miércoles, 31 de octubre de 2012

Puente de Todos los Santos

Hola a todos. Esta semana no habrá entrada relevante en el blog al ser el puente de Todos los Santos, en el que imaginamos que nuestros asiduos tendrán mejores cosas que hacer que leernos.

Me gustaría aprovechar para, brevemente, reivindicar el carácter introspectivo de esta festividad; si bien en nuestra sociedad consumista y hedonista tendemos a huir de cualquier recordatorio de nuestra propia mortalidad, tal como la preceptiva visita al camposanto (además los cementerios católicos son particularmente deprimentes, demostrando que el hombre es el único animal que colecciona muertos), yo personalmente estoy cada vez más sorprendido de la aceptación que en España tiene Halloween.

Don Juan Tenorio y doña Inés. Imagen de aquí.
Tan ajena a nuestras tradiciones como la fiesta de los faroles o el día de Waitangi, cada vez se ve más gente salir disfrazada y niños pidiendo caramelos puerta a puerta (¡cuan gritan esos malditos!); sin duda esto daría para un estudio sociológico detallado. Las raíces antropológicas de la celebración del culto a los muertos en esta época del año no dejan de ser las mismas, pero, ante la posibilidad de acabar celebrando Acción de Gracias, me gustaría recomendar que no pierdan la ocasión, si la tienen, de comer huesos de santo, hacer el amagüestu y disfrutar de una representación de Don Juan Tenorio, que es una pena perder parte de nuestra historia, y por tanto de nosotros mismos.

Que disfruten del puente.

jueves, 25 de octubre de 2012

Universidad 3.0.


De nuevo me veo obligado a empezar este post tecleando la palabra “crisis” para escribir, en este caso, de la universidad. De principio esto no me parece mal. Las crisis son buenas, obligan a crecer, a cambiar y eso siempre es bueno. Empecemos diciendo que yo no represento a ningún estamento universitario. Soy un simple doctorando y mi opinión es tan válida como la de cualquiera de vosotros que pobláis las aulas. Dicho esto continúo. La universidad participa de la crisis que sufren estados, políticos, en definitiva la sociedad occidental en su conjunto. Estamos en un mundo en constante cambio, y el cambio va más rápido que las instituciones.

Siempre me ha gustado el cambio si es para mejor, pero esto no significa hacer tabula rasa y acabar con todo. La universidad es una institución que nació en la Edad Media y tiene una idiosincrasia propia. Criticar la universidad me parece una gran idea siempre que se haga con criterio y espíritu constructivo. Ya hablamos en este blog del libro de Jordi Llovet Adios a la universidad de manera muy positiva  y desde aquí queremos una verdadera revolución universitaria. Matizo, cambiar para seguir siendo lo mismo. Preservar lo mucho y bueno que en ella hay y mejorar aquello en que realmente haga falta. Hay cosas que son inamovibles y, digan lo que digan, nuestros profesores universitarios suelen tener un nivel excelente de formación.

La histórica Universidad de Alcalá de Heneares.
Lo que no me gusta son las numerosas críticas que leo entre los lectores que hablan de ella como un sitio excesivamente politizado, lleno de intrigas y luchas de poder y a los catedráticos como reyes de taifas que reparten prebendas sin otro rasero que un favoritismo arbitrario. Casos aislados puede haber, no lo dudo, pero tomar la parte por el todo me parece algo injusto. Muchas grandes empresas españolas comparten muchos defectos de la universidad y no veo un estado de opinión tan furibundo contra ellas. ¿A quién beneficia esta permanente campaña de descrédito que desde algunos medios  se practica?

