jueves, 12 de noviembre de 2015

¿Estamos preparados para el futuro?

We're livin' in the future
And none of this has happened yet
Livin' in the Future (Bruce Springsteen)

Ya iniciado el siglo XXI, hemos comprobado decepcionados que no tenemos coches voladores, mayordomos robot ni nos vamos de picnic a la Luna cada fin de semana. Definitivamente, este futuro no es el que nos imaginaron nuestros padres y abuelos, allá en plena era espacial, donde el futuro parecía marcado por la carrera espacial, y sólo agoreros como Bradbury y Orwell pregonaban escenarios pesimistas.

La cuestión es que, si bien el tema de la colonización de otros mundos lo tenemos bastante parado, continuamos avanzando a un ritmo trepidante en campos como la medicina, donde estamos logrando auténticas proezas; en temas sociales, donde (aunque no lo parezca) a nivel mundial la libertad crece y la violencia es cada vez es menor, como puede verse en este interesante estudio; y donde cada vez tenemos más conocimiento acumulado en todos los campos, gracias a la explosión de las tecnologías de la información y las comunicaciones, que hoy son transversales a todas las áreas de conocimiento.

¿Estamos preparados para el futuro? Wall-E, una obra maestra con el robot más humano del cine
Wall-E, una obra maestra con el robot más humano del cine (Guion de videojuegos)
Y sin embargo, en este tecnológico mundo, se han vuelto a poner de moda los vinilos, los más modernos llevan gafas de pasta y la ropa de sus padres, y tecnologías como el libro electrónico se han encontrado con férreos detractores. Lo cual se debe a que para el futuro no sé, pero en general no estamos siquiera preparados para el presente, y en buena medida, esto se debe a no tomar en cuenta las lecciones del pasado.

El mañana nunca muere

Las terribles imágenes que nos dejan los sirios que huyen de la guerra civil y la panda de hijos de puta la intolerancia del Estado Islámico nos han golpeado recientemente, sobre todo la del pequeño Aylan; momento que aprovechamos, desde nuestra poltrona del primer mundo, para llevarnos las manos a la cabeza, poner el grito en el cielo y clamar justicia

¿Acaso era imprevisible una crisis migratoria como esta? No hay más que ver las fotos en blanco y negro de los republicanos españoles en la frontera francesa, o de los judíos huyendo de la Alemania nazi, para pensar que es bastante lógico que la gente intente salir como alma que lleva el diablo de lugares así. Pero con estos temas nos limitamos siempre a mirar hacia otro lado (y yo el primero), hasta que la situación nos estalla en las narices. Temo es lo habitual con casi todo: al final, el futuro no es que nos alcance, es que nos atropella y ni siquiera llegamos a tomarle la matrícula; y no será porque no nos vaya dando pistas.

Por ejemplo, y sin alejarnos de los casos bélicos, tenemos la ciberguerra. Lamentablemente, para estas cosas es para las pocas para las que los distintos gobiernos sí se preparan. Un reducido grupo de informáticos entrenados podrían llegar a paralizar un país, o crear el caos suficiente como para poder apoyar eficazmente una ofensiva convencional. Lógicamente, los ejércitos están movilizándose al respecto, en una carrera armamentística paralela, y la OTAN ha llegado a crear el "Manual de Tallin", una suerte de Convención de Ginebra sobre ciberguerra.
¿Estamos preparados para el futuro? El moderno caballo de Troya
Creo que esto del caballo ya lo he visto en otra parte... (Michael Hacker)
O sea, que parece que para ciertas cosas sí que nos damos por enterados, pero con otras nos empeñamos en ignorar las señales de alerta. Por ejemplo, con el cambio climático, donde parece que no queremos saber nada del acuse de recibo. Pese a que el clima cambia de manera frecuente, en términos geológicos, y que hay las últimas evidencias apuntan a que la actividad humana ya empezó a modificar el mismo hace 3.900 años, se habla de 1610 como del momento en que comenzó el antropoceno, la era geológica dominada por la actividad humana.

