jueves, 17 de diciembre de 2015

Ya vienen los Reyes Magos: una breve historia de Sus Majestades

Y cuando Jesús nació en Belén de Judea en los días del rey Herodes, he aquí, unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle. 
Evangelio según San Mateo, 2, 1-2
Como todos los años, durante las últimas semanas todos nos portamos particularmente bien, ya que Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente están pendientes de nosotros, para decidir si merecemos los regalos que hemos pedido, o, más bien, nos tienen que traer carbón. Aunque conste que en mi casa, al vivir mi familia durante un siglo entero de la minería del mismo, esto último no hubiera constituido un problema si la cantidad era generosa.

Pero, ¿quienes son realmente los Reyes Magos? En la única noche del año en la que nos ilusiona que varias personas entren a hurtadillas en casa, dejamos siempre las galletas y un poco de anís para Sus Majestades, además del agua para los camellos. ¿Pero y si les dijera que en lugar de para tres, tal vez hubiera que ser más generosos y dejar un agasajo para doce?

Ya vienen los Reyes Magos: una breve historia de Sus Majestades: Pietro Cavallini. Adoración de los magos. Santa Maria in Trastevere
Pietro Cavallini. Adoración de los magos. Santa Maria in Trastevere. (viola.bz)
No hay dos sin tres

Tal como pueden leer más arriba, San Mateo no especifica cuántos eran los magos; de hecho, tampoco dice que fueran reyes. En lo referente al número, en la iconografía protocristiana de las catacumbas aparecen imágenes con dos o cuatro magos. Las iglesias siria y armenia llegaron a hablar de 12: Hormidz, Jazdegard, Peroz, Hor, Basander, Karundas, Melco, Caspare, Fadizzarda, Bithisarea, Melichior y Gataspha. Cifra ¿curiosamente? coincidente con la de los apóstoles, por ejemplo.

Finalmente, se impuso el número de tres que conocemos hoy día ya que es muy conveniente, pues es una cifra muy asociada a la numerología cristiana de la Trinidad, y así lo certificó oficialmente la Iglesia a través de una declaración del papa León I el Magno. Además, permite representar a las tres partes del mundo conocido entonces (Europa, Asia y África) y sus razas, así como a las edades del hombre (vejez, madurez y juventud). Por otra parte, los tradicionales presentes permiten representar a su vez los atributos de Jesús: rey (el poderoso oro), dios (el incienso usado en los templos) y hombre mortal (la mirra usada para embalsamar).

Por cierto, que las simbologías no siempre se solapan: como pueden ver en los cuadros que acompañan a este texto, ninguno de los magos es de piel oscura. Cosa que tampoco es tan de extrañar si identificamos el "mundo conocido" entonces con la cuenca mediterránea, quedando el África subsahariana, al igual que la India, bastante a desmano por más que fueran territorios de los que se tenía perfecta constancia. Y tal vez les llame la atención, tal como me pasó a mi en Florencia (lo cual inspiró esta entrada), que en la obra de Lorenzo Monaco el hombre joven es más bien un efebo que podría pasar perfectamente por una mujer.

Ya vienen los Reyes Magos: una breve historia de Sus Majestades: Lorenzo Monaco: Adoración de los Magos. Destaca el más joven, efebo que parece mujer.
Lorenzo Monaco: Adoración de los Magos. Galleria Uffizi (Wikipedia). Fijénse en el efebo que completa el terceto, que diríase mujer.
Además, tan delicada alegoría sufrió una crisis al descubrirse América, pues una nueva tierra y la raza que la habitaba, desconocida hasta entonces, entraba en la ecuación. La Iglesia, poco dada a innovaciones, rechazó incluir un cuarto mago. Cosa que, por otra parte, tallistas y pintores hubieran agradecido para equilibrar sus composiciones de la Epifanía, ya que permitiría situar dos magos a cada lado de la obra.

