jueves, 22 de diciembre de 2016

Despedida del año y pequeño regalo navideño.

Hola a todos:

¿De verdad que ya estamos despidiendo el 2016? Madre del amor hermoso, voy a tener que hacerme un resumen del año para enterarme de lo que ha pasado. No sé si son los años, la carga frenética de trabajo o todo a la vez, pero cada vez que despido el año en el blog me entra vértigo. 

Con 416 entradas, estamos a punto de cumplir los  6 años el febrero próximo. Nada menos. Sinceramente, cuando comencé con esta aventura no sabía muy bien qué camino podía tener el proyecto ni cuánto tiempo estaría publicando. Imposible haber llegado hasta aquí sin el apoyo de los compañeros que poco a poco se han ido incorporando al proyecto. Primero Juan y tiempo después Iris y Miriam. Poco a poco hemos ido acrecentando la familia, sin prisas y con criterio. De verdad que agradecimiento eterno a mis compañeros por su labor, paciencia y buen ambiente.
Posible tarta para celebrar nuestros siete añazos. Fuente: komudzwonia.
Un grupo bien avenido en el que se respeta absolutamente la individualidad. Aquí todos escribimos de manera libre, sin más línea editorial que la que cada uno se impone. Es lo bueno de confiar de la gente con la que uno se rodea. El resultado de todo ello es que Licencia Histórica crece año a año no sólo en número de seguidores en redes sociales, sino también en número de visitas. La gasolina que necesitamos para saber que aún es necesario el blog Licencia Histórica en la red. 

El balance de 2016, por tanto, no puede ser mejor en lo que se refiere al blog. Como siempre, que nos tomemos un respiro navideño no quiere decir que dejemos de atender las redes sociales y allí seguiremos publicando y dando guerra. Creo que Juan e Iris tienen preparado una imagen más navideña para ellas. Han estado cruzando en las últimas horas correos al respecto. 


Fuente: SEMYR
Y para el 2017 sólo podemos prometer intentar mejorar y seguir trabajando para seguir contando con vuestra confianza. No vamos a ocultar que para nosotros cada año es un poco más difícil atender el blog por temas laborales y familiares. Afortunadamente la ilusión sigue intacta y seguiremos luchando por mantener esta pequeña parcela que hemos ocupado en la inmensidad de la red. 

Nos retiramos a nuestros aposentos hasta el próximo 12 de enero, os dejamos el lunes 9 para que os aclimatéis a la realidad y disfrutéis de vuestros regalos de sus Majestades. Por nuestra parte os adelantamos uno. Se trata de la descarga del libro de manera gratuita y legal de Señales, portentos y demonios: la magia en la literatura y la cultura españolas del Renacimiento. Os podéis hacer con el mismo haciendo click en el título. Dicha obra fue presentada en el blog en la entrada del mismo título que podéis leer aquí.

En el mismo se incluye mi trabajo Los grimorios y recetarios mágicos: del mítico Salomón al clérigo nigromante que Iris, juro que con total libertad, tuvo la amabilidad de reseñar en esta entrada. Espero lo disfruten. 

Feliz Navidad a todos.

Actualización 22/12/2016 a las 12:48: Lamentablemente lo que ofrece la SEMYR a día de hoy en abierto es la introducción de la obra. Sentimos que sea así y quedamos pendientes por si en algún momento quedara abierta en su totalidad. Sentimos el equívoco.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Francis Drake: un corsario al servicio de su Majestad. ¿El predecesor de James Bond?

Retrato de Sir Francis Drake.
Hablar de Francis Drake, para mí es un placer. Cuando comencé a estudiar Historia Moderna me fascinaba la época de Isabel de Inglaterra y Felipe II, sobre todo sus confrontaciones militares y en parte, también, el corsarismo en el Nuevo Mundo como el objetivo político que tuvo la reina inglesa para acabar con el monopolio español en América. Al igual que posteriormente hará James Bond, personaje de ficción creado por el inglés Ian Fleming, Drake estuvo bajo el servicio de la reina de Inglaterra, para espiar, conquistar y con “licencia para matar” como diría 007, durante sus incursiones en las Indias Occidentales.

Drake nació en Tavistock, Inglaterra, cerca de 1543, de familia granjera e hijo de predicador protestante. Antes de comenzar su etapa de corsario, se inició como marinero, frecuentando los puertos de Vizcaya. Ya, a finales de 1567, junto con John Hawkins, se embarcó en su primera expedición, cuya intención era el comercio de esclavos. Durante su viaje, trataron de tomar la fortaleza de San Juan de Ulúa, pero fueron rechazados por una flota española. No regresaron a Inglaterra hasta finales de enero de 1569.

