jueves, 10 de abril de 2014

Homo Ludens Historicus: juegos inspirados por la historia (I)

La guerra es un juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.
Napoleón

Huizinga, además de su celebérrimo El otoño de la edad media, escribió otro libro muy interesante, Homo Ludens, es decir, el hombre que juega. Y es que es innegable que el juego, en su acepción más amplia, está presente y es una parte importante de cualquier cultura humana, aunque no todas lo entiendan de la misma manera.

El juego es básico como aprendizaje de nuestros niños, representa en el concepto de “gamificación” una tendencia empresarial moderna, y, en su forma más elaborada, el deporte profesional, arrastra masas, y países enteros.

Lógicamente, el mundo de la historia no es ajeno a este concepto; y no me refiero, claro, a los estudios acerca de su evolución en nuestra cultura, al análisis del juego de pelota azteca, ni a las carreras de cuadrigas romanas. Me refiero a los juegos cuya excusa, o mejor, su motivación, es la historia.

Homo Ludens Historicus: juegos inspirados por la historia - Portada del "Homo Ludens", de Huizinga
Portada del libro (Casa del Libro)
Pese al actual dominio de los videojuegos (de los que hablaremos al final de esta pequeña serie de artículos), los juegos de mesa siguen teniendo un público fiel; la imaginación como tarjeta gráfica, y el poder poner cara a nuestros contrincantes (y sin embargo, a menudo, amigos) sigue siendo una estupenda opción, especialmente en periodos vaca-cionales, donde estas partidas pueden compartirse con los amigos del pueblo, o con el resto de la familia.

Y claro, como decíamos, más allá de los tradicionales Risk, Cluedo, Trivial, etc., existen multitud de juegos de marcado carácter histórico, que harán a mucha gente (especialmente a los más jóvenes) interesarse por ese periodo concreto. En todo caso, una partida entre historiadores especializados en los hechos que ambientan el juego probablemente pueda llegar a convertirse en un barril de pólvora; aunque tal vez alguno pueda llegar a desarrollar su propio juego, ¿no?

Entre estos juegos hay abundancia de wargames, es decir, aquellos con cierta semejanza al Risk, cuya principal motivación es la conquista, aunque en algunos casos el aspecto militar es sólo uno de ellos (diplomacia, cultura, religión, etc.), y se convierten en juegos de civilización. Son esencialmente estratégicos, pero la existencia en muchos de ellos de eventos basados en la historia real y mazos de cartas hace, además, que la partida no siempre transcurra según el plan. Ejemplos hay en abundancia, aunque la mayor parte, eso sí, estén en inglés.

La lista puede ser más larga que un día sin pan, por lo que sólo citaré algunos ejemplos significativos, ordenados por la época en la que están ambientados. Cada uno tiene distinta mecánica y reglas, además de sus pros y sus contras, y no es intención de este humilde rincón de Internet el extenderse al respecto.

En la antigua Grecia, encontramos Polis: Fight for the Hegemony: desde la formación de la Liga de Delos hasta el final de la Guerra del Peloponeso, cada jugador debe intentar que su bando sea el más poderoso de la antigua Grecia, al igual que ocurre con  Athens & Sparta. Por su parte, Successors, hace que cada uno de los jugadores maneje los ejércitos de los diádocos, buscando erigirse como el verdadero sucesor de Alejandro Magno.

Homo Ludens Historicus: juegos inspirados por la historia - Hannibal
Partida de Hannibal (blog de Ethelberto)
No puede faltar Roma, por supuesto; en Sword of Rome, Roma, aún una pequeña población, tiene como objetivo unificar toda Italia bajo sus águilas. Etruscos, galos, griegos y cartagineses intentan impedírselo. En cuanto a Hannibal: Rome vs. Carthage, el nombre lo dice todo; la segunda guerra púnica es el entorno en el que los jugadores deberán retarse. Pax Romana, por su parte, busca reconstruir el auge del imperio en todo el Mediterráneo, durante 300 años.

La edad media tiene también representación, claro está: The Battle of Tours reconstruye la decisiva batalla entre los musulmanes y los francos de Carlos Martel. Por su parte Hammer of the Scots, representa las guerras entre Escocia e Inglaterra en la época de William Wallace, y tiene su continuación en Richard III, que, como Lancaster, se ambienta en la guerra de las dos rosas. Troyes es algo diferente, simulando la gestión de una ciudad al final de la edad media. Y Age of Rennaisance plantea las cosas de otro modo: comienza con la caída del imperio romano y puede llegar a prolongarse hasta el siglo XVIII.

