jueves, 31 de octubre de 2013

Del palo afilado a la ciberguerra: la tecnología en el campo de batalla (y VII)

No sé con qué armas se luchará en la III Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la IV: piedras y palos.
Albert Einstein

Hola a todos. Despedimos hoy la serie sobre tecnología militar que nos ha acompañado durante una buena temporada. Hemos visto como, a los seres humanos, lo de liarnos a palos unos con otros se nos da bastante bien desde los tiempos más remotos; y que, conscientes de que la ventaja tecnológica es tan importante como la estratégica y más que la ventaja numérica, nunca ha dejado de haber avances en la misma, bien sean buscados ex profeso, bien como aplicaciones de una tecnología más genérica.

El pulso entre Jrushchov (representando a la URSS) y
Kennedy (representando a EEUU). Imagen de Cartoones.
Habíamos llegado en la anterior entrada hasta la Segunda Guerra Mundial. La segunda mitad del siglo XX se vio marcada por un gran conflicto geoestratégico, la llamada guerra fría. La URSS, por un lado, y los EEUU, por otro, alinearon a la mayor parte de los países en dos bandos irreconciliables. Esta partida de ajedrez produjo momentos de gran tensión (como la crisis de los misiles; muy recomendable al respecto el visionado de una película que pasó muy desapercibida, Trece días), así como materialización en múltiples conflictos de carácter local: Corea, Vietnam, Afganistán, Oriente Próximo, etc.

La carrera tecnológica entre ambos bloques se vio materializada en una escalada en cuanto al número de armas nucleares que, en el fondo, garantizó el no estallido de un conflicto catastrófico, debido al principio de Destrucción Mutua Asegurada (ver la película Juegos de Guerra).

Paradójicamente, otro aspecto de esta escalada tecnológica se materializó en la carrera espacial, que produjo múltiples beneficios científicos y técnicos, además de tener un trasfondo militarista que se vería bastante claro en los años 80, con el programa “Guerra de las galaxias”, que aún colea bajo la forma del famoso escudo antimisiles.

Por supuesto, la guerra convencional no dejó de evolucionar: los cada vez mejores carros de combate o cazas así lo atestiguan. En Israel los Merkava se consideran los carros más seguros del mundo para la tripulación, pues lo que consideran irremplazable en el país es a los soldados de elite que la componen; los Leclerc franceses se diseñaron a finales de los 80 para ser capaces de combatir con una desventaja 7-1 frente a las tropas del Pacto de Varsovia, aunque, por suerte, la caída del bloque soviético producida en aquellos años nos permitió evitar comprobar si el cálculo estaba bien hecho.

Escuadrilla de Eurofighters. Imagen de Fighter Planes Mania
En el aire, los MIG soviéticos fueron (y son) tan temibles como la respuesta occidental, el Eurofighter. La munición, lógicamente, también ha sufrido un desarrollo en consonancia, llegando a la MOAB, de la que hay dudas acerca de que se pueda considerar arma convencional y no de destrucción masiva.

En todo caso, estos ejemplos son evoluciones de armamento previamente existente, al igual que la bomba de hidrógeno se puede considerar una evolución de la bomba atómica. Tal vez uno de los mejores ejemplos de nueva tecnología bélica en este periodo sea el napalm, que, aunque realmente inventado durante la Segunda Guerra Mundial, toma un fuerte protagonismo durante la guerra de Vietnam; además, todo hay que decirlo, nos remite al fuego griego, del que ya hablamos. Por su parte, el Kevlar, material inventado en 1965, entra en la carrera armamentística al ser hoy día una pieza fundamental de distintos tipos de blindajes.

Tras la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS, el panorama geoestratégico se ha visto fuerte alterado; la carrera atómica ha remitido, aunque algunos países aun persigan la construcción de este armamento, y parece que nadie es capaz de, tecnológicamente, superar el poderío de los EEUU. Sin embargo, en los últimos años ha surgido un tipo de guerra previamente desconocido, y que veremos (por desgracia) evolucionar en los siguientes: se trata de la ciberguerra.

Este conflicto, hasta la fecha, no ha producido los daños materiales y humanos de la guerra convencional, pero tiene una pasmosa capacidad de alterar las comunicaciones del enemigo, acceder a sus secretos y llegar a paralizar temporalmente sistemas clave, incluyendo los civiles. Dejando aparte exageraciones hollywoodienses como las vistas en la película La jungla de cristal 4, un grupo de expertos podría llegar a generar bastantes problemas de conseguir algún tipo de control sobre la red de otro país.