En este momento la Monarquía Hispánica y la corona inglesa estaban en una tregua formal, aunque los ingleses realizaban incursiones en las Indias Occidentales, de forma frecuente. Hay que tener en cuenta que cualquier navegante que incursionara la zona marítima que pertenecía a la corona española era tratado como pirata. Así, Drake, se comenzó a ganar la fama de pirata inglés, debido a sus posteriores incursiones en América durante los primeros años de la década de los setenta, en el que después de varios fracasos y resultar herido al intentar atacar Nombre de Dios (primer puerto en el continente americano de la famosa Flota de Indias), consiguió capturar una flota española que iba cargada de oro y plata que estaba destinada a ir a la corona española. Esta derrota sufrida por Drake, sería plasmada en La Dragoneta, poema épico de Lope de Vega, publicado en 1598.

Réplica del “Pelican”, posteriormente “The Golden Hind”,
barco de Francis Drake.
Como consecuencia de su éxito, la reina Isabel, comenzó a patrocinar sus futuras expediciones, aunque no reconocería oficialmente los actos de este pirata. Partió en su barco, llamado Pelican que durante el viaje le renombraría Golden Hind. Un año después, en la costa de Cabo Verde consiguió capturar un navío portugués, el Santa María, que estaba capitaneado por Nunho da Silva, conocedor de las costas sudamericanas. 

Drake consiguió pasar el estrecho de Magallanes, siendo el primer inglés que lo realizaba. Debido al mal tiempo, durante la travesía, desembarcó en un pequeño archipiélago, desconocido hasta el momento. A la isla mayor, la llamó Elizabeth, en honor a la reina. En las memorias de Francisco Fletcher, un capellán que iba en la expedición, describe que una vez llegado a tierra que Drake “step up a Stone, engraved with the name of Elizabeth, and the year and the reign, to commemorate the Discovery in her honour” [1]. Actualmente de este hecho, a parte de las memorias de este sacerdote, únicamente podemos encontrar en el Museo Británico una carta sobre la isla. A la segunda isla, la designó Bartholomew, por el santo del día en el que desembarcaron y a la última Saint George “in honour of England, according to the ancient custome, there observed” [2]. Posteriormente, en junio de 1579, Drake desembarcó al norte de Nueva España, fundando un puerto, bajo el nombre de la corona inglesa, dándole el nombre de Nova Albion
Puerto de Nova Albion.
La circunnavegación a lo largo de todo el Pacífico y Atlántico, pasando por el estrecho de Magallanes, duró hasta el 26 de septiembre de 1580 que arribó en Plymouth. A su llegada a Inglaterra, el 4 de abril de 1581, Isabel I de Inglaterra le armó, a bordo de su barco, caballero, en recompensa por los servicios prestados a la corona, ostentando, a partir de entonces, el título de sir. Unos años después, también conseguiría ser nombrado alcalde de Plymouth y miembro del parlamento inglés, primero representando a la ciudad de Bossiney y luego a la de Plymouth.

En Inglaterra, fue considerado a partir de este momento como un héroe:

he was the poor boy who made good; the Jack the Giant Killer who defied and humiliated the greatest monarch in the European world, the Robin Hood of the sea” [3].

Circunnavegación realizada por Francis Drake
Con el comienzo de la guerra anglo-española, en 1585, Isabel ordenó a Drake organizar un batallón para atacar los territorios españoles en sus colonias americanas. De esta manera, en septiembre de ese año, Drake zarparía con su flota hacia Galicia, pero a su llegada a la Península Ibérica sería rechazado por fuerzas locales. Desde allí, se dirigió a las Canarias y, posteriormente cruzaría el Atlántico hasta llegar a Dominica. Hasta primeros de enero de 1586 no llegaría a la isla de La Española, donde tomó la ciudad de Santo Domingo. Las autoridades españolas, para su devolución, otorgaron a Drake unos 25.000 ducados. Poco después, bajo la misma estrategia, realizaron la incursión en Cartagena de Indias, por el que recibieron por su rescate 107.000 ducados [4].

Por su paso hacia Carolina del Norte, recogió a varios colonos que estaban aposentados en la isla de Roanoke y decidieron regresar a Inglaterra. Desde allí, pondría rumbo hacia Portsmouth, donde embarcaría el 28 de julio de ese año.

