso de las gitanas del reino de Valencia como el caso de Josefa del Cabello o Vicenta Eugenio, mujeres que vivieron en la Valencia del siglo XVIII. 

En ambos casos, las mujeres utilizaban diversos "hechizos" y otros trucos para remediar su pobreza y sacar el dinero a las gentes del lugar a través de relatos donde había tesoros escondidos. Por esos actos fueron denunciadas ante el Santo Oficio pero la Inquisición no les prestaba mucha importancia ya que el fin de esas mujeres era engañar y el resto era superstición popular, por lo que no eran casos para el Santo Oficio sino para la justicia secular.

Gunnar nos explicó las diferencias de las condenaciones por la Inquisición en mujeres en España y el resto de Europa, defendiendo que el porcentaje más alto fue por superstición (61%) y el judaísmo (47%) en el reino de Valencia.

Adelina Sarrión recuperó a las beatas y nos expuso el caso de Isabel Herráiz, la beata de Villar de Águila. Esta mujer llevó una espiritualidad y una vida religiosa propia hasta incluso llegar a la vía mística. Sin embargo con el cambio de párroco en el pueblo, las actividades que ella realizaba fueron vistos como excesos endiablados. Finalmente, fue acusada ante la Inquisición y ella reconoció todo lo que había experimentado (sus visiones, sus dolores corporales, la alteración del sueño, etc). Durante su proceso fue llevada a prisión en 1801 en la cual moriría un año después, sin haber concluido su caso. Tras su muerte se suspendió la causa pero se realizó un edicto de fe en el que se fue transgrediendo la verdad sobre esta mujer, defendiendo que no había tenido visiones, que estaba poseída por el demonio, etc.)

En la penúltima ponencia, Beatriz Moncó defendió que la posesión demoníaca es una configuración cultural y que tiene dos ejes. Uno a través de la palabra, donde ésta es importante y se utiliza para expulsar al "demonio". Otro, a través de la conducta, donde se observan actitudes no habituales en los cuales nuestro imaginario cultural lo interpreta como una posesión. 

Según la ponente, esa configuración se construye a través de la doctrina religiosa y la representación social. Por esto, las protagonistas de esas "posesiones demoníacas" eran mujeres de mediana edad que no dependían de un hombre, sabían leer y escribir y no seguían las pautas de la sociedad de aquel momento. El ejemplo que ella expuso fue el de las beatas del convento de San Plácido en tiempos de Felipe IV y en el cual llegó a tal extremo que la Santa Inquisición tuvo que intervenir.

Portada del libro, editado por Editorial 
Academia del Hispanismo
En la última comunicación, Sonia nos expuso las formas que tenía la Inquisición de representar a la misericordia y a la justicia. Según su opinión, la Inquisición a través de la iconografía esconde el sufrimiento femenino, salvo en las pinturas de los actos de fe. Por lo tanto, esta imagen propagandística del Santo Oficio distorsiona la verdadera realidad que se puede ver a través de los diferentes procesos inquisitoriales que se han visto anteriormente.

Las 18 ponencias realizadas son parte de los resultados que dichos investigadores han realizado dentro del proyecto I+D "La mujer frente a la Inquisición española y novohispana" (FEM2016-78192-P). Dichos resultados aparecen de forma más extensa en el libro dirigido por María Jesús López Zamora: Mulieres Inquisitionis. La mujer frente a la Inquisición en España, publicado en 2017, para quien quiera conocer más sobre estas mujeres que fueron  sometidas a denuncias, encarcelamientos, interrogatorios y condenas ante la Inquisición en un mundo donde la mujer no tenia voz.

lunes, 19 de marzo de 2018

Acto de presentación de la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665).Reconfiguración de la Monarquía católica, Tomo III, vols. 1-4

Portada del tomo III. Volumen 4 de la obra. 
Fuente: Polifemo
Reseña realizada por Beatriz Bermejo Rueda, Juan Jiménez Castillo y Miriam Rodríguez para Licencia Histórica.

El 12 de marzo de 2018 se presentó la obra El 12 de marzo de 2018 se presentó la obra La Corte de Felipe IV (1621-1665).Reconfiguración de la Monarquía católica, Tomo III, vols. 1-4, en la sede de la Comunidad de Madrid, calle Alcalá, 31.   