En la transición a la edad moderna, Machiavelli se ambienta en el renacimiento italiano, al igual que Condottiere. Poco más adelante, en Here I Stand, encontramos las Guerras de la Reforma: católicos, protestantes, anglicanos, etc. pugnan por la supremacía en Europa. En la siguiente generación, las guerras religiosas en Europa continúan en Virgin Queen; en este juego se puede llegar hasta a intentar la Empresa de Inglaterra.

Homo Ludens Historicus: juegos inspirados por la historia - Napoleon's Triumph
Caja del juego (Simmons Games)
Saliendo temporalmente de Europa, Colonial representa la expansión colonial europea desde el descubrimiento de América, y Sekigahara se ambienta en la unificación de Japón en el siglo XVII. De vuelta al viejo continente, Federico el Grande es el protagonista de Friedrich, donde las luchas se centran en la Prusia del siglo XVIII y su entorno.

Por supuesto, las guerras napoleónicas han dado mucho de sí en este género: Napoleonic Wars, Bonaparte at Marengo, Napoleon’s Triumph, 1815 - The Waterloo Campaign, 1805 – Sea of Glory, etc. En todos ellos debemos dirigir, o frenar, a los ejércitos de le petit caporal. Incluso podemos recrear los hechos del 2 de Mayo en el juego homónimo.

El siglo XIX, tras Napoleón, también da mucho juego (no me maten por el juego de palabras, por favor). Existen unos curiosos, ambientados en los años que les dan título: 1829, 1835, 1856, 1861, etc., sobre despliegue de las líneas ferroviarias en Alemania, Rusia, la India, etc. Además, está en desarrollo The Guns of Gettysburg, el cual estará ambientado, obviamente, en la más decisiva de las batallas de la guerra de Secesión. En esta misma guerra se ambienta For the People. Y yendo hasta Asia, King of Siam mete a los jugadores en la piel de las potencias de la Indochina de finales del siglo XIX.

Llegado el siglo XX, está Paths of Glory; este juego homónimo de la película de Kubrick, ambienta la acción en la Primera Guerra Mundial. Si echaban de menos juegos ambientados en el antiguo Egipto, lo que sí tenemos es un juego basado en los grandes arqueólogos de esta época: Thebes. Y no podía faltar la última guerra civil española, representada por Crusade and Revolution: The Spanish Civil War, 1936-1939.

Homo Ludens Historicus: juegos inspirados por la historia - Russian Front
Portada del juego (blog de Ethelberto)
Memoir’44, Shifting Sands, Pacific Victory, Russian Front, Fire in the Sky, Rommel in the DesertPor supuesto, hablamos de la Segunda Guerra Mundial, donde el número de opciones, centradas en la estrategia militar pura, es abrumadora; un gran número de los mismos pertenece a la saga de juegos ATS (Advanced Tobruk System).

Por supuesto, ha habido más guerras (por desgracia) tras 1945; varios juegos se ambientan en dichos conflictos: Angola, Next War: Korea, Millenium Wars: Iraq o 1989: Dawn of Freedom o el aclamado Twilight Struggle recrean los conflictos bélicos y geoestratégicos de la historia reciente.

Y, aunque a alguno le pueda sorprender (como me pasó a mí), un juego que pasa por todas las épocas es el mítico Civilization, que antes de la exitosa saga de videojuegos de Sid Meier, fue un juego de mesa, que luego ha reaparecido adaptado y avalado por la versión electrónica.

En resumen, hay una infinidad de juegos de carácter histórico para disputar sobre un tablero en buena compañía, y aquí he puesto como ejemplos un infinitésimo del total existentes; busquen el suyo, y disfruten del mismo. Por supuesto, están los juegos de rol… pero de estos hablaremos en posteriores entradas. Hasta entonces, cuídense.


PD. Gracias a Miguel Ángel, que me ha desvelado la existencia de este mundillo, además de un coleccionismo que desconocía. Y, por supuesto, a Ethelberto, y el resto de páginas de referencia.

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