jueves, 18 de junio de 2015

Joseph Priestley, un chorro de aire fresco

Retrato de Joseph Priestley
Joseph Priestley (Biografías y vidas)
Dicen que los grandes descubrimientos se hacen por casualidad, como ya dijimos al hablar de Philo Farnsworth y la invención de la TV; pero en el caso de Joseph Priestley esto es particularmente cierto, y él mismo era consciente de ello.

Joseph Priestley nació en Yorkshire en 1733, hijo de un comerciante de lana. Su madre murió cuando tenía 6 años, y su padre, incapaz de hacerse cargo de él, lo envió a vivir con su cuñada y su marido, lo cual tuvo una influencia decisiva en su vida, pues eran lo que se llamaba entonces disidentes (no creían en las doctrinas anglicanas; a día de hoy les llamaríamos unitarios).

Joseph tenía buena cabeza: con 16 años dominaba, latín, griego y hebreo, y poco después estudiaba francés, italiano y alemán. Al graduarse en el college, decidió hacerse sacerdote, y, a la vez, ser profesor de idiomas en una escuela de Warrington. En 1761 publicó Rudimentos de la gramática inglesa, considerada una de las mejores de su época.

Portada de "The History and Present State of Electricity", (Recuerdos de Pandora)
Portada de "The History and Present State of
Electricity", (Recuerdos de Pandora)

En Warrington asistió a una charla sobre química práctica, que despertó en él una gran fascinación por la ciencia. Tanto es así que comenzó a visitar regularmente Londres en busca de conocimientos; allí conoció a Benjamin Franklin, a quien confesó que le encantaría escribir un libro sobre electricidad. El americano le animó a ello, lo cual se materializó en 1767 en la publicación de The History and Present State of Electricity, auténtico compendio de lo que se sabía entonces sobre el tema.

Y es que el señor Priestley también le dedicó tiempo a la historia, contribuyendo al nacimiento de la historiografía, puesto que dio un enfoque científico a sus investigaciones históricas. Tal es el caso de su libro sobre la electricidad (que se convirtió en referencial), y otros libros de carácter educativo, como Lecturas sobre historia y política generalasí como una Nueva carta de historia como complemento a dicho libro.

Como ministro de los disidentes se hizo cargo de la capilla de Mill Hill en Leeds, encontrando alojamiento junto a una cervecería. El olor que desprendía la misma le hizo sentir curiosidad por el aire. Uno de sus experimentos le llevó a disolver aire en agua, lo que le convirtió en inventor del agua de soda, logro reconocido por la Royal Society, que le premió con la medalla Copley en 1772.

Animado por este éxito, Priestley continuó con sus experimentos con el aire, para lo cual diseñó una artesa de mercurio con recipientes de cristal invertido destinados a atrapar los gases; así descubrió el óxido nitroso (gas hilarante), el amoniaco, el nitrógeno y el dióxido de carbono, entre otros. Sus experimentos llamaron la atención del mismísimo Lavoisier, logrando, además, observar que las plantas generaban "aire deflogistificado" en su respiración, lo cual indujo los primeros estudios sobre la fotosíntesis.

Equipamiento usado por Priestley para sus experimentos con el aire y los gases
Equipamiento usado por Priestley para sus experimentos con el aire (Recuerdos de Pandora)
En aquella época pervivía la teoría del flogisto, según la cual toda sustancia susceptible de sufrir combustión contiene flogisto, y el proceso de combustión consiste básicamente en la decadencia de dicha sustancia; el aire estaría cargado de esta sustancia, ya que sin él no es posible la combustión ni la respiración. 

En 1774 realizó un experimento  con óxido de mercurio, y observó que el gas que generaba hacía que la llama de la vela ardiese con más vigor. Intrigado, introdujo un ratón en un recipiente repleto de aquel gas, y observó asombrado que el animal vivía más tiempo del esperado. Respiró él mismo ese gas, afirmando que sentía su pecho especialmente ligero y liviano. Rápidamente se dio cuenta de que ese gas era el responsable de la combustión y la respiración.

Estatua a Priestley en
Birmingham (Wikipedia)
Pero Priestley no tenía muy claro lo que había conseguido; mantenía que había "desflogistificado" el aire, y así se lo contó a Lavoisier en ese mismo año. El francés sí comprendió las implicaciones de lo logrado por Priestley, y, tras repetir los experimentos, determinó que el aire contenía un 20% de ese "principio activo"; en 1789 bautizó a ese gas como "oxígeno" (formador de ácidos). Lamentablemente, el genial científico fue guillotinado en 1794, durante "el terror".

Priestley se vio también afectado por la revolución. Ya había publicado escritos en torno a los derechos individuales, y era público defensor de la independencia de EEUU y la revolución francesa. A partir de 1779, cuando se mudó a Birmingham, redactó una serie de libros sobre religión, teología, sermones, etc. rebatiendo muchos de los principios fundamentales del cristianismo. Durante los disturbios de 1791 se vio obligado a huir de la turbamulta, que destruyó su iglesia, su casa y su laboratorio. En 1793 él y su familia embarcaron rumbo a América, estableciéndose en Pennsylvania.

Aún le dio tiempo a escribir la Historia general de la iglesia cristiana y realizar nuevos experimentos científicos... y, paradójicamente, escribir un último escrito defendiendo la teoría del flogisto, que ya se consideraba superada. Falleció el 6 de febrero de 1804.

Y ahora, díganme: ¿el señor Prestley era de ciencias o de letras?

Fuente: ¡Eureka!, Descubrimientos científicos que cambiaron el mundo, de Leslie Alan Horvitz

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