lunes, 24 de abril de 2017

Descubriendo Recópolis: una ciudad única entre visigodos, andalusíes y calatravos en Guadalajara

Hace unas semanas parte del equipo de Licencia Histórica estuvimos pasando unas breves vacaciones de Semana Santa en La Alcarria, comarca natural que ocupa gran parte de la provincia de Guadalajara y parte de la provincia de Cuenca y Madrid. En apenas hora y media en coche desde la capital del reino, pasando por unos pueblecitos de sorprendente gran belleza, nos plantamos en la comarca que tanto alabó Camilo José Cela en 1948.
Vistas de la Villa Ducal de Pastrana desde el Convento del Carmen (Archivo propio)
Poste señalizador (Archivo propio)
Tras alojarnos un par de noches en la Villa Ducal de Pastrana (lugar donde residieron los Príncipes de Éboli y la mística Santa Teresa se dejó caer en un par de ocasiones para fundar conventos del Carmelo), dedicamos más de medio día a visitar el Parque Arqueológico de Recópolis: un triple yacimiento a orillas del río Tajo que esconde una ciudad visigoda de nuevo cuño, una medina andalusí y un castillo calatravo.

La visita comenzó por un lugar de paso obligado como es el Centro de Interpretación del parque, donde dos amables informadoras nos trazaron el recorrido completo (alrededor de las 4-5 horas) a través de varias rutas guiadas: Camino Medioambiental, Castillo de Zorita de los Canes y Recópolis. En el Centro de Interpretación pudimos retener de forma amena, mediante varios recursos museísticos y de vídeo, la información necesaria para poder interpretar y comprender los distintos restos arqueológicos que posteriormente se visitarían.

Tras ello nos cargamos la mochila a la espalda para dirigirnos a pie por el Camino Medioambiental hacia nuestra primera visita guiada en el Castillo calatravo. La ruta es sencilla, no constando de ningún gran obstáculo o dificultad que impida hacer el camino con niños o mascotas.
Ruta del Camino Medioambiental con vistas de Zorita y su castillo (Archivo propio)
En poco más de media hora estábamos en el pueblecito de Zorita de los Canes, medina de origen musulmán levantada a partir de la piedra de la ciudad visigoda durante el siglo IX. La medina fue fundada por Muhammad I, el mismo emir cordobés que hizo lo propio con Mayrit (Madrid). El mismo Camino Medioambiental tiene trazas medievales de las huellas de los carros que se utilizaron para transportar la piedra del yacimiento hasta la nueva ciudad.

Aquí os dejamos varias fotos del impresionante Castillo medieval (que pasó de Alcazaba islámica a Fortaleza de la Orden de Calatrava, entre los siglos XII y XIII), para que os pique un poco el gusanillo de pasaros a disfrutarlo en directo. Un edificio ya de por sí enorme, y del que quedan zonas aún sin excavar para las cuales aún no se han conseguido permisos.
Camino-pasarela por donde acceder al Castillo desde el pueblo de Zorita (Archivo propio)
Soporte de piedra arenisca donde se alza el Castillo (Archivo propio)

Puerta de entrada principal, con arcos gótico y de herradura (Archivo propio)
Patio central del Castillo, con sarcófago calatravo de piedra en localización no original (Archivo propio)
Una de las troneras o saeteras del Castillo (Archivo propio)
¡Nos atacan! Paisaje desde una de las torres del Castillo (Archivo propio)
Espolón lateral del Castillo, levantado en el XVI para el uso de artillería (Archivo propio)
Interior de la Iglesia principal (Archivo propio)
Sillares de piedra con sus correspondientes marcas de cantero (Archivo propio)
Capitel procedente del yacimiento visigodo y nueva reutilización (Archivo propio)
Cripta subterránea excavada en piedra (Archivo propio)
Soportales góticos, añadidos para sujetar la torre principal de la Alcazaba islámica (Archivo propio)
Vistas desde el lado posterior (Archivo propio)
Visto el Castillo, cogimos el coche y nos dimos media vuelta para entrar a la visita al yacimiento de la ciudad visigoda en sí. Allí nos recibió otra de las dos guías y emprendimos la subida a pie hacia Recópolis. Esta ciudad es única en Europa tanto por sus dimensiones (actualmente sólo está excavada en un 10-12% aproximadamente), como por ser la única conocida de nueva planta levantada por los visigodos. Fue mandada construir por el rey Leovigildo en el año 578 para conmemorar la consolidación del poder real en la Península Ibérica y el estado conocido como Reino Visigodo de Toledo. Se le dio el nombre de Recópolis en honor de su hijo y futuro rey, llamado Recaredo.