Portada de la revista Time, en 1995
Imagen de Time Magazine.
Lógicamente, los ejércitos mundiales son conscientes de este riesgo; en la industria de las TIC tenemos bastantes sospechas de que los expertos militares han conseguido ya resolver problemas de seguridad, cifrado, robustez, eficiencia energética, etc. de las comunicaciones que en el sector civil aun tardaremos años en solucionar.

 Y es que, insisto, son conscientes del daño posible; durante la guerra de Kosovo, en 1999, Serbia lanzó el primer ataque cibernético organizado del que se tiene constancia contra diversos sistemas de los aliados. Taiwán, en 2003, se vio atacado (supuestamente por China) en los sistemas de bolsa, hospitalarios y de control de tráfico, generando un caos temporal. Estonia, en 2007, sufrió un ataque, presumiblemente ruso, que afectó seriamente a su sistema financiero, ampliamente descrito y estudiado. Los ejemplos surgen continuamente.

Como ven, este campo de batalla es totalmente nuevo: tanto, que Estonia cuenta con una impresionante fuerza de 2 expertos para su defensa cibernética (imaginamos que por detrás habrá bastante más “tropa”). Tan nuevo, insisto, que aún se desconoce el daño real que puede generar un ataque coordinado (un Pearl Harbor cibernético), aunque sea como apoyo de una ofensiva convencional.

La cuestión es que el Pentágono empieza a tomarse esto muy en serio; la existencia del grupo Anonymous es significativa como ejemplo de las capacidades de un grupo de expertos, pero  no se considera que sean realmente una amenaza como la que puede suponer China, quien está apostando seriamente por esta táctica. Existen datos de múltiples ataques a empresas norteamericanas realizados desde Shangai, lo cual está haciendo que el Cyber Command lidere contraataques, y proteja fuertemente las redes asociadas a sectores estratégicos. Tanto está cambiando las reglas de la guerra, que está en desarrollo un manual de la OTAN donde, bajo ciertas circunstancias, los hackers civiles se considerarían blancos legítimos.

En resumen, que estamos en los comienzos de una escalada bélica poco convencional (hasta “maniobras digitales” se hacen) y de la que es muy difícil prever las consecuencias. A modo de anécdota, se sabe que uno de los objetivos chinos es hacerse con la fórmula de la Coca Cola, uno de los secretos industriales mejor conservados durante años; y no es que la gente fuera a empezar a comprar la “Chino Cola” equivalente, pero sería un golpe psicológico significativo. Puede que los historiadores del futuro estudien este tema con la misma pasión que las guerras púnicas; les recomiendo que no pierdan el hilo.

A modo de cierre de esta serie, les dejo, a como recopilación, los 40 avances más significativos en la tecnología bélica a lo largo de la historia:

1. Arco y flecha: 17.000 a.C.
2. Carros: 3.500 a.C.
3. Armas de bronce: 3.000 a.C.
4. Armas de hierro: 1.500 a.C
5. Trirremes: 500 a.C.
6. Catapulta: 400 a.C.
7. Estribo: 100 d.C
8. Fuego griego: 673 d.C.
9. Herradura: 770 d.C.
10. Ballesta: 1050 d.C.
11. Arco largo: 1200 d.C.
12. Pólvora: 1300 d.C.
13. Brújula: 1400 d.C.
14. Arcabuz: 1450 d.C.
15. Galeón: 1510 d.C.
16. Mosquete: 1565 d.C.
17. Bayoneta: 1640 d.C.
18. Navío de línea: 1700 d.C.
19. Fusil: 1710 d.C.
20. Revólver: 1835 d.C.
21. Torpedo: 1836 d.C
22. Cartucho: 1840 d.C.
23. Carabina: 1860 d.C.
24. Ametralladora: 1862 d.C.
25. Acorazado: 1875 d.C.
26. Submarino: 1888 d.C
27. Avión: 1903 d.C.
28. Portaaviones: 1912 d.C.
29. Granada de mano: 1914 d.C.
30. Armas químicas: 1914 d.C.
31. Carro de combate: 1917 d.C.
32. Radar: 1935 d.C.
33. Jeep: 1940 d.C.
34. Helicóptero: 1942 d.C.
35. Napalm: 1942 d.C.
36. Misil: 1944 d.C.
37. Fusil de asalto: 1944 d.C.
38. Bomba atómica: 1945 d.C.
39. Kevlar: 1965 d.C.
40. Ciberguerra: 1999 d.C.

