lunes, 31 de octubre de 2016

Nos vamos de Congreso a ARQUEONET 2016 en el MAN

¡Muy buenos días, aquí Roberto! El pasado sábado 29 de octubre parte del equipo de Licencia Histórica acudimos al I Encuentro de Márketing Digital para la Divulgación del Patrimonio (Arqueonet) en el Museo Arqueológico Nacional. Debo reconocer que aunque al principio me gustó mucho la idea de ir, el levantarme un sábado a las 7 de la mañana barrió por completo mi entusiasmo y me acordé de Iris por apuntarme, de mí por meterme en todos los charcos y de la vida en general. Pero también es justo decir que mereció, y mucho, la pena el madrugón y el esfuerzo.

Imagen de JAS Arqueología.
El congreso estuvo perfectamente organizado, el marco “incomparable” y todos los ponentes de primera. No suele ser habitual, pero sí, en este caso todos los ponentes fueron de gran interés. Por todo ello queremos dar la enhorabuena a los organizadores y ponentes del Congreso. Fijaos si nos ha interesado que de una entrada que le pensábamos dedicar, van a terminar siendo varias. 

Fue estimulante, interesante y todos los “ante” positivos que podáis imaginar. Especialmente fue muy reparador el poder escuchar la experiencia de otros blogger, ya que nuestro trabajo suele ser solitario. Verte reflejado en ellos ayudó mucho a poner a Licencia Histórica en perspectiva. Hoy vamos a realizar unas consideraciones y observaciones generales dejando otras consideraciones más específicas para futuras y, espero, jugosas entradas. 

Parte de los componentes de la Mesa II (WAZO)
Lo primero que llamó mi atención es esto de ARQUEONET. Arqueólogos, sólo arqueólogos y Arqueología. ¿Son ellos los únicos que difunden el patrimonio? Evidentemente no. ¿Sólo hay blogs de arqueología? Evidentemente tampoco, pero sí son quizá los más antiguos, los más abundantes y por lo general muy trabajados. Es obvio que el colectivo de arqueólogos es, entre los historiadores, el grupo más dinámico y apegado a las nuevas tecnologías. Al resto, lejos de “lloriquear” o clamar en el desierto sólo nos queda felicitarles por ello y aprender

A nosotros aún nos dicen algunos por la facultad que para qué sostenemos un blog. Les diría que bienvenidos al presente, pero esto de los blogs ya es algo que, además de presente, tiene ya su historia. Cuando nosotros empezamos hace 6 años nos tomaron por locos o idiotas o ambas cosas. Ahora no hay grupo investigador que se precie que no tenga uno. 

Entre los ponentes también hubo más de un periodista, como Mario Agudo con su blog Mediterráneo Antiguo o Enrique Garcés con La Bitácora de Jenri. Dejaron claro desde el principio que no eran arqueólogos u historiadores pero os aseguro que tienen un conocimiento de lo que hablan que más quisiera más de uno que ha pasado por el Grado de Historia. La Historia necesita de buenos divulgadores y ellos lo son. La Historia no es patrimonio exclusivo de los historiadores. Necesitamos de buenos divulgadores y los historiadores tenemos que aprender también a hacerlo

Nacho Ares en la primera Mesa (Arqueonet)
Se habló de muchos temas en las mesas a las que asistimos, como hemos dicho todos fascinantes, y que comentaremos en siguientes entradas. Me sorprendió mucho que en más de una ocasión saliera el programa de Iker Jiménez (Cuarto Milenio) y se debatiera sobre él. Y no precisamente en la mesa donde se sentó Nacho Ares. Por supuesto ya tenemos pensada una entrada más que polémica al respecto y queremos que entréis “a saco” a debatir. 

Porque, y podría ser una de las pocas cosas negativas, hubo poco tiempo tanto para debatir como para escuchar a los magníficos ponentes. Faltó a ojos vistas tiempo para ello. Creo que todos nos quedamos con ganas de más. ¡Ojo! No pienso pecar de “cuñadismo” criticando por ello al congreso. Los que nos hemos visto en guerras similares sabemos lo difícil que es ajustar tiempos, presupuestos, agendas de los ponentes, de la institución que te acoge... juntar a tantos actores es toda una proeza. Invito, animo a los organizadores a que, ¡por favor!, repitan la experiencia y que no tengan miedo de hacerlo más grande, que pidan más dinero si es necesario. Por un producto como éste no importa pagar un poco más. 

Nosotros acudimos a las mesas I y III, dedicadas a Redes sociales y difusión del patrimonio histórico y a Medios de comunicación VS patrimonio histórico. En las mismas revoloteó el comentario que en ambas sólo hubiera una mujer. Cierto es que se podría haber conformado mesas más paritarias, pero justo es también decir que la mesa IV se llamaba Arqueología feminista en el mundo online. Iniciativas en desarrollo y posibilidades existentes. A lo mejor habría sido sólo cuestión de mover a alguna ponente de la mesa IV al resto… 

Womenizando el MAN (LURE Arqueología)
Desgraciadamente, y mientras afinamos nuestras habilidades de bilocación, el horario no nos permitió asistir a la citada Mesa IV, que presupongo tan interesante como a las que asistí, al igual que tampoco pudimos asistir a la Mesa II. La representación gráfica en la Arqueología: de la ilustración a la realidad virtual. Como digo, nos supo a muy poco, y nos dejó un gran sabor de boca. Estamos deseando asistir ya al siguiente congreso. A buen seguro será más grande, más variado y tan bien planteado y realizado como éste. 

