martes, 24 de enero de 2012

¿Cómo nos afecta la neutralidad de la red?


Un neutro sabio no se une a ninguno de los dos partidos, pero usa ambos para sus propios intereses
William Penn

Hola a todos. El tema de hoy tal vez no le suene de nada a muchos de nuestros lectores, al menos con este nombre. De hecho, es relativamente poco frecuente que haya oído hablar de él alguien que no pertenezca al mundo de las telecomunicaciones; salvo tal vez, claro, disciplinas hermanas como la informática o la electrónica.

Sin embargo, la neutralidad de red es muy importante en nuestra tecnificada sociedad actual. Cada vez dependemos más de las redes de datos para nuestro día a día, y la pérdida de esta neutralidad nos afectaría gravemente.

Pero, ¿en qué consiste dicha neutralidad? En el contexto en que pretendo moverme, es decir, para no expertos, hablaremos de la misma para referirnos a una separación clara entre el acceso a la red y los contenidos que circulan por la misma. Dicho de otra forma, la tecnología que nos permite acceder a Internet no debe limitar el acceso a los servicios o datos requeridos por el usuario. Salvo, lógicamente, en el caso de actividades ilegales tipificadas. Este video les ayudará a entender el tema:

Reconozco que, desde un punto de vista técnico, la neutralidad de la red en un sentido estricto hace tiempo que no es pura. Esto se debe a la existencia de tráfico que, con diversas técnicas, se prioriza sobre otro; es el caso del multimedia (streaming, videoconferencias, etc.), puesto que es un tráfico que se ve fuertemente afectado por el retardo; con lo cual, es preciso darle preferencia a estos datos sobre otros que no sufren degradación de la calidad del servicio si hay cierta discontinuidad. Sin embargo, es importante matizar que estas técnicas están destinadas a dar mejor calidad a los servicios que lo precisan, no a censurar contenidos o limitar el acceso a aplicaciones, que es de lo que me gustaría hablarles hoy realmente.


La motivación para hablarles de este asunto viene de las tendencias actuales de la legislación en distintos países, de las que seguro que sí están al tanto, así como de la pretensión de muchos operadores de romper la misma. En el primer caso hablamos del enfoque de la ley Sinde en España, o las leyes SOPA/PIPA en EEUU. Si bien es lógico que se busque el minimizar el daño producido por la llamada piratería, en ambos casos se modifica el marco legal de forma que se criminaliza al usuario y se dificulta el uso de estas tecnologías para generar conocimiento libre, nuevos servicios, etc. Por su parte, las grandes corporaciones son capaces de influir en los gobiernos para adaptar las legislaciones a su favor, dificultando la aparición de competencia, y, posiblemente, priorizando contenidos comprados a ellos mismos sobre los procedentes de otras ubicaciones.

Wikipedia, "en huelga" el 18/01/12
Como ya sabrán, el pasado día 18 de Enero de 2012, parte de las empresas que lideran nuestra actual concepción de una Internet libre, como Google o Wikipedia, protestaron contra la ley SOPA realizando un “apagón” en sus versiones locales. Y es que aunque nos pretendan decir otra cosa, las consecuencias de estas legislaciones son importantes para la red y sus empresas. Dejemos que el siempre genial Quino nos lo explique como él sabe en este enlace.

Echando más leña al fuego (gasolina, más bien), al día siguiente de esta “huelga”, el FBI organizó una operación internacional que se saldó con el cierre de Megaupload y la detención de sus máximos responsables. El hecho de que una empresa con sede en Hong Kong y dirigida desde Nueva Zelanda sea intervenida por una agencia estadounidense es, cuando menos, llamativo. Esto generó, y no creo que sorprendiese a nadie, una respuesta de la red Anonymous, que atacaron diversas páginas web del gobierno de EEUU y de corporaciones que apoyan la legislación SOPA / PIPA. Si bien el motivo de la violación de los derechos de distribución (que no de autor) de películas puede ser motivo suficiente para, al menos, abrir una investigación, montar una operación digna de una película de 007 y lanzar una campaña de linchamiento mediático da, como mínimo, qué pensar. Además que el motivo real de esta acción ejemplar parece, en el fondo, ajustarse más a la evasión de impuestos por parte de los responsables que a temas de copyright. Suscita, además, preguntas cómo qué pasa con los derechos de la gente que distribuía material  totalmente legal o tenía contratado un servicio de pago, así cómo qué podemos esperar en torno a otras páginas similares, las cuales están poniendo sus barbas a remojar eliminando contenidos a marchas forzadas.

