jueves, 15 de junio de 2017

Vivo en el número siete, calle Melancolía

No, no me he vuelto loco o, al menos, no más de lo normal. Seguimos hablando de historia, pero la referencia al genial tema homónimo de Joaquín Sabina se me hacía imprescindible porque, efectivamente, vamos a a hablar de la melancolía como motivo de estudio histórico. Más o menos...

Portada del libro de Bartra.
Fuente: librería Alcaná.
Viajemos cual personajes del Ministerio del Tiempo al ya lejano, parece increíble, año 2000. Puedo precisar fecha porque, cuando me acuerdo, tengo la manía de apuntar la fecha en que compro los libros. Recuerdo que me pidieron para la carrera, no para qué asignatura, que me leyera el magnífico libro de Roger Bartra Cultura y melancolía. Las enfermedades del alma en la España del Siglo de Oro. Es uno de esos libros que me marcó y que inició en mí el interés por la melancolía a lo largo de la historia.

En el mismo volumen leí sobre un médico llamado Andrés Velásquez, que nació en Arcos de la Frontera en 1540. Estudió medicina en la Universidad de Osuna, en torno a 1555, y volvió a su ciudad natal a ejercer en 1571 como médico de mancebía. Es allí, cuando en 1585 escribe su única obra, el Libro de la melancholia. En 1608 pasa a ser médico, en Sanlucar de Barrameda, de la casa de los duques de Medina Sidonia, hasta su muerte en torno a 1615.

Solo escribió, como decimos,  una obra llamada -atención a su corto título- Libro de la melancholia en el qual se trata dela naturaleza desta enfermedad ansi llamada Melancholia, y de sus causas y simptomas. Y si el rustico puede hablar Latin ó philosophar, estando phrenetico ó maniaco, sin primero lo aver aprendido. Compuesto por el doctor Andrés Velasquez Medico de la Ciudad de Arcos de la Frontera. Dirigido al excelentísimo señor Duque della e su señor. Con licencia en Sevilla/por Hernando Díaz impressor de libros, 1585 A costa de Alfonso Mata mercader de libros. A ver si sois capaces de decirlo sin respirar. Pues allá por esos mismos años anduve por la Biblioteca Nacional curioseando tan magnífico libro.

Ni que decir que esto tiene, y mucho, que ver con todos los temas que me gustan a mí de brujería, la demonología y demás parientes y afectos. Desgraciadamente nunca más pude volver en profundidad sobre el tema, aunque he tratado algunos aspectos de la melancolía en mis trabajos de manera tangencialSiempre lo he tenido presente y he ido recogiendo referencias sobre el tema de aquí y de allá y ampliando bibliografía. Es decir, comprando libros que han estado en mi estantería esperando mejores tiempos.  Y no es del único tema.

Melancolía. Alberto Durero (1514).
Fuente: Wikipedia
Como he terminado dando clase de casi cualquier tema de humanidades, tuve la suerte de preparar cursos de Historia del Arte y, lógicamente, me tocó explicar a Durero y su grabado Melancolía, que preparé con especial dedicación. Su estudio me llevó a recoger la referencia de un libro que forma parte de esa bibliografía que me espera; Saturno y la melancolía. Estudio de historia de la filosofía de la naturaleza, la religión y el arte, de Raymond Klibansky, Erwin Panofsky y Fritz Saxl  

Cerrando el círculo, hace relativamente poco, 2015, tuvo lugar una exposición en Valladolid llamada Tiempos de melancolía. Creación y desengaño en la España del Siglo de Oro, cuyo catálogo fue editado por Turner. Con todos estos libros en la maleta y un cuaderno, me embarcaré en verano en su lectura. De los pocos momentos que tenemos para leer lo que queremos son las vacaciones. Solo tendré unos veinte días, pues a pesar de lo que piensa mucha gente, el trabajo de profesor no se circunscribe al curso escolar. Leeré en el norte de España, relajado y tranquilo. Es el momento en los que un historiador se nutre.

Y todo esto lo he contado para que, aquel que aún no se diera cuenta, nuestro trabajo no acaba nunca, que lo que nos anima es la curiosidad. Si os interesan varios temas, y eso es lo deseable, hay que decidir el momento adecuado para atacarlos. Dependemos de otros asuntos, como artículos que preparar o temarios y oposiciones. Eso no es impedimento para que, a pesar de todo, vayamos rellenando nuestras estanterías, ya sea con libros o artículos de esos temas que "un día", abordaremos. Seguramente sabréis de mis pequeños avances en esta materia en futuros artículos. 

Un saludo a todos.

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