Recópolis es todo un ejemplo de planificación urbanística. Su ubicación responde a un plan meramente estratégico para controlar el territorio y sus distintos recursos. Desde Recópolis se dominan cuatro importantes vías de comunicación: tres valles y un río, el Tajo, que en aquella época era navegable. La ciudad se organiza mediante dos calles principales de inspiración romana que se cortan la una a la otra. Recorriendo una de ellas conocemos las tiendas con sus talleres artesanales, donde se elaboraba la más fina orfebrería de oro, así como delicadas piezas de vidrio. Más adelante, a través de un gran arco, se accede a la gran plaza formada por la Basílica y el conjunto palatino visigodos.
Al fondo (aún sin excavar) se encontraría otra de las puertas de la ciudad, la orientada hacia Toledo (Archivo propio)
Planta y porche de una de las viviendas "tipo" de Recópolis (Archivo propio)
Cisterna pública para recoger el agua de lluvia (Archivo propio)
Entrada de una de las tiendas, con dos zonas comerciales a ambos lados y el taller al fondo (Archivo propio)
Zona de la Basílica principal (baptisterio) destinada al bautismo por el rito arriano (Archivo propio)
Arcos de la Basílica destinados a separar su zona más sagrada e inaccesible (Archivo propio)
Muros y soportales del Palacio mayor (Archivo propio)
Uno de los muchos molinos de época moderna que nos ofrece el paisaje (Archivo propio)
Desde aquí sólo podemos decir que os recomendamos muchísimo la visita al yacimiento, castillo y alrededores naturales. Las dos guías e informadoras fueron muy atentas con tan numeroso y difícil grupo e hicieron un trabajo fantástico. Sin embargo, debemos hacerles una recomendación a los responsables del Centro de Interpretación, y es que en nuestras dos visitas nos parece que hubo demasiada gente para una sola guía y que el servicio mejoraría contratando a más personal en épocas de máxima afluencia, así como no apurar tanto las horas de entrada (que hace que una tenga que ir desde una punta del parque a otra corriendo y con la lengua fuera para llegar a tiempo a la siguiente visita). También sería una buena idea ofrecer a las familias con niños otro tipo de visita más orientada al interés de los peques, que en general no pusieron mucho interés al recorrido.

Esperamos que hayáis disfrutado de la recomendación y de las fotografías, ¡nos leemos! :)

jueves, 20 de abril de 2017

Sherlock Holmes y el mundo criminal de su época

Lo que un hombre puede inventar, otro lo puede descubrir
Sherlock Holmes

Los asiduos a este blog saben ya, sin duda, que somos devotos del personaje creado por Arthur Conan Doyle, el genial detective Sherlock Holmes. Por otra parte, como cualquier otro personaje de ficción (si bien inspirado en un personaje real, el médico Joseph Bell) es hijo tanto de la mente de su autor como de la época en que este lo concibió. Si bien su figura ha viajado en el tiempo a través de distintas adaptaciones literarias o cinematográficas, no podríamos concebir la imagen clásica del detective sin desplazarnos mentalmente hasta el Londres victoriano.

No hace falta ser un fanático de las novelas para reconocer la icónica figura de Sherlock: alto, delgado, con una pipa entre sus labios, una lupa en una mano, una capa de Inverness de cuadros marrones y ese característico sombrero de cazador a juego; realmente, estas prendas ni siquiera se mencionan en las novelas y son fruto de la imaginación de un ilustrador, pero sin ellas le faltaría algo a la estampa. Algo así, realmente, como los cuernos en el casco vikingo.
Prácticamente cualquier persona sabría identificar a Sherlock Holmes en esta imagen, aunque no haya leído ninguna de sus aventuras (Basil Rathbone)
Sospecho que de presentarse con tal atuendo un día cualquiera en el centro de Londres habría llamado bastante la atención, especialmente por el gorro, y máxime cuando una de sus grandes habilidades es su maestría en el disfraz, usada en numerosas ocasiones para infiltrarse en el mundo del hampa victoriano. Mundo que se conocía a si mismo como "La Familia", nombre genérico con que se conoce a salteadores, carteristas, jugadores, ladrones de casas et hoc genus omne, conforme a un artículo del Tait’s Magazine de 1841.