El acto estuvo presidido por tres historiadores de gran renombre: Ricardo García Cárcel, Catedrático de Historia Moderna por la UB; María Soledad Arredondo, Profesora Titular de Literatura España en la UCM y Feliciano Barrios, Secretario Perpetuo de la Real Academia de la Historia  y Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de la UCLA, en una sala que se encontraba completa de público, entre los que cabe destacar a los coordinadores de la obra, el Catedrático José Martínez Millán y el profesor Manuel Rivero Rodríguez, además el editor de la obra publicada en Polifemo Ediciones, Ramón Alba, y otros muchos investigadores, colaboradores y amigos.

En primer lugar, tomó la palabra José Martínez Millán quien expresó su más sincero agradecimiento para todos aquellos que han colaborado en la obra, comenzando por la propia Comunidad de Madrid, la Consejería de Educación e Investigación (MINECO), así como a los más de setenta colaboradores de todo el mundo, que han podido completar lo que él mismo calificó de “una obra grande”, resultado de un estudio interdisciplinar bajo una misma metodología, “el estudio de Corte”; y calificó como original por su estructura: Casa Real, Corte y Reinos. Gracias a esta metodología con dicha investigación se ha introducido la Casa Real dentro de la Historia, estableciendo una revolución metodológica, con un planteamiento y paradigma nuevo.
El profesor Martínez Millán en un momento del acto.
A continuación tomó la palabra el profesor Manuel Rivero Rodríguez quien tuvo agradeció a José Martínez Millán la tarea de haber convencido a una multitud de investigadores para trabajar en este proyecto.  Y dar paso a la propia presentación de la obra por parte de los invitados para presentar la obra.

En primer lugar lo hizo el historiador Ricardo García Cárcel, quien agradeció la invitación y tuvo elogios para los coordinadores de la obra, aunque sentenció que este acto “es un homenaje a Martínez Millán”, como gran cabeza de este proyecto. Destacó su capacidad de trabajo y, principalmente, para hacer equipo, ya que de otra manera hubiera sido imposible terminar este proyecto.

Subrayó el paso fundamental dado desde sus estudios sobre la Inquisición al de la Corte, replanteando las viejas tesis de Marañón en el marco de la Corte de Felipe II. Este fue el inicio de una carrera histórica que de momento termina con esta colección de Felipe IV, que el propio García Cárcel sentenció de la siguiente manera: “me rindo a esta obra”.
María Soledad Arreondo, Feliciano Barrios y Ricardo García Cárcel. 
Destacó el subtítulo utilizado “Reconfiguración de la Monarquía católica”, invitando al debate y presentando una época en la que se produce una crisis de la identidad de la Monarquía, manifestándose principalmente en una nueva relación entre el monarca y Roma. Por último, escogió de entre todos los asuntos de la obra el referente al Gran Memorial del Conde-Duque de Olivares, por ser un personaje “apasionante y con infinidad de arquetipos”, pero sobre todo por la aportación que hace Manuel Rivero al sembrar la duda tanto de la autoría como de la cronología de la propia obra que esta establecida en 1624. Destaca la labor de inducir al debate y ensalza la relación causa-efecto entre el Memorial y las revueltas catalanas de 1640. Para el propio García Cárcel, tras leer la aportación de Rivero Rodríguez le induce a pensar que el Memorial bien pudiera ser una obra de José Patiño más que de Olivares.

La segunda intervención estuvo a cargo de la profesora María Soledad Arredondo Sirodey. Dedicó la mayor parte de su presentación a realizar un minucioso análisis sobre los contenidos dedicados a la parte religiosa y literatura cortesana, sintetizando capítulo a capítulo las aportaciones de cada uno de los investigadores.
De izquierda a derecha: profesor Martínez Millán, María Soledad Arreondo, Ricardo García Cárcel y Feliciano Barrios.
Por último, tomó la palabra Feliciano Barrios Pintado, quien comenzó su intervención resaltando dicho trabajo de la siguiente manera: “es la conclusión de una obra, no de una investigación”. Alabó la figura de Martínez Millán por atreverse a investigar los estudios de la Corte, dado que la historiografía sobre este campo a finales de 1970 era inexistente. Gracias a esta gran obra, la situación actual ha tomado un carácter plenamente renovado. Incidió en el carácter polémico del término “reconfiguración”,  así como en el estudio del Olivares que realiza el profesor Rivero Rodríguez, introduciendo al debate y apostando por una renovación del personaje del que no está todo dicho.