Reitero que es una visión personal, pero en mis cortas entendederas creo que:
  1. La sabiduría pertenece y pertenecerá al personal docente.
  2. Esa sabiduría necesita con urgencia de canales nuevos de emisión y de difusión.
  3. La universidad debe abrirse a la sociedad a la que sirve a todos los niveles. Debemos enseñar y publicitar lo mucho y bueno que en ella se hace. Pero no sólo eso, debemos hacer que la universidad llegue hasta el pueblo más recóndito del mundo.
  4. La universidad debe realmente que integrarse en el tejido económico del país. Por ejemplo, que los alumnos de historia tengan la oportunidad de hacer prácticas en grupos editoriales, librerías, espacios culturales...
  5. La universidad debe hacerse un espacio de intercambio de ideas no sólo en el propio centro, sino principalmente ponerse en contacto con todas las universidades españolas e internacionales.
Ya hay algo de todo esto en la universidad. Ya se está hablando y poniendo en marcha en muchas universidades. Hablo de la universidad 3.0. Una universidad que se vuelque en las nuevas tecnologías. Tenemos Moodle, que nos permite una formación de calidad y que permitirá a todo aquel que quiera estudiar lo que quiera esté donde esté. Ya no es necesario residir en la ciudad donde se ubique la universidad. Todo aquel que quiera tendrá la universidad a un solo click. Además, cualquier ciudadano, o empresa, podrá comprobar el trabajo que se desarrolla en sus universidades y podrá hacer uso de él.

Portal Stanford online
Todo esto dará lugar a nuevos profesionales que gestionen estos nuevos canales de educación y cambiará la faz del mapa universitario español. Como podéis comprobar en el post anterior, muchos de estos cambios ya están en marcha. No sabemos cómo acabará esto, pero sueño con una universidad cercana a todos ya sea por medio de la red o de cualquier otro canal adecuado. Y entiendo que hay que hablar mucho, muchísimo, para organizar todos estos cambios. Y entiendo que estos cambios deben gestionarse y debatirse dentro del propio mundo universitario. Que sean los profesionales quienes debatan y pongan en práctica el modelo. Dicho menos suavemente, que todos los políticos dejen a la universidad fuera de sus objetivos. Ellos deben limitarse a financiarla y por supuesto velar por la buena utilización del dinero y no sólo con rédito económico, sino también como rédito cultural. La ahora tan famosa marca “España” se verá enormemente beneficiada con ello. 

El futuro se me antoja interesante. 

lunes, 22 de octubre de 2012

Paleografía, Biblioteconomía y Archivística en la Red. Recursos imprescindibles para el historiador.

Hola a todos:

Hoy vamos a ofrecer una serie de recursos en la red en torno a la paleografía, la archivística y biblioteconomía. Estas son ciencias que los historiadores debemos conocer al menos en sus principios básicos. En el actual contexto laboral aquel que sea más completo y versátil será el que se lleve el gato al agua. Y eso no es lo más importante, sino la enorme calidad que adquirirá nuestra labor como historiadores, ya sea como profesores o como investigadores.

Empezaremos por la paleografía de la que ya dijimos algo en la entrada Paleografía. Un saber necesario. El primer recurso sobre el que quiero llamar la atención es la página del profesor Manuel Ramírez de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. En ella encontraremos gran cantidad de enlaces y recursos así como bancos de imágenes tanto de paleografía, como de  numismática, diplomática y epigrafía. Toca sumergirse en ella y extraer todo su jugo. También les recomiendo la visita del blog de Marcos Welbi llamado Bibliotypes, uno de los pocos blog que he encontrado sobre este tema. 

Página de inicio de la BN.
Sobre biblioteconomía hay mucho y bueno. Prueba de ello lo podemos encontrar pinchando aquí, en esta página perteneciente a la Universidad de Granada. Para los historiadores es básico conocer y manejar al dedillo la página de la Biblioteca Nacional, no sólo por el catálogo, sino por los muchos y buenos recursos que ofrece.  Especialmente interesante es su sección de catálogos entre los que podemos destacar la Hemeroteca digital o la Biblioteca Digital hispánica.


Portal del Observatorio de la lectura y el libro.
Relacionado con el mundo del libro no podemos perder de vista la página del MEC, Libro, Lectura, Letras, donde podemos informarnos mucho y bien sobre el mundo del libro en su vertiente más comercial, como información de ferias y exposiciones. Siempre se dice que uno de los nichos laborales más propicios para un historiador es el mundo editorial, bueno será que lo conozcamos. Muy interesantes son los boletines del Observatorio de la Lectura y el libro del que puedes ver uno de sus últimos ejemplares aquí. Por si nos parece poco podemos acceder de manera gratuita a estudios más amplios como la publicación electrónica Panorámica de la edición española 2010. Lo último que quiero destacar de esta página es la cantidad de webs y blogs que se nos ofrecen y que se me antojan de visita obligada.