También debemos agradecer al congreso el poder conocer a algunos bloggers y tomar algo con ellos, a gente que conocíamos tan sólo por las redes. 

¿Fuiste al Congreso? No dejes de comentarnos tu punto de vista. Como he dicho, nos pareció un magnífico inicio para hablar de temas que a todos nos interesan.

Cartel promocional (Arqueonet)

jueves, 27 de octubre de 2016

Viajes con historia: Uluṟu, el ombligo del mundo

Todos estamos de visita en este momento y lugar. Solo estamos de paso.
Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa.
Dicho aborigen australiano

En fechas recientes, mis pasos me han llevado al otro lado del mundo, a recorrer la inmensa y fascinante Australia. Las crónicas de ese viaje darían para mucho, pero hoy quiero centrarme en la historia de un lugar que no puede dejar a nadie indiferente, el parque nacional de Uluu y Kata Tjua.

Imaginen un vuelo de más de dos horas desde Sídney; durante la primera media hora por la ventanilla se veía la ciudad y los inmensos bosques de eucaliptos de las Montañas Azules. Poco a poco el panorama se vuelve rojo y totalmente liso, sin ninguna referencia visual durante cientos de kilómetros, hasta que de repente, cuando anuncian el aterrizaje, por la ventanilla aparece Uluu, Ayers Rock en su nombre no aborigen, una inmensa roca de arenisca de color rojo encendido, de 348 m. de altitud y 9,4 km. de perímetro. Automáticamente se entiende por qué los aborígenes consideran la misma sagrada.
Vista aérea de Uluu; extraída de Wikimedia (nuestra cámara iba apagada durante el vuelo)
Uluu y Kata Tjua, separados unos 20 km, constituyen ejemplos de inselberg (o sea, una montaña isla, un relieve significativo aislado en una llanura). Más allá de las leyendas y mitos que hablan de su origen y su color rojo vivo, su origen más probable es el surgimiento desde el subsuelo, debido a la tectónica de placas, de grandes bloques de arenisca formados durante millones de años por la presión del lecho del antiquísimo mar interior de Australia, desaparecido hace muchos millones de años. Uluu brotó de forma casi vertical y Kata Tjua con un ángulo más pronunciado. El color rojo, como el de todo la zona, se debe a la oxidación de minerales de hierro en un clima seco y caluroso.
Vista de Uluu desde las proximidades de Kata Tjua, poco después del amanecer. El concepto de inselberg queda clarísimo vista la inmensa llanura del outback. Como referencia, Uluu tiene 3,6 km de largo y 348 m. de altura (Archivo propio)
La primera pregunta que me surgió es: ¿qué llevó a los aborígenes de esa zona a vivir en un lugar que está a semanas a pie, en cualquier dirección, de la costa? Posiblemente no haya una respuesta concreta al porqué de la migración que llevó a los primeros humanos a esta zona, de la misma manera que es también llamativa la presencia de distintos pueblos en otros lugares inhóspitos como el Sáhara, el Gobi o el círculo polar.

En todo caso, tal como aprendí más tarde en ese viaje, la costa norte del inmenso territorio australiano está poblado desde hace al menos 50.000 años; los Anangu, aborígenes de la zona central, el gran outback, llevan en ella desde hace unos 30.000 años. Cifras que evidentemente convierten a los primeros europeos en llegar a Australia a finales del siglo XVIII (aunque la búsqueda de la Terra Australis se remontara a siglos atrás) en recién llegados.

Tan recién llegados somos los no aborígenes (piranpa), que la zona no fue explorada hasta la década de 1870. Los nombres occidentales de las formaciones rocosas son Ayers Rock (Uluṟu), puesto en 1873 por William Goose, en honor del primer ministro británico de Australia Meridional, Henry Ayersy monte Olgas (Kata Tjua),  bautizado por Ernst Giles en 1872 en honor de la reina Olga de Württemberg (benefactora del barón Mueller, patrocinador de la expedición). En todo caso, imaginen lo que debió ser para aquella gente ver aparecer un hombre blanco, montado en camello, y con un montón de extraños instrumentos. Sin duda como para nosotros ver un extraterrestre.
Vista de Kata Tjua al amanecer; pese a ser desierto, había llovido mucho ese invierno y había bastante vegetación (Archivo propio)
Los Anangu se rigen por el Tjukurpa (a veces llamado erróneamente el tiempo de los sueños); más allá de un conjunto de leyes, es un concepto que involucra la religión, la cultura, la legislación, la tradición y todo aquello que define su modo de vida. Sus lenguajes son el Pitjantjatjara y el Yankunytjatjara; son de los 2 lenguajes aborígenes supervivientes de los 50 que han aguantado el paso del tiempo: cuando comenzó la colonización europea, en Australia se hablaban unos 700.

Conforme a sus creencias, las inmensas rocas Uluṟu y Kata Tjua (Muchas cabezas) son lugares sagrados y relacionados con el génesis. Uluṟu es llamado el ombligo del mundo porque aquí surgieron los primeros hombres y el primer sendero. Cada una de las cuevas, pliegues o recovecos se asocia a alguna leyenda, incluyendo diversas batallas, que han dejado su marca en la roca. 