Visto lo visto, que nos sea leve….

Fotograma de la mítica "2001: una odisea en el espacio". Los homínidos descubren el uso de un hueso
como arma... y desde entonces, nos hemos empeñado en mejorar ese hueso.
Imagen de Fogs' Movie Reviews.

lunes, 28 de octubre de 2013

Comnys Beaumont y la antigua Gran Bretaña

Comyns Beaumont.
Imagen de aquí.
Hace una temporada comentamos por estos lares la existencia de la teoría de la nueva cronología de Fomenko, que pugna, por méritos propios, por el título de "teoría más disparatada de todos los tiempos".

La cuestión es que, indagando un poco más al respecto, no es, ni mucho menos, la única teoría histórica que, en una mezcla de nacionalismo mal entendido y reinterpretación de los datos a su aire, ha propuesto esperpentos que superan a los de Valle-Inclán, sólo que creyéndose lo que escribían.

Tal es el caso de William Comyns Beaumont, súbdito británico que en la primera mitad del siglo XX propuso una serie de alocadas teorías de esas que vemos en cierto programa de Cuatro

Reconozcamos que algunas, siendo extravagantes, pueden llegar a suscitar ciertas dudas en algunos puntos concretos, aunque no soportarían un debate serio y sobre pruebas (o sea, lo que hacen en el citado programa). 
Portada de unos de sus libros.
Imagen de aquí.

Por ejemplo, vinculó a los cometas diversos aspectos religiosos en todo el mundo, afirmó que la Atlántida eran las islas británicas, o que el verdadero autor de las obras de Shakespeare era Francis Bacon (ahora mismo la hipótesis más en boga al respecto es que era Marlowe); estas teorías al menos suscitan dudas razonables de partida

El problema es que siempre iba un paso más allá, y sobre la afirmación de la vinculación de las religiones y los cometas habla de catástrofes e impactos que harían revisar toda la cronología (como no). De la Atlántida, y tras interpretar las distintas mitologías y folklores de forma literal, afirmó que no solo era Gran Bretaña, si no que estaba poblada por una raza de gigantes (que fue destruida, por supuesto, por el impacto de un cometa), y que Bacon era, además, hijo ilegítimo de Isabel I

Ahora, sobre la historia antigua de Gran Bretaña, este señor ya se pasó totalmente de frenada y, en base a sus teorías, llego a afirmar que:
  • las dinastías egipcias hasta el siglo XIII a.C. gobernaban en Gales. La próxima vez que vaya por allí estaré pendiente de buscar las pirámides, a ver si es que me he perdido algo.
  • la mayor parte de los hechos narrados en la Biblia acontecieron en Gran Bretaña, no en Palestina: Jerusalén estaba originalmente situado en Edimburgo, Babilonia era York, Damasco sería Londres y Sodoma, Bristol. De nuevo, ¡qué capacidad de deslocalización la de esta gente!; luego decimos de las multinacionales. Por cierto, que habría que preguntar a los bristolianos al respecto. Además, siempre me surge la duda... sabemos de que sé acusaba a los sodomitas, pero... ¿qué harían los gomorritas?
  • Jesús nació en Glastonbury, y su vida transcurrió en Somerset. Poncio Pilato sería un picto de FortingallPor favor, si todo el mundo sabe que Jesucristo era vasco, que era Dios y hombre alavés...
  • el origen de la conspiración para reescribir la historia estaría en el emperador Adriano, que desmontó todos los bellos monumentos de Escocia para llevárselos a Grecia; y ya remató la jugada Constantino, que, puesto que el verdadero Jerusalén (Edimburgo) quedaba muy lejos de sus dominios, engañó a su madre Santa Helena para encontrar la Vera Cruz en el emplazamiento que le convenía. Te lo cuentan en una novela y no te lo crees, con lo que en un libro de historia, ni les cuento... para empezar, si tuvieron que llevarse todos los monumentos a Grecia, me río yo del remedo de la 5ª flota norteamericana que salía en "Troya".
Y, por supuesto, siendo la época que fue, no podía faltar un complot sionista para destruir el imperio británico (luego la fama de antisemita se la lleva sólo Wagner, cuando en la época parece que lo raro era no serlo). Con lo ocupados que estaban destruyendo Alemania, Francia, Italia, etc. me sorprende que les quedara tiempo también para esto... Supongo que aliados con jesuítas, masones, nazis comunistas y vampiros diurnos se repartirían el trabajo.

