lunes, 21 de noviembre de 2016

Viaje con Historia: Kakadu, el extremo norte del gran sur

Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente
Mark Twain

Australia es un país inmenso, dentro del cual cabría perfectamente toda la Unión Europea, y aún quedaría sitio para algún país grande más. Y como corresponde a una superficie tan grande (más de 7,5 millones de km²), hay enormes contrastes de paisajes y climas.

Tal como les conté ya, la inmensa mayoría del país la ocupa un gran desierto, donde destaca en todos los sentidos la presencia de Uluṟu. Sin embargo, la zona norte es tropical, con muchísima lluvia, humedad y calor. En el llamado Territorio del Norte se dan ambos extremos, ya que es la región administrativa a la que pertenecen tanto el parque nacional de Uluṟu-Kata Tjuṯa (pese a estar a unos 2.000 km de Darwin, la capital del mismo) como el parque nacional que nos ocupa hoy, Kakadu.
Panorama desde lo alto de Ubirr, yacimiento de pinturas rupestres (Archivo propio)
Nunca la sabiduría dice una cosa y la naturaleza otra

En el periplo por la gran isla era curioso comprobar como el viaje a Kakadu era una asignatura pendiente de muchos australianos de otras regiones. Y es que dadas las distancias que se manejan por esos lares, desde luego no es una excursión de fin de semana. Para empezar, el parque nacional tiene una extensión de unos 20.000 km² (más o menos como la provincia de Cáceres).
Cigüeña de cuello negro o jabiru
(Archivo propio)

La palabra Kakadu proviene de la lengua aborigen llamada Gagudju (ya extinta, como el 90% de las mismas). Los aborígenes habitan la zona desde hace al menos 40.000 años, y gran parte del parque nacional les pertenece. Aparte de ellos hay muy pocos habitantes, principalmente relacionados con la industria turística y la mina de uranio próxima (se cree que el parque contiene un 10% de las reservas mundiales). Para una de las tribus, la palabra para los no aborígenes es balanda... que proviene de hollander (holandés), los primeros europeos que aparecieron por esas tierras.

Uno de los atractivos de Kakadu es poder imaginar como era el mundo antes de la aparición de los humanos; su riqueza natural es impresionante, y podemos ver muchísimas especies de plantas y animales, especialmente aves que habitan en los humedales. Termiteros gigantes, aves como el jabiru, y los grandes protagonistas: los cocodrilos (los que vivieron los 80 recordarán la película Cocodrilo Dundee)

En lo referente a los cocodrilos, en el parque hay dos especies de los mismos: el de Johnston, pequeño y que se alimenta sobre todo de peces, y el de agua salada, que se alimenta de cualquier tipo de animal... incluyendo turistas, si se tercia. Una de las advertencias que nos hicieron al respecto (y no fueron pocas) fue que ni se nos ocurriera hacer la gracia de empujar a alguien al agua, ya que legalmente podría implicar una acusación de intento de asesinato.
Cocodrilos en Kakadu (Archivo propio)
Después de Altamira, todo parece decandente

En lo referente a la riqueza inmaterial, evidentemente esta descansa en la historia y cultura aborigen. Además, al igual que ocurría en Uluṟu, hay pinturas rupestres en varios yacimientos, de los que sabemos la mayor parte de su significado, al haber pervivido la mayor parte de las tribus que las crearon hace al menos unos 20.000 años.

Los yacimientos en cuestión son Ubirr, Nourlangie y Nanguluwur. Las pinturas hacen referencia en gran parte al "tiempo del sueño", la época de la creación, y representan figuras como los espíritus Mimi, o el demoníaco Namandi. Existen también representaciones de lo que parece uno de los primeros barcos europeos y de la fauna local, como los peces barramundi (muy sabrosos, por cierto), o incluso animales extintos, como el tigre de Tasmania.
Representación de una danza aborigen en el yacimiento de Nourlangie (Archivo propio).
Algunas de las pinturas son realmente curiosas, como las denominadas de rayos X, donde se muestran algunas características internas de los seres representados. Para que nos hagamos una idea de la pervivencia de la cultura y del simbolismo, cabe decir que las pinturas más recientes fueron realizadas en los años 80; son célebres las realizadas en los en los años 60 por Najombolmi.
Pintura en Angbangbang, a los pies de Nourlangie (Archivo propio)
Sin embargo, a pesar de la persistencia de la cultura aborigen en la zona, las pinturas sufren algunas amenazas: el agua, las hormigas y avispas que anidan junto a algunas de las pinturas y, sobre todo, los turistas carentes de sentido común; en los años 70 se destruyeron algunas piezas debido a la acción de los mismos, quienes llegaron a robar algunos elementos considerados como reliquias.
Pintura en Angbangbang, a los pies de Nourlangie (Archivo propio)
Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen

