miércoles, 27 de febrero de 2013

En torno a templarios y akelarres.


A lo largo de la semana hemos estado comentando entre nosotros la noticia de la sorprendente renuncia de Benedicto XVI y como a muchos se nos vino a la cabeza el papa angélico, Celestino V. Mucho ha salido en la prensa sobre este papa y supongo que mucho leeremos en torno a los cónclaves, papables y papas en los próximos días. De Celestino V salté mentalmente a su sucesor Bonifacio VIII y no sé cómo me vi releyendo cosas que tengo por casa de los Templarios.

Hacía mucho que tenía en mente este post. Aviso desde el principio que de ninguna de las maneras se trata de un artículo académico y que mi única  intención es compartir con vosotros mis  lecturas y descubrimientos personales a través de ellos. Si consigo poneros la miel en los labios con este post para proseguir por vuestra cuenta con otras lecturas habré conseguido mi humilde objetivo.

Vamos a basarnos en tres breves textos que os pido por favor leáis con calma.

Texto 1.

Alguien me dijo que, movidos por un impulso tonto, consagran y veneran la cabeza de un burro, el más abyecto de todos los animales. ¡Un culto digno de las costumbres de las que surgió! Otros dicen que reverencian los genitales del sacerdote que preside la ceremonia y los adoran como si se tratara de los genitales paternos…En cuanto a la iniciación de los nuevos miembros, los detalles son tan desagradables como bien conocidos. Un niño, cubierto de masa con harina para engañar al incauto, es colocado frente al novicio. Este apuñala al niño con golpes invisibles; en realidad engañado por la masa, cree que sus golpes son inofensivos. Luego - ¡es horrible!- beben ávidamente la sangre del niño y compiten unos con otros mientras dividen los miembros. Se sienten unidos por medio de esta víctima y el hecho de compartir la responsabilidad del crimen los induce a callar. Ritos sagrados como éste son peores que el sacrilegio. Es de sobra conocido lo que ocurre en sus fiestas…El día de la fiesta se reúnen con todos sus hijos, hermanas, madres, gentes de todos los sexos y edades. Cuando el grupo se ha excitado por la fiesta y se ha encendido una lujuria impura entre los asistentes ya borrachos, se le arrojan trozos de carne a un perro atado a una lámpara. El perro salta hacia delante, más allá del largo de su cadena. La luz, que podría haber sido testigo traicionero, se apaga. Ahora, en la oscuridad tan favorable a la conducta desvergonzada, anudan los lazos de una pasión innominada al azar. Y así, todos igualmente incestuosos, si no siempre en acto, al menos por complicidad, puesto que todo lo que uno de ellos hace corresponde a los deseos de los demás…Precisamente la clandestinidad de esta maligna religión prueba que todas esas cosas, o prácticamente  todas, son auténticas.


Texto 2

Primer extracto:

Con otros bruxones y bruxas y mallefficos, sus complices y sequaçes, se unto con ciertos untos, es a saber, de polbos y çumo de sapos, de arsenich, y de otras ponçoñas,  mezclados con verbena y otras yerbas, las palmas de las manos y las plantas de los pies, y debaxo de los sobacos y los pechos en drecho del coraçon, y assi untado dixo por tres vezes: “sobre arto y sobre espina, al alna de boch seamos anyna”, y salido de su casa fuera de dicho lugar, y fallo un diablo en figura de hombre negro, el qual le llevo y guio hasta el alna de boch, que es en Gascunya, donde fallo otros muchos hombres y mujeres baylando al son de un rabiquete en derredor de hun gran canto, encima del qual estava en pies del buch de Biterna, que tenia los pies de cabra y era negro.

Segundo extracto:

(…) y todos llevan unas luzes encendidas de pabiles y pez, yendo el Demonio con ellos como presidente en figura de cabrón u otro animal […] Hecha la procession, separan las mesas separan las mesas con comidas, principalmente de las carnes de los niños que matan, assadas o cozidas […] comen y veben, saltan y bailan por el honor de su Principe, y el Demonio, tomando cuerpo fantástico de hombre tiene acceso con ellas (…)

Texto 3.

Item , que los recetores decían y enseñaban a los que eran recibidos, que Cristo algunas veces Jesús o Cristo crucificado, no era el Dios Verdadero (…)

Item, que obligaban  a los que recibían a escupir en la cruz, o sobre una imagen o escultura de la cruz y una imagen de Cristo, aunque a veces los postulantes escupían al lado [de ella]

Item, que a veces les ordenaban pisar la cruz. (…)

Item, que adoraban a un gato, [el cual] a veces  se les aparecía durante la asamblea. (…)

Item, que decían a los hermanos que recibían que podían mantener relación carnales entre ellos. (…)

Item, que en cada provincia había ídolos, a saber, cabezas, algunas con tres caras, otras con una, y otras era una calavera humana (…)

Item que tenían la costumbre de celebrar sus capítulos en secreto.

