lunes, 1 de julio de 2013

En torno a leyes y modelos educativos. Una pequeña reflexión.

Es evidente la enorme polémica que se está generando en torno a la  ley de educación  que se está debatiendo en nuestro país. Como gran parte de la población no estoy en posición de ofrecer algo mucho más allá de mi opinión. Si acaso algo más fundamentada que todos aquellos que se atreven a opinar sin haber pisado una facultad o un instituto en su vida o lo hicieron hace décadas. Me sorprende mucho esa actitud y me indigna el papel que los medios de comunicación están realizando en dicho debate. La información de paso a la opinión tan válida como la de cualquiera de nosotros. ¿Qué criterio, capacitación profesional, tiene el subdirector de tal o cual rotativo en materia educativa?

Vamos a intentar superar el debate nacional y elevarnos a un análisis de ciertos elementos, el debate daría para libros, que rigen casi todos los modelos educativos occidentales. Estamos en un mundo globalizado y desde esa perspectiva hay que valorar lo que ocurre en España.

Es evidente que los modelos occidentales educativos se basan en un utilitarismo en sus planteamientos. Por tanto, las Humanidades y Artes  son arrinconadas como materias que no son rentables.

Vamos a ver un texto en este sentido;

"Estamos en medio de una crisis de proporciones gigantescas y de enorme gravedad a nivel mundial. No, no me refiero a la crisis económica global que comenzó a principios del año 2008. Al menos en ese momento, todo el mundo sabía lo que se avecinaba y varios líderes mundiales reaccionaron de inmediato, desesperados por hallar soluciones. En efecto, el desenlace para sus gobiernos sería arduo si no las encontraban, y a la larga muchos de ellos fueron reemplazados por causa de la crisis. No, en realidad me refiero a una crisis que pasa prácticamente inadvertida, como un cáncer. Me refiero a una crisis que, con el tiempo, puede llegar a ser mucho más perjudicial para el futuro de la democracia: la crisis mundial en materia de educación.

Se están produciendo cambios drásticos en aquello que las sociedades democráticas enseñan a sus jóvenes, pero se trata de cambios que aún no se sometieron a un análisis profundo. Sedientos de dinero, los estados nacionales y sus sistemas de educación están descartando sin advertirlo ciertas aptitudes que son necesarias para mantener viva a la democracia. Si esta tendencia se prolonga, las naciones de todo el mundo en breve producirán generaciones enteras de máquinas utilitarias, en lugar de ciudadanos cabales con la capacidad de pensar por sí mismos, poseer una mirada crítica sobre las tradiciones y comprender la importancia de los logros y los sufrimientos ajenos. El futuro de la democracia a escala mundial pende de un hilo.

Ahora bien, ¿cuáles son esos cambios tan drásticos? En casi todas las naciones del mundo se están erradicando las materias y las carreras relacionadas con las artes y las humanidades, tanto a nivel primario y secundario como a nivel terciario y universitario. Concebidas como ornamentos inútiles por quienes definen las políticas estatales en un momento en que las naciones deben eliminar todo lo que no tenga ninguna utilidad para ser competitivas en el mercado global, estas carreras y materias pierden terreno a gran velocidad, tanto en los programas curriculares como en la mente y el corazón de padres e hijos. Es más, aquello que podríamos describir como el aspecto humanístico de las ciencias, es decir, el aspecto relacionado con la imaginación, la creatividad y la rigurosidad en el pensamiento crítico, también está perdiendo terreno en la medida en que los países optan por fomentar la rentabilidad a corto plazo mediante el cultivo de capacidades utilitarias y prácticas, aptas para generar renta.

La crisis nos mira de frente, pero aún no la hemos enfrentado. Continuamos como si todo siguiera igual que siempre, cuando en realidad resulta evidente en todas partes que ya no se pone el acento en lo mismo que antes. En ningún momento hemos deliberado acerca de estos cambios ni los hemos elegido a conciencia, pero aun así, cada vez limitan más nuestro futuro."

Sorprendentemente, o no tanto,  se trata de un texto que ya tiene tres años y que para más señales está escrito por la norteamericana Martha C. Nussbaum, que poco conocerá el caso español, y corresponde a su libro Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Realmente soy bastante crítico con este libro por motivos que no vienen al caso, aunque este fragmento creo que es muy acertado.