Poza de agua en Uluṟu; a pesar de que estaba lloviendo y había sido un invierno lluvioso, el agua en el desierto es vida y este tipo de sitios son mantenidos impecablemente limpios por los Anangu (Archivo propio)
Estas leyendas no suelen revelarse a los niños hasta la pubertad, y están normalmente asociadas a distintas enseñanzas de carácter moral, como el respeto a los mayores y la tradición. Distintas zonas y rincones se consideran tabú, si bien otras pueden ser visitadas incluso por nosotros, los minga (visitantes). Aunque sobre estos temas, casi mejor que les hablen los propios Anangu:



Como registro de esas leyendas y tradiciones hay numerosas pinturas rupestres en la base de Uluṟu; la gran curiosidad de este tipo de pinturas (datadas en unos 5.000 años), es que conocemos su significado, ya que la cultura creadora de las mismas pervive. Por ejemplo, los círculos concéntricos normalmente representan pozos de agua o lugares de reunión y los símbolos en forma de U un hombre sentado, de modo que estos símbolos juntos representan una asamblea. ¿Imaginan poder saber qué significan exactamente las pinturas de Altamira, Tito Bustillo o Ekain? Lamentablemente la conservación de las mismas no es óptima en todos los casos; el boom del turismo a la zona a mediados del siglo XX hizo que para sacar fotografías con buena calidad alguna cabeza pensante tuviese la brillante idea de rociar algunas con agua para aumentar el contraste.
Pinturas rupestres en Uluṟu (Archivo propio)
Relacionado con el turismo, uno de los debates que implica es escalar o no a Uluṟu; dejando aparte el hecho de que no es ni mucho menos una subida fácil (son frecuentes los accidentes intentándolo), los Anangu solicitan a los visitantes que no escalen, debido al carácter sagrado de Uluṟu. Aunque podrían haber logrado ya que fuera ilegal, ya que desde hace años son responsables de la gestión del parque nacional  (y de hecho es posible que se prohíba en un futuro no muy lejano), prefieren que el no subir provenga de una decisión personal basada en el respeto. Como opción, un buen paseo en torno a la gran roca, o por Kata Tjua, no son mala opción; el argumento acerca de que prohibir escalar reduciría el turismo me parece, ahora mismo, falto de base.
Uluṟu visto de cerca, y con un color curioso debido a la lluvia. Tomen como referencia los árboles  para hacerse una idea de la inmensidad del inselberg (Archivo propio).
Por otra parte, como sabrán quienes hayan oído hablar antes de esta maravilla de la naturaleza, la foto que buscamos todos es justo el cambio de color en el momento del amanecer o del atardecer, con los rayos de sol haciendo que la gran roca de arenisca y óxido de hierro parezca iluminarse. Como estaba nublado por la mañana y lloviendo por la tarde (sí, nos ha llovido en el desierto, apenas un 2% de los visitantes puede verlo), estábamos convencidos de que nos perderíamos este momento. Pero el destino quiso apiadarse de nosotros 5 minutos antes de la puesta de sol, tal como pueden ver a continuación.
Doble arco iris (el segundo se ve un poco tenue) sobre Uluṟu, unos minutos antes de la puesta de sol en un día lluvioso. (Archivo propio)
Otro día continuaré hablando de las culturas ancestrales de la isla continente. Hasta entonces, y como dirían los Anangu, tanto como saludo como despedida: Palya.

domingo, 23 de octubre de 2016

El coloquio de los perros. Nuevo blog sobre Historia Cultural de los Animales.

Como probablemente ya hayáis notado, uno de los nobles objetivos de esta página es servir para dar autobombo al trabajo de sus excelsos redactores. El pasado jueves fue el turno de mi compañero Roberto, debido a su reciente participación en el documental de la exposición Brujas de La Alcarria. Y, aunque como buena introvertida yo hubiera preferido dejarlo reposar un poquito, podéis creerme cuando os digo que tengo al propio Roberto fustigándome por WhatsApp cada dos por tres para que haga lo propio. De manera que, aunque por mi parte sigue sin haber demasiado que contar, vamos a darle un respiro al compañero, ¿no? :P


Antes de nada, quiero decir que estoy contentísima de formar parte de Licencia Histórica, donde no pasa un solo día en que los tres no aprendamos algo nuevo del resto. Ya lo han dicho mis compañeros en alguna que otra ocasión, pero lo reafirmo: tras el desinteresado trabajo que podéis ver aquí cada lunes y jueves se esconden trepidantes correos cruzados, modificaciones del calendario, inacabables conversaciones sobre cómo mejorar, incontables horas de tiempo invertido en elegir los temas, documentarse, redactar y corregir. Por no hablar últimamente del ingente esfuerzo dedicado a las redes sociales, que van a hacer que un día de estos se me descontrole la vena ludista, me encierre en una cueva y no quiera saber más de la civilización. Pero aquí nos encontramos más de 6 años después: somos cada vez más leídos, nos relacionamos mejor con otros blogs y páginas de Historia, e incluso tenemos el privilegio de incorporar de vez en cuando fantásticas colaboraciones como desde luego están siendo este curso las de Miriam y Daniel.