Item, que [se celebraban] en secreto bien en el primer sueño o en la primera vigilia de la noche.

Sobre a quién pertenecen estos textos el título os habrá dado algunas claves pero con ello no es para mí lo más importante. Si os dais cuenta todos los textos denuncian actitudes similares de grupos “heréticos”.

  • Se reúnen con nocturnidad.
  • Practican el canibalismo (salvo los últimos)
  • Homosexualidad, incesto e incluso bestialismo. En cualquier caso sexualidad prohibida.
  • Adoración de animales.
  • En los casos dos y tres escarnio de la religión cristiana.
A mí me parecen tres textos muy similares. La primera sorpresa es saber que a estos textos les separa un arco de más de 1500 años y que son acusaciones que han sido vertidas contra los colectivos más dispares. El primer texto lo extraigo del libro de Norman Cohn Los demonios familiares de Europa (pág 19-20). Se trata del texto de un apologista cristiano llamado Minucios Felix, que en su defensa de la religión cristiana nos dejó un fresco muy vívido de lo que pensaban algunos romanos sobre los primeros cristianos. El segundo texto lo saco del excelente libro de María Tausiet Ponzoña en sus ojos (págs. 280 y 286). El primer extracto pertenece al proceso incoado por el obispo de Huesca en 1548 contra el presbítero  Jimeno de Víu y el segundo pertenece al Tribunal de superstición ladina del teólogo Gaspar Navarro. Y el tercero son extractos de la acusación que el 12 de agosto de 1308 se lanzó contra los templarios. La fuente es el libro de Malcom Barver El juicio a los templarios, páginas 365 a 372.

Dejando de lado las similares acusaciones que se lanzaron contra cátaros, valdenses, judíos y leprosos entre otros, no deja de sorprender la fuerza de este discurso que ha pervivido entre nosotros durante milenios y que se ha acomodado a grupos tan dispares como los primeros cristianos, los templarios y las brujas con mínimas variaciones. Aún hoy tenemos retazos del mismo y en ocasiones acusaciones similares se lanzan  contra minorías que conviven con nosotros. Haced memoria y se os ocurrirán algunos ejemplos. A mí esto simplemente me parece fascinante y motivo de estudio y reflexión. Parece que en ellos se esconden los miedos más profundos del ser humano, reflejan los actos más “incivilizados” que el hombre puede cometer.

Otra  pregunta que la gente se suele hacer es qué parte de realidad hay en todas estas acusaciones. Adelanto que hablamos más de malentendidos que de realidades. Bien es cierto que son malentendidos pretendidos ya sea por los romanos ante una religión molesta o Felipe IV de Francia, sobre todo de su mano derecha Nogaret, más interesados por manejar la gran fortuna de los templarios que por el ideal de cruzada.

Vayamos primero a los cristianos. Pensad que no sabemos nada sobre esta religión y vemos a este grupo que al celebrar su oficio más importante les oímos decir;

«Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros». Después tomó en sus manos el cáliz con el vino y les dijo: «Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la Alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres, para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía»

Sarcófago Paleocristiano.
Aquelarre de Goya
Nosotros sabemos que tras este aparente acto de “canibalismo” se encuentra la transubstanciación, pero este concepto a los romanos se les escapaba. La homosexualidad también viene de otro malentendido. ¿Cómo se llamaban los primeros cristianos entre ellos? “Hermano o hermana”. Nosotros tenemos claro que ése “hermano” no es un hermano carnal, pero cuando un romano veía que un hermano y una hermana se casaban para ellos era simplemente incesto.  Y claro que se reunían con nocturnidad, acabar en un circo romano como pasto de león no suena muy divertido. Aderécese con un poco de imaginación y ya lo tenemos. El caso de los akelarres no deja ser una inversión del rito cristiano de la misa ideado en gran parte por los teólogos y en menor medida por el pueblo. Mucho podríamos hablar de ello y me reservo tan interesante tema para una entrada futura.


El caso de los templarios es similar. Creo que ni el propio Nogaret creía en las acusaciones, pero a tenor de la rapidez que el pueblo aceptó las acusaciones queda claro que tocó el imaginario popular de manera más que efectiva. Vayamos por partes;

Item que tenían la costumbre de celebrar sus capítulos en secreto.