Espero que hayan disfrutado con esta entrada. Seguiremos investigando estas teorías, que desde luego, al menos a mí, me hacen echar unas risas. Nos vemos pronto.

jueves, 24 de octubre de 2013

Fuentes secundarias e internet


Si unas semanas atrás hablábamos de los límites de internet en la búsqueda de fuentes primarias, ahora vamos a hacerlo sobre las fuentes secundarias en Internet. Todos conocemos repositorios de artículos de internet como Dialnet o Know

Esto, qué duda cabe, ha facilitado mucho el acceso a miles de artículos, y por tanto nuestro trabajo es mucho más fácil. Elliot es consciente de este cambio afirmando que:
La mayor parte de lo que he investigado y escrito se produjo antes del advenimiento de la informática fácilmente accesible. (...) Las generaciones futuras, libres de las limitaciones impuestas por horarios de apertura y las inciertas condiciones de trabajo en las bibliotecas y archivos, quizá vuelvan la mirada con una mezcla de asombro e incomprensión hacia las actividades que sus predecesores, armados de poco más que pluma y cuaderno, y se extrañen ante las inmensas lagunas en la información a su alcance.
Haciendo Historia, Taurus, 2012, p. 13

Ahora bien, esto no nos puede llevar a ignorar aquellos artículos, trabajos, libros que no estén colgados en la red. Como no tengo fácil acceso, los ignoro. Descarga lo que puedas legalmente pero eso no te va a evitar el paseo a la biblioteca. Ya hablaremos de las bibliotecas. Hacer una búsqueda en profundidad en casa con nuestros ordenadores combinada con una visita a la biblioteca/archivo se presenta como la opción más prudente.

Pongo un ejemplo práctico. Si vas al Archivo Histórico Nacional, y previo pago de una nada desdeñable suma de dinero, te podrás hacer con una fuente digitalizada. De principio puede pensarse que ya no tendremos necesidad de volver a consultar la fuente original. Ahora con mi PDF y mi enorme monitor puedo acercar o alejar el texto, manipular contrastes y mil y un recursos más para poder leer mejor el texto. La Paleografía así parece ser una ciencia más fácil. 

Nada más lejos de la realidad: no tengo muy claro el motivo, pero hay cosas que sólo entiendes cuando estás delante del texto original. Mi cerebro capta el texto de otra manera. Y, de nuevo, no dudo en absoluto de la capacidad de los trabajadores del AHN, pero son humanos y se pueden equivocar. Hay que comprobar que el PDF facilitado sea correcto.


AHN en Madrid.
Nuestra dependencia, o más bien, comodidad, con los ordenadores ha llevado a situaciones poco deseables como que los libros más citados en trabajos sean aquellos que tienen una vista previa en Google. Así lo cree Anaclet Pons;
Una simple conjetura servirá: aunque no existan pruebas, no sería descabellado aventurar que aquellos volúmenes que Google Libros ofrece en vista previa o completa son más examinados y citados que aquellos otros de consulta restringida; o que, de entre los de vista previa se citan más los párrafos que se pueden leer que aquellos otros que no son accesibles y que, por tanto, han de ser inspeccionados adquiriendo el volumen o acudiendo a la biblioteca.
El desorden digital. 
Guía para historiadores y humanistas, Madrid, Siglo XXI, 2013, p. 230

Quien vea en este post un ataque a las fuentes digitales se equivoca de medio a medio: lo que pretendemos es avisar sobre su correcto uso y sus límites. Vuelvo a Elliot con negrita mía.
Y sin embargo, con todo el aumento de la información que puede esperarse de la aplicación de los recursos electrónicos hoy disponibles para los historiadores, los problemas a los que siempre se han enfrentado continuarán saliéndoles al paso
Haciendo Historia, Taurus, 2012, p. 13

La herramienta es poderosísima, pero eso no nos exime de saber utilizarla con criterios de historiadores. Cambian los medios, mejoran, pero el trabajo en esencia es el mismo.