Pero más allá de todos estos "éxitos", para mí ha sido mucho más importante el progreso personal que he experimentado. No hace siquiera dos años, integrarme en Licencia Histórica me ayudó a automotivarme justo cuando lo que más me apetecía era tirar la toalla y dejar definitivamente todo esto de la Historia y la investigación (bueno, no es que sea un tema que tenga todavía totalmente superado, pero ahora me es bastante más llevadero). Participar aquí hizo que tuviera que "reciclarme" en algunos aspectos, estar atenta a las novedades que se cocían en nuestro mundillo pero, sobre todo, consiguió devolverme el hábito de leer y escribir todos los días sobre lo que más me gusta en este mundo. Todo esto no hubiera sido posible sin la invitación paciente y formal de Roberto pues, aunque es verdad que nos conocíamos de mucho antes (a través de un gran profesor que ambos tenemos en común) e incluso había llegado a colaborar con alguna cosilla en su blog, no me sentía lo suficientemente segura de mí misma como para involucrarme al 100% (maldito perfeccionismo) 

Y ya, ahora sí, tras este falso coaching de superación, llegamos a la auto-promoción indiscriminada.


Pues bien, desde hace unos meses me rondaba por la cabeza abrir mi propio blog en solitario. Se lo consulté a los compañeros y me dieron luz verde sin pensarlo. Como ya sabéis, dentro de la Edad Moderna comparto con Roberto el interés por la historia cultural. Mi "especialidad", sin embargo, resulta un poquito distinta porque además de tratar temas de género(s) y antropología, estoy dedicando mi tesis doctoral al papel de los animales dentro del mundo hispánico de los siglos XVI y XVII.

Y os preguntaréis, ¿por qué dedicarle un lugar aparte y no incluirlo aquí junto a los temas de brujería que suele tratar Roberto? Pues porque se trata de una línea aún bastante "rara" y muy, muy poco consolidada en nuestro país. Me apetecía mucho intentar crear un espacio de """referencia""" parecido a lo que hace unos años ofrecía el profesor Arturo Morgado García (Universidad de Cádiz) en su página Animalia Hispánica, el cual me fue muy útil cuando preparaba mi Trabajo de Fin de Máster gracias a las muchas reseñas, artículos y novedades editoriales que allí colgaba. En definitiva, pensé que darle un estatus propio a esta especialidad sería más adecuado y lo haría más inteligible

El título viene de una historieta algo desconocida de Miguel de Cervantes, quien la incluyó en sus Novelas Ejemplares de 1613. En El coloquio de los perros dos canes, Cipión y Berganza, adquieren la facultad de hablar y comienzan una curiosa conversación sobre sus animales vidas y las incongruencias e injusticias de la sociedad de su tiempo:

Sin más, os invito a que lo visitéis si la propuesta os resulta interesante: agradeceré infinitamente todos los consejos y recomendaciones que queráis darme. Y no os preocupéis, porque por aquí seguiré escribiendo como de costumbre junto a mis compañeros. ;) 


Cabecera del nuevo blog sobre Historia Cultural de los Animales (El coloquio de los perros). La ilustración es obra de Isabel M. (Organic World).
¿Ya os habéis decidido? ;) Podéis seguir el proyecto de varias maneras. A mano derecha según entráis tenéis un botón donde suscribiros con la dirección de correo electrónico que prefiráis para recibir todas las actualizaciones. Intentaré que haya al menos una o dos publicaciones nuevas cada mes. Por eso es en Twitter donde de momento estaremos dando más guerra con información variada sobre estos temas (@coloquioperros).

¡GRACIAS!

jueves, 20 de octubre de 2016

Participación en el nuevo documental: Brujas de La Alcarria (Monasterio de Monsalud, 2016)

En la entrada de hoy Miriam Rodríguez Contreras (UAM-IULCE) nos ofrece una completa reseña del nuevo documental Brujas de la Alcarria, donde participa nuestro compañero Roberto Morales entre otros expertos para hablarnos sobre diferentes aspectos de la historia de la brujería en nuestro país

El director del documental, Javier Fernández Ortea, es gestor del Monasterio de Monsalud, así como del yacimiento de Ercávica. Dentro de dicho monasterio ha incluido recientemente una muy necesaria exposición sobre las brujas que existieron en esta zona de la provincia de Guadalajara. Esto no es casual. En dicha zona ya se habían encontrado numerosas evidencias de estos personajes a través de los procesos inquisitoriales. Se realiza además en el propio Monasterio, al ser el destino de muchas de las brujas que tuvieron que realizar romerías como expiación de las culpas como parte del castigo impuesto. Es en el montaje de dicha exposición donde se inserta la creación de este documental como complemento a la visita

1823: El Aquelarre o El gran cabrón de Francisco de Goya (Wikipedia)
El vídeo está distribuido en siete partes, cada una protagonizada por un autor/a diferente. En primer lugar encontramos a Patricia Gutiérrez (UCM), quien nos habla de la aparición del concepto de la bruja y sobre la quema de brujas, siendo éste un fenómeno más representativo del resto de Europa. Según ella, éste es el principal motivo de que los estudios en España hayan sido en general escasos –no comenzaron hasta los trabajos de Pío Baroja–, no habiendo recibido apenas nuevas contribuciones hasta hace un par de décadas. 