Item, que [se celebraban] en secreto bien en el primer sueño o en la primera vigilia de la noche.
Como todas, absolutamente todas las congregaciones monásticas. Nadie puede asistir al capítulo si no pertenece a la misma. Ni ahora ni antes y los templarios como monjes no eran una excepción.

Item, que obligaban  a los que recibían a escupir en la cruz, o sobre una imagen o escultura de la cruz y una imagen de Cristo, aunque a veces los postulantes escupían al lado [de ella]
Item, que a veces les ordenaban pisar la cruz. (…)

Sello templario
Y sí, es cierto aunque no del todo. Los templarios eran los marines de la época. Eran monjes pero también soldados. Todos sabemos que estos cuerpos de élite tienen sus ritos de iniciación o de paso. ¿Por qué te obligaban a hacer tan extraños actos para un monje? Para asegurarse que si el templario caía en manos de los musulmanes no renegaría de su fe ni con las peores torturas imaginables. Saladino era muy compasivo con muchos, pero no perdonaba a ningún templario. Eran, como digo, la élite del ejército cristiano. Todo aquel templario que cediera en el acto de aceptación en la congregación y renegara de Cristo muy posiblemente no entraría a formar parte de estos formidables soldados. El bestialismo tiene más de imaginación que de otra cosa, no así la supuesta homosexualidad de los templarios. Se puede entender muy bien si vemos el sello de los templarios donde vemos a dos caballeros montados en un solo caballo. En un principio significa pobreza. Tan pobres eran que debían de compartir el caballo. Pero con unas gotas de maldad todo se puede trastocar…

Ilustración de un manuscrito medieval
donde se acusa a los Templarios de sodomía
.
Muy interesante el tema de la cabeza que adoraban. El famoso Bafomet. Hay muchas teorías pero la que personalmente más me convence es la que últimamente ha lanzado Barbara Frale en su libro Los templarios y la Sábana Santa. Por no extenderme demasiado contaros que la Sábana Santa llegó a manos templarias y que la ocultaron para su conservación. Esta desapareció un siglo para reaparecer en manos de una famosa familia francesa de pasado templario. ¿A quién se le ocurre que estos soldados de Cristo que hacían miles de kilómetros para luchar en condiciones extremas por su dios iban a adorar al demonio? Adoraban la Sábana Santa doblada a la que sólo se le veía el rostro. Claro, que esto sólo lo sabían los máximos dirigentes de la orden, el resto de templarios veían la cabeza sin entender qué era realmente lo que estaban viendo. Para más detalles os remito de nuevo al libro.

Me he alargado quizá en exceso pero sinceramente el tema me parece fascinante. Me quedo con unas ganas enormes de hablar de los templarios y los amigos de lo oculto o del uso fraudulento que de la figura del templario se ha producido incluso hasta el día de hoy. Sólo os recuerdo que el ignominioso asesino de Oslo llamado Breivik, se presentaba como caballero templario. ¿Las Cruzadas y los templarios sólo cosa del pasado? A las pruebas me remito y de todos ellos me ocuparé en una entrada futura.

Espero haberos picado un poco la curiosidad. Todo lo que he dicho no es nada nuevo, sólo es fruto de muchas lecturas que espero este post os anime a leer.

La semana que viene Juan continuará hablándonos sobre aquel futuro que no fue y voy avisando que ya tiene otra serie preparada espectacular.

Un saludo a todos

jueves, 21 de febrero de 2013

El futuro ya no es lo que era (IV)

Toda la historia de la humanidad ha sido una lucha entre la sabiduría y la estupidez.
Philip Pullman, El catalejo lacado

Hola a todos. Decíamos en entradas anteriores de esta serie (parte I, parte II y parte III) que, si bien el tema de las predicciones sobre el futuro destaca, principalmente, por los avances técnicos, es importante prestar atención a los temas sociales que aparecen en la ciencia-ficción.

Al igual que en lo referente a la tecnología, en estos aspectos ha habido aciertos y fallos; las predicciones de hace unas décadas hablaban tanto de que hoy día nos alimentaríamos a base de pastillas como de sociedades ideales donde no habría guerras y se habría derrocado a la enfermedad, gracias a la dirección por grandes gobiernos mundiales encabezados por sabios. En ambos casos han fallado; en el primer caso, por suerte, aunque los menús de Ferrán Adriá o el alto consumo de ansiolíticos podrían considerarse un acierto tangencial. En el segundo, tal vez por desgracia; y digo tal vez porque las sociedades utópicas que suelen aparecer en las novelas del género tienden, en cuanto se detallan un poco, a parecerse demasiado a dictaduras, y realmente suenan más a distopías, caracterizadas generalmente por socialismos totalitarios, control social y mediocridad generalizada.

