jueves, 13 de febrero de 2014

Galileo: sin embargo, 450 años explicando el mundo

Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.
Galileo Galilei


Retrato de Galileo, por Justus Sutermans
Retrato de Galileo,
por Justus Sutermans
Galileo Galilei nació el 15 de Febrero de 1564, en Pisa. Se cumplen, por tanto, 450 años de su nacimiento. Y dado que este gran hombre, auténtico hijo del renacimiento, es una de las figuras claves en la historia de la filosofía y la ciencia (¿en serio tenemos que separarlas?), vaya desde aquí nuestro pequeño homenaje, en una semana en la que ha sido noticia al explicarse una ilusión óptica que él descubrió.

Vincenzo Galilei, su padre, se dedicó a la música, y publicó varios libros sobre su teoría y composiciones para laúd. Debido a la influencia paterna Galileo aprendió la teoría y práctica de la música (disciplina muy relacionada con las matemáticas desde la antigüedad), y más tarde, se inscribió en la Universidad de Pisa, donde estudió medicina, filosofía y matemáticas. 

Según Vincenzo Viviani, su primer biógrafo, en esta época descubrió la isocronía del péndulo, al observar los movimientos de una lámpara en la catedral de Pisa, usando los latidos de su propio corazón como referencia temporal. Tras abandonar los estudios de medicina, continuó estudiando matemáticas, trabajando en la resolución de algunos problemas de filosofía natural (física, diríamos hoy) alejándose de las explicaciones aristotélicas y apoyándose más en Arquímedes, e impartiendo clases privadas de matemáticas (como hizo a lo largo de gran parte de su vida) para mantener a la familia.

En 1587, en Roma, conoció al jesuita Clavius, el más reputado astrónomo de la época, con el que mantendrá correspondencia durante años. En esta época realizó algunos descubrimientos sobre el centro de gravedad, además de unos estudios, junto a su padre, sobre las proporciones entre la tensión y el tono de los instrumentos de cuerda. 

De 1589 a 1592 ejerció como profesor en la Universidad de Pisa, y realizó sus primeros estudios sobre el movimiento apoyándose en la posición de Arquímedes, quien defendía que la velocidad de caída de los cuerpos era proporcional a su densidad, y no a su peso, como afirmaba Aristóteles. Por cierto, que la anécdota según la cual realizaba sus experimentos dejando caer objetos desde lo alto de la torre de Pisa se considera de dudosa autenticidad por casi todos los historiadores.

En 1592 obtuvo la cátedra de matemáticas en la Universidad de Padua, en la que permanecerá hasta 1610. Padua pertenecía por aquel entonces a la República de Venecia, donde la Inquisición tenía poca influencia, por lo que había más libertad para algunas teorías. En 1595 Galileo ofreció una explicación de las mareas que supone un movimiento anual y otro diario de la Tierra, lo que se considera su primera manifestación de copernicanismo.

Galileo enseñando al dux el uso del telescopio. Fresco de Giuseppe Bertini
Galileo enseñando al dux el uso del telescopio.
Fresco de Giuseppe Bertini. Imagen de Wikimedia.
Galileo continuó con sus estudios sobre cinética, investigando acerca del péndulo, los proyectiles y el movimiento uniforme-mente acelerado. En astronomía, sus observaciones sobre la supernova de 1604 le llevaron a afirmar que la nueva estrella se encontraba "detrás de la Luna", por lo que debería admitirse que se producían cambios en los cielos, en contraposición a las por entonces aceptadas teorías de Aristóteles y Ptolomeo.

En 1609 diseñó su propio telescopio, en base al construido por Lipperhey; el Senado de Venecia, ante el que causó una gran impresión, le recompensó doblando su salario y ofreciéndole una plaza vitalicia en la Universidad.  Con ese telescopio realizó sus famosos descu-brimientos astronómicos (montañas de la Luna, fases de Venus, satélites de Júpiter, etc.) que publica en su obra "Sidereus Nuncius"; la dedicó al Gran Duque de la Toscana, quien recompensó con el nombramiento de Filósofo y Matemático de su corte. En septiembre de 1610 Galileo se trasladará a Florencia, para hacerse cargo del puesto.

Puesto que sus teorías y descubrimientos contradecían a Aristóteles, los medios eclesiásticos comienzan a alarmarse; por contra, los copernicanos le alaban, y algunos religiosos también le apoyan inicialmente (como el Cardenal Barberini, posteriormente Papa Urbano VIII). En 1615 llega la denuncia a Galileo ante la Inquisición, aunque también hubo algunos trabajos en los que se intenta demostrar que el copernicanismo y los descubrimientos de Galileo son compatibles con las Escrituras.