Concluyó elogiando la figura y capacidad de trabajo del coordinador principal,  ya que aún faltaría la presentación del Tomo IV de la obra de Felipe IV, que tiene prevista su publicación a finales de este año 2018.  Finalmente F. Barrios invitó al público a la lectura de la obra y a los historiadores advirtiéndoles lo siguiente: “nadie puede trabajar en la Corte, sin acudir a Martínez Millán”.

jueves, 15 de marzo de 2018

Crónica del Congreso Mariana de Austria

Los días 27 y 28 de febrero se celebró en la Universidad Autónoma de Madrid el VII Seminario Internacional de Historia Comparada- Red de Sucesión que trató sobre la figura de Mariana de Austria: gobierno, piedad y representación en la Monarquía de España (1649-1696).

El sentido de dicho seminario, como bien apuntó su director, Antonio Álvarez Ossorio, es claro: la regencia de Mariana se caracteriza por tener una plenitud de poderes, además de ser una figura clave dentro del gobierno de la monarquía en las últimas décadas del siglo XVII

De esta manera, la reina madre, ejercerá un papel político discreto pero al mismo tiempo eficaz que no disminuyó durante su exilio en Toledo. Otra de las características de realizar este encuentro es porque el papel de Mariana ha sido relevado de la historiografía desde la época liberal hasta los recientes estudios de Laura Oliván o los artículos publicados por Luis A. Ribot. De esta manera, el objetivo de esta actividad, como bien dijo Esperanza Mo, es dar una nueva visión y más completa de este período histórico pero también de la propia figura de la reina.


Inauguración del seminario. Archivo propio.
El seminario, de carácter interdisciplinar fue inaugurado por la Decana de la Facultad de Filosofía y Letras (Patricia Martínez García), la directora del departamento de Historia Moderna (Esperanza Mó Romero) junto a los directores del congreso (Antonio Álvarez-Ossorio y Álvaro Pascual Chenel).



La sesión inaugural estuvo presidida por Bernardo J. García García (Universidad Complutense de Madrid) con las ponencias de Luis A. Ribot García (UNED-RAH) sobre el papel de Mariana de Austria en la historiografía; y con las aportaciones de Laura Oliván Santaliestra (Universidad de Granada) sobre las políticas de dicha reina entre 1677 hasta su muerte en 1696. Tal y como dijo Luis Ribot, la figura de Mariana ha quedado en el olvido y con una visión muy negativa desde la historiografía liberal del siglo XIX, únicamente centrados en los años en los que fue regente durante la minoría de edad del futuro Carlos II.
Dicha historiografía tenía su base en las sátiras y panfletos de la época de la reina-madre en los que se observaba el apoyo hacia el hijo natural de Felipe IV, don Juan José de Austria. Unido a su "ambición" y su "patria" (austriaca y no española) estaba la de su condición femenina que la historiografía la tildó como una "escasa capacidad para reinar" como planteó el duque de Maura en su libro sobre la vida de Carlos II (actualmente aún vigente para los estudios del reinado). 

Los primeros avances en dar una nueva visión de este personaje histórico viene de la mano de Maria Victoria López Cordon y de Laura Oliván (presente en la sesión) donde se reivindicaba el papel de las mujeres dentro de los momentos políticos y de esta, en concreto, en la cual se crearía todo un espacio cortesano en torno a su figura ya que los elementos de noble y de reina iban por encima de esa condición femenina. Además, en esta ponencia se puso de relevancia que el papel de la Junta de Gobierno que estuvo durante toda la regencia y el posterior reinado, fue un organismo consultivo. Por este motivo, el papel de Mariana era claro: asumiría el poder y el control de la monarquía con total autoridad. Además, Ribot añadió que la oposición que existió durante la regencia no fue contra la persona de la reina si no, más bien, contra los propios ministros que ésta tuvo, ya fuese el padre Nithard o Valenzuela. 
Luis A. Ribot /izq.), Laura Oliván (centro) y
Bernardo J. García García (dcha.) en la primera sesión.
Archivo propio.