Vayamos a por archivística. Para comenzar visita obligada a PARES que nos dará acceso a casi todos los fondos archivísticos de España. Aquí toca de nuevo bucear en los muchísimos recursos que se nos ofrecen. Destaquemos alguno como por ejemplo El Archivo fotográfico de la Delegación de Propaganda de Madrid durante la Guerra Civil o el proyecto Legislación Histórica española que pone a un click del usuario gran parte de la jurisprudencia española a lo largo de la Historia. Un lujo comparable a otra sección como lo es la Colección Digital de Mapas, Planos y Dibujos del Archivo General de Simancas. Desde esta página además tenemos acceso a las Normas de Archivística que podéis completar con la Legislación Archivística española que amablemente se nos ofrece en la Web de los archiveros españoles en la función pública. No os perdáis esta página donde entre otras muchas cosas nos ofrece cursos de formación. Muy útil también es la página de la Asociación de Archiveros Madrileños donde podemos encontrar, de nuevo, gran cantidad de recursos.

Dominar, o al menos manejar con soltura, estos recursos os aseguro que revalorizarán vuestro trabajo de manera espectacular y además os hará mucho mejor historiadores porque la biblioteconomía, la paleografía, la archivística o la numismática, lejos de ser ciencias auxiliares para el historiador son ciencias amigas. 

Sólo me queda disculparme por el retraso en la publicación esta semana pero espero que la espera mereciera la pena. Con lo dicho en este post tenéis "trabajo" para todo el verano. Nosotros hasta la última semana de junio seguiremos al pie del cañón.

Un saludo a todos.

jueves, 18 de octubre de 2012

Postguerra, de Tony Judt

Fui muy afortunado; formé parte del periodo de postguerra, en que todo tenía que rehacerse.
Pierre Cardin

Hola a todos. Esta semana voy a aprovechar el reciente premio Nobel de la Paz concedido a la UE para hablarles del libro que acabo de finalizar hace unos días. Debo reconocer que me ha llevado tiempo (todo el verano), porque 1.200 páginas no deja de ser mucho papel, sobre todo cuando el tema es bastante denso; en todo caso, considero que es una lectura imprescindible, y ya hemos actualizado la lista de lecturas recomendadas con la misma. Muy al pelo también la coincidencia en el tiempo con la entrevista, publicada ayer, al actual primer ministro de Francia, François Hollande, que habla del pasado, el presente y el futuro de Europa; pueden leerla aquí.

Postguerra es, según los expertos, el magnum opus de Tony Judt; uno de los motivos por los que fue capaz de una obra de tanta calidad es porque, siendo británico, nacido poco después de acabada la guerra, con orígenes judíos y amplia experiencia como historiador en los países del este de Europa, era capaz de obtener mucha información al respecto de primerísima mano, basada a menudo en sus propias vivencias. Esto, lógicamente, puede llegar a ser contraproducente para un buen historiador, pero, consciente de ello, no da la impresión en ningún caso de caer en la subjetividad, y usa los ejemplos de su propia experiencia como refuerzo.

Postguerra narra, de forma rigurosa y bastante amena gracias a la continuidad que da a la narración, la evolución de Europa desde la caída del Tercer Reich hasta el 2005, año de su escritura. Con este libro nos damos cuenta de lo mucho que ha cambiado nuestro pequeño continente desde que nacieron nuestros padres hasta ahora: una Europa arruinada y arrasada ha sido capaz, gracias al esfuerzo de sus gentes, de reponerse tras su peor hora. Y, al hilo del premio citado, se ha convertido en una Europa libre de guerras (con la deshonrosa excepción de las situadas en el escenario balcánico); y es que, al fin y al cabo, el germen de la Unión Europea no fue otra cosa que un mecanismo para evitar que Alemania y Francia volvieran a dirimir sus diferencias en el campo de batalla, arrastrando además al resto de países.

