lunes, 19 de septiembre de 2016

El matrimonio Le Plongeon y los mayas

Augustus y Alice Le Plongeon (Wikipedia)
Una serie de entradas en las que nos dejan bastantes comentarios son, a nuestro pesar, las referidas a pseudohistoria; son las que recopilamos bajo el epígrafe de Antología del disparate, donde recogemos las teorías de Fomenko, Von Daniken, Velikovsky, etc. 

Todas estas teorías pseudohistóricas tienen algo en común: desde puntos de partida interesantes se llega a las conjeturas más peregrinas, nunca apoyadas por las pruebas arqueológicas o documentales. En base a ideas preconcebidas, falacias lógicas (especialmente a silentio, ad ignorantiam secundum quid) y argumentaciones en contra del conocimiento ya establecido cuando les contradice (como la validez de la prueba del carbono-14) se consiguen constructos con poca base a los que normalmente se les intenta dar legitimidad afirmando que hay una conspiración a gran escala para ocultar la verdad, que es la expuesta por su teoría. Curiosamente, tienen acérrimos defensores, y confieso que lo del amor por la conspiranoia, especialmente las que implican hasta a los vampiros diurnos y los comunistas nazis, es un tema que se me escapa.

Hoy traemos otro buen ejemplo de como una investigación inicial realmente interesante degeneró en las más curiosas teorías, de una manera similar a la que realizó Piazzi Smyth con la Gran Pirámide de Guiza. Es el caso del matrimonio Le Plongeon, quienes realizaron un estudio bastante completo sobre la cultura maya, que degeneró rápidamente en una corriente esotérica, llamada mayanismo. Esta teoría entronca además con la de Ignatius Donnelly respecto a la Atlántida.

No puedes poner maíz en una canasta con huecos

Augustus Le Plongeon nació en la isla de Jersey en 1825, estudió en París, y, posteriormente, fotografía en Londres. Con 19 años viajó a Chile, donde vivió durante algún tiempo tras un naufragio; posteriormente se estableció en California durante la fiebre del oro, para abrir finalmente un estudio de fotografía en Lima en 1862. Allí comenzó a usar el proceso de colodión húmedo, que empleó en sus estudios fotográficos de las ruinas peruanas.

Durante esa época conoció los trabajos de Brasseur de Bourbourg; estas lecturas, junto a las que realizó sobre la civilización maya en el Museo Británico en 1871, le llevaron a pensar que la Civilización (con mayúsculas) había nacido en mesoamérica. Fue entonces también cuando conoció a Alice Dixon, joven londinense nacida en 1851, hija del fotógrafo Henry Dixon, conocido por su contribución al desarrollo de la fotografía pancromáticapor sus fotografías del viejo Londres.

1873 fue un año interesante para el matrimonio: aprendieron de Henry Fox Talbot, padre de la fotografía moderna, como perfeccionar su técnica, y viajaron a Yucatán convencidos de que era la cuna de la civilización; permanecieron allí hasta 1885, creando un registro fotográfico que aún a día de hoy se considera básico en el estudio de la cultura maya, puesto que muestra numerosos monumentos en un estado de conservación muy superior al actual.

Alice y Augustus tomaron durante esos años cientos de estereogramas (colocando la cámara en trípodes altos o andamios, para corregir la perspectiva), registrando con gran completitud yacimientos como Chichén Itzá y Uxmal. En sus fotografías recogieron tanto fachadas de edificios como otros artefactos, detalles arquitectónicos, bajorrelieves, textos jeroglíficos y esculturas. Los negativos fueron tratados con el máximo cuidado, procesando los mismos hasta lograr la mejor nitidez posible en la época; se dice que revelaban las placas fotográficas dentro de los propios monumentos mayas, aprovechando su oscuridad.

Además, en Chichén Itzá, descubrieron una estatua a la que nombraron Chac Mool (gran jaguar rojo, en maya yucateco); el nombre es invención de los Le Plongeon, aunque los arqueólogos han adoptado el nombre para referirse a estas esculturas, consistentes en un monolito tallado con forma de cuerpo humano reclinado, con las piernas dobladas conformando un asiento en la parte abdominal, el cual se cree que era utilizado como piedra de sacrificios.


Fotografía de Chac Mool en Chichén Itzá (Wikipedia)
Nunca ensartarás lo que no tiene agujero

La parte más científica de su trabajo, es decir, esta exhaustiva recopilación de fotografías, es sin duda impresionante y digna de ser recordada. Sin embargo, al igual que pasó con Piazzi Smyth y la Gran Pirámide, las teorías que rodeaban a este trabajo eran de lo más curiosas. Concretamente, dicha teoría implicaba que la civilización maya había sido la más antigua de la Historia, que se había extendido por el sudeste asiático, establecido en la Atlántida y llegado finalmente a Oriente Próximo, donde habría dado lugar a la civilización egipcia. 

Le Plongeon intentó traducir el Códice Troano, una parte del Códice de Madrid; incluso en su época la traducción fue tratada con escepticisimo, y actualmente se considera totalmente errónea, producto solamente de la imaginación de Le Plongeon. Conforme a la traducción de Le Plongeon, en el códice se relataba la destrucción de Mu, que él asoció a la Atlántida. 

Además, conforme a sus teorías, los símbolos de la masonería podrían rastrearse hasta la civilización maya, y creó una detallada "historia" de la reina Moo y el príncipe Coh (también llamado Chac Mool), de modo que la muerte de este último habría dado lugar a la erección de monumentos conmemorativos (los fotografiados por el matrimonio), de manera similar al Albert Memorial erigido por la reina Victoria. 

Como casi siempre ocurre, esta teoría consiguió cautivar a parte del público, pero para la década de 1880, las evidencias arqueológicas ya permitían afirmar sin lugar a dudas que la civilización egipcia era más antigua, por lo que la teoría mayanista cayó en el descrédito... aunque me pregunto si el tema de la Atlántida no les había hecho ya sospechar que había algún fallo en la misma.

Sin embargo, algunos otros personajes del mundillo pseudohistórico-esóterico tomaron dicha teoría como base para sus propias especulaciones; tal es el caso de Ignatius Donnelly y su teoría sobre la Atlántida, y la afamada  Helena Blavatsky. Alice Le Plongeon se interesó en el espiritualismo, en la masonería, y en el movimiento rosacruciano, y se mostró también muy activa en la Sociedad Teosófica (co-fundada por Madame Blavatsky); además fue amiga de Annie Besant, escritora ocultista y de James Churchward, quien escribió extensamente sobre los continentes perdidos de Mu y Lemuria.

En todo caso, Augustus Le Plongeon pasó sus últimos años de vida intentando defender su teoría de los ataques de sus detractores, llamándolos a menudo "arquéologos de escritorio". Falleció en Brooklyn en 1908; Alice falleció también en Brooklyn en 1910. 

Gran parte de los trabajos de los Le Plongeon están recogidos en el Getty Research Institute de Los Angeles. Y es que pese a que sus teorías "mayanistas" han sido demostradas como infundadas y dignas de la etiqueta de pseudohistoria, sus trabajos "mayistas", especialmente su recopilación de fotografías sobre los más importantes yacimientos mayas, siguen siendo referenciales.


Fotografía estereoscópica del ala oeste del Palacio de las Monjas, en Chichén Itzá (White Bone Dragon Maya Archaeology Blog)

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