miércoles, 22 de febrero de 2012

Series de televisión e Historia 1. Las series extranjeras.


Me avisa Juan, mucho más atento que yo, que este humilde proyecto de Licencia Histórica cumple un año. La verdad es que cuando inicié el proyecto no me imaginaba ni por asomo llegar a las casi 7.000 visitas en un año y alcanzar algo más de 200 seguidores que nos siguen entre Twitter y Facebook. Tratando el tema que trato la verdad es que nunca pensé que llegáramos tan lejos. Gracias a todos y cada uno de vosotros por vuestra confianza.

Gracias al aliento que recibimos de todos vosotros creo poder decir que Licencia Histórica es un proyecto estable y no flor de un día. Un proyecto estable y dotado de vida porque Juan y yo no dejamos de hablar de constantes mejoras y temas con los que seguir dotando a Licencia Histórica de nervio y contenido. 

Dicho esto vamos al tajo. Como anuncié vamos a realizar un somero repaso por las series históricas a lo largo de la historia, tanto españolas como extranjeras. No pretende ser un examen exhaustivo de todas las series, pero aún así me veo obligado a presentar este repaso en tres partes.

Reparto de Los Tudor
En la primera parte, el post que hoy nos ocupa, hablaremos de series extranjeras. En el segundo lo haremos de las españolas y ocuparemos un tercer post en analizar el fenómeno en su conjunto. 

Con esta temática no me alejo de los propósitos del blog. Debemos pensar muy seriamente en las series históricas como material susceptible de usar en las aulas. Tratamos de un recurso didáctico de primer orden que todo buen futuro docente debe conocer. Pero no sólo eso. Las series históricas reflejan cómo la sociedad percibe su pasado y cómo quiere relatárselo. Si nos parece poco todo esto debemos pensar que ni mil geniales historiadores han conseguido explicar el reinado, por ejemplo, de Enrique VIII como la serie Los Tudor. Señoras y señores, el saber histórico del pueblo no nace de las cátedras universitarias, ruge en nuestros televisores.

Empecemos esta comparación entre series extranjeras y españolas. Anuncio desde ya que  dejo fuera de este repaso a la incombustible Cuéntame o Amar en tiempos revueltos. Si bien están basadas en nuestro pasado, pasado bastante edulcorado por cierto, sólo sirve de escenario muy secundario a las distintas tramas de los protagonistas.

Fotograma de la serie Roma
Lo primero que debemos decir es el  auge que estas series están teniendo entre las productoras españolas en los últimos años. Creo adivinar que este auge viene propiciado por los éxitos internacionales de la serie Roma o Los Tudor. La primera viene producida por la norteamericana HBO en gran parte, pero se apoya en un elenco de actores en su mayoría ingleses que dotan a la serie de una calidad inigualable. Si a esto le unimos un presupuesto más que generoso y su buena documentación histórica tenemos entre nuestras manos un producto de enorme calidad, premiado en multitud de ocasiones y por la tanto rentable. Sí, hay veces que la serie no guarda relación con la historia real, pero debemos de tener en cuenta que estamos ante una serie. Quien quiera Historia sin aderezos cuenta con excelentes libros y documentales al respecto. Sólo echo en falta que las batallas fueran más trabajadas, pero como decían los propios productores la serie ya era demasiado cara.

Los Tudor cuenta con los mismos aderezos que Roma. El enorme actorazo Jonathan R. Meyers, encarnando a Enrique VIII ha conseguido lo mismo que Derek Jacobi con Claudio. Para muchas generaciones él y sólo él es el verdadero Enrique VIII. En ella curiosamente no hay dinero norteamericano. Es una coproducción entre irlandeses y canadienses que se sacaron de la manga una de las mejores series de los últimos años. Eso sí, la imagen que dan de Carlos V es cuando menos sesgada. También hay que destacar la buena imagen que ofrecen de Catalina de Aragón. Creo que el capital irlandés (y católico) tiene mucho que ver además de la revisión en positivo que de esta reina se está produciendo en el ámbito anglosajón. Al rebufo de esta serie nació la no menos impresionante Los Borgia con Jeremy Irons (¡!) a la cabeza del, otra vez, excelente reparto. Me hace especial ilusión volver a ver en la pantalla a Derek Jacobi (Yo Claudio)  aunque su presencia sea mínima.