Ya Karl Popper, en Utopía y Violencia (1947), hablaba del peligro de las utopías. Aun centrándose en la primera  utopía documentada (La República, de Platón), la crítica es extensiva a casi todas, las cuales, en general, degeneran en un gobierno totalitario; la propia de Platón se asemeja demasiado a un estado estalinista. Puesto que se alcanza un supuesto estado ideal, cualquier crítica al mismo carecería de sentido y la oposición al status quo se convertiría en una amenaza. Por otra parte, acabarían con la iniciativa para intentar solucionar los problemas, sean del tipo que sean, e impedirían los cambios. Además, suelen basarse en planteamientos bienintencionados, pero ingenuos. Una sociedad donde los seres humanos vivan cientos de años, por ejemplo, generaría un problema crítico de superpoblación a no ser que se limitase a niveles mínimos por los gobiernos el número de nacimientos, lo cual degeneraría rápidamente en la aplicación de técnicas eugenésicas. Además, no tengo yo demasiado claro que frau Merkel nos dejase llegar a esas edades, por el gasto en pensiones…

En todo caso, las utopías son más propias del ensayo político y religioso; además, entroncando con el párrafo anterior, a menudo han generado conflictos, ya que la utopía de unos puede ser la pesadilla de otros. No es el caso de La ciudad de Dios, de San Agustín, pero la utopía pangermánica del NSDAP complicó un poco la vida a los habitantes de Europa hace 70 años. En todo caso, en el género de la ciencia-ficción abundan más las distopías (que, visto lo visto, no son a veces más que cuestión de punto de vista). Malthus ya alertó de un futuro distópico provocado por un crecimiento exagerado de la población. Siendo, por otra parte, un género relativamente reciente en la historia, abundan sus ejemplos tanto en la literatura como en el cine. Un caso es la ya citada Metrópolis, de Fritz Lang, donde la mayor parte de la población vive en guetos subterráneos donde hace funcionar la maquinaria que sirve a la élite pobladora de la superficie. Un mundo feliz, de Aldous Huxley, es un buen ejemplo de falsa utopía: describe un mundo donde la ingeniería genética, combinada con otras tecnologías, habría permitido un mundo sin guerras, y donde todos serían felices, pero a cambio de erradicar la familia, la diversidad, el arte, la filosofía y la ciencia.

Gran Hermano te vigila...
Imagen de aquí
1984, de Orwell, es bien conocida: un estado todopoderoso y omnipresente, encarnado en la figura del Gran Hermano, controla opresivamente a la sociedad a través de la desinformación y la vigilancia intensiva de sus miembros. Esta es una de las distopías que ha visto parte de su argumento hecho realidad a día de hoy, ya que las redes de comunicación y los medios informativos pueden llegar a ser usados en esta línea por regímenes totalitarios; es el caso de, por ejemplo, Corea del Norte y la biografía de su anterior pequeño cabroncete Gran Hermano, Kim Jong-Il (según la propaganda oficial del régimen era una mezcla entre Leonardo da Vinci y Superman; el hijo de momento parece situarse un pedaño más abajo). En los países democráticos podemos ver también atisbos de manipulación, pero no se trata, por suerte, de la misma liga. Por su parte, el programa de TV “inspirado” en la novela tiene en común con la trama de la misma, principalmente, la intención de aborregamiento… y es que la mejor vacuna contra este escenario es la búsqueda del conocimiento, pero hay gente que ha desarrollado inmunidad al tratamiento.

Existen decenas de ejemplos de obras (muchas de ellas, excelentes) de la literatura, el cine y el cómic que describen, o en las que al menos, se atisban, futuros (más o menos próximos) antiutópicos: Fahrenheit 451, La naranja mecánica, La fuga de Logan, Akira, Desafío Total, Gattaca, El sexto día, V de Vendetta, Watchmen, Blade Runner, etc. Es imposible hacer una lista de las mejores distopías, por su gran número y variedad, además de la influencia de gustos y modas; en todo caso, la última novela con gran éxito de ventas el género es Los juegos del hambre, que demuestra que la temática sigue teniendo tirón. Hay otras muchas, aunque la proporción de fantasía en los relatos tiene niveles variables, y excluyo aquellas obras que se basan en la premisa de un futuro post-apocalíptico en el que la civilización ha desaparecido (aunque hay grandes obras entre las mismas), por constituir un subgénero que se aleja, creo yo, del que podría ser objeto de análisis de un historiador.