Debemos dejar de lado, por el momento, cuestiones tan interesantes como si redactar en papel o electrónico debe cambiar nuestro lenguaje y modos de comunicación para otro post.

Un saludo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Fotos con Historia. Museo de América, el gran desconocido

Hola a todos:

Últimamente vamos de museo en museo y tiro porque me toca. La semana pasada era el turno del Museo de América. Reconozco que no conocía ni la sede y quedé francamente impresionado. 


Sede del Museo. Archivo propio.
Lo primero que sorprende es el remanso de paz en el que está situado (Avenida de los Reyes Católicos 6, Madrid), y es que el que conozca la zona madrileña de Moncloa sabe del tráfico y ajetreo que se vive en sus aledaños. Como se ve en la foto está al lado del Faro de Moncloa


Sede del Museo y el citado faro. Archivo propio.
Centrándonos en este bello edificio, que ha pasado mil vicisitudes y reformas, se trata de un proyecto de Pedro Muguruza y Luis Moya, que se puso en marcha en los primeros años de la década de los cuarenta. Dieron al edificio un estilo neocolonial, recordando esas antiguas misiones americanas y palacios coloniales. 

Archivo propio.
Dinero, lo que se dice dinero no sobraba, pero con materiales muy económicos consiguieron un magnífico resultado; cosa, por otro lado, muy española, esto de apañarse con dos de pipas, como se ve en el interior. Paredes de cemento y yeso y bóvedas tabicadas de ladrillos.

Archivo propio.
Bóveda tabicada de ladrillos. Archivo propio.


Bóveda tabicada de ladrillos (detalle). Archivo propio.
Mi sorpresa fue creciendo cuando me enteré que uno de los arquitectos citados, Luis Moya, es el autor de otro edificio por aquí muy comentado como es la Laboral de Gijón

Universidad Laboral de Gijón. Archivo propio
En torno a las piezas del Museo de América sólo deciros que estuve dos horas y no vi ni la mitad de las mismas. Mucho y muy interesante y sólo me queda recomendar su visita.

Un saludo.

Detalle de enconchado (S. XVII). Archivo propio.

jueves, 17 de octubre de 2013

Cartografía. Recursos en línea.

Ya en nuestra entrada Mapas. Fuentes y citas dejamos una buena base para ello y aquí recogemos los recursos que allí expusimos para ampliarlos. Empecemos por qué entendemos por cartografía, y como siempre acudimos a la RAE que para eso está;

(De carta y -grafía).
1. f. Arte de trazar mapas geográficos.
2. f. Ciencia que los estudia.

Y por cartografiar entiende;

1. tr. Levantar y trazar la carta geográfica de una porción de superficie terrestre.

Mapa de Europa y el Mediterráneo,
Copia del s. XIX del Atlas Catalán de 1375.
Definición escueta y poco clarificadora para una ciencia que, lejos de lo que pueda parecer sigue viva, generando intensos e interesantes debates entre especialistas, no exentos de influencias sociopolíticas. Como ciencia que se precie tiene su propia terminología que es necesario manejar y para ello os recomiendo el Glosario Geográfico y Cartográfico que nos facilita el Instituto Cartográfico Nacional.

Evidentemente la Cartografía es imprescindible para para nuestra ciencia y no digamos especialmente para los arqueólogos y los estudiosos de la Antigüedad. Gracias a los compañeros de la Universidad Complutense de Madrid tenemos la fantástica página C.A.I. de Arqueometría y Análisis Arqueológico donde podemos nutrirnos de multitud de enlaces que nos darán acceso a mapas de enorme calidad.

Dicho esto os sugiero algunas páginas para alumnos universitarios que he utilizado y que me parecen más completas.


Mapamundi de Ptolomeo desarrollado
por la Universidad de Ulm en 1467

Otros recursos muy útiles para el historiador son por ejemplo:


No queremos olvidar el uso de los mapas históricos para docentes y alumnos en E.S.O. y Bachillerato. La lista podría ser interminable aunque aquí van algunos recursos.


Y no quiero acabar sin hablar de las Geografías históricas imaginarias, que han poblado y pueblan nuestro imaginario. Ahí van unos divertidos ejemplos, herederos de aquel Reino del Preste Juan.