Derek Jacobi como Claudio
Y es que precisamente fue Yo Claudio (1976) la decana de todas estas series. Producida por la cadena pública BBC y basada en las obras de Robert Graves Yo Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina. Fue una serie que rompió moldes en su época sorprendiendo especialmente la fuerte carga erótica. Pasma ver cómo cambian los tiempos. A día de hoy Yo Claudio al lado de de la serie juvenil El barco tiene tanta carga erótica como un capítulo de Pocoyó. Claudio, un emperador poco conocido y gris se hizo de la noche a la mañana uno de los emperadores más conocidos de todos los tiempos. Nadie conoce al verdadero Claudio. Claudio es Derek Jacobi, que encabeza un reparto poco conocido pero soberbio. Os recomiendo verla aunque es cierto que los decorados repelen un poco y cuesta hacerse a la estética setentera. Que nadie busque precisión en los decorados y por supuesto que la serie comete errores históricos. Los mismos que comete el libro de Robert Graves. Eso sí, aunque Graves fabuló e inventó lo hizo apoyándose en los textos de Tácito y Suetonio, lo cual no es mala base. ¿No os parece? Como anécdota deciros que en el año 1999 fue proclamada por los lectores del periódico La Vanguardia como la mejor serie del siglo XX. Nada menos.

Parte del reparto de Blackadder
Y me niego a no incluir en este somero e incompleto repaso a Blackadder, La víbora negra. Serie británica de los ochenta en que se parodia su historia con Rowan Atkinson a la cabeza. Simplemente decir que es inmesa, divertida, irreverente y todo lo que se os pueda ocurrir. Aviso que con mucho la primera temporada es la más floja y eso que es buenísima. Para mí tiene una de las frases mejores de la historia de la televisión; Baldrick, para ti el Renacimiento es una cosa que le pasó a los otros. Espectacular. No perder de vista a un Hugh Laurie inmenso y divertido como siempre en el papel de príncipe regente. En España se le hizo muy poco caso en su momento a esta serie y sólo los catalanes pudieron disfrutarla bajo el título de L’Escurçó Negre. No entiendo cómo ninguna cadena española la recupera al menos una vez cada dos años. Hasta que eso ocurra no os duelan prendas en comprarla en DVD. 

No comento nada de Spartacus: sangre y arena y su precuela obligada por la enfermedad y posterior muerte de su protagonista Andy Whitfield,  Spartacus: Dioses de la Arena porque sinceramente no la he visto. Por lo poco que sí he visto sólo puedo decir que sigue la estela de 300 en cuanto a estética y argumento con grandes dosis de violencia y sexo.  
Cartel publicitario de Spartacus: Sangre y arena
Publicidad de la serie
Ahora mismo podemos disfrutar también la gran serie de Downton Abbey que cuenta con el guión del oscarizado escritor Julian Fellowes. Siguiendo la tradición de la mítica Arriba y Abajo, Downton Abbey nos propone un viaje a la Inglaterra de principios del s. XX donde la Historia, lejos de ser un mero decorado, incide de manera importante en la vida de los personajes. Su pulcritud histórica y ambiental es encomiable. Prueba de ello son las breves pero muy trabajadas escenas que aparecen al principio de la segunda temporada ambientadas en una trinchera de la Gran Guerra. Es una pena que la serie española Gran Hotel, muy similar a las series antes comentadas, no incluyan este marco histórico ya que le daría mucho juego argumental. Al menos las actuaciones y ambientación no repelen como ocurre en otras series patrias.

Series de calidad, aplaudidas por crítica y público que generan beneficios e interés. Series que crean afición por la Historia que es en definitiva de lo que se trata. Muchos y buenos historiadores poblarán en los próximos años las aulas cuyo interés por esta disciplina habrá nacido un día delante del televisor.

jueves, 16 de febrero de 2012

De las brumas de España al sol de Escocia


Yearning to feel the kiss / Of sweet Scottish rain.
Scotland the Brave, canción tradicional escocesa

No, no me he vuelto loco, y he sacado fotografías para demostrarlo. Esta semana a Roberto le resulta imposible por temas laborales el crear una entrada con la calidad que ustedes merecen, con lo que aprovecharé yo para contar mi (pen)último viaje. El pasado primer fin de semana de Febrero hice una nueva visita a tierras de pictos y escotos con motivo de la Calcutta Cup 2012, y, pese al temporal en el continente e incluso en Inglaterra, en Edimburgo ha brillado un sol resplandeciente que ha sorprendido a propios y extraños.