En paralelo al mundo de la ciencia-ficción, existe, desde hace unas décadas, una corriente cultural denominada retrofuturismo; la definición del mismo es el conjunto de expresiones artísticas que se inspiran en las visiones del futuro anteriores a 1960. Páginas como la ya citada paleofuture.com o Proyecto A1 nos sirven para tomar contacto con este concepto, el cual denota el interés por los futuros que nunca tuvieron lugar. Su materialización en los mundos de la literatura, el cine y el cómic se ha producido con diversas ucronías (cuyo significado puede ser el de novelas históricas alternativas), y con los diversos movimientos “-punk” (sin los Sex Pistols, en todo caso); principalmente, steampunk, dieselpunk, atompunk y cyberpunk.

Las ucronías, que podríamos llamar también historia-ficción, tienen un origen más antiguo, todo hay que decirlo; la primera ucronía registrada se encuentra entre las páginas de Ab urbe condita, de Tito Livio, donde se habla de un avance de los ejércitos de Alejandro Magno hacia el oeste y no hacia el este. Ya en 1836, Louis Geoffroy escribió Napoléon et la conquête du monde, 1812-1821, donde el corso ganaría la guerra a Rusia e Inglaterra y se convertiría en un emperador mundial; tiene, además, toques de sci-fi. En adelante, surgen multitud de ellas inspiradas por sucesos alternativos en casi cualquier época histórica: victorias de la Armada Invencible (Pavana, de Keith Roberts), desaparición de la Europa cristiana por la Peste Negra (Tiempos de arroz y sal, de Kim Stanley Robinson), un mundo donde los nazis han ganado la guerra (Patria, de Robert Harris), la victoria del Sur en la guerra de secesión norteamericana, la de los republicanos en la guerra civil española, etc. Tienen en común el basarse en los llamados puntos Jonbar, cuya definición es la de aquellos momentos determinantes que marcan el devenir histórico. Lo interesante es que hay que tener unos conocimientos sólidos tanto de historia “real” como de capacidad de análisis de la misma para llegar a un buen nivel de detalle, con lo cual, tomen nota. 

Laboratorio de estética steampunk
Imagen de aquí
Finalmente, como subgéneros de las ucronías y la ciencia-ficción, están las corrientes ­ya citadas de steampunk y similares. Estas se ambientan en pasados alternativos; en el caso del steampunk, principalmente en la época victoriana, donde la máquina de vapor sigue siendo la tecnología dominante. Este movimiento tiene bastante tirón; en buena medida, por ser una época bien documentada, que permite jugar mucho con el tema tecnológico (no en vano es la época donde la ciencia-ficción irrumpe, como ya citamos), y cuyas máquinas tienen una estética reconocible y generalmente más atractiva que la actual. Su influencia ha trascendido el mundo del papel y ha llegado al real, como es caso del telectroscopio de Londres. Por su parte, el dieselpunk abarcaría la estética y tecnología hasta los años 50 del siglo XX, y el atompunk, el periodo de la conocida como la era atómica. Su hermano mayor, por ser el fundador de la saga, el cyberpunk, se ambienta generalmente en futuros próximos caracterizados por una ambientación distópica y una tecnología informática descollante. Por destacar lo premonitorias que pueden llegar a ser algunas obras debidamente ambientadas, William Gibson, autor de algunas de las mejores novelas del género como Neuromante, y popularizador del género ciberespacio, ha declarado, "El Japón contemporáneo simplemente es cyberpunk”. Como añadido, uno de mis primos, que ha visitado el país del Sol Naciente, dijo que la ciudad que se puede ver en Blade Runner se parecía muchísimo a Tokio.

Con este repaso a las actuales tendencias de la ciencia-ficción y derivados damos por concluido el análisis de las profecías realizadas en el pasado. En la última entrada de la serie analizaremos las profecías actuales, dando un pequeño repaso a la prospectiva, y la importancia que tiene el conocimiento histórico en la misma. 

Hasta entonces, cuídense.