Si bien justo estos años estamos sufriendo una cruel crisis económica, especialmente dura en algunos países, los datos que aporta el señor Judt sobre los años 40 son demoledores, y convierten la actual crisis, por comparación, en un bache en el camino. Y es que lo que más impacta, visto de forma detallada, es que entre el mundo en que nacieron nuestros padres y en el que nacen nuestros hijos apenas han cambiado sus fronteras, salvo en lo referente al surgimiento de nuevos estados por la fragmentación de otros, pero la calidad de vida, la economía, la demografía, la cultura, etc. han sufrido un cambio vertiginoso.

Una de las características básicas del libro es la división, a grandes rasgos, de la historia de Europa en dos mitades: la de los países occidentales, democratizados y beneficiados del plan Marshall estadounidense, y los orientales, bajo la bota soviética. Durante décadas fue impensable la comunicación entre ambas partes por causa de la guerra fría, y es gracias a libros como este que los nacidos en la parte occidental podemos saber mucho más sobre la oriental, donde los cambios han sido aún más profundos.

Existen muchos momentos que, vistos con la perspectiva suficiente, impresionan de estos años, y que Tony Judt nos pone en su adecuado contexto, con sus orígenes y consecuencias; por citar algunos, destacan:
  • la recuperación alemana y la transformación de su cultura, que ha llevado con el tiempo al reconocimiento y sincero arrepentimiento de sus desmanes en la guerra, y a convertirles en la gran locomotora económica del continente
  • cómo Francia y Gran Bretaña perdieron sus imperios coloniales y se han transformado en consecuencia
  • la evolución de la sociedad italiana, tan peculiar
  • el nacimiento del estado del bienestar, inédito hasta entonces
  • las invasiones soviéticas de Hungría y Checoslovaquia para evitar cualquier fisura en el bloque comunista
  • el nacimiento de la Unión Europea como un mecanismo económico garante de que la guerra entre Alemania y el resto de países no beneficiaría a nadie
  • los movimientos secesionistas y terroristas surgidos en el continente
  • la construcción del muro de Berlín, y su posterior caída, así como la desintegración del imperio soviético
  • la llegada de la democracia a Portugal y España, y no tantos años más tarde a los países comunistas
  • el nacimiento del euro como moneda unificadora…
Todo esto ha transcurrido en un periodo que ni siquiera abarca la vida completa de un hombre (aunque, desgraciadamente, sí la del autor).

Tony Judt, por Fernando Vicente.
Imagen extraída de aquí.
Un punto a destacar en el libro es que cita multitud de películas de cada época, que permiten conocer mucho mejor el mundo en que fueron rodadas y el mensaje que querían transmitir; yo, al menos, estoy intentando recopilar multitud de las mismas, y en algunos casos he conseguido ya ratificar la validez del mensaje del señor Judt. El neorrealismo italiano, las películas británicas en las que se presentan como los salvadores de Europa en un caso y como nostálgicos del imperio en otros, el cine alemán de los primeros años de la postguerra en los que se presentan como víctimas tanto del nazismo como de los aliados, el cine doctrinal soviético… todo sirve para conocer mejor la evolución de nuestro mundo en estas últimas décadas.

Lógicamente, algún fallo contiene (yo he encontrado algunos respecto a España; cada cual encontrará el suyo, supongo), pero sólo lamento de Postguerra que Tony Judt falleció demasiado pronto como para redactar una ampliación con los años actuales y la crisis que padecemos. Sin duda, nos haría verla desde una nueva perspectiva. Y sin duda nos haría reflexionar también por la concesión del premio Nobel a una comunidad en la que es cierto que no hay conflictos bélicos en sus países miembros, pero que en la práctica ha cedido gran parte de su capacidad de autodefensa a los EEUU, y que se lavó las manos durante los conflictos en la antigua Yugoslavia.

De personajes como Adenauer y De Gaulle al tratado de Maastricht, de “El ladrón de bicicletas” a los Monty Phyton, de la aparición del frigorífico y la televisión al declive de la intelectualidad, de los juicios de Nuremberg a las guerras balcánicas… todo tiene cabida en esta obra enciclopédica, y todo forma parte de un único conjunto; por tanto, esta obra es de lectura obligada tanto para historiadores como para todo aquel que quiera conocer el porqué de muchos de los sucesos actuales.