Sería lógico que los lectores a los que se dirige habitualmente este humilde blog se pregunten a estas alturas del artículo como les puede afectar este tema en lo profesional. La respuesta es que, como a todos, de forma decisiva. Imaginen que la posibilidad actual de examinar documentos históricos importantes para su investigación se ve limitada por esta legislación; por ejemplo, que un libro, poco menos que imposible de localizar de forma física, deja de estar disponible en la red por una mala interpretación de los derechos al respecto. También cabría la posibilidad de que algún proveedor nos comience a cobrar como un plus el derecho a usar un buscador especializado de documentos antiguos ajeno a su red. Ni que decir tiene que si además nos encontramos distintas legislaciones en función de la ubicación geográfica de los equipos, la situación podría volverse surrealista.

El tema, como pueden imaginarse, da para mucho. Si lo piensan fríamente, es un debate propio de nuestros tiempos; en el pasado siglo XX los sistemas culturales del occidente democrático y el oriente socialista representaron la lucha entre la libertad y la igualdad. Los cambios sociopolíticos de las últimas décadas han hecho que el siglo XXI se esté planteando como el marco de una pugna entre la libertad y la seguridad (económica, física, social, etc.); puesto que no hay antecedentes históricos sobre cómo afecta a ambos aspectos la existencia de una red global de información, resulta incluso lógico que gobiernos y corporaciones avancen en este sentido bastante a tientas.

Como se pueden suponer, no está nada claro dónde resulta lógico poner la frontera a la hora de legislar algo que está en continuo cambio; en mi opinión, se trata de un sistema que está condenado a la autorregulación a través de los cambios de modelos de negocio y paradigmas de forma dinámica. La legislación siempre irá un paso por detrás de la tecnología, y, por tanto, no debería actuar como lastre al desarrollo de las TIC.

Si quieren profundizar más en este tema, aquí les dejo un manifiesto, así como una explicación detallada de los conceptos implicados y el debate generado. Aunque en ocasiones pueda parecer lo contrario, a la larga, que todos tomemos conciencia y se genere un debate razonado, funciona. De momento, en EEUU la ley SOPA quedará, temporalmente, “en la nevera” debido a la falta de consenso sobre la misma; esto se hizo manifiestamente patente con los ya citados hechos en torno a Megaupload.

Tal vez, como cantan los escoceses en su Flower of Scotland, consigamos enviar a Eduardo el Orgulloso de vuelta a casa, para pensárselo de nuevo…

Cuídense.

Juan.

martes, 17 de enero de 2012

A contracorriente.


El pesimismo se ha apoderado de la sociedad española. Es un hecho evidente, tanto como que los de humanidades siempre lo hemos tenido más crudo que el resto en cualquier escenario. Lejos de llevarnos por el pesimismo es el momento de trabajar con más cariño y dedicación que nunca. No sé, desocupado lector, qué te llevó a empezar el Grado de Historia o a licenciarte en ella. En mi caso es por absoluta vocación y devoción por esta profesión y por mucho que se acerque el invierno no pienso dejarme llevar por la situación para acabar trabajando en algo que no me interese. No quiero renunciar a vivir.

No vale quejarse de cómo está todo, dejarnos machacar por Bolonia y no ponerse manos a la obra. Claro está que esto lo debemos hacer con cabeza y esfuerzo. Primero debemos saber en qué escenario universitario nos movemos y para ello no hay mejor texto que el libro recientemente publicado de Jordi Llovet Adiós a la universidad. El eclipse de las Humanidades. Además de pasarlo en grande con la inteligencia y humor de este profesor, comprenderemos mucho mejor qué es lo que debemos hacer para mejorar como profesionales. Dejo aquí una reseña de prensa.  Su adiós no es de derrota, es un canto de esperanza. La reflexión de un intelectual sobre el comprometido momento en el que nos ha tocado vivir en la universidad española y europea. Su lectura me parece imprescindible.