En 1587, se dirigió a costas españolas, saqueando Cádiz, donde destruyó varios barcos que estaban destinados a formar parte de la “Armada Invencible que estaba construyendo Felipe II para atacar Inglaterra. Tras su paso por el Atlántico, consiguió capturar la carraca llamada San Felipe, que iba cargada de metales preciosos, retrasando los planes de la Monarquía hispana para invadir Inglaterra. Un año después, la Armada Invencible partió de España hacia las costas inglesas en el que se dice que Drake destacó en la batalla, capturando varias naves, entre las que se encontraba la de Pedro Valdés. Tras la derrota de la Armada de Felipe II, Isabel organizó otra armada, esta vez inglesa, cuyo objetivo era atacar y saquear las cosas españolas y hacerse con las islas Azores.

Dibujo de María Pita
De esta manera, Drake atacó La Coruña, consiguiendo saquear parte de la ciudad, pero fue rechazado. Durante este ataque, destaca la figura de María Pita, que, junto con varios aldeanos, forzaron la huida de los ingleses.

Tras el desastre de la “Contraarmada”, Drake comenzó a caer en desgracia. Para salir del ostracismo, en 1595, propuso a la reina Isabel una operación contra las colonias americanas, cuyo objetivo era establecer una base inglesa permanente en la zona de Panamá para poder atacar a los dominios españoles situados en la zona del Caribe. No obstante, este último intento por parte del corsario inglés fracasó, siendo derrotado varias veces en Puerto Rico y Panamá. Enfermo, ya a primeros de 1596, acabó muriendo en la ciudad de Portobelo, puerto principal de la Flota de Indias, a la edad de 53 años.

Portada del libro The WorldEncompassed by Sir Francis Drake
En la siguiente centuria, aún en Inglaterra se conocía las aventuras y éxitos que tuvo Drake en sus famosas incursiones. Por ejemplo, en 1628 se publicó The World Encompassed by Sir Francis Drake, escrito por su sobrino donde se describe sus viajes alrededor del mundo. Posteriormente, en 1683 se publicó, de forma anónima Voyages of the Ever Renowned Sr. Francis Drake, en cuyo prefacio remarca sus heroicas hazañas con la intención de “to excite, in the spirits of young people especially, an emulation of this worthy patriot in advancing the glory of their country by foreign conquests” [5].

Incluso en nuestros días sigue apareciendo este héroe, para algunos, pirata para otros, saliendo, por ejemplo, en el primer juego de la serie Uncharted: Uncharted: el tesoro de Drake, lanzado en 2007, protagonizado por Nathan Drake, un supuesto descendiente del corsario inglés que tratará de encontrar el tesoro que su ancestro escondió. También ha aparecido en series de televisión, como la estrenada en 2009 "Captain Drake (The Immortal Voyage of Captain Drake" producida entre EEUU y Bulgaria. En definitiva, Francis Drake ha seguido presente a lo largo de los siglos hasta nuestros días y no me cabe la menor duda, de que se seguirá escribiendo en un futuro sobre sus hazañas.

Fuentes:

[1] Corbett, J.: “Francis Drake”, The Geographical Journal, vol. 21, nº 6 (junio, 1903), pp. 605-611, p. 607.

[2] García Redondo, J. M. y Varela, C.: “Ecos literarios y memoria cartográfica del Famous Voyage de Francis Drake”, Anuario de Estudios Americanos, vol. 70, nº 2, julio-diciembre 2013, pp. 441-478, p. 444.

[3] Hampden, John (ed.): Francis Drake Privateer. University of Alabama Press, 1972, p. 14. O. M. Brack, Jr.: “Johnson’s Use of Sources in the Life of Sir Francis Drake”, Rocky Mountain Review of Language and Literature, vol. 42, nº 4 (1988), pp. 197-215, p. 198.


