jueves, 12 de septiembre de 2013

Geoffrey Parker y su Felipe II: la biografía definitiva. Disquisiciones en torno a la redacción del ensayo histórico.

A las cinco de la mañana del 13 de septiembre de 1598, cuando el alba rompía por oriente, trayendo el sol la luz del domingo, día de luz y del Señor de la luz (como poéticamente diría Fray José de Sigüenza), entregaba su alma Felipe II
La paz y el sosiego con que su Magestad passó de esta presente vida, y el semblante de su rostro, junto con lo que tenemos referido, no da muy ciertas esperanzas que su Magestad...desde la cama que murió se gue al cielo. Y es muy de creer que con tal vida y tal muerte  podemos contar a su Majestad por santo. 
O eso quería creer el capellán del difunto rey, Antonio Cervera de la Torre. Que su rey había muerto en olor de santidad, aunque como nos relata el caballero y gentilhombre del rey, Jehan Lhermite, no fue lo que se dice exactamente así:
los malos olores que despedían estas llagas eran para él otra especie de tormento, y ciertamente no de los más livianos, dadas la pulcritud y limpieza con que siempre había vivido este príncipe, tormento agravado además por tener toda la espalda y los costados abiertos y ulcerosos, debido a no haber podido volverse de un lado en ningún momento de su enfermedad. 
Portada del libro, de Editorial Planeta
¿Y a qué viene todo esto? ¿Sólo por la efeméride? Pues no, no sólo por eso. Estas vacaciones en tierras asturianas devoré la obra de Geoffrey Parker Felipe II, La biografía definitiva. Empecemos diciendo que eso de biografía definitiva dudo, y mucho, que sea idea de Parker. Mucho menos aquello que pone en la contraportada de "la biografía que a Felipe II no le hubiera gustado leer". Frases publicitarias más manidas que Verano azul.
Las biografías se suelen calificar a menudo como "definitivas", pero la etiqueta es engañosa, ya sea aplicada a una muestra de este género o a cualquier otra forma de historia. Todas las empresas históricas son en realidad un trabajo en curso, una obra que constituye una forma de colaboración a través de generaciones.
¿Y quien dice esto?. Pues un maestro de maestros, el maestro de Parker, Sir John H. Elliot ¡nada menos! en su obra de reciente aparición Haciendo historia ¿Toque de atención a uno de sus alumnos aventajados? ¿Broma privada?

