jueves, 26 de marzo de 2015

Malditos clásicos básicos: de cómo llegue a "En pos del Milenio" de Norman Cohn

En pos del Milenio. Portada  Revolucionarios  milenaristas y anarquistas místicos  de la Edad Media Fuente: Pepitas de Calabaza Ed.
En pos del Milenio.
Fuente: Pepitas de Calabaza Ed.
Juro que lo intenté, señor juez. Juro que no quería que pasara. Llevo una racha encontrándome con reediciones de obras a cada paso que doy y mi presupuesto en libros está más que superado. Ya había caído La historia del cine de Roman Gubern, de la que ya hablaré, y cuando fui a comprar un regalo a una amiga pasé casi con los ojos cerrados por la sección de Historia. Cogí el citado libro de regalo, me giré y ocurrió. Lo siento, señor juez, es que lo tenía a la espalda y no pude evitar que el nombre del autor (Norman Cohn) me atrajera como un imán. 

A Norman Cohn le conocía de su fantástico libro Los demonios de Europa. Descatalogado desde hace años y que conseguí por una buena amiga después de muchas gestiones. Agunos post como En torno a templarios y akelarres nacieron de su lectura. A los cazadores de libros esto nos produce una sensación muy similar a meter un gol en la final de un mundial, aunque, por supuesto, no nos quitemos la camiseta y comencemos a correr por toda la librería. Triste espectáculo sería en mi caso. Esto es más personal. Es acabar con una búsqueda de años que sólo tú conocías y, con la pompa que la ocasión exige, te diriges a la caja con paso solemne. 

Pues allí estaba yo frente a la obra de Norman Cohn en este caso titulada En pos del Milenio. Revolucionarios milenaristas y anarquistas místicos de la Edad Media. ¿Para qué queríamos más? Diablos, herejes, fin de los tiempos... Siempre cito, medio en broma medio en serio, la frase que pone en la novela histórica El inquisidor de Patricio Sturlese "Dejad que los herejes vengan a mí, que con ellos haré un infierno".

Me encanta el tema, y es que la Edad Media no es esa época de gente aterrada por Dios, que rezaba y seguía las normas sin cuestionarse nada. Es que en la Edad Media, en la Moderna, el hombre luchaba, pensaba, sufría y ansiaba como cualquier hijo de vecino. Por supuesto no lo hacían como nosotros ni en la Edad Media ni en la Moderna; basta con leer el libro Accidentes del Alma. Las emociones en la Edad Moderna para darse cuenta que cada época gestiona los sentimientos de manera distinta.

Ahora tenía que convencer a mi pareja que el libro era un "Clásico básico", que en mi lenguaje suele significar aquel libro descatalogado hace millones de años (sin exagerar) que leíste en la carrera y no lo volviste a ver. El "clásico básico" es un libro que te niegas a dejar allí y que te transfigura en Gollum ante la simple posibilidad de abandonarlo. Pero la realidad se impone y como decía mi presupuesto en libros estaba realmente agotado. Y cuidado que el libro vale sus buenos 26 euros. 

Y las típicas frases que oye un enfermo del libro por parte de sus allegados, que, con cariño, saben que tratan con un bibliomaniaco. El "no cabe un libro más en casa", a lo que yo respondo a lo José Mota "Dame hueco. Que en habiendo hueco hay alegría". Otra es ¿no te parece que ya has comprado últimamente muchos libros? Y lo peor es que tienen razón, pero las adicciones no atienden a razones. 


No me digáis cómo, pero salí con él por la puerta y ya en casa lo sobé, miré y remiré por todos los lados imaginables. Primer dato: no tenía ni idea de la existencia de la editorial que lo publicaba, que en este caso es Pepitas de Calabaza. Nombre extraño para una editorial, que dicho sea de paso tiene otros títulos interesantes con los que nos haremos en un futuro muy muy lejano... ¿O no tanto? 

Si accedes a su página web e intentas saber por qué, lees: 
Calabaza, se acaba un nuevo día y, como todas las tardes, quiero despedirme de ti. Quiero despedirme y darte las gracias por seguir aquí con nosotros. Tú que podías estar en la mesa de los ricos y los poderosos...
Y piensas que no puede ser y lo confirmas...¡es la Oda a la calabaza de Amanece que no es poco!. Película de culto por estos lares. El nombre es un homenaje a esta obra maestra y ya los editores te caen bien. Tienen criterio. 


Otro dato es su slogan: "Una editorial con menos proyección que un Cinexín"... y ya es cuando esta gente te cae rematadamente bien, por la humildad y la referencia a la infancia de muchos. El Cinexin, para los más jovenzuelos, era un proyector de películas cortas de Disney pero que a nosotros nos hacía sentir como a Salvatore en Cinema Paradiso (sin exagerar de nuevo).

Malditos clásicos básicos: de cómo llegue a "En pos del Milenio" de Norman Cohn.El mítico Cinexin Fuente: Ochenteromoderno.
El mítico Cinexin Fuente: Ochenteromoderno.
Conclusión. Estos tipos de Pepitas de Calabaza se lo pasan genial con su trabajo. Que lo hacen con pasión, con humor. Y eso es lo que vale. Que si le quitamos la pasión y el humor a esto de la Historia y la cultura no merece la pena y menos tal como anda el patio. Que para sacar un libro como este hay que ser un poco soñador, arriesgado y apasionado por la Historia. 

Ya nos pondremos serios y analizaremos el libro desde el punto de vista académico. Este post es un canto por esos supuestamente locos que publican a Cohn antes que algo comercial para estos pocos lectores que aún compramos libros que llaman de fondo. Por el placer de publicar, de leer algo que nos fascina y que a la vez te dará claves para entender el pasado y quizá, y sólo quizá, datos para entender el futuro.

Un saludo.

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