jueves, 13 de octubre de 2016

1623: Un elefante en la Corte.

¡Primera nueva incorporación de la temporada! Miriam Rodríguez Contreras vuelve a colaborar con nosotros este año. Para los que aún no la conozcáis, Miriam es Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid y actualmente se está doctorando en Historia Moderna. Es la tercera modernista del grupo junto a Iris y Roberto, pero con un perfil bastante diferente: su ámbito de estudios se centra en la economía y financiación de los Austrias. Sin más, os dejamos con ella.

Miriam Rodríguez Contreras
Universidad Autónoma de Madrid 

La vida del investigador no resulta fácil en ocasiones. Montones de libros que leer y horas interminables en los archivos pueden volver loco a cualquiera. Sin embargo, si se sabe prestar atención uno acaba por encontrar detalles bastante insólitos. Es el caso de un elefante que estuvo al cuidado del personal de la Casa Real durante los primeros años del reinado de Felipe IV para regalárselo al príncipe de Gales –futuro Carlos I de Inglaterra–, con motivo de su casamiento con la infanta Doña María, hermana del monarca español. 

Entrada al Archivo General de Palacio (LURE Arqueología)
Tras la imposición de la Paz entre Inglaterra y la Monarquía hispánica en 1604/05 se empezaron a realizar negociaciones para un matrimonio entre la infanta Ana con el heredero del trono inglés (en aquel momento, el príncipe Enrique). Sin embargo, por parte de la Monarquía nunca hubo demasiada intención de casar a Ana con el inglés, por lo que, de forma secreta, comenzó a negociar a su vez su casamiento con el heredero del trono francés, Luis. Para solucionar el problema en el que se habían metido, los españoles acaban por ofrecer a la infanta María para los esponsales con el Príncipe de Gales. No obstante, las condiciones cambiaron radicalmente porque en este momento las cláusulas para conceder la dispensa papal se agravaron (recordemos que en este momento Inglaterra no era católica y una de las cláusulas para aceptar el matrimonio era que el Príncipe de Gales se convirtiera de nuevo al Catolicismo). 

Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (Wikipedia)
Como consecuencia, las relaciones entre ambas monarquías fueron cada vez más tensas hasta la llegada del Conde de Gondomar, quien influyó sobre el rey Jacobo de Inglaterra a fin de reactivar las negociaciones de matrimonio y evitar la unión entre la corona inglesa y francesa –que en ese momento también se estaba negociando y era el peor escenario posible para la Monarquía–. Empero, tras la muerte de Enrique en 1612, sería el nuevo sucesor del trono inglés, el príncipe Carlos, quien se desposara con la infanta María. Y las negociaciones volvieron a tomar un nuevo rumbo tras el ascenso de Felipe IV al trono de la Monarquía hispana. Para ponernos en contexto, en 1621 se realizó también un cambio de papado tras la muerte de Paulo V, siendo elegido Gregorio XV. Esto es relevante porque el nuevo Papa estaba dispuesto a conceder la dispensa para el casamiento, a pesar de las diferencias religiosas entre ambas coronas. 

En definitiva, las negociaciones de la boda fueron despacio hasta que, en 1623, el príncipe de Gales se presentó de forma secreta en Madrid, acompañado del marqués de Buckingham y otros caballeros como Sir Francis Cottingham o Sir Endymion Porter, junto a otros miembros de la nobleza inglesa que fueron llegando a los pocos días. Su visita creó compromisos para ambas partes, pues en realidad ninguna de las dos coronas pretendía que aquellos esponsales se celebraran. Según Mervyn Samuel, parece que la idea de realizar el viaje estuvo en manos del dicho conde de Gondomar por ser “la única manera de precipitar los acontecimientos” y efectuar el matrimonio. La misma noche que Carlos llegó a Madrid –el 17 de marzo de 1623– el valido Olivares se entrevistó con el rey. En aquella reunión se estableció un programa de festejos mientras durase la visita del príncipe en la corte madrileña. Además, el rey mandó establecer hospedaje tanto al príncipe como a sus acompañantes más allegados; todo ello, bajo la etiqueta borgoñona. Tanto la Casa que se le pusiera al heredero inglés como el personal que se encargaría de sus cuidados serían pagados a cuenta de la propia Casa Real de Felipe IV. 