PD. les dejamos aquí los enlaces gratuitos a algunas de las obras citadas; lógicamente, nos limitamos a los libros cuyos derechos de autor han cesado al haber transcurrido al menos 70 años tras la muerte del autor.

jueves, 14 de febrero de 2013

De re filmica: el cine como fuente histórica

Dalí y Buñuel. Autores de un perro andaluz (1929)
Imagen extraída de aquí.
Una de las noticias que más me ha llamó la atención a lo largo de estas vacaciones (¿?) navideñas es la puesta en marcha por parte de la Filmoteca Nacional y RTVE de de un portal conjunto llamado Filmoteca española. En sus fondos se puede disfrutar de filmes completos como Un perro andaluz (1929) de Buñuel y Dalí, de noticiarios completos del NO-DO o de interesantes documentos del reinado de Alfonso XIII. Hasta este momento para disfrutar de estas imágenes había que acceder a la Filmoteca Nacional con sede en Madrid, pero afortunadamente con este proyecto todos los españoles podemos empezar a disfrutar de nuestro patrimonio fílmico que, hasta donde yo sé, ha sido poco utilizado como fuente primaria por parte de los historiadores. 

Se me ocurren una y mil utilidades como por ejemplo rastrear la verdadera historia y vida cotidiana de los españoles del siglo XX. Reconozco que ahora mismo me encuentro bastante influenciado por la lectura que estoy realizando: La vida cotidiana en el mundo hispánico con Manuel Peña como editor y publicado recientemente por Abada. Me parece muy interesante este campo de la Historia y creo que podría dar muchos frutos en todos los momentos históricos. Evidentemente los modernistas o medievalistas no pueden recurrir a la fuente visual, y  los historiadores que utilicen la imagen deben hacerlo teniendo en cuenta que lo que ven es una visión sesgada de la realidad, realmente como cualquier otra fuente. El cine-ojo de Vertov dio films tan buenos como El acorazado Potenkim (1925) de Eisestein, pero la pretendida objetividad resultó ser, cómo no, otra utopía inalcanzable.

Realmente los historiadores deberíamos estar más atentos a las necesidades a la sociedad que servimos. Los éxitos de Cuéntame o Amar en tiempos revueltos pueden tener una y mil lecturas, pero una de las que nos interesa a nosotros es que los españoles tienen la necesidad de revisitar o ahondar en nuestra historia reciente. No dudo de la honestidad de los guionistas de la serie, pero es evidente que estas series muestran una realidad teatralizada de aquellos periodos históricos y que el material que ahora se pone a nuestra disposición puede ayudarnos, a nosotros historiadores, a explicar a los españoles la postguerra y la transición democrática de manera más realista.  A los más jóvenes lo que más les puede chocar de aquellas épocas es la manera de concebir la vida, el mundo, o el amor. Si contáramos con el Delorean, viajásemos a 1960 y hablasemos con personas que tuvieran la misma edad que nosotros, se produciría un choque  brutal  ¡Y casi no nos separan ni medio siglo! Y es que otra vertiente de la historia que me parece sumamente interesante es la complicada y sugestiva historia de las emociones. Leí hace algún tiempo una obra enormemente interesante titulada Accidentes del alma. Las emociones en la Edad Moderna, editada también por Abada con James S.Amelang y María Tausiet como editores. Y es que el sentimiento del amor es universal, atemporal, pero no su manera de mostrarlo y sentirlo. El cine vuelve a ser un buen barómetro para afinar en estas escurridizas cuestiones. Ejemplo de ello es la imprescindible Un tranvía llamado deseo (1951) del controvertido Elia Kazan y que hizo de Marlon Brando un mito erótico. Esta película sería a día de hoy irrealizable y Marlon Brando habría sido tachado de maltratador sin paliativos. Cambian las sensibilidades y esos cambios tienen su reflejo en la Historia.  

Fort Apache (1948)
Cambian también las sensibilidades incluso a la hora de crear, de recrear, nuestro pasado histórico. Fijaos por ejemplo el cambio de perspectiva de Fort Apache a Bailando con Lobos, de Objetivo Birmania a Salvar al soldado Ryan. Es algo obvio, pero no lo es tanto el analizar el por qué de esos cambios. Y también muy interesante reflexionar sobre por qué quieren contarnos así la historia. Porque seamos sinceros, la historia a día de hoy no se cuenta en las aulas sino que se proyecta en nuestras pantallas.  Ejemplo de ello 300. A nivel visual impresionante, como historia muy potente, pero desde el punto de vista histórico muy interesada y sesgada. Nacida tras la conmoción de los atentados del 11- S, se nos presenta un Oriente decadente, monstruoso y bárbaro frente a un Occidente recio, recto y noble. ¿Fueron realmente las cosas así? ¿Qué sabe sobre los persas un espectador medio? Posiblemente nada y saldrá con una imagen de ellos que nada tiene que ver con la realidad.