Otra de las características de su regencia fue el control de la alta nobleza por parte de la reina en los círculos más próximos a su figura y a la de su hijo, controlando de este modo el juego de las facciones cortesanas. Tanto fue así que éstos fueron los que principalmente apoyaron a don Juan José de Austria, al verse apartados del poder.

Por su parte, Laura Oliván cree que aún hay mucho que descubrir sobre su persona y su regencia. Al igual que Álvarez-Ossorio, hizo hincapié en su papel como una reina que cumpliría con todos los designios femeninos de aquella época. Se enfocó en el papel que tuvo Mariana tras su exilio en Toledo, desde 1676 hasta su muerte en 1696. Durante esos años, explicó, su papel como reina madre era la prudencia, aceptando las decisiones que había tomado hacia su hijo con su casamiento o con la elección de su primer valido, el duque de Medinaceli. Además, se apoyaría en las decisiones tomadas por el Consejo de Estado, que durante la regencia había tenido un papel muy importante al lado de la reina-madre y que aún en ese momento tenía bastantes apoyos dentro de dicha institución. 

El momento clave en el que Mariana volvió a actuar claramente fue tras la muerte de Maria Luisa de Orleans, en el que se acerca a su hijo Carlos y se aloja en el cuarto de los infantes de palacio. Así, la reina-madre pudo influir en su hijo en la decisión de contraer un nuevo matrimonio, en este caso, con Mariana de Neoburgo; pero también en la elección de un nuevo gobernador para los Países Bajos. De esta manera, Mariana lograría ejercer su "matronazgo" dentro del reinado de su hijo.
Ponentes de la segunda sesión. Archivo propio.

La segunda sesión estuvo presidida por el profesor Pedro García Martín (Universidad Autónoma de Madrid) con las ponencias de Silvia Z. Mitchell (Purdue University), Cinzia Cremonini (Università Cattolica del Sacro Cuore di Milano) y nuestra compañera Rocío Martínez López (UNED), creadora del grupo de Facebook sobre Carlos V. 

Por su parte, Silvia Z. Mitchell reivindicó el estudio de las figuras femeninas en los diferentes acontecimientos históricos y, concretamente, el papel de Mariana como reina regente, muy diferente al papel que tuvieron otras reinas consortes o reinas reinantes en el que actuó como reina, gobernadora y tutora. Según ella, es necesario unir la investigación tradicional con una perspectiva de género al mismo tiempo que se estudian los contextos políticos de cada momento histórico, tanto nacionales como internacionales, porque así se pueden realizar investigaciones mucho más objetivas y veraces.

En el caso de Mariana de Austria, su regencia llegó en un momento complicado y difícil para la monarquía española. A través de las fuentes es donde se puede encontrar las diferentes decisiones políticas que llegó a tomar durante su regencia. Por ejemplo, a través de ellas se observa el aumento de la importancia del Consejo de Estado o la importancia del marqués de Aitona a través de su correspondencia diplomática con la propia reina-madre y su importancia dentro del Consejo de Guerra. De esta manera se observa que el papel del padre Nithard como principal ministro de la regente, era mínimo, siendo la autoridad de la reina-madre lo primordial.

Por otra parte, Cinzia Cremonini da la visión de la regencia de Mariana de Austria en el panorama europeo, concretamente en la zona italiana y cómo los aristócratas italianos veían la figura de Mariana de Austria, sobre todo, a su llegada a Milán en 1648 (para casarse con Felipe IV) y cuando se está realizando el viaje de Margarita Teresa en 1666 (para casarse con Maximiliano y ser emperatriz del Sacro Imperio Germánico). A través de las fuentes, Cinzia nos explicó que los aristócratas italianos denominaban a Mariana durante el momento de la regencia como "reina reinante", otorgándole un papel distintivo, un rol simbólico, como nueva representante del poder tras la muerte de su esposo Felipe IV.
Retrato de Mariana de Austria de Carreño de Miranda.
Museo del Prado.

