jueves, 6 de febrero de 2014

La Utilidad de lo inútil. Reflexiones en torno al texto de Nuccio Ordine

Portada de La utilidad de lo inutil de Nuccio Ordine, editorial Acantilado
Portada del libro.
Imagen de editorial Acantilado
Como ya habíamos reflejado en la entrada Feliz 2014 (...), teníamos muchas ganas de hacernos con un ejemplar del libro La utilidad de lo inútil, del italiano Nuccio Ordine. No fue fácil hacerse con un ejemplar porque justo cuando me decidí a comprarlo estaba agotado en muchas librerías. Para mí fue una alegría saber que este libro se compraba de manera asidua, pues demuestra que no todo son "sombras y ceniza", que dirían en Gladiator.

Libro de pequeñas dimensiones pero grande en su concepción. En el prólogo, donde se relata la situación académica y cultural en Italia, dudas en algunos momentos que esté hablando del país de la bota o de nuestra piel de toro. Como ya venimos diciendo en el blog vivimos en un mundo globalizado, y los problemas de los italianos, al menos a nivel cultural, son muy similares a los nuestros.

Y es que nos enfrentamos a un modo de concebir el mundo que se ha establecido como realidad dogmática urbi et orbe. Hablamos del utilitarismo, pero además de uno ramplón y simplista que no deja espacio para el ser humano en todas sus vertientes. Posiblemente ahora mismo este utilitarismo cerril esté en la cúspide elevado por una crisis de impredecibles consecuencias aún. Y lo que más me sorprende es que muchos repitan sus consignas a modo de radical religioso de un culto cuya deidad cruel y misteriosa nos pide nada menos que sacrifiquemos nuestra humanidad.

Que las humanidades nunca gozaron de mucha financiación y reconocimiento bien lo sabe Cervantes por ejemplo, pero es necesario ir mejorando ¡al menos intentarlo! como proyecto de grandes ángeles con cadenas que somos. El mantra de esta inhospita religión es que las Humanidades no producen, y yo sinceramente creo que no es cierto. No produce a corto plazo, muchos de sus beneficios son intangibles pero no por ello menos necesarios. Algunos breves ejemplos son que tenemos una potente industria cultural y editorial en pleno proceso de renovación, así como grandes complejos culturales, aunque en el mejor de los casos infrautilizados y en el peor simplemente abandonados.  

D. Alberto Ruiz Gallardón cuando era alcalde electo de Madrid decía en torno al Templo de Debod;
Otra salida a plantearse, apuntó el regidor, sería «aprovechar la ocasión para crear un auténtico museo de Egipto, al que se sumasen los muchos fondos que tenemos en Madrid» aunque con el templo como pieza central. Puntualizó Ruiz-Gallardón que ésta «no es una propuesta del Ayuntamiento, pero sí una posibilidad» que debería someterse a un amplio debate social en torno al monumento.
Templo de Debod al atardecer
El templo de Debod, al atardecer. Imagen de Wikimedia.
¿Qué fue de tantos tan buenos planes? Como vimos en este post desgraciadamente nada. Cuando el turismo baja en número o calidad, cuando el mundo editorial no consigue salir de esta crisis estructural aderezada con otra coyuntural, no nos escondamos en excusas de adolescentes y miremos la realidad tal cual es. Sin inversión no hay turismo, y menos de calidad, y sin una buena educación los lectores irán simplemente extinguiéndose como dinosaurios.

Y no hablemos de los beneficios para nuestras maltrechas democracias. Sin ciudadanía formada e informada, pueden producirse Amaneceres Dorados. La calidad misma de nuestra democracia descansa en gran parte en una ciudadanía, reitero, formada e informada y sin cultura es simplemente imposible.

Yo buscaba en el libro de Ordine una postura más militante, que proclamara esto y mucho más a los cuatro vientos. Vivimos tiempos asesinos y las respuestas deben de ser contundentes, bien fundamentadas y con proyección de futuro. Lo que encontramos es una compilación comentada sobre lo mucho que se ha dicho sobre la necesidad de las Artes, en toda su extensión, a los largo de la Historia.

No lo critico, pero sí que me he quedado con ganas de escuchar argumentos nuevos. A lo mejor lo que ocurre es que para empezar a crear nuevos argumentos hay que comenzar recordando lo anteriormente dicho. No por dicho es conocido u obvio. 

Sólo en un pequeño apartado Ordine es un poco más incisivo sobre todo en la segunda parte del libro llamada La universidad-empresa y los estudiantes clientes. La temática es obvia por el título y sus reflexiones muy interesantes aunque al respecto me sigo quedando con Jordi Llovet y su Adios a la Universidad, mucho más amplio, incisivo y polémico.