Esta denominación nos lleva rápidamente a un nuevo esquema mental; el profesor James Moriarty, gran rival de Holmes y cerebro criminal principal del mundo delictivo descrito en los relatos, se materializa automáticamente como un Don Vito Corleone avant la lettre, más que como el Napoleón del crimen, en denominación de su gran rival. Tal como describe Holmes en El problema final:
«...sus agentes son numerosos y espléndidamente organizados. Digamos que si hay un crimen que cometer, un papel que robar, una casa que debe ser registrada, un hombre que debe desaparecer... se hace llegar la voz al Profesor, se planea el asunto y se lleva a cabo. Si cogen al agente que ha cometido el delito, se consigue dinero para su fianza o para un abogado, pero nunca se coge a la figura central que emplea a ese agente, no tanto como se sospecha de ella.»
¿Qué fuerzas, y qué composición mantenía "La Familia" a la que se enfrentaban Holmes y su fiel Watson?
El profesor Moriarty en su versión de animación ochentera (Sufridores en casa)
El primer paso es entender las grandes desigualdades sociales de aquella época, que se reflejaba en el paisaje urbano. Los delincuentes, en gran parte especializados de alguna manera, vivían en las llamadas rookeries, como la de St. Giles (llamada Holy Land), Devil's Acre o Dorset Street, considerado el peor vecindario de Londres. Posiblemente nuestro añorado Terry Pratchett se basara en estas zonas para idear "Las Sombras" de la ciudad de Ankh-Morpork.

Dentro de las figuras especializadas que citamos se pueden encontrar algunas realmente curiosas; especializados en asaltos a domicilios o similares estaban los reventadores de cajas fuertes, cerrajeros, cacos (especializados en colarse en casas y salir rápidamente con el botín) o los roncadores (que robaban a sus víctimas en hoteles mientras roncaban, haciéndose pasar por clientes respetables).

También a puerta cerrada actuaban los falsificadores: documentos, moneda, referencias, testimonios, engarces de joyas, etc. Cualquier cosa era susceptible de ser falsificada con los medios adecuados; existían incluso talleres abastecidos con moldes, prensas, instrumentos de grabado y aparatos de galvanoplastia.

Pero en plena calle tampoco faltaban los peligros: carteristas, pandilleros, descuideros, salteadores o tironeros hacían su agosto, en ocasiones recurriendo a las amenazas o a asfixiar a sus víctimas hasta el desmayo. Cualquier multitud, incluyendo metros, tranvías y omnibuses, podía ser su hábitat.
Ilustración de un asalto en el Londres victoriano (Alfa Image)
Por si había poco, había que sumar, claro, timadores (que usaban técnicas como hacer creer que habían encontrado un anillo de oro que vendían por sólo cinco shillings, o emplear niños que lloraban por una jarra de leche derramada, para quienes los blandos de corazón eran presa fácil), tahúres, fulleros y petardistas. Incluso mendigar se convirtió también en un arte complejo e histriónico.

Y claro, no podían faltar las prostitutas: 80.000 había a mediados de siglo en Londres; la red de madames, cuidadores y chulos se complementaba con la de carteristas y despellejadores (literalmente arrancaban la ropa del cuerpo a sus víctimas) que las acompañaban, al igual que los "palmeros", desvalijadores de tiendas, a menudo mujeres.