Dentro de este papel de Mariana de Austria en el panorama europeo, Rocío Martínez, hizo referencia a las difíciles relaciones entre España y el Imperio a finales del siglo XVII, sobre todo en el momento en que Margarita de Austria fue emperatriz regente. Las tensiones entre ambas potencias comenzaron antes de la muerte de Felipe IV, cuando se pactó el matrimonio de Maria Teresa con Leopoldo en 1656 (que finalmente no se llevaría a cabo pues esta se casaría con Luis XIV de Francia) que finalmente se aceptaría tras la renuncia de los derechos sucesorios de la corona española por parte de María Teresa, siendo Margarita la sucesora si el príncipe Carlos no tenía descendencia. Ante esta situación, durante los primeros años de la regencia de Mariana de Austria se intentó que dicho matrimonio no tuviese lugar pero la reina-madre no cedería puesto que su idea era conseguir suficientes tropas (gracias a esa unión con el Imperio) contra la Francia del Rey Sol.

Sin embargo, como bien defendió Rocío, el Imperio tenía otras preocupaciones puesto que estaba en guerra con los turcos y no podía ayudar en la causa contra Francia si ésta no atacaba primero los territorios imperiales (debido a la Dieta de Ratisbona). Además, la influencia que tenía Margarita de Austria sobre Leopoldo para ayudar a la monarquía española era nula, teniendo Mariana de Austria que pedir ayuda a la archiduquesa, Anna d eInsbruck, para que le ayudara en su causa.

Esa misma tarde se presentaron las ponencias de Heloïse Hermant (Université de Nice), Ondrej Stolicka (Universidad Autónoma de Madrid) y Antonio José Rodríguez Hernández (UNED), las tres relacionadas con el papel de la reina y el ejército

Heloïse defendió que tras la muerte de Felipe IV hubo un momento de desequilibrio en la corte. Los grandes cortesanos que hasta ese momento habían estado en el poder se acercaron a la figura de don Juan José de Austria puesto que habían sido relegados a un segundo papel por la nueva regente que había apoyado a nuevos ministros como fue el padre Nithard primero o más tarde a Fernando de Valenzuela. A través de los escritos se observan a los diferentes cortesanos y se crea una nueva figura de la reina Mariana de Austria. Comienza a proliferar una gran cantidad de libelos en contra de las decisiones de Mariana a la que llaman "incompetente" y donde don Juan José de Austria aparece como el "defensor del bien común" ante esa inestabilidad entre la junta y el consejo de Estado o entre los diferentes cortesanos. Según Heloïse, la historiografía liberal que trata de forma oscura o inexistente la figura de Mariana proviene de estos escritos políticos de los libelos.
Ponentes de la tercera sesión. Archivo propio.

Por su parte, Ondrej recalcó el papel diplomático que tuvo Mariana de Austria con el ejemplo de las cartas que se enviaba con el embajador imperial, el conde de Harrach sobre todo en el momento de la elección del elector para la gobernación de los Países Bajos.

Antonio José Rodríguez Hernández aportó que la idea de conservación del imperio español se mantuvo durante la regencia de Mariana de Austria donde los Países Bajos seguían siendo importante para los intereses hispanos manteniendo unos 50.000 hombres del ejército en Flandes. Pero también defiende que hubo una reforma dentro del ejercito en ese momento porque se observan medidas racionalizadoras del gasto a través de diversas consultas del ejército y la movilización de recursos (sobre todo hombres) de algunas provincias castellanas por las élites locales gracias a la aportación del comisario general, Diego Sarmiento. Para la defensa de la monarquía, Mariana conseguirá utilizar su influencia dentro del imperio para conseguir reactivar un nuevo ejército en los Países Bajos.

En la segunda sesión de la tarde que estuvo presidida por Saúl Martínez Bermejo (Universidad Autónoma de Madrid) con las ponencias de Julián Lozano Navarro (UGR), Xavier Baró i Queralt (UIC) y Juan Antonio Sánchez Belén (UNED) y centradas sobre el papel religioso de la reina-madre.