Los aborígenes reciben el nombre Bininj en la zona norte del parque, y Mungguy en el sur; hay aproximadamente 500 aborígenes en la zona, que se agrupan en 19 clanes y organizan las relaciones en un sistema bastante complejo de tipo binario; todo (personas, plantas, animales, ceremonias, tierras, etc.) se dividen en Duwa o Yirridja, y cada uno de ellos en 8 grupos de "piel", determinada por la madre pero heredan la del padre. Esto determina, por ejemplo, las posibles relaciones o matrimonios, ya que su concepto de lo que sería un relación incestuosa es mucho más amplia. Por otra parte, dividen el año en 6 estaciones, que pueden ver en la imagen siguiente.
Calendario de los aborígenes de Kakadu, en el centro de visitantes Warradjan (Archivo propio)
La primera llegada en tiempos históricos a la zona norte de Australia es reclamada por distintas culturas: chinos, malayos y portugueses, aunque los primeros documentos son atribuibles a los ya citados holandeses. En todo caso la zona no fue explorada de manera sistemática hasta comienzos del siglo XIX por parte de los británicos.

Los aborígenes de toda Australia tuvieron que pagar un duro peaje al entrar en contacto con los europeos. Cuando este contacto se produjo, la mayor parte eran nómadas y su modo de vida se basaba en la caza y la recolección, pero la llegada de los europeos implicó su expulsión de muchas de sus tierras y la llegada de enfermedades como la viruela. 

Aunque llegaron a oponer resistencia armada a muchos de los abusos en su contra, se estima que su población pasó de unos 300.000 individuos en 1788 a 67.000 en 1930. Especialmente duros fueron los años entre 1869 y 1976; en ese periodo, tanto el gobierno como las misiones religiosas secuestraron hasta 100.000 niños pequeños, con la excusa de rescatarlos del inevitable final de los pueblos aborígenes, destinados a la extinción. Se llama a los niños afectados por esta práctica las generaciones robadas.

Sin embargo, gracias a los movimientos civiles, las cosas empezaron a cambiar. En 1967 se les concedió el derecho a la ciudadanía (hasta entonces, entraban en el estatus legal de "fauna silvestre"). En 1976 la Ley de Derechos de la Tierra aborigen del Territorio del Norte devolvió la propiedad de sus reservas a los aborígenes y les permitió reivindicar la tierra pública sin dueño; grupos aborígenes u otras comunidades gestionan el 11% del territorio australiano.

En 1999 el gobierno australiano publicó un documento lamentando el daño a los aborígenes en el pasado, aunque no llegó a hacer pública una disculpa en regla por miedo a que ésta acarrease acciones legales para compensar el daño recibido. Finalmente, en 2008 se hizo pública una disculpa oficial por las generaciones robadas.

Hoy día, si bien las relaciones entre aborígenes y occidentales están mucho más normalizadas, siguen existiendo fricciones. Por ejemplo, entre los aborígenes, al abundar las subvenciones gubernamentales, hay un alto índice de paro, y frecuentes problemas de alcoholismo y drogadicción. Igualmente, algunas de las legislaciones que les atañen se consideran paternalistas y dictatoriales, y hay una gran tasa de encarcelamientos. Muchos de estos problemas recuerdan a la Sudáfrica del Apartheid; en resumen, que aún falta mucho por hacer.
Cartel en Ubirr, con algunos de los aborígenes que lucharon por la gestión de la zona (Archivo propio)

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