[5] O. M. Brack, Jr.: “Johnson’s Use of Sources in the Life of Sir Francis Drake”, Rocky Mountain Review of Language and Literature, vol. 42, nº 4 (1988), pp. 197-215, p. 198.

jueves, 15 de diciembre de 2016

La Corte del Barroco. Textos literarios, avisos, manuales de corte, etiqueta y oratoria

Ficha técnica del libro: 
  • Título: La Corte del Barroco. Textos literarios, avisos, manuales de corte, etiqueta y oratoria
  • Coordinadores: Antonio Rey Hazas, Mariano de la Campa Gutiérrez, y Esther Jiménez Pablo 
  • Editorial: Ediciones Polifemo
  • Plaza de edición:Madrid
  • Fecha de edición.2016. 
  • Número de páginas: 735. 
  • ISBN: 978-84-16335-28-2
Hola a todos: 

Hoy os presentamos esta novedad editorial que a buen seguro se convertirá en una obra de referencia. No es ningún secreto que a mí el tema de la Historia de la cultura me interesa y, como podéis ver por la introducción del libro que pongo más abajo, hay material y del bueno al respecto. 

Hay trabajos que llaman especialmente mi atención como La Corte del Barroco. Cambios culturales y de comportamiento de José Martínez Millán o El “gran memorial” de 1624 o la construcción imaginaria del conde-duque de Olivares de Manuel Rivero Rodríguez. Visión alternativa a Elliot muy interesante del conde-duque,figura histórica que por aquí gusta mucho.

Me pasa lo mismo con la figura histórica de Margarita de Austria, a la que Félix Labrador Arroyo dedica su artículo Ceremonias regias en torno a Margarita de Austria y su propagación literaria y artística a través de las entradas de 1598 y 1599. Pedro García presenta un título que también me resulta de lo más sugerente, El imaginario monárquico en el Teatro histórico de Lope de Vega. Otro personaje histórico muy potente es el tratado por Henar Pizarro Llorente en su artículo Política y Santidad: Los biógrafos de San Francisco de Borja durante el Barroco. 

Podría resaltar otros muchos para "picaros" la curiosidad, pero me voy a quedar con el trabajo de Esther Jiménez Pablo llamado La polémica instrucción del general Aquaviva a los confesores jesuitas en la corte de Madrid (1602). Los jesuitas son, posiblemente, la orden que más me intriga e interesa. La polémica siempre les ha rodeado y su erudición me hace tenerles especial simpatía. El otro motivo es que hasta hace relativamente poco era totalmente inconsciente del enorme papel que jugaron los confesores en la corte. Su influencia en las decisiones de la monarquía y la lucha, ríete de Juego de tronos, que hubo entre las distintas ordenes religiosas para ocupar esos ansiados cargos. 

Os dejo con la introducción del libro y con el enlace al índice completo de la obra. 

Un saludo y buena lectura.
Dos de los autores del libro, José Martínez Millán y Manuel Rivero Rodríguez en el último Congreso internacional realizado por el Instituto Universitario La Corte en Europa (IULCE). Fuente; Royal Sites Heritage
Introducción:
El volumen que aquí se presenta adquiere pleno significado en el marco de investigación del Instituto Universitario La Corte en Europa (IULCE) de la Universidad Autónoma de Madrid. Su metodología de trabajo y su articulación interdisciplinar ha permitido acercarse al estudio de la Corte y del sistema cortesano en la Edad Moderna de tal manera que pueden mostrarse los variados contrastes que existieron en la sociedad de los siglos XVI y XVII. Desde esta visióncobra nuevo sentido analizar con una perspectiva histórica la Corte del Barroco para así comprender mejor la realidad de los Siglos de Oro.<

Establecida la capital de la Monarquía en Madrid en tiempos de Felipe II, la ciudad pasó a representar la corte de la Monarquía hispana, es decir la sede de un complejo sistema político organizado a través de las instituciones que en la península y en las cortes virreinales configuraban dicha Monarquía. 

Madrid, como sede de la corte, desarrolló un modelo de cultura cortesana y un sistema de relaciones que se extendieron a todas las manifestaciones de la sociedad barroca, tanto políticas, como religiosas o literarias.