Cine e historia. Dos mundos hermanos. Dos mundos que se interrelacionan de manera inevitable. En medio de la crisis de las Humanidades, crisis por otro lado tan antigua como las propias Humanidades, de reordenación de los programas universitarios, de crisis del modelo. ¿No parece pertinente que la Historia del Cine entre a formar parte de nuestra formación y saberes para desarrollar mejor nuestra tarea? Hay mucho que hacer, mucho que aprender y el pesimismo no es ni siquiera una opción. A pesar de todo, siempre nos quedará París.

Que la fuerza os acompañe.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El futuro ya no es lo que era (III)

Dentro de 100 años, los ordenadores serán el doble de rápidos, 10.000 veces mas grandes, y tan caros que sólo los cinco reyes más ricos de Europa podrán tener uno.
Profesor Frink (Los Simpson)

Hoy, con este blog a punto de cumplir los dos años (la primera entrada fue el 11/02/11), en los que ha recibido más de 25.000 visitas, les propongo, entroncando con las entradas anterioresun ejercicio tan interesante como divertido: una recopilación de predicciones sobre el futuro realizadas en el pasado (principalmente el siglo XIX y principios del XX). En algunos casos las predicciones fueron bastante acertadas, y en otras, no puede uno más que sonreír ante la aparente ingenuidad de las mismas. Citaré aquí como una de las principales fuentes bibliográficas una de las joyas de mi biblioteca personal, Las comunicaciones en la ciencia ficción, de Antonio David Vizcaíno Gómez, que analiza detalladamente el tema centrándose en mi especialidad.

Como mencioné ya en la segunda entrada de esta miniserie, fue a partir del siglo de las luces cuando la humanidad comenzó a conjeturar sobre el mundo de décadas o siglos más tarde basándose en una combinación de conocimientos científicos, imaginación, y fe en el progreso. El boom de la literatura de ciencia-ficción en el siglo XIX actúa en buena medida como catalizador de los avances, al excitar la imaginación de la sociedad (presente y futura). Sin duda, el gran maestro de su época fue Julio Verne; aun hoy sus novelas resultan tan amenas como excitantes, y es sorprendente comprobar como acertó con muchas predicciones; hoy día hemos pisado nuestro satélite (De la Tierra a la Luna), y disponemos de máquinas que viajan bajo el agua (20.000 leguas de viaje submarino), faxes y motores de explosión (París en el siglo XX) y helicópteros (Robur el Conquistador). Aunque erró en otras cosas (por imposibles), como en Viaje al centro de la Tierra, sus predicciones resultaron certeras también en algunos aspectos sociales, como la aparición de los totalitarismos (Los 500 millones de la Begún) o la liberación de la mujer (París en el siglo XX), aunque en este aspecto no parecía ser muy partidario al hablar de ello como una masculinización. Posteriormente H.G. Wells, si bien erró más en sus predicciones, (no nos han atacado los marcianos como en La guerra de los mundos, no hemos logrado desaparecer de la vista, como en El hombre invisible, ni hemos viajado al pasado ni al futuro, como en La máquina del tiempo), introduce mayor peso de la ciencia en sus tramas, ya que Verne, en general, la usaba más como trasfondo de novelas de aventuras. En todo caso, sí que atinó también con temas como la llegada a la Luna, la liberación femenina, y la crudeza de las guerras futuras (que, para su desgracia, llegó a ver, al fallecer en 1946).

El icónico robot de Metrópolis,
el cual inspiró al lucasiano C3PO.
Imagen de aquí.
Sin entrar en excesivo detalle, pues podríamos pasarnos días hablando de los aciertos y errores de los grandes escritores de ciencia-ficción, resulta también muy curioso analizar las temáticas de las predicciones en cada época. Me ha resultado apasionante la página www.paleofuture.com, que permite ver, por décadas, algunas predicciones realizadas en el pasado. Algunas invitan a la sonrisa (especialmente las referidas a la moda del futuro, como ésta), pero otras dan que pensar. En la década de 1890 abundan las predicciones acerca de máquinas voladoras, y el primer vuelo de los hermanos Wright se realizó en 1903. Es en esa época también, en la que comienza la radiotransmisión, en la que comienzan a verse predicciones sobre telefonía móvil. Con la aparición de la obra de teatro R.U.R. de Karel Čapek en 1921, comienzan a aparecer las referencias a robots (del checo robotnik, servidumbre), incluyendo al icónico que aparece en Metrópolis, de Fritz Lang, de 1927. Con la aparición del helicóptero en los 40 la imaginación se dispara en torno a nuevos medios de transporte, y llega la edad dorada de la Sci-Fi en los 50 en paralelo a la carrera espacial entre EEUU y la URSS.