Como ven, todo un ecosistema del hampa que, según Holmes, estaba a disposición de su archirrival Moriarty. Por supuesto, con su propio lenguaje (en castellano, germanía, del catalán "hermandad", término llamativo por su cercanía a "La Familia" citada). ¿Son ustedes capaces de entender este texto? Lo cita Havelock Ellis en su libro The Criminal, publicado en 1890:
«Iba de garbeo por una calleja de Whitechapel, cuando me cosqué un merlino con un peluco legal. Le choriceé el peluco, que sí era legal, pero me jipió un pasma que me trincó y me echó al tribuna, que me echó seis meses en el Acero. Cuando me largaron intenté dar otro apaño junto a St. Paul, pero me pillaron y me cayeron siete años en el trullo
Unas figuras fundamentales para deshacerse del cuerpo del delito eran los peristas: el más famoso de ellos fue Ikey Solomons, que habitaba una casa llena de trampas y habitaciones secretas, y sirvió a Dickens como inspiración para el Fagin de Oliver Twist. El día que finalmente la policía lo arrestó tuvieron que hacer 3 viajes para vaciar su casa de todo el botín.

Evidentemente, con este nivel en el oficio, hubo golpes sonados; uno de ellos fue el  robo al tren de 1855 (el "Gran Oro"), cuando se robaron 12.000 libras en oro y monedas. Gran paralelismo con el histórico robo de 1963, por otra parte. Los conspiradores Pierce, Agar y Tester pasaron un año preparando el golpe, durante el cual cambiaron las bolsas con el botín por otras con plomo. Les acabaron cogiendo debido a que la amante de Agar les delató, sospechando que no iban a darle su parte.
Holmes y Watson en una de sus modernas variantes para la televisión (PBS)
En resumen, que desde luego al sin par Holmes y su compañero Watson no les faltaba el trabajo en semejante mundo. Sin duda Arthur Conan Doyle estaba al tanto de las noticias como fuente de inspiración para sus obras, y, como ya sabemos, la realidad a menudo supera a la ficción.

Fuentes:
  • VVAA (1992); Las nuevas aventuras de Sherlock Holmes, Valdemar

jueves, 6 de abril de 2017

La paleografía en los archivos hispanos

Comentando con los compañeros del blog posibles temas a abordar, recordamos un post de hace tiempo sobre paleografía. Debido a la antigüedad de dicha entrada, aprovechando que me gusta mucho el tema y estoy con varios cursos sobre ello, he pensado en escribir sobre algo que es necesario para aquellos que estudian la Edad Media y la Edad Moderna, como es la paleografía.
Abdicación de Petronila en su hijo Alfonso II de Aragón. Fuente: Conscriptio
Como todos sabemos, sobre todo aquellos que van continuamente a archivos y ven distintos tipos de documentación, esta ciencia -y sí, digo ciencia-, nos sirve (y de mucho, dicho sea de paso) para leer e interpretar las fuentes y poder conocer acontecimientos del pasado. No obstante, para ello, hay que tener mucha práctica y constancia en la lectura de este tipo de documentos. Además, hay que conocer la evolución de los signos, letras alfabéticas y numéricas, las sinfines de abreviaturas, etc. En fin, algo que puede ser un caos cuando somos novatos pero que poco a poco vamos dominando, si tenemos paciencia y constancia (aquí hablo desde la experiencia).
Letra itálica cursiva. S. XVII. Blog Paleografías americanas
Yo recuerdo que en cuarto de carrera ya empecé a visitar algún archivo. Comencé por lo más fácil, el siglo XVIII, para ver qué tipo de letra me podía encontrar, después de haber visto en las clases de paleografía las diferentes tipologías durante la Edad Media y Moderna. Al principio me resultó difícil, luego podía hacerlo casi con los ojos cerrados. Posteriormente, algo así me ha estado ocurriendo con la letra del siglo XVII. Al principio odié los números porque sobre todo durante el siglo XVI y primeras decenas del XVII estuve viendo que únicamente aparecían en números romanos y me costó adaptarme. No obstante, poco a poco me fui habituando y luego todo me pareció más sencillo. Por eso, he pensado en seguir con ello en el blog y traeros, de vez en cuando, algunas pautas para que os sea más fácil el "trabajo de campo" - aunque como ya decimos, todo es práctica -.
Números romanos (izq.) versus números arábigos (dcha.)
En esta segunda entrada (primera en mi caso) voy a tratar de exponeros en primer lugar, los principios por los que se rige la paleografía y los elementos estructurales y constitutivos de que la componen.

