lunes, 15 de diciembre de 2014

Centenario de Caro Baroja. Brujería y política frente a frente en su obra.

El pasado 13 de noviembre D. Julio Caro Baroja habría cumplido cien años. La figura de este historiador, antropólogo y en definitiva humanista completo me parece inmensa y poco valorada en nuestro país, aunque tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente que los grandes medios de comunicación, como El PaísABC o El Cultural no dejaran pasar la posibilidad de pergeñar pequeños artículos en torno al centenario. Tampoco dejaré pasar la oportunidad de visitar la exposición que la Biblioteca Nacional le dedica.

Centenario de Caro Baroja. Brujería y política frente a frente en su obra.Pío Baroja y Julio Caro Baroja en la biblioteca familiar de Itzea. Fuente: piobaroja.gipuzkoakultura.net
Pío Baroja y Julio Caro Baroja,
Fuente: piobaroja.gipuzkoakultura.net
Conocí su inmensa figura gracias a las lecturas propuestas en la facultad y su hechizo ha llegado en mí hasta hoy. Su independencia intelectual, su erudición hacen de él un modelo de humanista. No puedo recomendar una sola obra, personalmente le conocí con su obra Vidas mágicas e Inquisición, y desde aquel momento he devorado literalmente todo lo que ha caído suyo en mis manos. Nadie como él ha podido resumir un caso de la inquisición con ésa finura y, sobre todo, su independencia intelectual, lo que es un modelo para este que os escribe.

Centenario de Caro Baroja. Brujería y política frente a frente en su obra. Exterior de la casa familiar de los Baroja en Itzea. Fuente: Red Turismo.
Exterior de la casa familiar de los Baroja en Itzea.
Fuente: Red Turismo.
Aprendí a entender un poco más su figura gracias a su monumental biografía familiar titulada Los Baroja. Porque, aunque es evidente, era sobrino del famoso Pío Baroja, y por tanto Julio estuvo rodeado desde pequeño de las más importantes figuras intelectuales de la época. Disfruté de ello y, por qué no decirlo, a envidiar secretamente la biblioteca de la familia de Itzea en Vera de Bidasoa, Navarra. 

Desde entonces mi sueño es tener mi propia Itzea y ya tengo echado el ojo a varios pueblos de Asturias para establecer mi base de operaciones. Vistas las fotos creo que es más que entendible.

Lo que más sorprende de Caro Baroja es su actualidad a pesar de los años y la cantidad de matices que surge en cada lectura que siempre te lleva a nuevas vías de investigación; si no me creéis repasad mis bibliografías, y veréis cómo siempre aparece por un motivo u otro. 

Centenario de Caro Baroja. Brujería y política frente a frente en su obra.Interior de la biblioteca de Itzea. Fuente: ABC de Sevilla.
Interior de la biblioteca de Itzea. Fuente: ABC de Sevilla.
Pongamos un ejemplo. El otro día estaba preparando una clase sobre brujería, y estaba ojeando su inmensa obra Las brujas y su mundo cuando me encontré con este párrafo antológico. Llamo la atención que el libro es de la década de los 60. Las negritas son mías.

Centenario de Caro Baroja. Brujería y política frente a frente en su obra. Don Julio en la biblioteca de Itzea. Fuente: El País.
Don Julio en la biblioteca de Itzea (El País)
Así, pidiendo perdón de antemano a unos hombres que hoy tienen gran poder (y sin que lo que voy a decir deba considerarse una paradoja), advertiré que se pueden encontrar grandes semejanzas entre la bruja antigua y el político moderno sea la que sea su filiación y el origen de su poder. Al uno como a la otra se le atribuyen facultades muy superiores a las que en realidad tienen, son igualmente buscados en un momento de ilusión, defraudan de un modo paralelo y en última instancia los males de la sociedad se les atribuye en bloque: también los políticos se dice que forman sectas con consignas secretas e infames sin más misión que la de propagar el mal, con sus juntas misteriosas y hasta con sus banquetes correspondientes. Cuando son derrotados sufren procesos sensacionales, en la que magistrados austeros y testigos inocentes ponen de manifiesto todas sus culpas. Si hoy existiera la pena de la hoguera los políticos serían los más sujetos a ella. Afortunadamente (para ellos), no la hay y en los países más civilizados, cuando se les condena se les condena como la Inquisición española condenaba a las brujas en el nunca bien alagado siglo XVII: por embaucadoras y embusteras.

Pero dejemos este paralelismo, no sin manifestar antes la ilusión de que así como se ha disminuido mucho el papel de la bruja en la sociedad contemporánea llegará un día en que disminuirá y aún suprimirá el papel político.
Reitero que es un texto de la década de los sesenta. Da que pensar ¿verdad? Dejo a cada uno con sus reflexiones. 

Me despido recomendando este homenaje/coloquio que la Biblioteca Nacional le dedicó el citado día 13. En el mismo intervienen la sobrina de D. Julio, Carmen Caro y Joaquín Álvarez Barrientos, (Instituto de Lengua, Literatura y Antropología del CSIC), de Elvira Ontañón (Fundación Francisco Giner de los Ríos. Institución Libre de Enseñanza), de Faustino Menéndez-Pidal (Real Academia de la Historia), de Emilio Lledó (Real Academia Española) y de Rogelio Rubio (Fundación Ortega-Marañón). No es que sea muy dinámico pero sí muy interesante.

Un saludo



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