Desde principios del siglo XVII, Madrid se convirtió en el marco ideal de la apariencia falaz, el equívoco y el fingimiento, lo que originó el nacimiento de un nuevo género literario expresamente dirigido a prevenir los riesgos que tales características comportaban para los inadvertidos: nos referimos al iniciado por Antonio Liñán y Verdugo en su denominada Guía y avisos de forasteros que vienen a la Corte (1620), en cuya línea habrían de continuar Los antojos de mejor vista (h. 1623), de Fernández de Ribera; El curioso y sabio Alejandro (1634), de Salas Barbadillo, y Los peligros de Madrid (1646), de Baptista Remiro de Navarra. Un género que habría de desembocar en el costumbrismo madrileño de Juan de Zabaleta, con sus inolvidables Día de fiesta por la mañana (1654) y Día de fiesta por la tarde (1660); y, sobre todo, en las obras del “mantuano” Francisco Santos, defensor a ultranza de su ciudad, a la que define como “la más noble y amada patria, madre de los mejores ingenios del mundo”, y que es el tema predominante de sus obras: Día y noche de Madrid, Las tarascas de Madrid, Los gigantones de Madrid, La noche de San Juan, El cárdeno lirio de los campos de Atocha, En Madrid llorando, etc. Junto a ello, obvio es decirlo, la necesidad de noticias dio origen a los Avisos de Pellicer, Barrionuevo, etc.
A la luz de lo expuesto, el objetivo que persigue esta obra es analizar tanto
las manifestaciones literarias y retóricas como los hechos históricos que se generaron
en el sistema de Corte que la Monarquía había configurado en la sociedad
barroca.

Gracias a la labor de los colaboradores del volumen, reconocidos especialistas de distintas instituciones españolas y extranjeras, ha podido llevarse a cabo la elaboración de este libro que reúne importantes aportaciones bajo cinco epígrafes: Literatura política y espacio cortesano; Avisos, relaciones y noticias; Fiesta, ceremonial y educación cortesana; Literatura, retórica y oratoria, y Espiritualidad cortesana.

Es de justicia dar las gracias por la ayuda prestada a las instituciones que han confiado en nuestro trabajo: la Universidad Autónoma de Madrid y al Instituto Universitario “La Corte en Europa” (IULCE) de la misma Universidad, que han puesto a nuestra disposición los recursos necesarios para celebrar reuniones científicas en las que pudieron discutirse los más variados aspectos sobre La Corte del Barroco (...)

Esta obra no hubiera podido realizarse sin el apoyo personal y científico de José Martínez Millán, director del IULCE y verdadero renovador de los estudios de la Corte en la historigrafía hispana en los últimos veinte años. También debemos dar las gracias a Ramón Alba y a Ediciones Polifemo que, con su habitual entusiasmo por los estudios históricos, ha favorecido en todo momento la publicación de la obra.

Antonio Rey Hazas, Mariano de la Campa, Esther Jiménez Pablo
Madrid, 9 de noviembre de 2016.

lunes, 12 de diciembre de 2016

¿Cuál es el impacto cultural de la tecnología?

Cultura es labor, la producción de las cosas humanas; es hacer ciencia, hacer moral, hacer arte.
José Ortega y Gasset

Uno de los mantras que se oye en algunos sectores del arte y las humanidades es que en este mundo hipertecnificado, y más veces de lo que parece acientífico, la cultura parece estar cada vez más arrinconada.

Estamos de acuerdo en una cosa: la cultura no se valora como se merece. Ahora, vamos a empezar a discutir en torno al término, ya que posiblemente no todos entendamos lo mismo acerca de lo que es la cultura. Digo esto porque estoy un poco harto de que ciertos artistas se erijan en portavoces, adalides y propietarios del término, cuando en todo caso representan una pequeña fracción de la misma, y a menudo desde una posición privilegiada.
Una representativa obra sobre la apreciación de la cultura, por el genial Banksy (Wallpaper Cave)
La capacidad de juicio, de creencia, es el fin mismo de tener una cultura

Entroncando con esto, es frecuente oir, tras una entrevista o tertulia, pongamos de temas económicos, frases como "uno de los problemas es que en la población falta cultura financiera". Si la charla gira en torno a hackers, suele aparece alguna frase del tipo "hace falta más cultura sobre ciberseguridad". Si es en torno a pseudociencias, ya imaginan cual será una de las frases del ponente, ¿verdad?

Todo esto hace que el término cultura, desde luego, éste muy lejos de representar un concepto bien acotado, y mucho menos en posesión de un grupo concreto. Y entiéndanme bien, con esto no digo que no tengan su cuota de razón ni que no haya problemas serios en lo que normalmente llamamos el sector cultural.

En todo caso, uno es devoto de don José Ortega y Gasset, y por tanto defensor de su frase "la máxima especialización equivale a la máxima incultura". Realmente, por la época que le tocó vivir, sin duda pensaba en términos similares a los expuestos por Charles Chaplin en Tiempos Modernos, según la cual la hiperespecialización del trabajo en las fábricas anula en buena medida al individuo.