Nomen est omen

Bien, pues ya queda claro por qué son tres. Pero San Mateo tampoco habla, claro, de sus nombres. Para la Iglesia católica etíope eran Hor, Basanater y Kardusan; en Siria para los cristianos eran Larvand, Hormisdas y Gushnasaph; en la Concordia evangelistarum de Zacarías Crisopolitano (1150) se habían convertido en Appelius, Amerus y Damascus, o en forma hebrea Magalath, Serakin y Galgalath. Es el Evangelio Armenio de la Infancia el que recoge los nombres que son familiares para nosotros, pues los llama Melkon, Gaspar y Baltasar.

La etimología de dichos nombres no está del todo clara; si bien tienen reminiscencias persas, tampoco lo son puramente. Melchor podría tener origen acadio y significaría “rey”; Baltasar podría ser una forma europeizada del nombre combinado en persa y en acadio Baal-hashahr, “Baal es rey”. En cuanto a Gaspar, no se sabe si también significa “rey”, como los otros dos, porque se desconoce su etimología.

A pesar de su popularidad e importancia simbólica, nunca fueron incluidos en el santoral, ya que nunca aparecen de manera separada. Si bien sus nombres fueron admitidos por la Iglesia como nombres de pila, no son reconocidos como santos. No es de extrañar viendo todos los enigmas que rodean a sus figuras, pero sí que han subido a los altares otras figuras de las que se sabe más o menos lo mismo.

Ya vienen los Reyes Magos: una breve historia de Sus Majestades: Mosaico de la iglesia de san Apolonio en Rávena que muestra a los tres Magos siguiendo la Estrella de Belén. Destaca que llevan gorro frigio y no corona, puesto que aún no se hablaba de su condición de Reyes.
Mosaico de la iglesia de san Apolonio en Rávena que muestra a los tres Magos siguiendo la Estrella de Belén (Wikipedia). Destaca que llevan gorro frigio y no corona, puesto que aún no se hablaba de su condición de Reyes.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes

Otra cosa que no menciona el evangelio es su condición de reyes. Venía muy al pelo esta categoría regia, pues entonces, los representantes reales de las tres partes del mundo conocido adoraban al verdadero Rey de Reyes. Pero para Mateo la verdadera importancia estaba en su condición de magos, que, rindiendo honores a Jesucristo, reconocían su poder.

Según Heródoto (I-101), los magos eran una de las seis tribus de Media, liderada por una casta hereditaria de astrólogossacerdotes relacionados con el zoroastrismo. El zoroastrismo plantea una polarización total del Bien y del Mal que influyó fuertemente en el judaísmo, lo que da un fuerte simbolismo a mostrar sus sacerdotes relacionados con el nacimiento de religión cristiana, especialmente en actitud de adoración. Por su parte, su condición de astrólogos y que el nombre de Zoroastro, fundador de la religión, significaría en griego algo similar a "Estrella pura", entronca rápidamente con la estrella que les guió a Belén.

En todo caso, el término magos también podía significar «hombres sabios», aunque en otros textos del Nuevo Testamento, como los Hechos de los Apóstoles, el término indica asimismo un brujo: tal es el caso de Simón el Mago. En fin, que la asociación de los mismos con reyes es muy simbólica, pero al igual que su número y sus nombres procede puramente de la tradición.

Bonus Track: Holanda ya se fue

Bien, pues de momento, hemos aprendido que ni sabemos cuantos eran los Reyes Magos, ni de donde venían, ni cómo se llamaban, ni tan siquiera si eran reyes. Pues a esto podemos sumarle el desconcierto que a mi siempre me produjo este villancico, tan propio del sur de España:
Ya vienen los Reyes Magos.
Ya vienen los Reyes Magos,
caminito de Belén.
Olé olé, Holanda y olé,
Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve.

¿Holanda? Pues menudo desvío han cogido Sus Majestades para llegar desde Tierra Santa a la península ibérica e Iberoamérica, zonas en las que trabajan. Encima atravesando tierra de herejes, donde los regalos los lleva San Nicolás. Y claro, como esto de las canciones populares rara vez está debidamente documentado, toca investigar un poco.