Julián Lozano defendió que dentro de la "pietas dinástica", la Compañía de Jesús tuvo su importancia durante la regencia de Mariana de Austria. Los jesuitas crean un arquetipo de "reina santa" en la figura espiritual de Mariana. La primera relación entre la reina-madre y los jesuitas se realiza a través del padre Nithard, su confesor, educándola con un rigorismo moral y una espiritualidad jesuita donde Mariana aparece como el prototipo de mujer devota, una mujer que vivió al estilo de Teresa de Ávila (a través de la descalcez), el culto a La Inmaculada y fiel de la Compañía de Jesus (características propias de la espiritualidad dinástica). Tras la destitución de Nithard, la reina-madre o reina-santa no volverá a tener un confesor jesuita hasta 1676 y controlará a los confesores que tenga para manejarse dentro de la política.
Ponencia de Xavier Baró (centro). A su izq. Julián Lozano
 y  Antonio J. Rodríguez Hernández. A su dcha. la Pfa. Dra. Elena Postigo.
Archivo propio.

Por su parte, Xavier Baró nos explicó que tras la muerte de Felipe IV, durante la regencia de Mariana se realizaron muchos escritos con el objetivo de pedir apoyo en la evangelización de las Islas Marianas, siendo la reina-madre la promotora de dicha misión. Sin embargo, se observa a través de la documentación dos etapas claves: una de idealización donde los primeros contactos son positivos; y una segunda donde esa idealización se acaba rompiendo en 1670 tras el asesinato del misionero jesuita Luis de Medina por los indígenas chamorros. A partir de ese momento es cuando se cobra el pleno sentido para la monarquía estar en dichas islas y tiene la justificación contra "el salvaje". Como consecuencia, en 1672 se produce el martirio de otro misionero, Diego Luis de San Vitores.

Juan Antonio Sánchez Belén, dentro del papel religioso de Mariana de Austria, nos habló sobre la capilla real que se creó para su casa con motivo del exilio a Toledo en 1677. Además contempla que el número que componía su capilla real era mucho más amplio que lo que se establece en la historiografía, gracias a un documento de 1682. En dicho documento se observa que la propia reina-madre intenta ampliar la plantilla de forma considerable convirtiendo a los capellanes de los reyes nuevos de Toledo en capellanes de honor con unas funciones precisas. A pesar de las dificultades que esto creaba, lograría incrementar el número de la planta en 20 capellanes de honor, siendo todos elegidos por ella, teniendo gran parte de ellos unos lazos de parentesco con la burocracia cercana a la figura de la reina.
Ponentes de la primera sesión
del viernes 28 de febrero. Archivo propio.

Al día siguiente, se volvió a retomar las sesiones tras un día intenso y con nuevas perspectivas de estudio sobre la figura de esta mujer reina, madre, gobernadora y santa.
En la primera sesión de la mañana que fue presidida por Fernando Marías Franco (Universidad Autónoma de Madrid) se realizaron las ponencias de Carmen Sanz Ayán (Universidad Complutense de Madrid-RAH), Álvaro Pascual Chenel (UVA) y Ángel Aterido Fernández (UCM) que nos hablaron de los diferentes elementos artísticos de la época como vehículos ideológicos.

En el caso del teatro, Carmen Sanz nos argumentó que a través de las obras teatrales se intentaba realizar una enseñanza moralizadora medioante una gran escenografía y grandes efectos visuales y musicales. Tras la muerte de Felipe IV en 1665, se abrió un debate sobre las representaciones de las comedias dentro del palacio que la reina-madre quería mantener pero no se volverían a realizar hasta la década de 1670 con el debut de las Fieras afemina amor de Calderón de la Barca. Las obras representadas a partir de este momento realizarían alabanzas hacia la reina-madre y, concretamente, a través de esta representación de Calderón se observó el papel fundamental de Mariana y se utilizó como elemento de justificación de su regencia.
Mariana de Austria entregando la corona a Carlos II.
Grabado de Pedro de Villafranca
.
Biblioteca Nacional de Madrid.

Por su parte, Álvaro Pascual nos mostró a través de la iconografía el papel que representaba Mariana de Austria. A través de diferentes imágenes se muestra la función de Mariana como rey, representada con la corona y el cetro como aparece en un privilegio de la época. No sólo a través de la pintura sino también a través de la numismática se encuentra la figura intitulada de la reina-madre como "gobernadora" y "tutora", representada en una imagen doble junto a su hijo. De esta manera se observa la "doble soberanía" que aparecerán en obras como en el grabado de Mariana de Austria entregando la corona a Carlos II realizado por Pedro de Villafranca.