Creo que por una época larga, muy larga, deberemos dejar de pensar en becas FPI o FPU o trabajar en la universidad mientras investigamos. Como podéis ver en este enlace, pintan  bastos. Claro que es mucho mejor que nos paguen por investigar, y lo que debería ocurrir, pero la realidad es esta. Pero no por ello debemos dejar de matricularnos en masters o doctorados. Con cada nueva matriculación estamos diciendo que seguimos en  la brecha, que hay gente que no se va a dejar llevar, que todavía son muchísimas las personas que quieren contribuir a la mejora de nuestro país desde las humanidades. Y claro que es muy duro si encima trabajamos en lo que nos dejan mientras investigamos, y que tocará rascar nuestros maltrechos bolsillos para pagar fotocopias, viajes y libros para continuar con nuestros estudios. Aquí os prometo que sé de lo que hablo, pero un día tendremos una oportunidad y debemos estar preparados para ése día. Ejemplo de dedicación y esfuerzo es el tristemente desaparecido profesor  Carlos Gómez-Centurión; la introducción de su último libro llamado Alhajas para soberanos nos habla de él como un enorme profesional, con una sensibilidad exquisita, humilde, comprometido con su tarea y con una honestidad intelectual de agradecer en estos tiempos. Sirvan estas  líneas como homenaje a su figura.

Además, el mundo no se acaba en la universidad; hay vida fuera de ellas. La Fundación Telefónica publicó en septiembre del año pasado un informe titulado Economía de las industrias culturales en español, que podemos descargar en formato ePub.  Tenemos que estar atentos a estos informes y a todo lo que se mueva, estar informados. Señoras y señores, la industria cultural española genera 30.000 millones de euros España representando el 2.8% del PIB, y se prevé que sea una de las actividades económicas que más crezcan en el futuro. Que nadie piense que sólo con la licenciatura podremos trabajar en este complicado mundo. Cursos de Gestión empresarial, por supuesto de inglés, de marketing… Cuando las cosas se hacen bien se genera dinero porque la gente quiere y demanda cultura. Ejemplo de ello es el enorme éxito de público que las distintas exposiciones tienen.

Tampoco hay que caer en el pesimismo con la situación actual de la ESO y el Bachillerato. A corto plazo la cosa está como todo sabéis, mal, tremendamente mal, pero en algún momento tendrán que volver a contratar profesores y sólo los que perseveren en su intento lo conseguirán.
Ahora que todo el mundo es pesimista es el momento de trabajar con ilusión e inteligencia. Espero que este sea vuestro (y nuestro) año.

FELIZ 2012.

martes, 10 de enero de 2012

Autoentrevista (II)

Hola a todos. Damos la bienvenida al nuevo año en el blog. Como veis, hemos hecho algún cambio en la apariencia, para dejarle un aspecto más limpio y acorde a la tendencia actual. Por otra parte, como prometimos en la entrada anterior, continuamos con la ronda de preguntas y respuestas. En esta ocasión, el Ilustre Inquisidor don Roberto interroga al hereje Juan, afín a ciertas máquinas diabólicas. Espero lo disfruten.

¿Qué te animó a aceptar  el formar parte en este proyecto? ¿Cómo te planteas los post?

En buena medida, echar una mano. Aunque no a montar el blog, que salvo con un par de cosas te has apañado muy bien ahora que te hemos convertido a la verdadera fe, jejeje. Realmente a transmitir el mensaje, que ambos tenemos muy claro, de que es casi imposible ser un buen profesional sin varias habilidades transversales, y más en ciertos sectores. Un “hombre orquesta”, que dirías tú. Un licenciado en humanidades hoy no puede sobrevivir en la jungla laboral sin dominar mínimamente las tecnologías a su alcance, lo mismo que un licenciado en ingeniería puede llevarse muchos palos si no sabe redactar un buen informe, por ejemplo. También hay algunas entradas que hago a modo de diversión, como las de los maoríes, el viaje a Berlín o los estudios climáticos; nacen de una curiosidad o alguna experiencia que creo que puede aportar algo a más gente.

¿Crees que en general tiene la gente un nivel aceptable sobre uso de nuevas tecnologías o recursos? ¿Y los historiadores?