Me despido con la gran pregunta, que deja, en el fondo, el libro, y que espero les de qué pensar tanto como a mí: ¿qué significa Europa, y ser europeo?

PD. Y, por supuesto, desde aquí quiero agradecer una vez más el libro a quien me lo regaló, amén de muchas otras cosas.

jueves, 11 de octubre de 2012

El historiador 3.0

Como creo que es evidente para todo el mundo, estamos en una situación de crisis y no me refiero a la económica. Crisis significa cambio, y a poco que estés atento te das cuenta que los cambios son múltiples, mareantes, casi inabarcables.

Pero no nos preocupemos, por lo general, (y remarco lo de general), la gente de Humanidades con ignorar la realidad nos va tan ricamente. Y se nos llena la boca de hablar de lo mal que está el mundo, de lo poco que se nos respeta y un largo etcétera que todos conocemos. Ejemplo de ello es la llegada del libro electrónico. Muchos, lejos de ver sus enormes posibilidades, se atrincheran en su libro de papel pensando que de alguna manera así guarda las esencias y la cultura. Me imagino que cuando Gutenberg inventó la imprenta tendría que vencer similares reticencias. Y cuando el ebook despega con fuerza, cuando los smartphones y demás soportes tecnológicos multiplican los canales de cultura casi hasta el infinito y más allá, los de humanidades no hemos colaborado en ningún momento a mejorar y a colaborar en esto del libro electrónico. Así pasa, que las ediciones son mortalmente malas en muchos casos. Pero mejor criticar que hacer un curso de edición electrónica, por básico que este sea, y Dios nos guarde de hablar con el enemigo, el informático. Espabilemos, entremos de lleno en la edición digital, porque con ello ganaremos todos.

Y es que no es ya algo como la edición digital. Es que muchos de nosotros no sabemos hacer ni lo básico con Office. Cuando entrego un documento lo suelo pasar a PDF, algo tan simple que muchos sabrán pero que otros se estarán enterando ahora mismo. Y es que el mundo académico de la parte de ciencias ya va por el LaTex. Y ya no hablemos de HTML o Python... y hablo de tener nociones de ello. Establecer un marco donde el historiador y el programador puedan entenderse y hacer posible un producto cultural en red de de calidad.

Los ejemplos de ello son infinitos. Pensemos en que nos queremos enfocar hacia la enseñanza. Aquí el síndrome de los poetas muertos hace estragos. Muchos aún sueñan con pizarras y viejos manuales queriendo volver a la supuestamente sólida educación del pasado. Y es que la realidad ya va mil pasos por delante: ya no hablamos ni de la PDI, es que ya andamos por la educación online. Ya estás tardando en aprender los fundamentos de Moodle y todo lo que ello conlleva. Es que el libro de texto digital ya está aquí y tus alumnos necesitarán que te adecúes a ello.

A día de hoy hacer cualquier carrera de espaldas a la red es un suicidio.  ¿Qué excusa se puede para no hacer un curso on line en Harvard o en Stanford o elegir entre los que nos ofrece Coursera? ¿Cómo plantear un trabajo académico sin acudir a la red? ¿No será mejor conocerla que vilipendiarla o utilizarla sólo para leer el MARCA? En definitiva y en palabras de Juan Luis Suárez, debemos encaminarnos hacia la alfabetización digital, y para mañana es tarde añado yo.

La gran pregunta de para qué vale una persona en humanidades tiene mil respuestas satisfactorias. Como puedes ver aquí, Google va a contratar en los próximo años a 4.000 doctores, pero no 4.000 cualquiera. Ellos buscan, y cito el artículo:

¿Qué es lo que encuentra esta compañía en las humanidades que no están viendo los demás? “Se han dado cuenta de que no pueden poner todo su esfuerzo exclusivamente en los ingenieros. Necesitan la parte social. Necesitan estudiar la empatía, la emoción y la cultura en un mundo más global”

Pero reitero que para eso necesitamos aprender al menos los rudimentos de su lenguaje.

