lunes, 14 de noviembre de 2016

Consideraciones previas antes de afrontar un doctorado

Hola a todos:

Antes de entrar en materia quiero dejar claro una cosa. Lo que paso a comentar ahora es aquello que me he dado cuenta con la perspectiva del tiempo. Es decir, no lo toméis como el relato de alguien muy listo que supo que hacer desde el principio. Esto es el relato de un fracaso, pero no por ello una pérdida de tiempo.

Este relato es aquello que yo haría si volviera diez años atrás con el tema del doctorado. ¿Terminaré mi doctorado? En ello estamos, contra viento y marea y ni mucho menos en la mejor de las situaciones. No es un lamento, todos somos responsables de nuestros actos y ahora sólo queda "apechugar". Una de las cosas que aprendí hace tiempo es que mientras uno se lamenta, otro está aprovechando el tiempo.
Sé que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero ése ya no es mi problema. Como muchos me habéis dicho en mensajes, hablo claro, temo que en ocasiones demasiado claro. Si con este humilde artículo alguien encuentra orientación habrá cumplido con su cometido. 

Con todo claro, primera consideración. ¿Por qué hacer el doctorado? Si lo que os gusta es investigar y la vida universitaria es la única puerta de entrada. Sin el doctorado no eres nada. En esta devaluación de los títulos en que nos encontramos, el Grado tiene menos valor que un billete del Monopoly y tener el TFG es como si te hubieran dado la etiqueta de Anís del Mono. Así de simple y de triste. 

Evidentemente, no es el único camino. Están las oposiciones a profesor o tener contactos en la enseñanza privada; muchos reorientan su vida profesional a otros campos o cabe la posibilidad que tu padre tenga una granja y trabajes para heredar un día. Lo digo porque muchos de mi generación dejaron la Historia por múltiples motivos. No os voy a engañar: vivir de esto es complicado y el doctorado ayuda pero no asegura nada.

Hay que tener también en cuenta consideraciones personales y familiares. Lo habitual es que casi nadie entienda por qué, después de años estudiando, quieres doctorarte. En muchos casos podrás contar con el respeto de tu entorno, y digo respeto, que no comprensión. Tendrás que decir una y otra vez que no a tu padre cuando te pida ir a no sé qué recado, a tu chica que te dirá que si vas al cine con ella o soportar a tu chico quejándose que te pasas todo el día en la biblioteca. 

El doctorado es un trabajo poco espectacular, farragoso, lento y muy poco agradecido. Eso sí, el día que defiendas tu familia estará muy orgullosa de ti y acudirá con sus mejores galas y sonrisas. No sé muy bien si es porque se alegran por ello o porque entienden que dejarán de soportar al ogro atado a un ordenador en que te has convertido.

Unido a esta consideración la siguiente. El doctorado cuanto antes. Luego vienen parejas, hijos, obligaciones laborales y la de mi madre, que hacen de escribir un par de horas tranquilo un milagro más sorprendente que la aparición de la Virgen de Fátima. Mucho, muchísimo compromiso personal, y como luego explicaré, económico. ¿Estamos seguros de querer doctorarnos? Sólo si lo tenemos meridianamente claro nos podremos arriesgar. 

Ya sabemos que queremos hacer el doctorado. ¿Sobre qué tema? Otro bonito quebradero de cabeza. Antes de hacerlo hay que responder a algunas preguntas. ¿Hay material para trabajar con él? Pongo un ejemplo caricaturizado: que elijamos localizar -caso que la hubiera- la Atlántida y después de años nos demos cuenta que no hay nada nuevo que decir o material para trabajar. 

¿El objeto de mi investigación es relevante y con una temática atractiva para el mundo universitario / académico o social? Sigo con ejemplos caricaturizados. Me encanta la vida del berberecho salvaje cultivado en cautividad y su explotación en la Galicia del XVI (recuerdo que es un ejemplo caricaturizado). ¿A quién puede interesar, o qué puedo aportar a la sociedad o al mundo académico? Entiendo que te gusten los berberechos, pero primero pregúntate si a alguien más le interesa.
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Relacionado con el tema. Procura que, junto con las consideraciones anteriores, valores también si el tema te apasiona. Piensa que te vas a pasar un mínimo de cuatro años dedicándote a un tema. Más vale que te apasione porque te aseguro que a veces querrás mandarlo todo a paseo.

Siguiendo con la elección de tema, otra consideración que debemos de ocuparnos es la económica. Las becas ayudan pero sólo eso, ayudan y eso en el mejor de los casos. Lo habitual es que tú corras con todos los gastos. Viajes, fotocopias, material informático, libros, matrículas, etc. No es moco de pavo.

Esto también tendrá que valorarse a la hora de elegir tema. Imaginad que soy un apasionado del Shogunato Tokugawa. ¿Tienes dinero para ir a Japón? Y aviso, sin que el caso sea tan extremo, ir al archivo de Simancas para fotocopiar información tampoco es que sea barato.

Si trabajas no tienes tiempo para investigar, si no trabajas no tienes pasta para hacerlo. Considera si tus padres te pueden ayudar, si puedes buscar un trabajo para compaginar... pero mide bien el golpe. Piensa también que mientras estás haciendo el doctorado será muy difícil independizarse, formar una familia o cualquier otro plan que tengas. Por eso, reitero, que cuanto antes acabemos mejor. La  vida real no es el doctorado. 

Aquí el aforismo griego "Conócete a ti mismo", también computa. Con ello quiero decir que antes de lanzarte a nada conozcas tus debilidades y fortalezas, y conociéndolas actúes en consecuencia. Un ejemplo tonto y siguiendo con el Shogunato: si no soy, casi diría bilingüe, un gran conocedor de la lengua nipona, mal voy. A mí me encantan las minorías judías y moriscas de la España Moderna, pero mi falta de conocimento del más elemental rudimento de hebreo o árabe me impiden hacer un doctorado sobre esas cuestiones, cosa que no impide plantear breves estudios. Pondré un caso real cambiando un poco para que nadie se sienta incómodo. Me contaron que una persona estuvo a punto de ser suspendida en su doctorado sobre Voltaire. ¿La causa? No tenía ni idea de francés.

Un buen jefe de tesis es fundamental. Aquí no computan buenas intenciones o sentimentalismos. Hay que buscar un jefe de tesis con experiencias y contactos para facilitarte las cosas. Como a lo mejor cuento otro día, el doctorado no es sólo escribir una tesis. En incluirte en el mundo académico, es asistir a congresos, es relacionarse, es publicar... es una forma de vida. 
Todos nos planteamos esta pregunta en algún momento...Fuente: Pinterest
Imponte ulímite cronológico y de extensión de tu trabajo e intenta cumplirlo. Lo que noto en los doctorandos en muchas ocasiones es que se extienden, se extienden y se alargan hasta la extenuación. A ver, a día de hoy una tesis de más de 400 páginas ya se considera extensa. Acota y define muy claramente los límites de tu trabajo. Siempre habrá un nuevo dato, un nuevo archivo, pero hay que marcar unos límites muy precisos. Todo lo que encuentres extra de tu tema no hace falta ponerlo. Carpeta de futuros artículos y guardamos para la acreditación ANECA

Después de pensar en todo esto, plantea un guión claro, prepara una entrevista con el que presumes puede ser tu jefe de tesis, exponle tus ideas y suerte.  No hay nada mejor que la orientación de un profesor.

El doctorado no es el final. Es es el principio. 

Un saludo.

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