Para el ya convencido de la utilidad de lo inútil es un verdadero placer realizar el viaje con el maestro Ordine y su bello texto desde época Antigua hasta la actualidad. También una ocasión para releer libros como Cien años de soledad desde otra perspectiva. El texto sirve, en definitiva, para reafirmar al creyente aunque tengo mis serias dudas que remuevan conciencias y hagan entrar en razón a aquellos que creen que gastar dinero en cultura es poco menos que tirarlo.

El libro se completa con un pequeño ensayo de Abraham Flexner llamado La utilidad de los conocimientos inútiles, que me ha parecido enormemente interesante por muchos motivos comenzando por este pequeño párrafo que comparto con vosotros. 
Las universidades han sido reorganizadas al punto de convertirlas en instrumentos al servicio de quienes profesan un particular credo político, económico o racial, De vez en cuando un individuo irreflexivo en algunas de las pocas democracias que restan en el mundo pretende incluso cuestionar la importancia fundamental de la libertad académica se mantenga absolutamente irrestricta. El enemigo real del género humano no es el pensador audaz e irresponsable, tenga o no razón. El enemigo real es quien trata de moldear el espíritu humano de manera que no se atreva a desplegar sus alas como estas se desplegaron en otro tiempo en Italia y Alemania. 
Corría el año de 1939 y sus palabras rezuman plena actualidad. 


Universidad S.A. / University Inc.
- ¿La oficina del rector? Claro. Vaya hacia el Edificio MacDonalds de Ciencias de la Nutrición, pase el Departamento Monsanto de Agricultura Ecológica, baje hacia el Salón Lockheed-Martin de la Paz Mundial, gire a la derecha en la Escuela Enron de Ética Empresarial y allí la verá: oficina del Doctor Fausto. ¡No tiene pérdida!
- El camino al infierno está pavimentado con donativos corporativos.
Imagen de CorpWatch.org
Aunque pretendan no dejarnos, seguiremos peleando.

Un saludo a todos.

2 comentarios :

  1. Hola. Te escribo este comentario en esta entrada más reciente por si no lo lee en la correspondiente, que se titula "Quiero ser profesor, quiero ser investigador. ¿Por dónde empiezo?" La verdad es que me ha parecido muy útil esta entrada en el blog y es algo sobre lo que no nos informan en la carrera. Estoy en cuarto de Historia y la verdad es que mis notas podrían ser mejorables, no sé si llego al 8 de media. No tengo muy claro mi futuro, si dedicarme a la enseñanza secundaria o a la universitaria y la investigación pero me preguntaba qué papel juegan los másteres en el expediente. Mis profesores hablan de la carrera como el primer escalón y me preguntaba si de verdad lo importante es el máster o los másteres y el doctorado para poder tener buen trabajo de lo que deseo. En la rama a la que quiero dedicarme, Contemporánea, mis notas son prácticamente inmejorables pero en el resto es cierto que me es más complicado. En definitiva, mi duda es si los másteres y el doctorado pueden mejorar el expediente, cómo lo mejoran y, si a la hora de las becas, son lo importante. Muchas gracias.

    ResponderEliminar
  2. Estimado anónimo:

    Lo primero mis disculpas. Leí tu mensaje pero anda la cosa muy apretada de tiempo y quería tener cinco minutos para contestar como mereces. Hablando en plata. A día de hoy ser licenciado en Historia, y en cualquier otra cosa, es como tener la etiqueta del Anís del Mono como dice un amigo mío. En esta sobre cualificación reinante, y como bien te dicen tus profesores, la carrera es el primer escalón. Las notas son importantes desde el primer escalón porque te dan acceso a más facilidades durante el resto de tu vida académica como con becas o participación en proyectos. Si quieres ser profesor tu nota en la carrera cuenta, no una barbaridad pero cuenta, y actualmente la cosa se dirime por milésimas. Aunque si tienes nivel nativo de inglés poco importa el resto.

    Para la vida académica es clave. Porque el resto de tus compañeros tendrán como te he dicho más facilidades para estudiar. Los becados viven de investigar y dar clase y tú tendrás que trabajar y estudiar en tus ratos libres tarde o temprano. Irás a contracorriente. ¿Insuperable? No. ¿Complicado? Mucho.

    Es complicado subir nota con el máster o con el doctorado. Seamos sinceros, ahora mismo todo aquel que hace algo de este tipo y tiene un notable es un sonoro fracaso. Todos sueles terminar sobresaliente Cum Laude, por lo tanto ahí es difícil sacar ventaja al resto de tus compañeros.

    Te reitero mis disculpas, espero que te sirva de algo y a tu disposición.

    Un saludo

    ResponderEliminar

Rogamos que se respeten las reglas gramaticales y ortográficas en los comentarios.

Las faltas de respeto, la publicidad, spam, o cualquier otro comportamiento inadecuado implicarán la eliminación del comentario de manera taxativa.