Espero os sea útil.

Un saludo a todos.

lunes, 14 de octubre de 2013

Dublinés, de Alfonso Zapico

Portada del cómic
Imagen de Casa del libro
Hoy vengo a hacerles una pequeña recomendación y reseña: la novela gráfica Dublinés, de Alfonso ZapicoGalardonada con el Premio Nacional del Cómic 2012, narra con frescura y agilidad la vida del genial escritor irlandés James Joyce

La mordaz lengua del irlandés, sus parrandas y desmanes se ven retratados en este bien documentado trabajo. Aquellos que conozcan la capital irlandesa reconocerán sin problema sus edificios emblemáticos y múltiples rincones, y podrán observar la sociedad de la isla esmeralda de hace ya más de un siglo. Pero también Trieste, París y Zúrich, otras ciudades donde vivió Jim, aparecen trazadas con detalle.

No solo los lugares aparecen en la obra, claro: la alocada vida del escritor se cruzó con grandes personajes del mundo literario: Henrik Ibsen, Yeats, H. G. Wells, T. S. Eliot, Virginia Woolf, Marcel Proust, Samuel Beckett, etc.  Y por supuesto, del no literario: Le Corbusier, Sergei Eisenstein, Henri Matisse y Lenin aparecen también retratados en la obra.

Joyce, en pleno proceso creativo
Imagen de Tebeosfera
Decenas de anécdotas, litros y litros de cerveza, cientos de libros devorados y miles de páginas escritas forman los detalles de la estructura; la cual está, sostenida, como no, por su intensa relación con Nora Barnacle y la cambiante estrella de su creación literaria, ya que antes de su reconocimiento como uno de los grandes del siglo XX fue incluso censurado por obsceno.

Sablista, borrachín, excesivo, inmodesto, bromista, irreverente y genial: todos los adjetivos son válidos para uno de los irlandeses más universales. Y este cómic permite saborearlos todos.

Espero que lo disfruten; yo, sin duda, gracias a este genial cómic, me deleitaré un poco más en la próxima visita a Dublín, una de mis ciudades favoritas.

Si quieren saber más sobre el autor del cómic, aquí tienen una entrevista realizada por Tebeosfera.


One, two, three, four five,
Hunt the hare and turn her
Down the rocky road
And all the ways to Dublin,
Whack-fol-lol-de-ra.
Viñeta del cómic. Imagen de Fancultura

viernes, 11 de octubre de 2013

Seminario de Historia Cultural. "Inquisidores y sus redes: Política, fe y movilidad en la Monarquía Española".

Hola a todos:

Nos hacemos eco de un seminario que esperamos sea de vuestro interés.

SEMINARIO DE HISTORIA CULTURAL, UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.

La próxima reunión del Seminario de Historia Cultural se celebrará el miércoles,
30 de octubre, a las 12'15.

Kimberly Lynn, de la Universidad de Western Washington (EEUU), hablará sobre
"Inquisidores y sus redes: Política, fe y movilidad en la Monarquía Española".

Lugar: Sala de Juntas del Departamento de Historia Moderna, Módulo VI,
Facultad de Filosofía y Letras.

Coordinadores: Jim Amelang y María José del Río.

Telefono (UAM): 91 497 86 53

Correo electrónico: james.amelang@uam.es  o  mjose.delrio@uam.es

Auto de Fe, de Francisco Ricci (1683). Museo del Prado.
Un saludo

jueves, 10 de octubre de 2013

Del palo afilado a la ciberguerra: la tecnología en el campo de batalla (VI)

La aviación está bien como deporte, pero es inútil como instrumento bélico.
General Ferdinand Foch

Hola a todos. Tras examinar en las últimas entradas como los seres humanos cada vez nos hemos vuelto más exigentes con eso de masacrarnos, llegamos ahora a un periodo que vio un aumento exponencial de la capacidad para ello. Y es que la primera mitad del siglo XX vio dos guerras mundiales (en realidad, una sola con un largo intermedio), durante las cuales la tecnología bélica vivió un vertiginoso perfeccionamiento.

Con las primeras luces del siglo nace la aviación; si bien la primera impresión sobre el logro de los hermanos Wright en 1903 apenas suscitó interés militar (como la frase que encabeza esta entrada atestigua), el devenir del siglo convirtió a los aviones de combate en el arma más decisiva de la guerra moderna, pues quien domina el espacio aéreo puede golpear prácticamente donde desee. 