El motivo de esta entrada es complementar la pequeña investigación que les conté hace tiempo, titulada Del sol de la Toscana a las bruma de Escocia. Y sí, hay unos cuantos restaurantes italianos en la Royal Mile y aledaños, algunos incluso presumiendo de ser el mejor de Escocia. Para muestra, varios botones.

Restaurantes italianos en torno a la Royal Mile de Edimburgo




Por otra parte, en lo referente a la parte cultural de la visita, encontramos multitud de estatuas erigidas a escoceses ilustres en la ciudad. Por cierto, viene muy al pelo la entrada de hoy de uno de nuestros blogs recomendados sobre la verdadera historia de Braveheart.

El filósofo David Hume
Walter Scott. El monumento completo es enorme.

Ecuaciones de Maxwell. Les juro que llegué a entenderlas.
Maxwell. Los telecos le odiamos y amamos a partes iguales.
Robert Bruce
William Wallace
El padre del liberalismo económico


Por otra parte, por dar un poco de envidia, les expongo aquí el verdadero motivo de la visita (amén de cierta compra de lanas de las islas Shetland por encargo). Perdió el equipo local, por cierto; atacaron con mucho coraje, pero eso no basta...

Observen la retícula, formando el tartán típico de Edimburgo. Lo de los esquemas asociados a clanes no es histórico, pero le da cierta vidilla a estas cosas.
 
Protocolo antes del partido en el estadio de Murrayfield

Una de las mejores cervezas que he probado. Francamente recomendable. No tanto así el porridge...
Y, por si se lo están preguntando, sí, tengo pruebas fotográficas del tiempo reinante en tierras caledonias en esos días:


A los pies del castillo.

Desde el cañón portugués en la colina.

Palacio de Holyrood
En resumen, que esas tierras una visita merecen, y dos también. Para la próxima tendré que intentar moverme fuera de la ciudad, como a la Rosslyn Chapel (pese a las aberraciones escritas sobre la misma por Dan Brown), el lago Ness, las highlands, etc. Algo tendrá esa tierra, porque no dejo de tararear Scotland the Brave en mi cabeza...

Cuídense.

Juan.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Pequeño viaje a tierras del Basajaun



Mi dormir es soñar, mi soñar es pensar, y de mi pensamiento nace toda la sabiduría.
Erda, diosa de la Tierra (Siegfried – Acto III, Richard Wagner)

Los que me conocen saben que de un tiempo a esta parte hago frecuentes viajes al País Vasco; en esos lares, de donde tan a menudo nos han llegado pésimas noticias y donde al fin parece imponerse la cordura en algunas cabezas, tienen unas cuantas joyas que no siempre son conocidas en otras regiones.

El Cantábrico a los pies de Igeldo
Algunas las conocí a mediados de otoño, en una época en que el mar empieza a hacer de las suyas (la foto es del monte Igueldo al atardecer) y el monte se tiñe de distintos colores. Por si se lo están preguntando, por cierto, el Basajaun es uno de los personajes clave de la mitología de esas tierras. Puesto que este año la caída de la hoja llegó tarde, el tiempo nos respetó bastante y pudimos disfrutar de dos parajes de la provincia de Guipúzcoa, próximos a la villa de Oñate. Para los aficionados a las aventuras del capitán Alatriste, se supone que esta villa es el lugar de nacimiento de Íñigo; dejando el plano de la ficción, aunque no del delirio, de esa zona es otro famoso personaje: el loco Lope de Aguirre, al que muchos asociamos al rostro de Klaus Kinski gracias a la película de Werner Herzog. Decía, pues, que en las proximidades de esta localidad hay dos lugares que merecen la pena: las cuevas de Arrikrutz (cruz de piedra, en vasco), y la basílica de Aránzazu, cuya etimología contaré un poco más adelante.