En segundo lugar aparece nuestro compañero Roberto Morales (UAM-IULCE) hablando sobre el aquelarre y los estereotipos históricos de las brujas. El término aquelarre es creado por las élites a partir de 1610. En caso de realizarse, las brujas lo llamarían sabaty, y lo más probable es que se tratara de un lugar de reunión entre mujeres, un espacio específicamente femenino. Durante su intervención nos habla también sobre la diversidad de aquelarres y su estructura. En cuanto a los estereotipos, nos ofrece una pequeña evolución en el concepto de la bruja. En su opinión el concepto comenzó siendo negativo respecto al que se utiliza para mago o brujo, representándose a la mujer como una anciana, de aspecto grotesco y solitaria. Dicha imagen poco a poco se fue volviendo algo más positiva, especialmente durante el siglo XX llegando a representar a las brujas como mujeres bellas y poderosas pero, al mismo tiempo, diabólicas. 

La siguiente experta es María Jesús Torquemada (UCM), quien nos habla sobre Derecho, brujería e Inquisición. Ella diferencia dos zonas de brujería, cuya línea divisoria se encontraría en los Montes de Toledo. Por un lado estaría la brujería húmeda, la zona al norte, que sería una brujería más colectiva, similar a la que acontecía en la Europa Occidental, y donde se realizaban reuniones y fiestas en torno a la figura del demonio. Por otro lado, estaría la brujería seca, en la zona sur de la Península, que se caracterizaba por ser más solitaria, estableciéndose las reuniones entre parientes cercanos adoctrinados en la intimidad de su propio domicilio. El juicio inquisitorial es igual al resto de los demás delitos que se procesaban, pero con una sola diferencia: el secreto. Torquemada nos habla así del marco legislativo sobre los procesos inquisitoriales a brujas. En el plano jurídico hay diferencias entre España y el resto de Europa, pues en la primera es protagonista la justicia seglar (lo que provocó más linchamientos), mientras que la segunda estaba en manos de la máquina procesal de la Inquisición. En este sentido, aparece la famosa leyenda negra que, como todo el mundo sabe a estas alturas, fue difundida por los ingleses tras la derrota de la Felicísima Armada en 1588. La imagen de esa “leyenda” en el exterior vino bastante favorecida por la existencia de la propia Inquisición española. Sin embargo, la aparición de esa oscura institución no implicó que se realizasen más quemas de brujas que en otras partes de Europa. Según la experta, en los cuatro siglos de existencia de la Inquisición en España tan sólo hubo 59 muertes por brujería a diferencia de las 25.000 que se documentan en Alemania en un periodo sustancialmente más corto. Ella defiende, tal y como aparece en su libro, que la Inquisición fue un brazo del poder de la monarquía y nos habla sobre su estructura, que era fuertemente piramidal

Portada del libro de Mª Jesús Torquemada (Pinterest)
Por su parte, María Jesús Zamora (UAM) nos habla de que todo lo que no estuviera en manos del hombre se pensaba que era obra del Diablo. Durante el Siglo de Oro, tanto inquisidores como demonólogos estudiaron cuidadosamente la relación de éste con las brujas. Dentro de la sociedad el Diablo era el máximo instigador del mal y la vinculación con la mujer se realiza porque en esa época ésta era percibida como el sexo débil y, en consecuencia, más manipulable. Está de acuerdo tanto con Patricia Gutiérrez como con Roberto Morales en que realmente no volaban, a pesar de que así aparezca en los procesos inquisitoriales, sino que se untaban diversos ungüentos con algún psicotrópico que les proporcionaba dicha sensación. Esta teoría también es defendida por Ioan P. Culianu en Eros y magia en el Renacimiento. Por su parte, María Jesús Torquemada defiende que únicamente fueron las brujas del norte al norte de los Montes de Toledo las que sobre todo utilizarían dichos ungüentos en las fiestas que supuestamente celebraban en honor al Diablo. 

Portada en Ediciones Siruela.
Sobre la imagen del Demonio, María Jesús Zamora explica que antes del siglo XIV constituía una imagen bella, la imagen del arcángel caído. Es a partir del Renacimiento y en el Barroco cuando comienza a cambiar el discurso a fin de producir miedo en la sociedad, añadiéndose a su imagen orejas puntiagudas, patas de macho cabrío, alas de murciélago o diversas deformidades que causaran verdadero pavor. Para ella, las brujas fueron aquellas mujeres contratadas por algunos hombres jóvenes que necesitaban conocer las maneras amatorias antes del matrimonio. Como estaba mal visto que un hombre fuera a ver a esas mujeres experimentadas, se las tachó de brujas para ser finalmente procesadas. Ella vincula la definición de aquelarre con las reuniones que realizaban estas mujeres. Por otro lado, también se llamó brujas a aquellas mujeres intelectuales que se reunían en lugares “cerrados” dónde se le prohibía la entrada a cualquier hombre para poder hablar de diferentes inquietudes, asuntos de política u otras temáticas que normalmente en aquella época estaba mal visto que las mujeres debatieran a solas. Respecto a los tratados inquisitoriales, Zamora explica que fue un género literario que estuvo plenamente vigente desde el siglo XVI al XVIII. De entre ellos el que más importancia tuvo fue el llamado Malleus Maleficarum, que se convirió en el gran manual de la caza de brujas y el primero de los tratados contra la brujería. 