Hasta la mitad del siglo XX, cuando J. Mallon no publicó su Paleografía Romana, la paleografía se veía como un recurso auxiliar de la Historia y no como una ciencia en sí. Junto a Marcel Cohen, lingüista francés, se consideraron desde entonces varios principios o leyes para el estudio de la escritura, que podemos resumir en cuatro:
  • 1ª. Ley. La evolución de la escritura trazada. Esto se debe a la influencia y fuerza que se pone en la mano con la que se escribe. Esto da origen a dos tipos de escritura, dependiendo del autor. Si el escritor levantaba poco la mano, escribía rápido o con el mínimo esfuerzo, la escritura será cursiva. En ella podemos observar que generalmente se omitirán signos, aparecerán abreviaturas, etc. Al contrario, si el redactor escribía de forma lenta o cuidadosa, la escritura será redonda. Asimismo, en la documentación podemos encontrar también una escritura híbrida, que utiliza elementos tanto de cursiva como redondas.
  • 2ª. Ley. Distinción letras naturales y letras artificiales. Las primeras se trazan al correr de la mano y varían según la grafía de cada momento. Las segundas se van "inventando" para dar originalidad y belleza al documento.
  • 3ª. Ley. La posición de la mano del que escribe y el instrumento del que escribe. Tanto en el pasado como hoy en día, las posiciones al escribir no siempre son iguales, lo que provoca una distribución desigual, escribir con trazos finos o gruesos, etc. A todo esto le tenemos que añadir el material en el que escribe el autor, el cansancio, la edad, u otras circunstancias que pueden ocurrirle al narrador. 
  • 4ª. Ley. El entorno social donde se elabora el texto y la categoría social de la persona que escribe. 
Aparte de estos principios, podemos ver la evolución de las letras y las formas gráficas a través de varios elementos: 

  1.  Morfología: la forma externa de la escritura, sus trazos y rasgo.
  2. Ángulo: se observa mediante la inclinación de la pluma del escritor.
  3. Ductus: Es el orden y sentido de los trazos, que van de izquierda a derecha y de arriba abajo. Si el escribano anotaba y levantaba la mano se podían formar borrones, debido a la tinta. G. Cencetti en su Lineamenti di storia della scrittura latina, publicado la primera vez en los años 50, comenzó a diferenciar que el ductus variaba según la ejecución de la escritura y no de la letra, diferenciando el llamado ductus caligráfico (posado), y ductus cursivos (rápidos).
  4. Módulo: Tamaño de la letra (se mide la anchura y altura).
  5. Peso: Grosor de los trazos, pudiendo ser fino o grueso
Hay muchos manuales sobre paleografía y guías de la tipología de escritura. Los que os recomiendo aquí son los que yo he consultado y me han venido bastante bien hasta ahora. Uno de ellos, es el Manual de Paleografía y Diplomática de la UNED, yo creo que el libro por el que casi todo el mundo empieza en la carrera, como bien decía Roberto en la entrada de 2012. 

Otro de los libros que he utilizado con frecuencia, sobre todo en mis inicios, fue el de A. Riesco Terrrero, Introducción a la paleografía y diplomática general, publicado en el 2004 por Síntesis o el de A. Millares Álbum de Paleografía Hispanoamericana de los siglos XVI y XVII, publicado en 1975 por Albir. Pero si miramos en los buscadores de las bibliotecas de nuestra universidad o en la Biblioteca Nacional, veremos que hay un sinfín de libros que podemos consultar para ayudarnos a resolver los enigmas que nos pueden causar algunos documentos. Lo único que necesitamos (recalco) es paciencia y constancia.

Sin embargo, también me he valido de diversas páginas web como son:


Logo plataforma edX
Por otro lado, para estar al día siempre es aconsejable seguir haciendo cursos sobre paleografía o transcripción de documentos. Generalmente, soy de la opinión de hacer estos cursos de forma presencial pero cada uno tiene sus agendas diarias y eso las universidades y otros centros lo saben. Por ello, ¡no os desesperéís!, suelen preparar diversos cursos de forma on-line, para que podáis hacerlo desde casa. 

Por ejemplo, hace unas semanas, a través de la plataforma edX, la Universidad Carlos III (puntera en este sector, o eso tengo yo oído) se está realizando un curso sobre la caligrafía y paleografía en los archivos hispanos durante la Edad Media y la Edad Moderna en julio de este año Leonor Zozaya dará un curso sobre la paleografía de las Edades Media y Moderna a través de su blog.