Las cuevas son una formación kárstica, hasta cierto punto lógica en un lugar tan lluvioso y con terreno calizo, y cuya historia está ligada a Aránzazu en gran medida, ya que fueron los alumnos del colegio asociado a la basílica los artífices de algunos de los descubrimientos. Se accede a las mismas, en visita guiada, tras un breve paseo por una ruta de montaña por un estrecho valle, que en esta época por la mañana está particularmente bonito con los árboles evolucionando hacia tonos otoñales (ocre, carmesí, escarlata, bermellón, etc. para las chicas... rojizos para nosotros). Una vez dentro de las mismas veremos, siguiendo el recorrido habilitado para ello, distintos espeleotemas: estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas, banderolas y excéntricas. También nos muestran la reconstrucción de un esqueleto de león de las cavernas hallado en las cuevas por unos estudiantes del citado colegio, y  se cita alguna de las leyendas propias de la rica mitología vasca, como los gentiles. Aunque siendo yo del Principado, mi asociación mental inmediata realmente se dirigía hacia el cuélebre. Por otra parte, en la parte exterior de la cueva han encontrado los restos de un horno de reciclaje (es decir, para pequeñas reparaciones) de la edad del bronce o el hierro. No hay indicios de uso de la cueva por parte de humanos, pero sí los hay en otras de las proximidades. Por eso un paleontólogo local tiene como reto personal encontrar pinturas rupestres en Arrikrutz; de momento no ha tenido éxito, y parece complicado que lo tenga, pero sería buena noticia que lo consiguiese.

Exterior del Santuario
Realizada esta visita, yo nos dirigimos hacia el santuario de Aránzazu. La etimología es curiosa: arantza significa en vasco espino, y zu significa . Cuenta la tradición que el nombre viene de cuando un pastor local encontró la imagen de la virgen María entre los espinos, y asombrado, exclamó: “¿¡Arantzan, zu!?”, es decir, ¿Tú, entre los espinos? La versión más elaborada al respecto es la que cuenta el franciscano Gaspar de Gamarra en 1648; si me permiten la broma, resulta asombrosa en boca del buen fraile la capacidad de síntesis de esta lengua:

Imagen de Nuestra Señora de Aránzazu
Llámasse Aránzazu en buen lenguaje cántabro-bascongado y como la ethimología de haverse hallado esta santa imagen en un espino, que en esta lengua se llama Aranza y se le añade la dicción zu, y es a mi ver lo que sucedió en el misterioso hallazgo de esta soberana margarita que, lleno de admiraciones el pastor, viendo una imagen tan hermosa y resplandeciente de María Santíssima que hacía trono de un espino, la dijo con afectos del corazón: Arantzan zu?, que es como si dixera en lengua castellana: Vos, Señora, siendo Reyna de los Angeles, Madre de Dios, abogada de pecadores, refugio de afligidos, y a quien se deven tantas veneraciones y adoraciones, cuando merecíais estar como estáis en los cielos en throno de Seraphines, mucho más costoso y vistoso que el que hizo Salomón para su descanso. ¿Vos, Señora, en un espino?

Dicha imagen está, lógicamente, alojada en la basílica. Como pueden comprobar es una imagen pequeña y coqueta, de origen gótico y con cierto aire bizantino. El moderno templo, por su parte, es de mediados del siglo XX, ya que la historia del mismo está demasiado sujeta a incendios y barrabasadas. Diseñado por Sáenz de Oiza (los madrileños tal vez lo asocien a Torres Blancas, que sólo es una y no es blanca, o al edificio del BBVA en AZCA), la presencia de salientes representa, obviamente, los espinos. En el proyecto participaron grandes artistas vascos de la época: Basterretxea es el autor de las pinturas de la cripta, y las esculturas son obra de Chillida y Oteiza. La escultura más llamativa es de este último, y se encuentra en el frontal del edificio. Se trata de “Los apóstoles”.

Frontal del Santuario: los 14 Apóstoles
Si se fijan, este conjunto tiene una curiosidad, y es que los apóstoles son… 14. No hay una versión definitiva de por qué hay de más. La principal es que es el número que más armonioso quedaba en estas proporciones; el creador de la obra incluso cita, a modo de divertimento, que se trata de una alusión a las traineras, típicas de esa tierra. En todo caso, al no haber una explicación cerrada, surgen multitud de bromas, incluso que se trata de la alineación de la Real Sociedad, incluidos los reservas.

En fin, que se trata de un lugar que hará las delicias de los amantes de los paisajes montañosos y de los aficionados al arte del siglo XX. Tienen más detalles de este enclave aquí. Sobre el revuelto de hongos y el chuletón que culminaron la visita me temo que no puedo darles documentación, sólo un poco de envidia.