Este somero análisis nos deja claro que hay una clara correlación (más bien realimentación en muchos de los casos) entre el género y la realidad de la tecnología; el mejor ejemplo es el caso del genial Arthur Clarke. Conocido principalmente por su impagable “2001: una odisea en el espacio” (si sólo han visto la genial película de Stanley Kubrik no dejen de leer la novela, les aclarará algunas de las lagunas que quedan – aposta - en el film), fue una de las primeras personas en trabajar en la implementación de satélites artificiales; en su honor, la órbita geoestacionaria a 36.000 km de altitud se denomina la órbita de Clarke. Recomiendo leer también Cita con Rama (las secuelas son interesantes pero la príncipe es la realmente impactante). Como anécdota, el líder de la tripulación protagonista, el comandante Norton, dio nombre a un programa informático… ¡Socorro, que lejos me queda ya!

En todo caso, la tecnología no lo es todo en el progreso, por más que sea lo que salta a la vista en el género. Y no lo es en varios sentidos, ya que es tan importante disponer de la tecnología como saber apreciar sus usos e intuir cuales pueden ser las implicaciones en la sociedad. Por ejemplo, por más que como ya mencionamos en la entrada anterior existiese un subgénero de “guerras futuras” en las que la tecnología sería capaz de producir niveles de bajas nunca vistos previamente en el campo de batalla, los ejércitos occidentales fueron incapaces de imaginar que ese fuera el escenario real de la Primera Guerra Mundial. La capacidad de destrucción de la ametralladora, las nuevas piezas de artillería, la irrupción de la aviación y el carro de combate o los gases venenosos generaron una mortandad nunca vista debido a la falta de adaptación de las tácticas militares. A día de hoy, uno no puede dejar de esbozar una sonrisa ante frases como estas:

La aviación está bien como deporte, pero es inútil como instrumento bélico.
General Ferdinand Foch, profesor de estrategia, Ecole Superieure de Guerre (1911)

Esta absurda idea de disparar un proyectil a la Luna es un ejemplo de cómo la más extremada y viciosa especialización puede arrastrar a los científicos que trabajan en compartimentos estancos… El proyecto resulta básicamente imposible.
A.W. Bickerton, divulgador científico (1926)

Como invento, el teléfono es extraordinario, pero ¿para qué podrá servir?
Rutherford Birchard Hayes, presidente de los EE.UU. (1876)

Mi invento podrá ser disfrutado como curiosidad científica, pero comercialmente no tiene el más mínimo interés.
Louis Lumiere, inventor del cinematógrafo (1865-1948)

Todo lo que podía inventarse, ya se ha inventado.
Charles H. Duell, oficina de patentes de EEUU (1899)

Lo bien que vendría tener uno los lunes por la mañana...
Imagen de aquí
Pero como digo habitualmente, los antiguos eran antiguos, pero no gilipollas. ¿Cómo es que no supieron prever los futuros usos de estas tecnologías? Pues por lo mismo que hace apenas unos 15 años grandes compañías tecnológicas fueron incapaces de prever el boom de Internet, y hace menos, la implantación del mismo en el móvil; en este enlace podemos ver un curioso gráfico con las predicciones fallidas. Y es que, pese a la imaginación de algunos genios, y al esfuerzo invertido por los think tanks, el futuro sigue siendo capaz de sorprendernos; las predicciones realizadas tras estudios razonables se basan en tendencias en el momento de realizarlas, probabilidades y en sucesos conocidos. No creo que mucha gente previese el 10 de Septiembre de 2001 lo que iba a pasar el día siguiente, y cómo cambió el mundo. A veces nos sorprende con avances que no se habían tenido apenas en cuenta, o con sus usos. Por ejemplo, los avances médicos (uno de los campos que más ha mejorado nuestra calidad de vida en los últimos 100 años) no han sido, en general, bien predichos (salvo, tal vez, de forma genérica), y en este caso la realidad ha superado a la ficción. Pero para los visionarios de los años 60 sería decepcionante comprobar que no tenemos colonias en Marte, no hay robots que hacen todas las tareas por nosotros (aunque cada vez hay más) ni vamos al trabajo en coches voladores, ya que la sociedad no los ha demandado realmente… aunque probablemente hubieran sido tecnológicamente posibles hoy día de haber mantenido las líneas de investigación e inversión de aquellos años. De forma más prosaica, tampoco es que tengamos exactamente estas cocinas.

Tras centrarnos hoy en las predicciones tecnologías, hablaremos del tema de las sociedades futuristas en posteriores entradas, y haremos una parada en el fenómeno recíproco: las ucronías y el steampunk

Hasta entonces, cuídense.