Si los cursos no son lo vuestro porque estáis muy ocupados, hay también recursos web para practicar, si tenéis tiempo, de forma gratuita. Por ejemplo, la Spanish palaeography tool con documentos del siglo XVI y principios de la centuria siguiente, en el que podéis descargar la transcripción y la imagen y, sin hacer trampas, podéis ver que tal llevais la letra cortesana o la procesal. Los "pros" de la web es que los documentos están escritos en español y los documentos se localizan rápidamente. Los "contras": las instrucciones se presentan en inglés y sólo hay documentos (que yo haya visto) hasta 1606.
Logo grupo TAEDIUM
Por otro lado, está Scriptorium, de la Universidad de Barcelona, creada por el grupo de investigación TAEDIUM, que ofrece recursos para aprender paleografía. Los pros en este caso es que tiene un tutorial de iniciación a la lectura, transcripción de manuscritos y ejercicios de autocorrección de abreviaturas. El problema aquí es que únicamente está en catalán. Como estas, seguramente hay muchas otras. 

En definitiva, todos comenzamos siendo novatos pero poco a poco, leyendo día a día diferente documentación del pasado, vamos aprendiendo nuevas formas de abreviaturas, nexos, ligaduras, palabras; que antes no teníamos en la cabeza. Todo es práctica, señoras y señores. Sin ella, y sin la paleografía, ahora mismo nosotros no podríamos interpretar esas fuentes primarias que, por un lado, nos gustan pero, por otro, a veces parecen tediosas.

Desde Licencia Histórica os deseamos una Feliz Semana Santa.

lunes, 3 de abril de 2017

El aquelarre turístico. Museos y fiestas de brujería.

Mi primer contacto con un museo de la brujería fue allá por los años 80, cuando tener un walkman era lo más y...tantas cosas maravillosas que no es momento de contar. Alguna vez me gustaría escribir algún post sobre los 80, pero por ahora volvamos a los museos de brujería. Fue en Segovia y mis recuerdos sobre él no son muy buenos. Aquello era de lo más bizarro y poco didáctico. Llevo años intentando volver a ir para tener una opinión más exácta, pero siempre lo he encontrado cerrado. Ignoro si sigue abierto o no. Cuando visité una exposición de brujería en Comillas que ya comentamos, tuve una sensación de dejavú, tengo la impresión que si no es la misma de Segovia se le parece mucho.

Por lo tanto, de principio, brujería y museo eran términos que no me terminaban de cuadrar. Por supuesto me encanta la idea de un museo de la brujería, pero dudaba sobre cómo plantearlo por el simple hecho que la brujería es un delito inventado. Mi percepción por el tema cambió a raíz de conocer el proyecto del arqueólogo, guía, docente y lo que le echen,  Javier Fernández Ortea. 
Interior del Monasterio de Monsalud. Fuente: monsaludyercavica.es
Javier lleva años por dar visibilidad y difusión al alcarreño Monasterio de Monsalud y al yacimiento romano de Ercávica, que se encuentra en el municipio de Córcoles, cerca de Sacedón , zona de brujas por excelencia de la Alcarria. Conozco dos personas que pueden hacerte interesante la visita a un desierto y Javier es una de ellas. Muy recomendable. Para hacer más atractiva la visita al monasterio, pusieron en marcha la exposición Brujas de la Alcarria - de lo más científica y a la vez divertida. Apoyándose en realidad virtual, podemos volar en la escoba de una bruja o acudir a un interrogatorio inquisitorial entre otras cosas. El Monasterio hace todo tipo de eventos, se puede incluso hacer comidas, conferencias y todo lo que podáis pedir. Además, a veces hacen representaciones teatrales o actividades interactivas. Todo lo que sea necesario para dinamizar una zona tan necesitada de ello. 