Estatua del Ángel Caído en El Retiro.
Finalmente, José Antonio Alonso (Técnico en Etnografía) se encarga de hablarnos sobre este fenómeno en un lugar geográfico concreto, la provincia de Guadalajara. Respecto a este tema, la provincia comprende, según él, tres focos muy importantes a través de la documentación –tanto escrita como oral– que existe respecto al tema: en la zona oeste se sitúa el foco de Barahona; cerca de Atienza, en la zona este, la Laguna de Gallocanta; y en la zona sur, donde se encuentra el Arzobispado de Cuenca. Nos cuenta también que había diversos hechizos que las brujas realizaban, tal y como aparecen en los procesos inquisitoriales, pero habría que preguntarse si realmente se llevaron a cabo o no. 

Malleus Maleficarum (Wikipedia)
Para finalizar, el director del documental Javier Fernández nos ilustra sobre el origen de esta exposición y la motivación de realizarla en un monasterio como es Monsalud. Por su parte, Luis González, Director Técnico de dicha exposición, argumenta la inclusión de nuevas tecnologías en este proyecto como una forma de aprender y divertir a los visitantes: la idea es que las personas puedan experimentar en primera persona diversas sensaciones para acercarse a lo que podía sentir una bruja. Entre ellas se encuentra la quema en la hoguera o el vuelo con escoba

El documental, por tanto, es muy completo. Durante una hora y media de vídeo –que realmente se hace corto– podemos adquirir una idea general sobre el fenómeno de la brujería y de su visión desde la Edad Moderna hasta nuestros días. A través de la pintura y posteriormente del cine, podemos ver la evolución tanto la imagen de la bruja como del Diablo. Como decía Roberto Morales, la película de Häxan o la recién estrenada La Bruja, son dos filmes que perfectamente definen la imagen histórica de la bruja. En nuestros días seguimos vinculados a elementos mágicos como talismanes (como por ejemplos las cruces de Caravaca), las imágenes de santos u otros elementos que aseguramos que “nos dan suerte” o evitan el “mal de ojo”. Sin embargo, no ha sido hasta hace unos años cuando se han comenzado a realizar estudios realmente rigurosos en este campo. Este documental sirve por tanto como una nueva herramienta para conocer un poco mejor la vida de estas mujeres estigmatizadas por la sociedad y, a través de la exposición, también poder experimentar a través de las nuevas tecnologías –que incluyen simuladores o incluso drones– nuevas sensaciones que ayudarán a los más jóvenes a aprender sobre este fenómeno


lunes, 17 de octubre de 2016

La Batalla de Brunete, 80 aniversario. Una experiencia docente en el I.E.S. Las Encinas.

Como os anunciamos en la presentación de la nueva temporada vamos a empezar a contar con Daniel Núñez Tejada. Profesor de Historia de la Comunidad de Madrid, Daniel va a traernos artículos extraídos desde la más directa experiencia docente. Con ello creo que el blog se verá enriquecido. Espero lo disfruten. 


Acercarnos al blog de un gran amigo me supone un doble reto. Por un lado, ser capaz de interesar al lector en un ambiente más docente, de formación profesional, y menos investigador; por otro, tratar un tema que ya ha sido tan desgranado y polémico que exige un ejercicio severo de rigor e innovación.

Durante el verano de 1937, el oeste madrileño se convirtió en el principal escenario de la guerra civil. La presión de las tropas sublevadas sobre el sector septentrional peninsular, marcado por la masacre de fines de abril en Guernica, exigió al alto mando republicano, encabezado por el tándem Miaja-Rojo, una maniobra de distracción que llevaría a lanzar dos líneas de ataque en un movimiento de pinza sobre la carretera de Extremadura. Tras unos días de éxito, las compañías de Líster y El Campesino tomaron Brunete y avanzaron hasta cruzar el Guadarrama, donde fueron detenidos a la altura del cerro Mosquito, en las proximidades de Boadilla del Monte. La supremacía aérea y la llegada de las expertas tropas del norte detuvieron la ofensiva republiacana que únicamente consiguió retrasar lo inevitable, la caída de la cornisa cantábrica en manos de las tropas franquistas. 

En los albores del 80 aniversario de la principal batalla vivida en las proximidades de la capital, como vecino de la zona, profesor e historiador, sentí que era necesario un pequeño esfuerzo que sintetizase el conocimiento académico y la convivencia vecinal, poniendo en contacto dos generaciones antagónicas en muchos aspectos, pero que comparten un espacio en común, el pueblo en el que viven: Quijorna.


Interior de posición defensiva franquista en Brunete.
Fuente: De otro tiempo


Con algo más de 3000 habitantes, Quijorna es un pequeño pueblo situado en las estribaciones de la sierra de Guadarrama entre Brunete y Villanueva de la Cañada. Sus alumnos de secundaria estudian en las vecinas poblaciones y desde ahí, el IES Las Encinas, se tejió una idea: sintetizar en un documental el paso de la guerra tanto en lo material, como en lo personal, a través de los relatos de los ancianos del pueblo, testigos directos del conflicto.

Con el apoyo inestimable de la asociación Brunete en la memoria y el maestro de ceremonias Ernesto Viñas, un vecino especialista en la materia, se consiguió convencer a media docena de chicos y chicas para que, más allá de un rédito académico, se lanzaran al interés de conocer sus raíces, de conocer el principal hecho histórico que ha marcado la tierra en la que viven.