Cuídense.

Juan.

jueves, 2 de febrero de 2012

Televisión y Cultura

Da gusto pasarse un rato por las webs de algunas cadenas televisivas españolas. No, no me he vuelto loco. Hay programas que merecen y mucho la pena en la TV. Claro, que ya nadie, al menos de mi generación, se sienta a una hora determinada a ver un programa. Queremos ver las cosas como y cuando queramos y si es con un poco de calidad mejor que mejor. Me refiero por supuesto a su visionado on line.

Oscar López con Eduard Punset
Realmente pienso en la web de TVE. Fuera de ella la cultura o programas culturales son simplemente inexistentes en el panorama nacional. Dentro de la misma hay que destacar varios programas que cualquier historiador o estudiante de humanidades en general no debería perderse. Empezamos por Página 2, espacio de libros presentado por Oscar López. Lo primero a destacar es la estupenda, interactiva y completa página web. En ella tenemos acceso al magnífico blog de Oscar López con sus interesantes reflexiones. En cuanto al programa me parece que tiene una estética atractiva y muy cuidada. Es dinámico, ágil y no llega más allá de la media hora, tiempo  más que adecuado para este tipo de programas y más si tenemos en cuenta que tiene un espacio para los pequeños lectores, detalle que es de agradecer. Reitero que un campo natural para el historiador es el mundo editorial y en él debemos saber movernos; éste es un buen programa para estar al día con poco esfuerzo.

Otro programa estupendo es tres14. Dedicado a la ciencia, aborda este tema de manera amena y fácil para aquellos que no somos científicos pero que no queremos descolgarnos de tan fascinante mundo. Cuenta también con su página web y al igual que Página 2 dura media horita y es muy ameno. Me gustó especialmente el programa titulado ¿Qué es ciencia y qué no lo es?

Aunque posiblemente el programa más famoso sobre ciencia sea Redes presentado por el inigualable Eduard Punset. Reconozco que este programa a veces se me hace muy duro porque tratan temas que se me escapan pero hay que estar atento a él. Muchas veces hablan de temas que a todo historiador debe interesar como ocurrió  en el programa 33, en cuyo resumen podíamos leer;

Los orígenes de las especies

Si la ciencia tuviera templos, la casa de Darwin sería posiblemente una catedral.
En este lugar, Darwin concibió su teoría de la evolución por selección   natural y escribió su obra fundacional El origen de las especies.
En este ámbito histórico, Eduard Punset entrevistó a uno de los mayores expertos mundiales en biología evolutiva, Mark Pagel, de la Universidad de Reading y charlaron sobre cómo surgen las especies, sobre el significado del altruismo y sobre la evolución de las lenguas.

Interesante ¿verdad? Podéis ver el programa pinchando en el título.

Otro programa a destacar  y más íntimamente relacionado con nuestra rama es Arqueomanía. Presentado por Manuel Pimentel, es una apuesta interesante de la televisión pública por la arqueología. En su contra diré, aparte de que no cuenta con una página web propia, que en él prima mucho el didactismo por encima del aspecto visual. El programa Cuarto Milenio cuando habla de algo de Arqueología lo hace con un formato mucho más atractivo aunque por supuesto mucho menos cercano a la realidad. La mezcla perfecta sería contar con los medios visuales de Cuarto Milenio y los especialistas de Arqueomanía.

Acabaré con otro programa de La 2, como es Los oficios de la cultura. En este programa podemos ver a profesionales de los más variados ramos de la cultura realizando su trabajo. Son oficios curiosos o artistas interesantes tales como la fotógrafo Ouka Leele o el programa dedicado al Conservador de Relojes.

Fuera de estos pequeños programas la oferta es en otras cadenas simplemente inexistente si exceptuamos Las noches blancas del incombustible Sánchez Drago. Me parece un programa por lo general algo mediocre y pedante que sólo se salva a veces por el invitado. Prefiero al Dragó de Muchachada Nui. ¡Todo un clásico!





Hasta aquí el repaso a los programas culturales que creo merecen más la pena y que no nos debemos perder en la medida de nuestras posibilidades. La próxima vez examinaremos la producción española de series históricas o ambientadas en un contexto más o menos histórico. Aviso que el panorama es mucho más desolador.


Un saludo a todos