Desde entonces, ésta se hace notar de manera innegable, y no estamos haciendo apenas nada, de manera conjunta, por intentar reaccionar. Posiblemente lo hagamos, a nivel mundial y gubernativo, cuando las catástrofes climatológicas sean tan graves que nos cuesten más, económicamente, que las ganancias derivadas de no invertir en su prevención. Pese a qué si hay alguna iniciativa técnica,  puede ser demasiado tarde para, al menos, algunas generaciones, que verán el clima alterado de manera drástica. Una vez más, hasta que nos atropelle la realidad.
¿Estamos preparados para el futuro?: ¿Y si [el cambio climático] es un gran bulo y estamos creando un mundo mejor para nada?
¿Y si es un gran bulo y estamos creando un mundo mejor para nada? (La ciudad viva)
La ciencia es para el mundo moderno lo que el arte fue para el antiguo

Estos temas parecen ser campo de los científicos y técnicos, pero su complejidad los convierte en transversales a todos los campos, como demuestra que el padre Bergoglio, alias Francisco I, haya escrito la histórica encíclica Laudato Si' (Alabado Sea) hablando del tema del cambio climático. Y es que tras prácticamente cualquier tema científico complejo, más allá de la parte técnica, es preciso un enfoque humanista.

Sin irnos a casos de tan gran calado, podemos fijarnos en temas que están totalmente en boga, pero que para la gran mayoría de la gente no parece interés, o al menos en lo referente a sus potenciales implicaciones. Por ejemplo, la actual tendencia a la pérdida de la privacidad debido al uso de redes sociales, donde alegremente dejamos un montón de información personal que puede ver cualquiera. Cierto es que la llegada de la privacidad tal como la entendemos no se produce hasta la revolución industrial, y que en tiempos pretéritos era casi imposible que una persona estuviera sola más de unos minutos, pero es un tema en el que deberíamos pensar y hacer uso del equivalente humano a la inteligencia de enjambre.

Otro tema donde necesitamos una visión humanista es la inteligencia artificial. Rápidamente los neoluditas apelan a una visión de Skynet atacando a la humanidad, aunque evidentemente el tema real funciona a una escala mucho menor. Lamentablemente, ya tenemos los primeros diseños de "robots asesinos" (aunque estén muy alejados de la imagen de un Terminator), pero que ya ha hecho saltar las alarmas entre alguna gente. ¿A tiempo?

Yéndonos a casos aún más mundanos: ¿podría un coche inteligente tomar la decisión de matarnos? Si detectase un choque inminente contra otro coche en el que viajasen 3 personas, mientras nosotros vamos solos, es cuestión de aritmética básica saber el número de vidas humanas salvadas si realizase una maniobra que cueste la vida al conductor solitario pero evite el impacto. Pero, ¿y si los que vienen en el otro vehículo son tres terroristas en fuga? ¿Quién decide cual es la decisión correcta?

No hay más que navegar por páginas tan fascinantes como Paleofuture para ver cómo en el pasado imaginaban un futuro que, en buena medida, nunca llegó. En muchos puntos hemos visto auténticas profecías cumplirse (como hizo Oswald Spengler), sobre todo en lo tecnológico. En otros, el futuro ha entrado sin llamar ni limpiarse los pies en el felpudo, tanto para bien como para mal.


¿Estamos preparados para el futuro? Mafalda y la liberación de la mujer
Y vosotras, ¿qué futuro le vísteis y/o le veis? (Pinterest)
Por ejemplo, la libertad sexual y el papel de la mujer en las sociedades occidentales actuales no aparecen por ninguna parte en los ejercicios de prospectiva de hace unas décadas; y eso dejando aparte que si en los países desarrollados ser mujer supone en ocasiones un reto, en el tercer mundo llega a ser heroico. Pero tampoco lo hacen la proliferación de pseudociencias, fanatismos religiosos y el analfabetismo funcional de un gran porcentaje de la población que, paradójicamente, tiene acceso a un repositorio de información virtualmente infinito.

Nunca estaremos perfectamente preparados, como individuos, sociedad o humanidad, para afrontar cualquier reto que nos traiga el porvenir. Pero sí podemos encontrar pistas de por donde pueden ir los tiros, y al menos saber cual puede ser la naturaleza de los retos a los que podemos enfrentarnos. La evolución de la tecnología me preocupa relativamente poco: tarde o temprano surgirá aquella que necesitamos para resolver un problema concreto. Me preocupa mucho más que estemos preparados para saber cuándo y cómo usarla. En definitiva: ¿tenemos la capacidad de construir el futuro, o nos limitamos a dejarnos arrollar por el mismo?

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