Algunas de las hipótesis al respecto son las siguientes:
  • Este villancico ya era cantado en la época de los tercios de Flandes, donde pudo deformarse, entrando la región de Holanda en la ecuación.
  • Siguiendo con las pistas más evidentes, el origen podría estar en el nombre de Vaaltasar, supuesto rey holandés, de nombre bastante parecido al tradicionalmente asociado al rey negro.
  • Una que veo poco probable es una mala traducción del inglés, al transformarse Holy Land (Tierra Santa) en Holanda cuando la canción, de origen anglosajón, recaló en España.
  • Y finalmente, la que parece más probable, aunque sea aplicando la navaja de Ockham, es que la estrella, popularmente, se llamaba Olanda (sin h), pero al olvidarse esta tradición con el tiempo, se perdió el significado de la letra.
Otro tema que merece bastante atención es qué era realmente esa estrella. Para averiguarlo es preciso tener en cuenta que nuestra cronología arrastra un error: fue fijada en el 525 d.C. por Dioniso el Exiguo, quien se equivocó en varios años, de modo que el verdadero año de nacimiento de Jesús sería en torno al 6 a.C. Por tanto, habría que buscar fenómenos astronómicos que calculemos que tuvieron lugar entonces.

Ya vienen los Reyes Magos: una breve historia de Sus Majestades: Adoración de los magos, por Giotto. Destaca la estrella
Adoración de los magos, por Giotto (Wikipedia). Especialmente llamativa la estrella.
Una de las hipótesis más habituales es que era un cometa, precisamente el famoso Halley; aunque esta teoría no tiene en cuenta que los cometas eran entonces signos de mal agüero, por lo que no parece muy adecuado asociarlo a un evento como el nacimiento de un dios. 

Otra posibilidad se basa más en esa pseudociencia llamada astrología que en la astronomía, pero en aquella época no hacían distingos al respecto. En el año 7 a.C. ocurrió una conjunción planetaria mediante la que Júpiter se paseó casi justamente por delante de Saturno en la constelación de Piscis. Los magos interpretarían este hecho como: un gran rey (Júpiter) de Justicia (Saturno) nace entre los judíos (Piscis). 

El símbolo de los peces (Piscis) está asociado además a la simbología paleocristiana; por otra parte, la fecha de nacimiento de Jesús realmente no sería en torno al solsticio de invierno, si no más bien en primavera, pues en invierno no tendría sentido la presencia de los pastores con su ganado. Su nacimiento en primavera podría asociarlo a ese signo zodiacal (si es que alguien aún se cree esas cosas, claro).

Otra de las hipótesis es que se tratara de una nova; esto es, una explosión termonuclear causada por la acumulación de hidrógeno en la superficie de una enana blanca. Traducido: una nueva estrella en el cielo. Este evento puede durar varias semanas, y siendo llamativo tampoco es demasiado brillante en comparación con otros, por lo que podría no haber sido visto desde otras zonas más a occidente.

Como pueden ver, unas pocas líneas escritas por San Mateo han dado para construir un gran edificio de tradición en torno a las mismas. Y como los libros sagrados no pueden ser interpretados literalmente (por el bien de todos), toca elucubrar qué hechos y tradiciones de la antigüedad pueden haber sido los inspiradores. 

En todo caso, que les traigan todos los regalos que han pedido. Pero no me sean tan acaparadores como Guille ;)

Ya vienen los Reyes Magos: una breve historia de Sus Majestades: Guille, el hermano de Mafalda, y sus tribulaciones con los Reyes
Guille, el inefable hermano de Mafalda, tiene sus más y sus menos con esto de los Reyes (Tiras Cómicas)
Fuentes:
  • Umberto Eco (2013): Historia de las tierras y los lugares legendarios, Lumen.
  • Patricia Grau-Dieckmann (2002): Una Iconografía polémica: los Magos de Oriente.

1 comentario :

  1. Y una vez abierto el apetito sobre los Reyes Magos, lo mejor es continuar con esto: http://regalodereyeslanovela.blogspot.com

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