Durante más de 4 meses se busco información, se visualizaron fotografías, algunas de ellas realizadas por Gerda Taro, arte y parte del binomio Robert Capa, quien encontró la muerte en el frente de Brunete mientras cubría como reportera gráfica la Guerra Civil. Mientras huía del avance de las tropas franquistas montada sobre el estribo de un coche que transportaba algunos soldados heridos, un ataque de la aviación hizo que un tanque republicano golpeara el automóvil haciéndola caer al suelo. Las cadenas del carro de combate pasaron sobre la parte inferior de su cuerpo. Aún con vida, fue trasladada a un hospital en El Escorial donde falleció en la madrugada del 26 de julio.

Líster con oficiales de la 11ª División, tras la batalla de Brunete.
Fuente: Federación estatal foros por la memoria.

Sin embargo, la búsqueda de información no fue sólo visual. 4 de los ancianos del pueblo se prestaron a ser entrevistados en el cercano poblado del Vétago, donde se gestionó la supervivencia de la población los meses finales de la guerra y los primeros años de posguerra. El contacto entre la curiosidad adolescente y las duras experiencias de los mayores quijorneros quedaron perfectamente palpables en una obra que no será, ni de lejos, el mejor documental sobre la guerra civil, la batalla de Brunete o la posguerra. Sin embargo, cumplió con creces el sentido que le vio nacer. Para unos alumnos que difícilmente van a acudir a las librerías a formarse en profundidad sobre la guerra civil, se consiguió un interés inusitado por la historia, por su historia, la vivida por aquellos con quien comparten calles. Académicamente, para alumnos de 4º de ESO, la obra es impresionante. La docencia en su máxima expresión. La Historia más allá de libros y cuadernos.      


jueves, 13 de octubre de 2016

1623: Un elefante en la Corte.

¡Primera nueva incorporación de la temporada! Miriam Rodríguez Contreras vuelve a colaborar con nosotros este año. Para los que aún no la conozcáis, Miriam es Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid y actualmente se está doctorando en Historia Moderna. Es la tercera modernista del grupo junto a Iris y Roberto, pero con un perfil bastante diferente: su ámbito de estudios se centra en la economía y financiación de los Austrias. Sin más, os dejamos con ella.

Miriam Rodríguez Contreras
Universidad Autónoma de Madrid 

La vida del investigador no resulta fácil en ocasiones. Montones de libros que leer y horas interminables en los archivos pueden volver loco a cualquiera. Sin embargo, si se sabe prestar atención uno acaba por encontrar detalles bastante insólitos. Es el caso de un elefante que estuvo al cuidado del personal de la Casa Real durante los primeros años del reinado de Felipe IV para regalárselo al príncipe de Gales –futuro Carlos I de Inglaterra–, con motivo de su casamiento con la infanta Doña María, hermana del monarca español. 

Entrada al Archivo General de Palacio (LURE Arqueología)
Tras la imposición de la Paz entre Inglaterra y la Monarquía hispánica en 1604/05 se empezaron a realizar negociaciones para un matrimonio entre la infanta Ana con el heredero del trono inglés (en aquel momento, el príncipe Enrique). Sin embargo, por parte de la Monarquía nunca hubo demasiada intención de casar a Ana con el inglés, por lo que, de forma secreta, comenzó a negociar a su vez su casamiento con el heredero del trono francés, Luis. Para solucionar el problema en el que se habían metido, los españoles acaban por ofrecer a la infanta María para los esponsales con el Príncipe de Gales. No obstante, las condiciones cambiaron radicalmente porque en este momento las cláusulas para conceder la dispensa papal se agravaron (recordemos que en este momento Inglaterra no era católica y una de las cláusulas para aceptar el matrimonio era que el Príncipe de Gales se convirtiera de nuevo al Catolicismo). 

Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (Wikipedia)
Como consecuencia, las relaciones entre ambas monarquías fueron cada vez más tensas hasta la llegada del Conde de Gondomar, quien influyó sobre el rey Jacobo de Inglaterra a fin de reactivar las negociaciones de matrimonio y evitar la unión entre la corona inglesa y francesa –que en ese momento también se estaba negociando y era el peor escenario posible para la Monarquía–. Empero, tras la muerte de Enrique en 1612, sería el nuevo sucesor del trono inglés, el príncipe Carlos, quien se desposara con la infanta María. Y las negociaciones volvieron a tomar un nuevo rumbo tras el ascenso de Felipe IV al trono de la Monarquía hispana. Para ponernos en contexto, en 1621 se realizó también un cambio de papado tras la muerte de Paulo V, siendo elegido Gregorio XV. Esto es relevante porque el nuevo Papa estaba dispuesto a conceder la dispensa para el casamiento, a pesar de las diferencias religiosas entre ambas coronas. 