Ante esta situación de la realización de numerosas obras de arte durante la regencia, Ángel Aterido se preguntó si Mariana de Austria vino a la Monarquía española con una colección pictórica propia o lo adquirió durante la regencia. Lo que si se conoce es que tras la muerte de Felipe IV, la reina-madre mantendrá a Juan Bautista Martínez del Mazo como pintor de cámara de Mariana y comenzará a realizar diferentes retratos en el salón de los espejos con la intención de conservar la memoria paterna. Tras el incendio de 1671 de El  Escorial, se tuvo que recuperar la fundación dinástica reponiendo muchos de los retratos que estarían situados en ese salón de los espejos. Posteriormente, tras el exilio de Mariana a Toledo y su llegada al palacio de Uceda en 1767 se vuelve a la proliferación del arte pero no se conoce si esas pinturas estaban dentro de la colección particular de Mariana o formaban parte de la colección de su difunto marido.

La última parte del seminario siguió en la línea del arte a través de las ponencias de Ángel Rodríguez Rebollo (FUE) y Judith Farré Vidal (CSIC) para dar posteriormente una visión del conjunto de la persona de Mariana de Austria gracias a las aportaciones de Leticia de Frutos Sastre (INAEM). Dichas ponencias estuvieron presididas por Margarita Eva Rodríguez García (Universidad Autónoma de Madrid).

Ángel Rodríguez habla de que existió una evolución sobre la imagen de Mariana de Austria tras la muerte de Felipe IV y tras su exilio durante su establecimiento en el palacio de Uceda de Madrid. De esta manera, la decoración de pinturas que estarían en el Alcázar de Madrid y la galería de la reina o el oratorio de la reina se volverá a representar en el palacio de Uceda. Además de que presentaría como la continuadora de esa recepción de la pintura tras el incendio de El Escorial mandando a pintores como Dionisio Mantuano, Carreño de Miranda o Juan Bautista Martínez del Mazo o Herrera el Mozo, la realización de numerosos cuadros para decorar las estancias devastadas por el fuego. Estos artistas, sobre todo Herrera el Mozo o Luca Giordano vuelven a aparecer para la decoración de diversas estancias en el palacio de Uceda entre 1676 y 1679.
Incendio del Monasterio de El Escorial en 1671. Anónimo. Museo del Prado.

Judith Farré nos argumentó que la imagen de la nueva reina llegaría a América y se la asimiló como la persona que daba estabilidad a la monarquía, simbolizándola con el águila y la paloma en el momento de las exequias tras su muerte en 1696. Expuso dos ejemplos concretos de la realización de las exequias de la reina madre: por un lado la que se realizó en Lima y por otro, el de México. El primero fue realizado por el III Conde de la Monclova y dedicó fuerza y dinero (dado de su propia cuenta) para realizar las exequias de Mariana de Austria. Este fasto en la celebración de las exequias daba muestras a la urbe del amor hacia la monarquía y la fidelidad del virrey. El segundo fue realizado por el virrey de Nueva España, Juan de Ortega y Montañés y no hubo tanto dispendio en las dichas exequias como en el caso limeño. Para Judith esto significa algo claro: la diferente personalidad entre los dos virreyes y la competencia entre ambos caracterizadas por el gasto y al mismo tiempo por el gusto.

Para finalizar la sesión, Leticia de Frutos nos habló de que tras su muerte en 1696 hubo un proceso de santificación de la reina-madre iniciada por el cardenal Portocarrero. En él, se intentó identificar a la reina luna y a las Amazonas con Mariana de Austria con la intención de justificar la presencia de las mujeres en el poder como se observa en la Batalla de las Amazonas de Luca Giordano, cuadro encargado por el VII marqués del Carpio. También se la relacionó con Raquel o María bíblicas para mostrarla como ejemplo de madre amorosa por sus hijos y como mujer legítima para gobernar. Además, a través de diferentes obras de Luca Giordano se vinculó la imagen de la reina-santa con diferentes santas femeninas cristianas como por ejemplo Santa Águeda, Santa Bárbara, Santa Brígida, Santa Catalina o Santa Inés cuyas obras aparecen en el inventario de Mariana de Austria del año 1700 y están actualmente en el Museo del Prado.