Sin embargo, esto tanto se aplica a quien deba realizar un trabajo totalmente mecánico y alienante, al mejor videogamer que no haya tocado jamás un libro o a quien pueda optar a ser el mejor pintor de nuestro tiempo y no sepa de tecnología ni usar la tostadora. Una cultura completa exige una mínima cultura científica y tecnológica, tal como ya hemos defendido en otras ocasiones.
Fotograma de Tiempos Modernos, de Charles Chaplin (Gencinexin)
El arte desafía a la tecnología, y la tecnología inspira al arte

Además de esta necesidad de conocer la tecnología y ciencia que nos rodea, las disciplinas de ambas ramas del conocimiento se realimentan. No hace falta que repita el argumento de que las Humanidades tiene la misión de orientar a la ciencia y la tecnología: el que algo sea posible desde un punto de vista técnico no implica que sea la mejor idea, desde el punto de vista ético, sociológico o cultural.

Pero yendo un paso más allá, es preciso asimilar que la forma de consumir cultura ha sufrido un cambio abismal con la explosión de las tecnologías TI. Y desengáñense los neoluditas, tecnófobos y aquellos que crean que pueden prescindir de un mínimo conocimiento tecnológico: las reglas del juego no volverán a ser las mismas, del mismo modo que tras Gutenberg el gremio de amanuenses empezó a ir de capa caída.


Para empezar, la difusión cultural depende hoy día en buena medida de Internet, y puede que falte conciencia sobre ésto: 
un síntoma claro es llamar "nuevas tecnologías" a algunas que ya llevan entre nosotros varias décadas. A partir de ahí, podemos jugar a ser el último romántico despotricando de los ebooks, negándonos a comprar nada que no haya salido de la librería o tienda de discos más selecta de la ciudad o renegando de que unos pipiolos llamados youtubers tengan mucha más repercusión comentando videojuegos que las ideas sensatas y sosegadas de un reputado intelectual... pero probablemente nos demos cuenta de que nos hemos autocondenado al ostracismo y a predicar en el desierto. 

Partamos del hecho de que las editoriales, las discográficas o productoras de cine se pueden quejar, con mucha razón, de que la piratería es un problema. Pero lamento informarles de la pervivencia de ese problema se debe a la no evolución del modelo de negocio, y que la solución pasará porque sepan adecuarlo a la evolución de la tecnología y la sociedad. Especialmente porque, si los autores comienzan a percibir que no precisan los mecanismos de distribución tradicionales, puede que la piratería comience a ser el menor de sus problemas. Ya tenemos varios ejemplos de libros en autoedición que han llegado a superventas o de grupos musicales que han optado por ofrecer la descarga directa de sus obras. 


La propia estructura del concepto de propiedad intelectual está abocada a la renovación, aunque no está nada claro aún cual será el modelo a emplear. Y es que aunque nos pese, dada la incertidumbre que implica un escenario como éste, las posibilidades de la tecnología van muy por delante de la legislación. En el célebre caso del secuestro de la revista El Jueves en 2007 las autoridades pidieron a los responsables de la revista la entrega de moldes y otros elementos a día de hoy inexistentes en imprentas modernas, porque la legislación aplicable no ha ido más allá de la tecnología de los años 1970.

¿Es robo de propiedad intelectual si la propiedad no es intelectual? (Clay Bennett)
Un hombre con una idea es un loco hasta que triunfa

En el caso del cine, por ejemplo, en las primeras décadas de existencia del cine se cambió el modelo de negocio varias veces, comenzando por los nickelodeons; ahora que casi todas las salas están en manos de unas pocas cadenas especializadas, resulta casi increíble que la solución pase por criminalizar al usuario. No sé ustedes, pero a mi me llevan los demonios cada vez que me tengo que tragar, sin posibilidad de saltármelo, el anuncio antipirateria en el DVD que acabo de adquirir legalmente. Sin embargo, otros (y no daré nombres comerciales) han optado por la distribución de series a precio razonable en canales especializados, y parece que están captando mucho público.

Por tanto, la tecnología ofrece tantos puntos de conflicto como nuevas oportunidades en la gestión de los contenidos culturales. Por otra parte, la tecnología es una gran herramienta para la creación de contenidos culturales, no sólo para su difusión. Además de la pasmosa facilidad para la autoedición de libros digitales, todos tenemos al alcance de la mano sistemas de grabación de audio y video que hubieran sido el sueño de los artistas de hace una generación. Incluso los blogueros pueden llegar a hacer sombra a los medios tradicionales para generar tendencias o analizar noticias. 