El cambio ya se está produciendo. Los humanistas resistentes a ello no podrán mantenerse mucho más tiempo en su torre de marfil. Si no actúan, llegarán otros perfiles que tomarán su lugar.

Recomiendo muy mucho el visionado de un video del citado Juan Luis Suárez ,que podéis ver aquí, Profundiza mucho y bien en los tema que estamos tratando.

Porque, y eso daría para otro post, debemos meternos una cosa en la cabeza guste o no guste. Debemos generar productos útiles para la sociedad, debemos generar valor. No podemos pedir que nos retribuyan sin ofrecer nada a cambio. Con ello no estoy diciendo que, como ocurre ahora, por nuestros conocimientos nos den sueldos para los que la palabra miseria se queda corta. Pero para que se nos respete debemos profesionalizarnos al máximo y no sólo en nuestro campo. De esta manera la sociedad también nos pondrá en valor.

¿Y con todo ello conseguiremos trabajo seguro? Rotundamente os diré que no, que depende, pero todavía nos debe quedar más claro que si no lo hacemos es cuando nuestras posibilidades serán nulas.


Siento si he sido muy duro y os dejo muy claro que yo soy el primero que lucha a brazo partido por no quedarse atrás, que sufre vértigos con sólo oír hablar de etiquetas HTML, pero las opciones son pocas. Susto o muerte, nunca mejor dicho con Halloween tan cerca. Fiesta, por cierto, que en España tiene tanta tradición como celebrar el día de San Patricio, pero ése es otro tema.

Mucho ánimo a todos.

miércoles, 3 de octubre de 2012

De las tierras de Britania a la bella Easo

Dentro de muy poco tiempo el único recuerdo que permanecerá será el túmulo de césped que los amigos de los muertos hayan amontonado sobre ellos.
Henry Wilkinson, cirujano de Legión Auxiliar Británica.

Me estoy dando cuenta de que muchas de las entradas que escribo tienen como protagonistas, de una u otra manera, a las tropas o tierras de su graciosa majestad. Bien sean los maoríeslos emigrantes italianos o incluso las antenas el elemento central de la entrada, aparecen por algún lado las fuerzas británicas. Supongo que mi afición por la historia militar tiene mucho que ver; y es que los anglosajones han sido en los últimos siglos, en términos bélicos, el perejil de todas las salsas.

Tengamos en cuenta también que, pese a épocas concretas en las que hemos sido enemigos (y digan lo que digan, dimos tanto en Cartagena de Indias como recibimos en el Canal, amén de otros episodios) en muchas otras hemos sido un aliado natural, por aquello del enemigo común situado entre ambos. En este caso concreto, viajamos a principios del siglo XIX, época en la que la guerra golpeó duramente las tierras del norte de la península.

Durante nuestra guerra de independencia (o guerra peninsular, en la denominación inglesa) los casacas rojas dirigidos por Wellington constituyeron en tierras de España y Portugal una pesadilla para le petit caporal. En junio de 1813 las tropas británicas atacan San Sebastián, ocupada por las fuerzas francesas; tras asediar y bombardear la ciudad, se produce un asalto llevado a cabo por voluntarios (“los desesperados”), que termina en una masacre de los mismos. Pero durante dicho asalto se produce un incendio que vuela un polvorín francés, hecho aprovechado por los aliados y que obliga a los napoleónicos a retirarse al castillo, donde se rendirían el 8 de Septiembre. Lamentablemente, el fuego se extendió a toda la ciudad, destruyéndola; sólo se librarían las parroquias de Santa María y San Vicente, y 35 casas en la calle Trinidad, hoy llamada 31 de Agosto, día del asalto y el incendio consecuente. Hay que decir que aunque fueran nuestros aliados en ese momento, los británicos son acusados de barbarie en estas jornadas, y se les atribuye tradicionalmente el provocar el incendio.