En definitiva, las negociaciones de la boda fueron despacio hasta que, en 1623, el príncipe de Gales se presentó de forma secreta en Madrid, acompañado del marqués de Buckingham y otros caballeros como Sir Francis Cottingham o Sir Endymion Porter, junto a otros miembros de la nobleza inglesa que fueron llegando a los pocos días. Su visita creó compromisos para ambas partes, pues en realidad ninguna de las dos coronas pretendía que aquellos esponsales se celebraran. Según Mervyn Samuel, parece que la idea de realizar el viaje estuvo en manos del dicho conde de Gondomar por ser “la única manera de precipitar los acontecimientos” y efectuar el matrimonio. La misma noche que Carlos llegó a Madrid –el 17 de marzo de 1623– el valido Olivares se entrevistó con el rey. En aquella reunión se estableció un programa de festejos mientras durase la visita del príncipe en la corte madrileña. Además, el rey mandó establecer hospedaje tanto al príncipe como a sus acompañantes más allegados; todo ello, bajo la etiqueta borgoñona. Tanto la Casa que se le pusiera al heredero inglés como el personal que se encargaría de sus cuidados serían pagados a cuenta de la propia Casa Real de Felipe IV. 

Llegada del príncipe de Gales al Alcázar de Madrid el 23 de marzo de 1623 (Cervantes Virtual)
La entrada solemne del Príncipe en Madrid se preparó para el 26 de marzo y durante los primeros días “pasáronse en festejos y cumplimientos, visitó el príncipe a la infanta y gustó de ella”. La intención de toda esta parafernalia tenía un objetivo: distraer a los ingleses del tema del casamiento y ralentizar las negociaciones. En efecto, la visita del príncipe inglés acabó alargándose durante varios meses durante los cuales no pararon los aparatosos festejos – juegos de cañas, toros, fuegos artificiales, caza, banquetes, etc.– y el negocio sobre el matrimonio se iba retrasando cada vez más porque, por un lado, los españoles continuaban exigiendo severas condiciones entre las que se encontraba la conversión de Carlos al Catolicismo; y por la parte inglesa, la restitución del Palatinado a Federico V –que lo había perdido tras la batalla de Mont Blanc en 1620–. Por su parte, el Papado tampoco ayudaba a efectuar el matrimonio, poniendo cada vez más exigencias.

Durante estos festejos, en mayo Felipe IV entregó al heredero inglés un elefante. Parece de película, pero en realidad se lo otorgó como presente. ¿Cómo tenemos noticia de este hecho? A través de las cuentas de la despensa de la Casa del Rey que se custodian en el Archivo General de Palacio (AGP), podemos calcular tanto los gastos ordinarios como los extraordinarios de la despensa durante diferentes años. Anotando los primeros años del reinado –para comprobar la evolución de los gastos de las Casas Reales– me fijé casualmente en este acontecimiento. En primera instancia pensé que era un regalo que se le había entregado a Felipe IV, pero cuando observé que se entregaba en mayo de 1623 dicho animal al Príncipe de Gales, mi teoría cambió.

El indio Cornaca y Salomón (Páginas sueltas)
¿Era asiático o africano? ¿Se parecía a Salomón, el ejemplar que Juan III de Portugal envió a su primo, el Archiduque Maximiliano de Austria en el siglo XVI? Lo cierto es que en nuestros papeles el origen de este animal exótico no aparece. Lo que sí se manifiesta es que el elefante estaba al cuidado de uno de los escuderos de a pie del rey llamado Francisco Román, desde octubre de 1621 hasta mayo de 1623 –momento en el que ya Carlos está en Madrid–. La manutención del elefante llegó a costar unos 159.905 reales de vellón. Si tenemos en cuenta el resto del gasto extraordinario, no fue uno de los grandes expendios que tuvo la casa real, pero sí uno de los más relevantes. No se sabe qué fue del animal después de que se entregara al heredero inglés. De lo que sí se tiene conocimiento es que las negociaciones del matrimonio se fueron alargando tanto que el rey Jacobo pidió a su hijo que regresara a Inglaterra –se piensa que tenía miedo de que le retuvieran como rehén en España– y de esa manera, el 29 de agosto se realizó una despedida formal en el Alcázar y después en el convento de las Descalzas Reales para partir definitivamente el 10 de septiembre.

Aunque finalmente los esponsales se fijaron para el 29 de noviembre y el matrimonio para el 2 de diciembre, los ingleses comenzaron a impedir de nuevo que las negociaciones llegasen a buen término y volvieron a aplazar la celebración del matrimonio. Finalmente, tras la reunión del Parlamento inglés en febrero de 1624, las negociaciones quedaron definitivamente rotas y, poco después, el rey inglés declaró la guerra a la Monarquía. En cuanto a los pretendientes, Carlos se casaría con Mª Enriqueta de Francia en 1625 mientras que la hermana de Felipe IV –María de Austria– lo haría finalmente con Fernando de Austria, quien se convertiría en rey de Hungría en 1629 y emperador en 1637. 

FUENTES CONSULTADAS:

  • A. Cánovas del Castillo, Bosquejo histórico de la Casa de Austria en España, Málaga, Algazara, 1992.
  • Mervyn Samuel, “La boda inglesa, un entremés del reinado de Felipe IV”. Dicho texto aparece en la mesa redonda del congreso El Alcázar de los Austrias: sus personajes y su entorno, de la serie Madrid en el camino de la historia, X, en 1995.
  • Archivo General de Palacio [AGP], Sección Administración General [AG].
  • La estancia en Madrid de Carlos Estuardo, Príncipe de Gales, en 1623. Crónica de un desastre diplomático anunciado.
  • Francisco de Jesús y Jódar, Papeles sobre el tratado de matrimonio entre el Príncipe de Gales y la infanta María de Austria (1623), Madrid, Ediciones Carmelitanas, 2010.