Dirá usted que eso lo hace cualquiera, que no pasa ningún filtro de calidad o que no se trata más que de los 15 minutos de fama de un mindundi. Tal vez, y en muchos casos es cierto, porque salvo honrosas excepciones, la mayor parte de los booms de libros que han triunfado con autoedición yo no los considero ni dignos de calzar la estantería en la que guardo el resto... pero, merecidamente o no, sus autores se han forrado con ello, mientras en el sector cultural cada vez hay más gente que trabaja gratis o con contratos penosos.


A la vez, probablemente estamos viendo también a los primeros creadores de la era digital capaces de mantener proyectos estables y de calidad. La repercusión de un artista callejero como Banksy sería inviable sin la existencia de un canal de difusión como Internet; hace un par de décadas, haciendo lo mismo, probablemente sólo sería conocido en Bristol y aledaños.

Incluso nuevas formas de expresión artística son posibles: Alex Kiessling fue capaz de dibujar al mismo tiempo en Viena, Londres y Berlín mediante brazos robóticos y sistemas de infrarrojos, logrando copias perfectas de sus dibujos de manera simultánea. La precisión necesaria para esto es un filón para otros entornos, como por ejemplo el médico. ¿No es acaso un ejemplo claro de simbiosis entre la tecnología y el arte?

Alex Kiessling junto a uno de sus brazos robóticos (Malatinta)

jueves, 1 de diciembre de 2016

Reseña de la Exposición Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum (CaixaForum Madrid)

Exposición organizada en colaboración con el British Museum de Londres, actualmente en CaixaForum, Madrid (Del 19 de Octubre 2016 hasta el 5 de febrero 2017)
El Rey del Ajedrez de Lewis pone cara a esta prestigiosa muestra (Spain.info)
El pasado mes de noviembre algunos de los redactores de LH decidimos dejarnos caer en diferentes días, según disponibilidad, por la nueva exposición de CaixaForum Madrid: Los Pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum. La muestra, ya de entrada, venía avalada por la importantísima institución londinense, donde se custodia la memoria de medio mundo. El deliberado o no guiño al famoso bestseller de Ken Follet sin duda también atrajo nuestra atención. Y las experiencias positivas que habían descrito algunos blogs amigos y asistentes a la Presentación para Bloggers e Influencers parecían igualmente prometedoras. 

A nosotros, particularmente, nos dejó una sensación bastante agridulce. Para este repaso en profundidad que haremos sobre la muestra he tenido la suerte de contar con la colaboración de otros dos compañeros historiadores, como Daniel Cebolla González, con los cuales coincidí durante la visita. Nuestra intención con esta entrada es, al igual que hicieron los compañeros de Renovatio Medievalium, ofrecer una reflexión y una crítica constructiva, precisamente porque valoramos el esfuerzo y presupuesto que hay detrás de estas iniciativas por acercar la cultura al gran público.

Vamos primero a lo positivo, que no es poco. En estos tiempos de la ilusión de cultura gratis en que vivimos, y que sólo nos lleva a la cada vez más acentuada precarización de los profesionales de las Humanidades, nos parece adecuado empezar hablando del considerable precio que cuesta traer estas muestras a nuestro país.

Fachada del British Museum, 5º museo más visitado a nivel mundial (EfeTur)
Los pilares de Europa es la primera de las 4 exposiciones temáticas que entre 2016 y 2020 se organizarán en España fruto del sorprendente convenio, firmado a mediados del año pasado, entre el British Museum y la Fundación Bancaria La Caixa. ¿El presupuesto? Alrededor de los 2 millones de euros. Se da continuidad así a la acertada política de colaboración entre La Caixa y otros grandes museos, como fue el caso del parisino Louvre en 2015, que nos llevó a conocer a los animales del Antiguo Egipto, las matronas romanas o los dibujos que LeBrun diseñó para el futuro Versalles. Cuidadas exposiciones todas ellas que pueden visitarse por apenas 3 euros (entrada general).

Y es que sin duda, el punto fuerte de Los pilares de Europa son las maravillosas 260 piezas que componen la muestra. La gran mayoría de ellas proceden del British Museum aunque muchas son inéditas, ya que no suelen estar expuestas. A fin de intentar "completar" la visión del periodo con un acercamiento desde la Europa del sur, han colaborado también con algunas aportaciones el Museo Arqueológico Nacional (MAN), el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) o el Museu Frederic Marès de Barcelona. Bien conscientes de ello, los organizadores han optado por "dejarlas hablar" y realzar su espectacularidad, a costa de sacrificar un hilo conductor.