Llegada del príncipe de Gales al Alcázar de Madrid el 23 de marzo de 1623 (Cervantes Virtual)
La entrada solemne del Príncipe en Madrid se preparó para el 26 de marzo y durante los primeros días “pasáronse en festejos y cumplimientos, visitó el príncipe a la infanta y gustó de ella”. La intención de toda esta parafernalia tenía un objetivo: distraer a los ingleses del tema del casamiento y ralentizar las negociaciones. En efecto, la visita del príncipe inglés acabó alargándose durante varios meses durante los cuales no pararon los aparatosos festejos – juegos de cañas, toros, fuegos artificiales, caza, banquetes, etc.– y el negocio sobre el matrimonio se iba retrasando cada vez más porque, por un lado, los españoles continuaban exigiendo severas condiciones entre las que se encontraba la conversión de Carlos al Catolicismo; y por la parte inglesa, la restitución del Palatinado a Federico V –que lo había perdido tras la batalla de Mont Blanc en 1620–. Por su parte, el Papado tampoco ayudaba a efectuar el matrimonio, poniendo cada vez más exigencias.

Durante estos festejos, en mayo Felipe IV entregó al heredero inglés un elefante. Parece de película, pero en realidad se lo otorgó como presente. ¿Cómo tenemos noticia de este hecho? A través de las cuentas de la despensa de la Casa del Rey que se custodian en el Archivo General de Palacio (AGP), podemos calcular tanto los gastos ordinarios como los extraordinarios de la despensa durante diferentes años. Anotando los primeros años del reinado –para comprobar la evolución de los gastos de las Casas Reales– me fijé casualmente en este acontecimiento. En primera instancia pensé que era un regalo que se le había entregado a Felipe IV, pero cuando observé que se entregaba en mayo de 1623 dicho animal al Príncipe de Gales, mi teoría cambió.

El indio Cornaca y Salomón (Páginas sueltas)
¿Era asiático o africano? ¿Se parecía a Salomón, el ejemplar que Juan III de Portugal envió a su primo, el Archiduque Maximiliano de Austria en el siglo XVI? Lo cierto es que en nuestros papeles el origen de este animal exótico no aparece. Lo que sí se manifiesta es que el elefante estaba al cuidado de uno de los escuderos de a pie del rey llamado Francisco Román, desde octubre de 1621 hasta mayo de 1623 –momento en el que ya Carlos está en Madrid–. La manutención del elefante llegó a costar unos 159.905 reales de vellón. Si tenemos en cuenta el resto del gasto extraordinario, no fue uno de los grandes expendios que tuvo la casa real, pero sí uno de los más relevantes. No se sabe qué fue del animal después de que se entregara al heredero inglés. De lo que sí se tiene conocimiento es que las negociaciones del matrimonio se fueron alargando tanto que el rey Jacobo pidió a su hijo que regresara a Inglaterra –se piensa que tenía miedo de que le retuvieran como rehén en España– y de esa manera, el 29 de agosto se realizó una despedida formal en el Alcázar y después en el convento de las Descalzas Reales para partir definitivamente el 10 de septiembre.

Aunque finalmente los esponsales se fijaron para el 29 de noviembre y el matrimonio para el 2 de diciembre, los ingleses comenzaron a impedir de nuevo que las negociaciones llegasen a buen término y volvieron a aplazar la celebración del matrimonio. Finalmente, tras la reunión del Parlamento inglés en febrero de 1624, las negociaciones quedaron definitivamente rotas y, poco después, el rey inglés declaró la guerra a la Monarquía. En cuanto a los pretendientes, Carlos se casaría con Mª Enriqueta de Francia en 1625 mientras que la hermana de Felipe IV –María de Austria– lo haría finalmente con Fernando de Austria, quien se convertiría en rey de Hungría en 1629 y emperador en 1637. 

FUENTES CONSULTADAS:

  • A. Cánovas del Castillo, Bosquejo histórico de la Casa de Austria en España, Málaga, Algazara, 1992.
  • Mervyn Samuel, “La boda inglesa, un entremés del reinado de Felipe IV”. Dicho texto aparece en la mesa redonda del congreso El Alcázar de los Austrias: sus personajes y su entorno, de la serie Madrid en el camino de la historia, X, en 1995.
  • Archivo General de Palacio [AGP], Sección Administración General [AG].
  • La estancia en Madrid de Carlos Estuardo, Príncipe de Gales, en 1623. Crónica de un desastre diplomático anunciado.
  • Francisco de Jesús y Jódar, Papeles sobre el tratado de matrimonio entre el Príncipe de Gales y la infanta María de Austria (1623), Madrid, Ediciones Carmelitanas, 2010.

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