Volvamos al propósito original de esta entrada, que como le digo a mis alumnos me voy por las lindes. ¿Y cuál es? Pues que tú, estudiante del grado de Historia, comiences a ver los libros con ojos profesionales y empieces a percibir y utilizar los recursos de esta profesión, y el ejemplo de Parker es muy válido para ello. El análisis de la obra queda para otra ocasión.
  • Los agradecimientos personales: Si empiezas por el prólogo verás que Parker, como casi todos, empiezan dando las gracias a los muchos otros profesionales que han ayudado al autor con documentación, consejos, o lecturas de borrador. Nada tiene que ver con saludo a mi papa y mi mamá y sí con apercibirse que el trabajo de historiador se realiza en colaboración con otros profesionales y no aislado en una torre. Que se forma parte de una comunidad investigadora.
  • Los agradecimientos institucionales: También en el prólogo verás que el autor agradece a aquellos que han financiado su investigación el dinero. Para investigar hay que viajar, sacar fotocopias o comprar libros en gran cantidad, todo lo cual no es gratis, y luego, claro está, llevar un sueldo a casa. Por muy Parker o Elliot que seas la luz, el agua o la comida no te la regalan, los muy ingratos. Con ello llamo la atención que para investigar se necesita un mínimo de inversión y, como ya dije en otro post, antes de lanzarte a investigar la Colombia precolonial, pongo por caso, cuentes con los recursos para ello. No quiero alargarme más de lo que voy a hacer, pero también esto es una llamada de atención para todos aquellos que luego no creen necesario pagar bien al profesional de la historia, pues "total, por una charla de una hora tampoco querrá cobrar", obviando e incluso desconociendo el trabajo e inversión del profesional para poder dar esa charla. 
  • ...y más colaboración: A lo largo del libro te darás cuenta que Parker habla con otros muchos autores. Algunas veces se apoya en ellos, otras veces entra a discutir académicamente sus conclusiones, pero siempre contempla su trabajo. Interactúa con la comunidad investigadora a la que pertenece. 
  • Fuentes secundarias: Y eso lo puede hacer porque previamente a la redacción del trabajo se ha preocupado de recopilar todos aquellos trabajos que le parecen relevantes. En un cálculo rápido podemos decir que son cincuenta páginas de bibliografía y fuentes, que ha razón de unas veinte referencias por página da un resultado de unas mil referencias. Ya sabes, si quieres poner en cuestión parte o el total de la obra de Parker tienes que empezar por leer esas mil referencias. O eso, o haces como los opinólogos de la TV, pero esa es otra historia, nunca mejor dicho.
  • Fuentes primarias: Si Parker o cualquier otro profesional se lanza a escribir una obra es por dos razones: por haber encontrado fuentes documentales nuevas o porque cree que sus compañeros no han interpretado el documento como se debía. Ser historiador no es estudiar y ya está. Este curso hablaremos más de ello.  No hay que repetir, no hay que compilar. Hay que avanzar como demuestra la obra que nos ocupa.
  • Aparato crítico: Ya sé que algunos supuestos historiadores eso de las notas, abreviaturas... como que les sobra. ¡Pedanterías, dirán ellos!. Una obra seria debe de contar con ella y estar bien hecha como ya os comenté en la entrada Cómo citar correctamente I. En el caso que nos ocupa son ¡270 páginas! Tampoco hay que tomar a esta gente de referencia en nuestro caso, pues a todos nos queda mucho para llegar a ser la mitad de la mitad que ellos, pero es bueno fijarnos en cómo lo hacen.
  • Crítica a las fuentes: Como está puesto en los papeles es verdad. ¿Qué hace un historiador si no recuperar documentos y transcribirlos? Eso es lo que mucha gente piensa. Evidentemente no es así como iremos viendo este año. Pues en el trabajo que nos ocupa tienes dos apéndices al final del libro donde podrás ver una crítica de fuentes por un historiador. Lo remarco porque no suele ser tan explícita. Después de leerlo a lo mejor ya no parece esto tan fácil ¿verdad?
Batalla entre las flotas española e inglesa durante la empresa de Inglaterra
Imagen libre de Wikimedia
  • El guión o pensar antes de escribir: Como ya dije en este post, es necesario tener un guión. Pensar cuales son tus puntos fuertes, los débiles. De qué sabes más o menos. De qué tienes o no tienes documentación y si la tienes a mano. No puedes abarcarlo todo,  ni siquiera dedicando a Felipe II más de mil páginas. Pongo ejemplo de ello; a la Rebelión de las Alpujarras dedica no más de siete páginas, mientras que en la Armada Invencible o en los Países Bajos se va medio libro. Ya lo decía Elliot en su libro anteriormente citado:
Una biografía política, por naturaleza, tiende a descuidar o excluir aquellos elementos y acontecimientos que por un motivo u otro caen más allá del campo de acción del protagonista, y la redacción del libro me hacía darme cada vez más cuenta de cuánto estaba teniendo que omitir 
Muy posiblemente Parker en el tema de las Alpujarras no pueda aportar más de valor a lo ya dicho y por eso se limita a reflejarlo de manera breve y si quieres más pues a la bibliografía... más cómodo se le ve en el tema de la Invencible donde es un reputado experto. Parker, como todos, hace más hincapié donde puede aportar más de valor. 
  • El historiador en su contexto: Todos somos hijos de nuestro tiempo y nuestras circunstancias. Viva el tópico, pero es cierto. Parker es anglosajón y su visión, sus intereses, sus vivencias, hacen que se el autor dé más importancia a unos temas que a otros. No olvides que tus vivencias de alguna manera influirán en tus campos de estudio. 
  • El síndrome de Estocolmo: O de cómo no debes dejarte llevar por el personaje o institución estudiada. Tienes que empaparte del mundo en el que vivieron los sujetos que estudias, llegas a meterte tanto es su contexto que, casi, casi les entiendes. Es un gran peligro. No por estudiar Inquisición e intentar comprender, que no compartir, el mundo del inquisidor vas a terminar diciendo que la Inquisición eran unos alegres muchachotes que de vez en cuando se les iba la mano. Cuidado porque esto que cuento es cierto. Si pasa como lector... después de casi mil cuatrocientas páginas de lectura, de alguna manera te identificas con Felipe II. Ni os cuento si escribís sobre él durante cuarenta y cinco años. Parker lo dice con mucha gracia en una entrevista que puedes leer aquíAhora ya estoy en trámites de divorcio con Felipe II, que es el hombre con el que he pasado más tiempo y al que he dedicado mis mejores años (Risas). Elliot lo dice de manera clara;
También está la cuestión de la imparcialidad. Para comprender las motivaciones y la conducta de un Napoleón o un Felipe II es esencial penetrar en la medida de lo posible en sus modos de pensar (...)  La única manera para un biógrafo de aproximarse a un modo de pensar es vivir mentalmente en la compañía de los sujetos (...) Pero vivir de una manera tan íntima con figuras del pasado inevitablemente es hasta cierto punto ver el mundo a través de sus ojos. Aunque la empatía forma parte esencial del arte de la biografía, puede degenerar con demasiada facilidad en una simpatía incauta.
  • Pulcritud y buen hacer en la redacción: Fíjate que Parker, como su maestro Elliot, o el ya fallecido Tony Judt, son fáciles y amenos de leer sin perder un ápice de rigor académico. Esto es complicadísimo. Por ahora llamar la atención sobre ello, hablaremos de esto en un futuro, pero empieza a analizar las obras también en esta vertiente. 
  • Conexiones con el presente: Está muy bien, y es necesario, poner en relación el pasado y el presente, pero cuidado que es un terreno resbaladizo. Parker lo hace con mucho acierto en ocasiones, pero en otras es más discutible, como cuando afirma en el vídeo que George W. Bush y Felipe II se parecían, pues a ambos les hablaba Dios....me cuesta, me cuesta esta comparación.

