lunes, 16 de febrero de 2015

¿Está usted de broma, señor Feynman?

Richard Phillips Feynman (1918 - 1988), físico teórico estadounidense y ganador del premio Nobel en 1965, fue un curioso personaje, tal como atestigua su autobiografía, ¿Está usted de broma, señor Feynman?

Richard Feynman junto a la princesa Lilian de Suecia, durante el banquete de los premios Nobel
Feynman junto a la princesa Lilian de Suecia, durante el banquete de los premios Nobel (richard-feynman.net)
Y es que este hombre, cuando no estaba de broma, parecía estarlo, desmintiendo la imagen de aburridos, asociales y alejados de las cosas terrenales que, a menudo, tienen los científicos. El libro, mezcla de autobiografía y anecdotario, dista mucho de hablar de física (aunque, lógicamente, es uno de sus hilos conductores), acercándonos la parte cómica, vital y gamberra de una mente privilegiada.

Dibujo de Richard Feynman (con el apodo de Ofey)
Dibujo de Feynman (Amusing Planet)
Y es que poca gente habrá podido en su vida participar en una obra equiparable al proyecto Manhattan (durante el cual se convirtió en un avezado reventador de cajas fuertes), como él hizo, participar en el carnaval de Río de Janeiro tocando la frigideira en una escola do samba, desarrollar sus teorías en un bar de topless, hacer exposiciones de dibujo (bajo el pseudónimo de Ofey), estar a punto de rechazar el premio Nobel, aprender a ligar en Las Vegas y dar conciertos de bongos. 

Lo más curioso es que este hombre siempre dijo que le repelía "la cultura", y no le atraían nada las disciplinas de humanidades. Pero, paradó-jicamente, estudió asignaturas de filosofía, aprendió a dibujar, a tocar instrumentos musi-cales... por lo que probablemente, tenía un concepto un poco raro sobre lo que llamamos "la cultura".

La cuestión es que no le interesaba lo que no le llamaba la atención, por lo que posiblemente el esfuerzo que hizo él en divulgar su disciplina deberían haberlo hecho con él también, puesto que curiosidad tenía por muchas, muchas cosas. En mi caso, me hicieron mucha gracia sus experimentos acerca de como las hormigas trazaban sus rutas, ya que mi proyecto fin de carrera consistió en un estudio sobre la metaheurística ACO, para trazar rutas óptimas en base a este comportamiento.

Y, por otra parte, si algún día se sienten incómodos al tener que hablar en público, piensen que hay gente que lo tiene peor... como fue el caso de Feynman cuando, aún como estudiante de segundo ciclo, al dar su primera charla en un simposio sobre electrodinámica cuántica, de repente se encontró con que tuvo que hacerlo ante Russell (el más afamado astrónomo de su época), PauliJohn von Neumann y Einstein. ¡Sin presión!

Feynman tocando los bongos.

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