En definitiva a través de este seminario se han observado nuevas perspectivas historiográficas sobre la figura de Mariana de Austria y el mundo femenino del siglo XVII que había sido oscurecida por la historiografía liberal del siglo XIX; y de una manera interdisciplinar. También se vio como se legitimó y definió la regencia de la reina en diferentes zonas de la Monarquía llamándola "gobernadora", "reina-reinante", "reina madre" o "curadora" dando una imagen diferente en cada lugar. Al mismo tiempo, se intentó acercar al universo material de Mariana a través de la utilización de diferentes espacios dentro de los palacios reales, en Toledo o en el palacio de Uceda; de su devoción religiosa o de su influencia en la política sobre sus ministros. rompiendo la idea que se ha ido manteniendo sobre el papel de Nithard o Valenzuela dentro de la estructura del gobierno.

Exposición «Mujeres Libres (1936-1939), precursoras de un mundo nuevo» (Fundación Anselmo Lorenzo)


Durante la pasada Semana Santa decidimos optar por un plan diferente y nos acercamos hasta el madrileño barrio de Arganzuela, donde se encuentra la desconocida Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. Hasta el próximo 15 de abril podéis disfrutar allí de la nueva exposición Mujeres Libres (1936-1939), precursoras de un mundo nuevo, comisariada de forma entusiasta por la historiadora Sonia Lojo. En ella se rinde homenaje y memoria a esta agrupación libertaria no mixta de los años 30 que reivindicaba consignas tan actuales como las que pudimos escuchar en las calles el pasado 8M.
La bandera de MMLL en la muestra (Archivo propio)
La sencilla muestra, organizada con medios modestos pero efectivos en una larga habitación diáfana, responde a un necesario trabajo pendiente de divulgación con vistas al 80 aniversario del primer congreso de Mujeres Libres (MMLL). Viene conformada por diversos recursos que se complementan entre sí: 16 paneles explicativos; vitrinas con cartelería, hemeroteca y archivo fotográfico; proyecciones locutadas; recreaciones sonoras y hasta una reproducción de la bandera de la agrupación, rescatada a partir de las descripciones encontradas en las actas de las asambleas. Todo ello con el fin de conocer quiénes fueron estas mujeres que tanto lucharon por cambiar la mentalidad machista de la España de los años 30.
Las tres fundadoras de MMLL y sus trayectorias (Archivo propio)
La exposición hace un ameno repaso por la gestación de esta organización anarquista, la primera totalmente independiente de un sindicato (en este caso, CNT), contrariamente a lo que venía siendo costumbre en los movimientos feministas de corte obrero. Continúa por sus principales reivindicaciones, enfocadas a enfrentar una doble opresión como mujeres y obreras. Llaman también poderosamente la atención sus ámbitos de actuación, muy centrados en la educación y la formación profesional de niñas y mujeres para prepararlas en toda clase de oficios; sin olvidar el papel y participación activa que llevaron a cabo para ganar la guerra contra el fascismo como guerrilleras o en la retaguardia. Sus planteamientos sobre igualdad, trabajo o sexualidad sorprenderán también a más de una y de dos, por la vigencia y radicalidad de los mismos.
(Archivo propio)
Para terminar, la comisaria Sonia Lojo, quien contestó amablemente a todas nuestras preguntas, resalta que la muestra es importante porque contribuye a rescatar y mantener un legado y unos antecedentes que sirvan como base de la larga lucha de las mujeres por la consecución de la igualdad real. Una organización esta de MMLL sobre la que, por cierto, aún se sabe muy poco y queda como tema de investigación abierto para todos aquellos doctorandos que busquen nuevos retos.
(Archivo propio)
  • MÁS INFORMACIÓN:
Del 17 de marzo al 15 de abril de 2018 (L-V de 10 a 14 y de 17 a 20h) en la sede de la FAL: C/ Peñuelas, 41 (Madrid). Organiza: Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo y CNT

A PARTIR DEL 15 DE ABRIL LA EXPOSICIÓN SERÁ ITINERANTE