Años más tarde, en 1833, estalla la Primera Guerra Carlista; País Vasco y Navarra son los principales escenarios de los combates, al existir un gran apoyo al pretendiente Carlos en la zona. A finales del verano de 1836 llega la Legión Auxiliar Británica en apoyo de los isabelinos; unos 10.000 soldados de esta unidad se concentraron en los alrededores de San Sebastián al mando directo de George Lacy Evans que, a su vez, estaba a las órdenes del general Fernández de Córdoba. Entre otros hechos, estos soldados participaron en 1836 en la defensa del puerto y la fortaleza del monte Urgull de esta ciudad, ante los intentos carlistas de sitiar la ciudad, y en la conquista del puerto de Pasajes.

Todo esto nos lleva a lo que realmente les quiero contar en este artículo: la existencia de un precioso rincón situado en la ladera norte del monte Urgull, llamado el cementerio de los ingleses. Situado bajo el castillo, un poco alejado del mar y medio oculto entre árboles y rocas, este rincón rezuma encanto, y ese romanticismo tan propio del siglo XIX. Yo al menos me llevé una sorpresa al verlo, pues apenas tenía noticias de su existencia.

A su aura de misterio contribuye el hecho de que hay varias lagunas sobre su origen; la primera noticia fiable del mismo es de 1838 realizada por Henry Wilkinson; parte de su descripción encabeza este artículo. El cementerio actual está formado por las sepulturas de oficiales británicos muertos en la Primera Guerra Carlista, aunque hay más tumbas a considerar: algunas fechadas en 1813, otra de la esposa e hija del médico militar John Callender, e incluso la de un mariscal español: Manuel Gurrea, héroe de la batalla de Luchana y amigo de Espartero, muerto en los campos de Andoain el 29 de mayo de 1837. Fue enterrado aquí seguramente debido a que era gran amigo del general Lacy. Otras tumbas han, en la práctica, desaparecido. El listado detallado pueden verlo aquí.

Hablemos ahora de sir Richard Fletcher; fue uno de los más importantes ingenieros militares británicos, al ser autor de las casi infranqueables lineas de Torres Vedras de Lisboa erigidas durante la guerra peninsular; falleció durante los hechos del 31 de Agosto. Existe la opinión de que sus restos se encuentran enterrados en el Cementerio de Los Ingleses; en todo caso, según la documentación, su cuerpo con el de otros oficiales ingleses fue enterrado en el alto de Aitzerrota (Molino de Viento). Parece lo más probable, según algunos autores, que en este alto se edificó un pequeño monumento a modo de recordatorio (parte del cual estaría actualmente en el cementerio de Urgull), y que los restos de Fletcher acabasen en el cementerio de San Bartolomé; al ser clausurado este y no ser reclamados por particulares ni gobierno alguno, fueron enterrados en una fosa común, desapareciendo todo rastro.

Parte del misterio se debe a que una vez terminada la Guerra Carlista, el cementerio quedó en un estado lamentable por el descuido  y abandono, desapareciendo inscripciones de las cruces de madera, e incluso estas. Y puesto que el emplazamiento está pegado al recorrido de un tradicional via crucis, la presencia de las cruces del mismo pudo contribuir a la confusión.

Merece la pena mencionar también un hecho curioso; próximo a San Sebastián está el monte Oriamendi; según una leyenda, la música del célebre himno que lleva el nombre de esa batalla (tuvo lugar en 1837 y fue una gran victoria carlista) procede de una partitura encontrada en la mochila de un británico fallecido en la pelea; estaría pensada para que los liberales celebrasen la victoria que daban por casi asegurada, pero, irónicamente, su uso fue precisamente el opuesto.

Yacen, pues, en un coqueto rincón de San Sebastián, algunos soldados británicos que ayudaron a conformar la España actual, y que forman parte tanto de una pequeña curiosidad histórica como de un rincón realmente agradable para pasear y meditar. Les queda el consuelo, esperemos, de tener buenas vistas en su descanso.

Impagable, sobre este tema,  y otros rincones y hechos de la historia de San Sebastián, el blog Comeduras de tarro, que ha servido de fuente principal para los detalles de esta entrada. Igualmente, es necesario mencionar la presencia de otro cementerio de oficiales británicos en Bayona.

Las fotos han sido realizadas por mí, por lo que lo que no están sujetas a derechos ajenos a Licencia Histórica.

Cuídense.