En todo caso, se comunicó a Galileo la prohibición de defender la teoría copernicana, aunque posteriormente se le comunicará también que no ha sido juzgado ni condenado por la Inquisición. Galileo volvió a observar y explicar los nuevos cometas vistos en los cielos, continuando su actividad investigadora y publicando artículos y libros, el más importante de todos, "Il Saggiatore", en 1623, dedicado a Urbano VIII. Siendo todavía amigo y protector de Galileo, le garantiza que podrá escribir sobre el copernicanismo, siempre que lo considere estrictamente como una hipótesis matemática.

En 1632 publicó sus "Diálogos", en los que se ataca abiertamente el aristotelismo. El personaje de Simplicio (el nombre lo dice todo) defiende en la obra algunos argumentos que eran utilizados por Urbano VIII, lo que le enemistó con Galileo. Además, al haberse saltado la autoridad papal para conseguir el imprimatur, se prohibió la difusión de los "Diálogos", ordenando que una comisión especial estudiase el libro. El caso acabó en la Inquisición, y en el famoso juicio. 

Galileo ante el Santo Oficio, por Joseph-Nicolas Robert-Fleury.
Galileo ante el Santo Oficio, por Joseph-Nicolas Robert-Fleury. Imagen de Wikimedia.
Es formalmente interrogado por el tribunal y, tras diversas vicisitudes, abjura de sus "errores" en una ceremonia oficiada en la iglesia de Santa Maria Sopra Minerva el 21 de junio de 1633. Giuseppe Baretti afirma que, tras la abjuración, Galileo pronunció la celebérrima frase Eppur si muove ("Y sin embargo se mueve"), pero Stillman Drake lo niega, debido a las consecuencias que habría tenido desafiar así a un tribunal inquisitorial; por lo que, de haber sido pronunciada, lo fue en otro momento. Como parte de la condena, se le confina bajo arresto domiciliario en Arcetri, cerca de Florencia; cumpliendo esta pena falleció el 8 de enero de 1642, a los 77 años.

La figura de Galileo es básica en la historia de la ciencia, al ser, además de uno de los padres de la revolución científica, uno de sus mártires. Su juicio y condena ejemplifican tradicionalmente el conflicto que se da entre la ciencia y la fe mal entendida; Galileo, como tantos grandes pensadores de todos los tiempos, era una persona religiosa, pero sus observaciones le hicieron abandonar las teorías sostenidas por la Iglesia en torno al universo.

Por otra parte, su obra "Diálogos" no fue eliminada del Index hasta 1822, y, aunque en 1992 el Papa Juan Pablo II pidió perdón por los errores cometidos por los hombres de la Iglesia a lo largo de la historia, se reafirmó una vez más la tesis según la cual Galileo carecía de argumentos científicos para demostrar sus teorías así como la obligación de Galileo a reconocer y prestar obediencia al magisterio de la Iglesia, justificando la condena; es decir, la hidalga postura del sostenella y no enmendalla.

Satélite de la red Galileo.
Satélite de la red Galileo. Imagen de ESA.
Parca indemnización póstuma me parece la propuesta (no llevada a cabo) de ubicar una estatua del mismo en el Vaticano; por otra parte, la ciencia sí honra al pisano, pues reciben el nombre de Galileo numerosos elementos del sistema solar, una misión de exploración a Júpiter, la unidad de aceleración en el sistema cegesimal y la nueva constelación europea de satélites de geoposicionamiento. Valga este artículo como nuestro pequeño homenaje, que, entre otras cosas, pretende demostrar antes de defender o refutar una idea, primero es preciso investigar, razonar y experimentar. Y es que, como dice en sus novelas Sherlock Holmes, "una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad".

Por otra parte, además de hacer de punta de lanza de la revolución científica, perfeccionar el telescopio, formular la primera ley de la dinámica y ratificar la visión copernicana del mundo, Galileo era versado en filosofía, música, pintura y literatura. Lo cual ratifica nuestra postura acerca de que ningún área del conocimiento debe ser totalmente ajena para una mente curiosa y formada, y que ciencia y humanidades van mucho más de la mano de lo que los planes de estudio dan a entender.

Fuentes / para saber más:
Biografía de Galileo en La Filosofía en el Bachillerato
Biografía de Galileo en Wikipedia
Grandes debates entre ciencia y religión, en la Universidad de Navarra
Sistema Galileo, en la ESA

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