jueves, 3 de octubre de 2013

Google Books y las colecciones digitales. Manual de uso y disfrute como fuentes primarias.

Biblioteca de San Lorenzo
de El Escorial
Con respecto a nuestros compañeros de nuestra profesión de décadas pasadas somos unos privilegiados por muchos motivos, pero sobre todo por lo que la red nos ofrece y facilita nuestra tarea diaria de investigación y docencia. Deslumbrados por la tecnología, corremos el peligro de ceñirnos a ellas y dejar de lado formas y modos de trabajo que por tradicionales no dejan de ser imprescindibles. No hablo de volver al pergamino, pero sí de ser conscientes de los límites de los recursos que internet nos facilita.

Vamos a centrarnos en uno de los más famosos como lo es Google books. De principio parece una fuente de documentación primaria impresionante. Miles y miles de libros digitalizados a nuestra disposición. Podemos descargarlo, convertirlo en Ebook y trabajar con ellos de manera gratuita. Si no hay un ejemplar en nuestro país de un texto podemos intentar tener acceso a él por medio de tan poderosa herramienta. Fascinante, pero hay que tener ciertas ideas claras a la hora de utilizar este recurso.
  • No estás ante el libro, estás ante un escaneo del libro, lo que ni mucho menos es lo mismo. ¿Y por qué? Igualmente que no es lo mismo ver una postal de los Alpes y estar en los Alpes. Pierdes la referencia física del libro y, por tanto, una fuente de información del mismo valiosísima. Medidas, encuadernación y un sinfín de detalles imposibles de apreciar en el escaneo. Te estás fiando de un escaneo. Puede que el operario se saltara sin querer una página, o que incluso el volumen escaneado sea incompleto perdiendo por lo tanto una información valiosísima. Google está hecho por humanos que como tú tienen derecho a equivocarse.
  • Google no lo escanea todo. Google escanea lo que puede y lo que más le interesa. Google selecciona lo que le es más cercano culturalmente, es decir el ámbito anglosajón, y por lo tanto condena al olvido a otros muchos textos simplemente porque no están en internet. No quiero ni mucho menos utilizar un discurso conspiranóico en cuanto a Google, simplemente pienso que es por economía y comodidad.
  • Google comete fallos. Muchos, confunde años de edición o escritores por editores por ejemplo. Os recuerdo que es gratuito y por consiguiente dudo mucho que los controles sean muy exhaustivos o el personal excesivamente cualificado y aún así hay que dar las gracias por ello. Con el tiempo esos fallos se van corrigiendo,  mientras, debemos estar alerta ante ellos y comprobar todos los datos.
  • Google raramente escanea todas las ediciones de un libro. Es decir, que corre de tu cuenta el analizar y catalogar el resto de ediciones . Y aquí, cual Francisco Umbral, voy a hablar de mi artículo Hernando Castrillo y su obra Magia Natural o ciencia filosófica oculta. Efectivamente contaba con una edición en línea que podía consultar en Goole books. Se trata de la edición de 1692 (hay otra de 1649 y una tercera de 1723)  pero para un análisis completo no podía dejar de consultar los otros siete  ejemplares que se hallan repartidos por bibliotecas de Madrid, donde resido y por lo tanto era factible consultar en persona.

Portada de Google Books

¿Entonces es imposible utilizar Google con una mínima garantía? Google es lo que es. Útil para consultar un detalle, un extracto, para un primer acercamiento a la obra que nos ocupa pero no debemos perder de vista que el trabajo de un historiador siempre, siempre, empieza realmente en un archivo. Google ayuda, pero no suplanta la visita a la fuente primaria original.

¿Entonces imposible citar Google con una mínima garantía? Tampoco nos volvamos paranoicos, si la fuente primaria está lejos y en nuestro trabajo aparece tangencialmente nadie nos dirá nada por utilizarlo en contadas ocasiones este recursos. Reitero que contrastando los datos como podamos.

Bandera de Sildavia
Pondré un ejemplo totalmente inventado; se nos ocurre hacer un estudio de la recepción del Quijote en Sildavia porque nos hemos apercibido que en Google Books están todas las ediciones. No sería aceptable que hiciéramos tal estudio citando sólo ediciones electrónicas y no haberlas contrastado con el original. Cosa distinta es que en un trabajo sobre ediciones del Quijote del s. XXI en España establezcamos algunos paralelismos con las de Sildavia en un pequeño apartado.

Además, hay vida fuera de Google Books, como lo demuestra la francesa Gallica. En España tenemos muchas colecciones digitales que puede consultar a través de la BNE en su sección Colecciones Digitales españolas. Su visita es obligada en estos casos. 

Como toda herramienta Google Books, y en general los archivos digitales,  tienen que ser utilizados de manera correcta. Aprovechemos estos recursos con criterio  y nuestro trabajo se enriquecerá enormemente. 

Un saludo a todos.

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