Reconstrucción del precioso Fokker triplano de Manfred Von Richthofen. Imagen de Anfrix.com
Reconstrucción del precioso Fokker triplano de
Manfred Von Richthofen. Imagen de Anfrix.com
Fue durante la Gran Guerra, Aunque inicialmente se usaron los dirigibles, que los primitivos aeroplanos pronto dejaron las misiones de reconocimiento para comenzar las de bombardeo y combate, dando lugar a los ases: modernos caballeros medievales que basaron a menudo sus combates en un código de honor. Llegados aquí, recomiendo el visionado de la película El barón rojo, donde podremos ver espectaculares combates aéreos con fieles reconstrucciones de los modelos de aquella época, como el Sopwith Camel o el legendario Fokker Triplano pintado en rojo, escoltado por el imponente circo volante.

Mientras tanto, en tierra, la fiel infantería se llevaba la parte del león. Debido a la gran potencia de fuego de la artillería, la caballería desapareció durante la guerra como arma eficaz, al no disponer de terreno adecuado. Las ya citadas ametralladoras, las complejas redes de alambradas y trincheras, y, especialmente, la ineptitud de los mandos, incapaces de comprender el potencial de las armas modernas frente a las tácticas de 100 años atrás, condujeron al exterminio a una generación de europeos. 

Carro Mark I británico. Imagen de Wikimedia.
Carro Mark I británico. Imagen de Wikimedia.
La cuestión es que ambos bandos intentaron romper el empate técnico desarrollando nuevas armas, rápidamente imitadas por el enemigo: las granadas de mano industriales en 1914 (ya existían previamente modelos artesanales), las armas químicas ese mismo año, y, sobre todo, el primer carro de combate, Mark I, aparecido en la batalla del Somme en 1916. Paradójicamente, ninguna de estas armas desequilibró la contienda por sí misma, siendo el agotamiento alemán durante su canto del cisne la causa del fin del conflicto. Lamentablemente, la firma del draconiano tratado de Versalles pondrá un punto y aparte, que no punto final, a la matanza.

Uno de los veteranos de aquella guerra, como es sabido, consiguió que el mundo estallara en el conflicto más cruel de la historia 20 años más tarde. Durante el ínterin hubo importantes avances, de tipo defensivo: la inútil línea Maginot, y el radar. Aunque todas las potencias perseguían este avance, lógico con el auge de la aviación, fueron los británicos en 1935 quienes consiguieron el mejor modelo; paradójicamente, usando antenas Yagi-Uda, de origen japonés, tal como ya explicamos en la entrada sobre el tema.

La 2ª Guerra Mundial revolucionó lo que el mundo creía conocer sobre el arte de la guerra, y sobre la capacidad del ser humano para la destrucción. Si bien sí se asimiló la capacidad destructiva de la tecnología diseñada a tal efecto, esto se hizo en el peor sentido posible: llevándola hasta el extremo. Los alemanes aprendieron a usar de forma combinada el poder de la infantería, la artillería, la aviación y la moderna caballería que son los carros de combate mediante la blitzkrieg, la guerra relámpago; esta táctica, que aprovechaba todo el potencial de las armas inventadas 20 años antes, consiguió derrotar al teóricamente ejército más poderoso del mundo, el francés, en cuestión de semanas. 

Escuadrilla de Hurricanes en formación. Imagen de Wikimedia.
Escuadrilla de Hurricanes en formación.
Imagen de Wikimedia.
Las panzerdivisionen germanas, que habían perfeccionado algunas de sus tácticas durante la guerra civil española, fueron durante los primeros años de la guerra virtualmente indestructibles, gracias a lo avanzado de su tecnología y las tácticas que las aprovecharon al máximo. No consiguió esa aura de invencibilidad la Luftwaffe, que si bien estuvo a punto de derrotar a la RAF, sufrió la importante rémora de combatir sobre territorio británico, lo que los ingenieros y estrategas alemanes no fueron capaces de paliar. En todo caso, el sonido de los Stukas y Messerschmitts debió resultar para los ingleses tan aterrador como reconfortante el de los Spitfires... aunque los que realmente llevaron el peso de la defensa fueron los a menudo olvidados Hurricanes.