Distintas escenas de la exposición "Brujas de la Alcarria" en el Museo de Monsalud. Fuente: monsaludyercavica.es
El pasado verano me acerqué también al museo de las brujas de Zugarramurdi. Anécdota personal; llevaba años diciendo a mi chica que viajáramos al valle del Baztán. Evidentemente uno de mis objetivos era Zugarramurdi. Pues mi chica dándome largas y que ya veríamos. Le debo a Dolores Redondo y a su Trilogía del Baztán el que, finalmente y aprovechando una excelente excusa-Juan por la gran coartada- fuimos al valle. Os puede gustar la brujería o no, la trilogía o no, pero la visita al Valle del Baztán es inexcusable. Una zona verdaderamente bonita con arquitectura, naturaleza y gastronomía para dar y tomar. 
Vista de Elizondo. Clave en la novela de Dolores Redondo y capital del valle de Baztán. Fuente; Crónicas de una viajera.
Recomendable acudir a la excelente entrada de éste blog sobre el valle.
Zugarramurdi vive gracias a su museo de brujería y las cuevas. Todas las cafeterías, rincones, lugares y tiendas tienen referencias a las brujería. ¿Qué queda de la brujería en Zugarramurdi? ¿Qué queda del proceso de Logroño de 1610? Nada, absolutamente nada. Saber que allí nació el caso de brujería más famosa de la inquisición y poco más. Las cuevas no tienen ningún resto de brujería,-imposible que quedara nada- pero su visita es más que necesaria por la belleza del paraje. 

En el museo de las brujas de Zugarramurdi, después de un vídeo que te introduce en el concepto de "caza de brujas"-de forma un tanto discutible-, entras en una propuesta museológica de lo más interesante. Espacios agradables, elementos interactivos e información bien expuesta, te informa realmente sobre la mitología y etnografía vasconavarra con ciertos toques de brujería. Yo encantado con ello, pues me interesa mucho y me parece una forma inteligente de enfocar la exposición.

Me ahorro los comentarios de la tienda. Venden desde té y hierbas de brujas- de herbolario de toda la vida- a bolis e imanes. Algo comprensible, pero me chirrió mucho que no tuvieran en la tienda ningún libro de Gustav Henningsen o de Mikel Azurmendi. Básico para entender lo acaecido en Zugarramurdi. Los libros que tenían eran bastante básicos y, entiendo que a mucha gente le valga, pero a otros muchos no. Digo más, es que Henningsen tendrían que hacerle un monumento en el pueblo.

A esta moda "brujeril", se ha unido en los últimos tiempos el pueblo de Trasmoz (Zaragoza). que ha conseguido que el gobierno regional reconozca su historia de brujas como bien de interés cultural. El impacto económico y turístico de las fiestas es innegable solo con las cifras en la mano. En un pueblo de poco menos de cien habitantes, reciben en su feria de magia y brujería, que se celebra en julio, a más de seis mil personas. Lo que pretende conseguir Javier para Córcoles o de lo que ya seguramente disfruta Zugarramurdi. Una salida económica de lo más interesante para zonas rurales que, de otra manera, estarían condenadas al olvido como le ocurre, desgraciadamente, a muchos pueblos de España.  Entiendo que si estos museos, fiestas y actividades si se hacen de manera didáctica y adecuándose a la realidad histórica, son excelentes iniciativas.
Escena de la feria de magia y brujería celebrada en Trasmoz. Fuente: Trasmoz.com
En esto, como en otras muchas cosas, Estados Unidos nos lleva ventaja con Salem (Massachusetts). Debe ser como Zugarramurdi pero a lo grande. Allí se respira brujería por los cuatro costados y casi todos los actuales habitantes de Salem se dicen descendientes de los acusados en 1692. Curiosamente nadie se reconoce descendiente de las familias de los acusadores, como los Putnam. No he ido y no quiero pecar de "cuñadismo", esto es, hablar de lo que no sé. Quien quiera una entrada de Salem que nos financie el viaje, ¡nosotros encantados! He intentado buscar información sobre el mismo y lo único que he sacado en claro es que deben tener una buena montada, debe ser como Zugarramurdi pero a lo grande, sinónimo de norteamericano. Las opiniones que he encontrado en internet son muy dispares en torno al museo por lo que os dejo el enlace al Salem Witch Museum. Visitando la web también me he dado cuenta que los "recuerdos" son tan horteras como en cualquier otro museo. Eso sí, parece que conservan alguna casa de la época y, supongo, que poco más. 
Entrada al Mueso de Salem. Fuente; canalviajes.com
Si alguno de vosotros visita estos u otros museos en torno a la brujería, no dejéis de mandar fotos. 

Un saludo.