jueves, 4 de febrero de 2016

Buscando a Shakespeare desesperadamente: la teoría Marlowe

La biografía literaria de William Shakespeare comienza como poeta y dramaturgo poco antes del 30 de mayo de 1593. Antes de esa fecha lo único que tenemos sobre Shakespeare es del 18 de abril del mismo año. Se trataba de un permiso otorgado al impresor Richard Field para proceder a la edición de la obra Venus and Adonis.

Antes de aquella fecha nada hacía pensar que aquel hombre nacido en Stratford-upon-Avon, Warwickshire, el 26 de abril de 1564 llegaría a ser uno de lo grandes, para algunos el más grande, escritor de todos los tiempos. ¿Qué ocurrió el citado 30 de mayo de 1593 que tanto pudo influir en la vida de Shakespeare? 
Buscando a Shakespeare desesperadamente: la teoría Marlowe.El Retrato Chandos, artista y autenticidad sin  confirmar. National Portrait Gallery.
El Retrato Chandos, artista y autenticidad sin
 confirmar. National Portrait Gallery.

Viajemos en el tiempo de nuevo y situémonos en el 6 de febrero de 1564, curiosamente poco antes de que Shakespeare naciera, pero no vayamos a Stratford-upon-Avon sino a Canterbury, donde vino al mundo Chistopher Marlowe, autor del famoso libro La trágica historia de la vida y muerte del Doctor Fausto, y al que tarde o temprano tendremos que dedicar otra entrada. Por ahora vamos a centrarnos en el escritor. 

La biografía de Marlowe es tan poco extensa como la de su compatriota Shakespeare, pero debo decir que mucho más jugosa. De su infancia y primera juventud poco podemos decir hasta que en 1579 entra como estudiante en la Escuela Real de Canterbury y dos años más tarde lo hace en la Universidad de Cambridge, con beca incluida. Obtuvo su título de bachiller de artes en 1584, pero se le negó el de licenciado en 1587 por sus continuas ausencias sin justificar. La justificación la redactaría nada menos que el Consejo Privado de la reina de Inglaterra de manera enérgica argumentando que «no era del agrado de su Majestad que quien había estado dedicado a tal tarea...se viera ahora difamado por aquellos que ignoraban los extremos que le habían ocupado»

¿Cuáles eran esos extremos? Pues se dice que Marlowe entró cual James Bond al servicio de su majestad como espía destinado al seminario católico de Reims, donde muchos compatriotas católicos se habían refugiado. Después de obtener su licenciatura Marlowe marchó a Londres, donde el misterio y escándalo le acompañaron durante los poco más de seis años que le restaban de vida. 

Buscando a Shakespeare desesperadamente: la teoría Marlowe.Portada de "The Tragical History of Doctor Faustus" (Wikipedia)
Portada de "The Tragical History of Doctor Faustus"
(Wikipedia)
Marlowe fue tachado de blasfemo, ateo, homosexual, y, por si fueran pocas tachaduras, se le relacionaba con un grupo de librepensadores que se hacían llamar Escuela de la  Noche. Sin duda todo un personaje al que no le podía faltar verse envuelto en un asesinato y arrestado como cómplice del mismo en 1589.

Saldría sorprendentemente rápido, y tenemos a nuestro Marlowe el 30 de mayo de 1589 en un pueblo a orillas del Támesis llamado Deptford, donde se reunió con unos conocidos suyos. La velada discurría entre paseos y comidas aparentemente tranquilos hasta que en la cena se produjo una reyerta, que nunca fue aclarada, y que acabó con Marlowe muerto con una daga en el ojo derecho. ¿Os imagináis una manera más literaria y trágica de dejar este mundo? Mucha prisa se dieron en enterrarle y es que alguien parecía estar muy interesado en, literalmente, enterrar el tema. Su supuesto asesino salía poco tiempo después de la cárcel y nunca más se volvió a investigar. 