El conflicto fue disputado en todos los medios, y en todos se produjeron importantes avances; los más importantes fueron los desarrollados por alemanes y norteamericanos. En este segundo caso, la impresionante capacidad industrial resultó decisiva, al aportar no sólo los avances en sí, si no la capacidad de fabricación masiva; por ejemplo, sobre la inmensa capacidad de bombardeo de los B-29 Superfortress puede dar fe tanto Japón como media Europa. 

Pero esta capacidad resultó particularmente decisiva en el frente del Pacífico: en el momento del ataque a Pearl Harbor los Mitsubishi Zero superaban técnicamente a los cazas americanos, y la marina estadounidense era bastante reducida. Al final de la guerra, los Mustang P-51 (el Cadillac del cielo) barrían a los nipones, mientras su armada superaba, en tamaño, a todas las demás del mundo juntas. Además, cambiaron totalmente las leyes de la guerra naval: en 1942, Midway fue la primera batalla de la historia en la que ambas flotas no llegaron a verse, siendo la fuerza aérea embarcada la que soportó el choque. Y es que los portaaviones, cuyos primeros diseños son de 1912, había sufrido una evolución que los ha convertido, hasta nuestros días, en los dominadores de los mares.

El pequeño y eficaz carro T-34, en el memorial soviético de Berlín. Archivo personal.
El pequeño y eficaz carro T-34, en el memorial soviético de Berlín. Archivo personal.
En tierra la evolución del carro de combate fue impresionante en pocos años; un buen ejemplo son los pequeños T34 soviéticos (los primeros en plantar cara realmente a los panzer gracias a su equilibrio entre potencia, blindaje y movilidad), los enormes IS, y los versátiles Sherman americanos. Este último tenía un diseño que permitía múltiples adaptaciones (barreminas, tiendepuentes, lanzacohetes, etc.) que, curiosamente, fueron los británicos quienes mejor supieron aprovechar, y resultaron de gran ayuda durante la operación Overlord; algunos historiadores indican que de haber aprovechado debidamente estas adaptaciones, el desembarco en playa Omaha hubiera resultado mucho menos cruento para los norteamericanos.

Entre las armas de mano destaca la aparición del fusil de asalto, desarrollados por los alemanes al final de la guerra; pocos después los soviéticos usarían el concepto para diseñar un arma aun en uso hoy día: el AK-47, más conocido como Kaláshnikov. Además, un elemento que no era propiamente un arma, aunque fue tan decisiva como los blindados: el humilde, versátil, resistente y fiable Jeep. Diseñado en 1940, fue descrito por Marshall como la mayor contribución de los EEUU a las operaciones de guerra modernas.

Explosión nuclear. Imagen de Artium.
Explosión nuclear. Imagen de Artium.
Pero, en todo caso, los grandes avances del conflicto se situaron en la guerra aérea; además de los ya citados, aparecieron avances que demostrarían su eficacia en conflictos posteriores. Por ejemplo, los alemanes desarrollaron los aviones a reacción, como el Messerschmitt 262, que apareció en 1944, demasiado tarde para ser decisivo en el conflicto. 

El helicóptero se diseñó en EEUU en 1942 (diseñado por un ucraniano), utilizado en principio como equipamiento de apoyo, e, igualmente, no comenzó a tomar protagonismo hasta conflictos posteriores. Sí que lo tuvieron, especialmente psicológico, los primeros misiles: los V2 alemanes, desarrollados en 1942 por un genio, Wernher Von Braun, que lamentablemente utilizó su gran inteligencia para un fin muy poco noble; posteriormente, los americanos hicieron borrón y cuenta nueva con él y lo convirtieron en el padre del programa Apolo.

La guerra finalizó con la gran revolución tecnológica en el campo bélico; posiblemente, el mayor avance bélico producido jamás: las armas atómicas. Las explosiones en Hiroshima y Nagasaki en 1945 no cambiaron el curso de la guerra, puesto que Japón ya estaba inerme, y realmente fueron una advertencia a Stalin por parte de los aliados occidentales; precisamente por ello revolucionaron la geoestrategia mundial de un modo que aún se deja sentir.

De la larga guerra fría que empezó tras aquellas explosiones, y de las tecnologías que veremos en acción en los próximos conflictos, hablaremos en la última entrada de esta serie. Hasta entonces, cuídense.