Y hasta aquí esta disgresión en torno a la magnífica obra de Parker con la cual he disfrutado muchísimo este verano. Reconozco que como libro para la playa era incómodo, pero el esfuerzo en su transporte mereció la pena. 

Hasta la semana que viene, en la que daremos oficialmente pistoletazo de salida al curso 2013/2014. 

2 comentarios :

  1. Por lo que comentas sobre la biografia definitiva de Felipe II quiero entender que te ha gustado Te pregunto tiene algo que ver con Felipe de España y El Enemigo del Escorial de Henry Kamen

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  2. Hola María:
    Supongo que te refieres a El Enigma del Escorial: el sueño de un rey, de Henry Kamen. Claro que ambas obras tienen que ver, pero si Parker intenta un enfoque totalizador sobre la figura de Felipe II, Kamen se centra en todo lo que rodeó la construcción del monasterio. Yo prefiero a Parker tanto por este afán totalizador que te comento como por su manejo de fuentes, pero he de reconocer que Kamen, mucho más polémico y atrevido, puede sugerirte enfoques interesantes. En el estudio de Felipe II pondría a Parker y Martínez Millán a la par y un poco más abajo a Kamen y Fernández Álvarez, pero toma esto como una opinión personal.

    Mil gracias por leernos.

    Un saludo

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