Muerto Marlowe comenzó su leyenda y las historias sobre su asesinato fueron deformándose hasta situar su muerte en Londres. Lo cierto es que algo huele a podrido en todo esto y no precisamente en Dinamarca, lo que ha hecho que algunos historiadores pongan en tela de juicio la historia oficial. Se ha especulado con que el asesinato no fuera más que una farsa para quitar de la circulación a un espía que había creado demasiados problemas y ruido, incluso en la propia Corte. Calvin Hoffman opina que:
El plan tomó lentamente cuerpo. Marlowe tenía que ser «asesinado». Con su «muerte» desaparecerían las acusaciones que había contra él. Y paradójicamente, se le salvaría la vida... La reina Isabel estaría en Kew, o en Greenwich. El homicidio tendría lugar dentro del "área de privilegio".
De esta manera el asesinato tendría lugar dentro de la jurisdicción de la Corona. En Deptford, a orillas del Támesis, había barcos en los que escapar y extranjeros a los que nadie echaría en falta pues un cadaver era necesario para el truco final del espía de su majestad. Continuamos con la tesis de 1955 enunciada por Hoffman que dice que:
Y si tal muerte se fingió, y si de hecho abandonó Inglaterra a principios de 1593 en una misión secreta, tal vez nunca regresó ya. O si volvió a Inglaterra, donde estaba oficialmente muerto, tuvo que haber adoptado una nueva personalidad y un nuevo nombre, y su verdadera identidad habría continuado siendo un secreto de Estado. En tales circunstancias habría contado con un innegable derecho a acogerse a los Fondos para el Servicio Secreto y sería natural que hubiera vuelto a escribir obras de teatro, o que hubiera colaborado en su composición, habida cuenta de que sólo podrían publicarse anónimas o bajo seudónimo.
Hoffman continua con su elucubración fantaseando con la fuga de Marlowe:
¿Adonde escapó Marlowe tras su «muerte» y huida de Inglaterra? No hay respuestas, evidentemente, si nos atenemos a las pruebas directas (...) Creo también que nunca dejó de estar en contacto con Walsingham -Secretario de Estado y organizador y cabeza de todo el espionaje y contraespionaje inglés-, que mantuvieron correspondencia regular y que de tiempo en tiempo enviaba a su amigo y protector los poemas y obras que terminaba... Walsingham debió de pensar que la escritura de Marlowe era demasiado bien conocida en Londres, donde los teatros y editores conservaban los manuscritos de sus dramas anteriores, y que los (nuevos) manuscritos eran peligrosos, aunque sólo estuvieran escritos por la mano de Marlowe y llevase su firma. Y tuvo que llegar a la conclusión lógica: hacerlos copiar. 
Y aquí es donde entra Shakespeare según Hoffman. Walsingham fue buscando por los teatros de Londres un actor de segunda fila que a cambio de un buen fajo de billetes fingiría ser el escritor. 
Un tipo sin demasiada imaginación, sensato a quien se podía confiar una parte limitada del intento y a quien no le importaba dar su nombre a lo que fuera mientras el dinero de Walsingham fluyese con generosidad..., un hombre al que sin demasiada extrañeza pudiera hacerse pasar por dramaturgo. William Shakespeare.
Más datos que avalan esta tesis son los enormes parecidos entre algunos fragmentos de Marlowe y Shakespeare
Buscando a Shakespeare desesperadamente: la teoría Marlowe. Placa conmemorativa de la muerte de Marlowe. Fuente:hinocinte.blogspot.com
Placa conmemorativa de la muerte de Marlowe (Hinocinte)
Recapitulando, diremos que la desaparición de Marlowe coincide con el nacimiento literario de Shakespeare: la extraña y nunca esclarecida muerte de Marlowe, el enorme parecido de distintos fragmentos en la obra de Marlowe y Shakespeare y por último la falta de datos de biográficos de ambos autores invitan a las elucubraciones. Corren otras teorías que atribuyen las obras de Shakespeare a Francis Bacon. Por supuesto, no hay pruebas incontestables que avalen tales teorías. Podemos decir que todo esto es posible pero muy poco probable. Harían falta muchas, muchísimas más pruebas, para empezar a pensar en un cambio de autoría de uno de los más grandes geniales escritores de todos los  tiempos.

También podemos decir que, aunque improbable, la historia merece mucho la pena. Decidme que no es digna de un guión cinematográfico. Es sugerente y espero que os sirva para acercaros a la obra de ambos, que, en cualquier caso es maravillosa. Personalmente opino que el Fausto de Marlowe es muy superior al de Goethe que, por alguna razón que no entiendo, es mucho más famoso que el del primero. 

Fuente: Santoyano, J.-C.(2008), Introducción a «La trágica historia de la vida y muerte del Doctor Fausto» de Christopher Marlowe, Cátedra, Madrid.

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