lunes, 16 de diciembre de 2013

El paraíso de Zahra, de Amir y Khalil

Portada del libro, de Norma Editorial
¿Cuándo la actualidad pasa a ser historia? ¿Cuándo cede el testigo el periodista al historiador?

En la novela gráfica El paraíso de Zahra se nos narra una historia muy reciente, de 2009. Amir y Khalil, sus autores (con pseudónimo, para evitar represalias) trazan, en esta interesantísima obra, un retrato del Irán actual.

Heredera de la aclamada Persépolis, fija su mirada en las protestas que siguieron, en 2009, a la victoria de Mahmud Ahmadineyad en las elecciones iraníes, donde hubo serias sospechas de fraude electoral.

Esas protestas se convirtieron, anticipándose a la Primavera Árabe, en un clamor, que el gobierno de la república islámica sofocó usando la violencia. Decenas de personas desaparecieron en las comisarías y cárceles del régimen durante la represión. Entre ellos Mehdi, un joven de 19 años al que su madre Zahra y su hermano Hasán no dejarán de buscar a lo largo de esta novela gráfica.

Mehdi como tal no existió, y su historia es la mezcla de decenas de historias reales. Los autores prefirieron no basarse en un caso verídico, para evitar problemas a los familiares; en todo caso, la fuerza de la narración, su detallada ambientación y su capacidad de emocionar e indignar no serían mayores si hubieran escogido dicha opción.

Tal vez estos eventos sean demasiado próximos en el tiempo para que exista una perspectiva histórica sobre la misma. Y tal vez el prisma de la ficción nos aleje un poco de los hechos desnudos. Sin embargo, las abundantes alusiones a la historia de Persia, su análisis de los sucesos y personajes de la república islámica de Irán desde su fundación en 1979, y el detalle con el que se retrata el país y su sociedad hacen que esa pequeña joya se gane, por derecho propio, un hueco en las estanterías de los aficionados al cómic con ambientación histórica. 

A ello contribuye, de forma dramática, el final del libro: 14 páginas con los nombres de los, según la Fundación Abdorrahman Boroumand para la promoción por los derechos humanos, 16.901 ejecutados en Irán desde la fundación de la República Islámica en 1979.
Página del cómic (de Norma Editorial)
Me despido, en un baldío intento de respuesta a las preguntas iniciales, con un extracto de "Sobre los orígenes", parte del postfacio de la obra:
En el Muqaddimah, la "Introducción a la historia", uno de los clásicos de la historia y civilización islámicas, el gran historiador musulmán Ibn Jaldún lamentaba que la mayoría de estudiosos de la historia no tenían una técnica para separar la verdad de la falsedad. Ser historiador, finalmente, se había convertido en una "ocupación estúpida". Preocupado por la santidad de su disciplina, Ibn Jaldún fue más allá: "La gente ordinaria sin una firme base de conocimiento lo consideraba una simple cuestión de estudiar y conocer la historia, hurgar en ella y vivir de ella. La paja se mezcló con el grano, las cáscaras se mezclaron con las nueces, la verdad se adulteró con mentiras".
Para ser calificado de historiador, pensaba, un estudioso tenía que ser capaz de cribar los momentos históricos para aprender las reglas de la política y la naturaleza de las cosas, así como "las diferencias entre las naciones, lugares, periodos respecto a las formas de vivir, el carácter, las cualidades, costumbres, sectas, escuelas y todo lo demás". Ibn Jaldún no se detuvo en esto, ni mucho menos.
El historiador tenía que ser "consciente de los diferentes orígenes e inicios de las distintas dinastías y grupos religiosos, así como los motivos e incentivos que les llevaron a ser y las circunstancias e historia de las personas que les apoyaron. Sus objetivos deben ser un conocimiento completo de los motivos de cada hecho, y conocer los orígenes de todo suceso".

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