Algunas conclusiones podemos sacar. La primera es que este utilitarismo no es nuevo  y lo segundo que no es  propio de un país u otro. Es algo generalizado con pequeñas excepciones.Los sistemas educativos se orientan a proveer a los mercados de trabajo, a las empresas de aquellos profesionales que se cree les serán útiles.  Ken Robinson lo expresa de manera mucho más brillante que yo.


"Ahora, nuestro sistema educativo se basa en la idea de capacidad académica. Y hay una razón. El sistema entero fue inventado, alrededor del mundo, no había sistemas públicos de educación en realidad, antes del siglo XIX. Todos ellos se crearon para satisfacer las necesidades de la industrialización.

(…)Nuestro sistema educativo ha socavado nuestras mentes de la misma forma que hemos socavado la tierra, para un determinado producto, y para el futuro, esto no nos servirá.(…)Si piensan en esto, los niños que empiezan la escuela este año se jubilarán en 2065. Nadie tiene una pista, a pesar de todos los conocimientos que han desfilado por aquí los últimos cuatro días, de cómo se verá el mundo en un plazo de cinco años.

(...) Es muy loable que los sistemas educativos intenten formar profesionales, pero estos no pueden renunciar a ninguna rama del saber como se ha venido haciendo hasta ahora."

¿Profesionales de qué? ¿Cuáles serán esas aptitudes y conocimientos que nos ayudarán en el futuro? Nadie puede prever cómo será el mercado laboral en un futuro a medio plazo y mucho menos cuáles son los conocimientos que el sacrosanto mercado demandará. Toda polémica en torno a temarios, becas u otras cuestiones (aunque evidentemente de enorme importancia), pasan a un segundo plano por una razón muy simple; absolutamente todas las leyes y planes educativos que nazcan bajo estos presupuestos de utilitarismo nacen muertos, ya anticuados antes incluso de ser aprobados por cualquier parlamento.

E incide en la idea de Martha C. Nussbaum

Ken Robinson
"Así que la jerarquía se basa en dos ideas: Número uno, que los temas más útiles para el trabajo están arriba. Así que ustedes, probablemente, en la escuela fueron amablemente alejados de aquellas cosas que le gustaban, con el argumento de que nunca conseguirían un trabajo haciendo eso. ¿Verdad? No toques música, porque no vas a ser un músico, no hagas arte, porque nunca vas a ser un artista. Benévolos consejos - pero profundamente equivocados. El mundo entero está sumido en una revolución.

Y la segunda idea es la capacidad académica, lo que realmente ha llegado a dominar nuestra visión de la inteligencia, porque las universidades diseñaron el sistema a su imagen. Si usted piensa en ello, todo el sistema de educación pública en todo el mundo es un proceso prolongado de acceso a la universidad. Y la consecuencia es que muchas personas de gran talento, brillantes, personas creativas piensan que no lo son, porque aquello en lo que eran buenos en la escuela no fue valorado, o fue en realidad estigmatizado. Y creo que no podemos permitirnos el lujo de seguir ese camino."


Y Robinson no se limita a radiografiar el problema, sino que al contrario expone las claves de la solución. (la negrita es mía)

"Tenemos que ser cuidadosos ahora para usar este don(la creatividad) con sabiduría, y para evitar algunos de los escenarios de los que hemos hablado. Y la única manera en la que lo haremos es viendo nuestras capacidades creativas como la riqueza que son, y viendo a nuestros niños como la esperanza que son. Y nuestra tarea es educar a la totalidad de su ser, para que puedan enfrentar este futuro - por cierto, tal vez nosotros no veremos este futuro, pero ellos lo harán. Y nuestro trabajo consiste en ayudarles a hacer algo con él."


Mientras que los modelos educativos no partan de estos presupuestos, el resto de los debates son, en esencia, superfluos . Hay que replantearse la educación de principio a fin, estoy seguro ¡me consta! que contamos con grandes docentes a todos los niveles. Vamos a darles la palabra. Hay que ser valientes y profesionales. El futuro dependerá en gran parte de ello. 


Un saludo.

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