lunes, 20 de febrero de 2017

Leopoldo II, un emperador a finales del Antiguo Régimen

Martin Van Meytens, Francisco I y su familia.
Hoy vamos a utilizar la máquina del tiempo para retroceder al mismo día en el que vivimos pero doscientos años atrás. Estamos en 20 de febrero de 1790. Situados en Viena, centro del Sacro Imperio Romano Germánico y en el contexto de la Revolución Francesa, la muerte del emperador José II ha acaecido. ¿Qué ocurrirá con el Sacro Imperio?

José II, primogénito de los emperadores María Teresa y Francisco I, de la casa de Habsburgo-Lorena, fue uno de los grandes déspotas ilustrados del siglo XVIII. Fue elegido como emperador, tras la muerte de su padre, el 18 de agosto de 1765. Entre los hermanos que tuvo, del que vamos a hablar hoy en el post es de Leopoldo, que fue el elegido en suceder el Imperio meses después de la muerte de José II.

Pompeo Batoni, Leopoldo II (izq.) y José II.
Leopoldo tuvo buenas relaciones con su hermano José mientras vivió. Sin embargo, se preocupaba por los desórdenes que estaba causando en los territorios alemanes y húngaros de la familia. A finales de la década de los ochenta, ya José II se encontraba moribundo y pidió a su hermano que regresara a Viena para convertirse en co-regente del imperio, a lo que Leopoldo se negó.

Finalmente, el 20 de febrero de 1790, José II murió en Viena. Como monarca ilustrado que era, se rodeó de músicos como Haydn, Mozart o Beethoven. De hecho, ese imos año de su muerte Beethoven compuso la Kantate auf den Tod von Kaiser Joseph II (Cantata a la muerte del Emperador José II), WoO 87 que podemos seguir escuchando a día de hoy. 

Federico "El Grande"
Por su parte, Leopoldo, se había casado con la infanta María Luisa de España, hija de Carlos III de España, en agosto de 1764. Tras la muerte de su padre, se haría cargo del ducado de Toscana, hasta el 22 de julio de 1790. En él, se dedicó a realizar una serie de reformas administrativas, con las que conseguiría una gran prosperidad. Por otro lado, como personaje ilustrado, desarrolló y aprobó una serie de cláusulas para una constitución política, con muchas similitudes a la Declaración de Derechos de Virginia de 1778.

Tras la muerte de José II, fue el heredero del reinado de Bohemia y Hungría, además de ser el archiduque de Austria, títulos que mantuvo hasta su muerte. Durante su reinado, consiguió sofocar las sublevaciones de Hungría y la Bélgica actual. Con Federico Guillermo II de Prusia, firmó una alianza para poder hacer frente a la Francia revolucionaria.

Meses después, el 30 de septiembre, Leopoldo sería elegido como el nuevo emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, bajo el título de Leopoldo II. Desde su elección, los problemas se le venían tanto por el oeste como desde el este. Por un lado, por la Revolución Francesa, su hermana María Antonieta, esposa de Luis XVI, corría peligro, debió a la sublevación de la población francesa.
Declaración de Pillnitz
Por otro lado, Catalina II de Rusia, con la escusa de la Revolución Francesa, planteaba adentrarse hacia el oeste, con el objetivo de adueñarse Polonia. Ante esta situación, Leopoldo tuvo que hacer frente durante su reinado en el imperio. Así, el 25 de agosto de 1791 redactó la Declaración de Pillnitz, en la que estaba dispuesto a intervenir en Francia, cuando también lo hiciera Prusia, Rusia y Gran Bretaña.


Luis XVI y María Antonieta
Poco después, tuvo la noticia de que Luis XVI había firmado la constitución francesa, en septiembre de 1791, pensando a su vez que se había llegado a un acuerdo y que la revolución había terminado. Error! La revolución fue más allá y acabaría por decapitar, primero a Luis XVI el 21 de enero de 1793 y meses después, en octubre, a la hermana de Leopoldo, María Antonieta. Hecho, que Leopoldo no podría evitar, pues moriría en Viena, en marzo de 1792.

PD:

Como la música es una "revelación mayor que toda la sabiduría y la filosofía" como diría Ludwig an Beethoven, aquí os ponemos la primera parte de la cantata en honor al emperador José II, para vuestro disfrute, pues la vida sin música no es vida. ¡Que pasen un buen día!



Bibliografía:
  • McGuigan, Dorothy Gies: Los Habsburgo, Barcelona, Grijalbo, 1984,
  • Berenjer, J.: El Imperio de los Habsburgo, Barcelona, Cátedra, 1992.

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