Uno de los paneles de la muestra (Tribuna Salamanca)
En segundo lugar, vamos a referirnos un poco a la organización, que ya desde la entrada se ve que va a ser algo caótica. Un gran mapa de Europa recibe a los visitantes, con la evolución de sus distintos pueblos y regiones a través del tiempo. El espacio que ocupa la exposición es diáfano, aunque dividido en las siguientes zonas temáticas: 1. La formación de Europa, 2. El poder real, 3. Tesoros celestiales, 4. La vida en la Corte y 5. La vida urbana. Como hemos dicho, las protagonistas indiscutibles son las propias vitrinas con las piezas, pues la cartelería es más bien escasa. No obstante, si en ese momento se junta mucha gente, como nos pasó a nosotros (bien sabemos que quizá ir un viernes o un sábado por la tarde no era la mejor idea) se hace realmente complicado transitar y poder detenerte unos segundos en la información de cada vitrina.

Pavimento de la Abadía de Halesowen, s. XIII (Europapress)
¿Qidea puede llevarse alguien sin un gran conocimiento previo? Con suerte saldrá con alguna, aunque bastante imprecisa. Ya el título de la exposición merecería una discusión sobre su validez, dado que la muestra es descaradamente etnocéntrica: reduce la Edad Media europea al occidente continental (excluyendo Bizancio, los países del Este o las influencias culturales del Islam). Por otro lado insiste mucho, y con razón, en abandonar esa imagen distorsionada que la Edad Media arrastra desde el XIX como oscura, supersticiosa o especialmente violenta. Las piezas elegidas son delicadas, coloridas y dejan entrever una gran sensibilidad artística.

Sin embargo, a su vez la muestra nos presenta esa otra Edad Media no menos idealizada, ese periodo "clásico" del feudalismo francés bajomedieval con todos sus tópicos: el mundo de la caballería, las flamantes justas o el amor cortés. Se dedica, por ejemplo, no uno sino varios paneles a la nobleza y la figura del caballero, pero ninguno a tratar de explicar el sistema feudal ni la lógica de la sociedad estamental, que son la base. El resto de grupos sociales está prácticamente ausente; especialmente sangrante es el caso de los campesinos o el de las mujeres, donde se obvia la variedad de roles que desempeñaron para ser tan sólo mencionadas en algunas piezas de temática amorosa. También se dedica mucho espacio a la religiosidad litúrgica y poco al mundo de la cultura monacal o las universidades. Todo esto da una idea muy simplificada de un periodo ya de por sí heterogéneo y que ocupa un marco temporal enorme.

Estatuilla inglesa de un caballero (ss. XIV-XV) (RTVE)

Aparte del planteamiento, también nos chirriaron no pocas incorrecciones de bulto en la información que se ofrece a los visitantes. No sabemos si los vídeos y paneles explicativos ya venían así redactados desde las Islas, pero hay cosas bastante graves para una exposición de tal prestigio. El mapa circular que encontramos a la entrada, por ejemplo, contiene términos confusos, imaginados o desactualizados como Vasconia, República de Toledo, Reino de Alemania o "Monarquía Católica" en el siglo XV. El complejo funcionamiento de la Corte queda relegado a los usos del amor cortés. Hay inexactitudes diseminadas como la fundación del Studium Generale de Palencia (1208-1212), señalando que la primera Universidad de Castilla fue la de Salamanca. Por no hablar de que explica erróneamente conceptos clave, hablando del poder absoluto de los reyes, el origen de los Estados-Nación actuales o la posesión de perros y halcones de caza como mascotas.

Gran mapa circular (Observando el Arte)
En conclusión, Los pilares de Europa para nosotros desde luego merece una visita, pues nos ofrece una oportunidad inigualable para contemplar piezas de importancia y calidad espectaculares que de otro modo sería difícil ver en España (y menos, reunidas de este modo). Por contra, el afán por resaltar la espectacularidad de las mismas hace adolecer a la muestra de un claro hilo conductor, haciéndose patentes las limitaciones del discurso que quiere plantear. En este sentido, la encontramos algo mal enfocada, pudiendo resultar confusa para buena parte del gran público al que va dirigido. Afortunadamente, son aspectos subsanables que esperamos se tengan en cuenta para el resto de muestras programadas. Nos vemos pronto en las Antiguas Olimpiadas.