Esto se resume en lo que en el sector llamamos la “brecha digital”: por un lado hay una parte de la población que maneja la tecnología sin problemas, y por otro mucha gente que apenas sabe encender el ordenador y mirar el correo. Me temo que es una fractura problemática en cualquier sociedad; desde nuestro mundillo se está intentando cerrar en muchos aspectos, y no sólo por cuestiones de generar mercado. Hay mucha gente que pierde el ritmo con estas tecnologías, aunque también reconocemos que puede costar seguirlo. Me temo, además, que en algunas ramas de los estudios, como la de Historia, la brecha es ahora mismo demasiado grande ya que no se incentivan estas habilidades. Las buenas noticias son que con algo de orientación y buena voluntad no es complicado adquirir competencias con un nivel más que aceptable, y que los más jóvenes son en buena medida “nativos digitales”, que contribuyen a reducir esta brecha de forma natural; el problema lo tenemos con nuestra generación y las anteriores, que son quienes tienen que hacer un esfuerzo explícito al respecto.

¿Crees que los ingenieros y demás especímenes de ciencias opinan generalmente que los historiadores somos algo inútil? Razone su respuesta, que dirían en un examen.

Aquí tiraré algo de tópicos. Durante la época de la universidad, en las ingenierías y similares, se percibe, en general, a la rama de letras como carreras facilonas que no tiene mérito aprobar, y que, realmente, no sirven para gran cosa profesionalmente ya que no hay mercado laboral suficiente. Con el tiempo la percepción va cambiando, ya que se encuentra gente que sí ha conseguido trabajo relacionado, a menudo a base de hacer un esfuerzo importante fuera de las aulas. Incluso se descubre que, estadísticamente, en la alta dirección la licenciatura más abundante es la de filosofía, como complemento a una carrera técnica, ADE o económicas. Por parte de Historia, algunos profesionales que son a la vez grandes divulgadores consiguen excitar la curiosidad y cambian a mucha gente su visión del mundo. Supongo que, en resumen, es necesaria vocación y que el esfuerzo neto es similar para llegar a un nivel profesional equiparable, pero repartido en el tiempo de distinta manera.

¿Cómo ves nuestro mundo desde fuera? ¿Qué opinabas antes y después de conocer a varios historiadores?

En buena medida es la misma respuesta que a la pregunta anterior. En la época universitaria no conseguía entender qué motivaba a 100 personas a matricularse en esas carreras para que sólo 10 pudieran encontrar trabajo relacionado. Supongo que por el camino a mucha gente la vida les va llevando por otros cauces y otros van tirando la toalla, ya que muchos son los llamados y pocos los elegidos. Con el tiempo he aprendido que un buen profesional lo es en cualquier rama del conocimiento, y que los que perseveran y se forman tanto en su disciplina como en otras que sean útiles, acaba encontrando un sitio. Además, me he dado cuenta que en buena medida se hacen preguntas similares, aunque sea a ramas distintas del conocimiento: los historiadores preguntan “por qué”, y los ingenieros preguntan “cómo”.

En tu opinión,  ¿es justa la sociedad con nosotros?

La sociedad es ahora muy ingrata con la gente que ha hecho el esfuerzo de formarse en cualquier especialidad; es sabido que ahora mismo, con la crisis, hay muchos ingenieros emigrando a Alemania. En general hay titulitis aguda, y cada vez más estamos más sobrecualificados para los trabajos que se ofertan. En el caso de las humanidades, en general, volvemos a los problema ya citados: se perciben demasiados licenciados para lo que demanda el mercado laboral, el título es comparativamente mucho más fácil de conseguir y no está claro qué se puede empezar a aportar a la sociedad al día siguiente de terminar los estudios. Falla mucho el marketing, lo que el resto del mundo percibe desde fuera: no se aprecia el esfuerzo continuado en el tiempo que implica ser un buen profesional en ese mundillo, y es una de las cosas que es básico mejorar. Es algo que espero que seamos capaces de transmitir en el blog, tanto a profanos como a los futuros historiadores: el verdadero trabajo para llegar a hacerse un hueco no está en los pupitres. En todo caso, esta visión es bastante local, ya que no sé si nuestros lectores del otro lado del charco se ven afectados de estos mismos problemas; la verdad es que les agradecería algún comentario al respecto.

¿Crees que en un futuro muy, muy lejano humanidades y ciencias se respetarán y ayudarán mutuamente?

Pues es una pregunta complicada. Debería ser así, pero como ya explicaste en la entrada sobre Bolonia, ni siquiera el sistema cree demasiado en las carreras de humanidades. Lo que sí podemos conseguir es mucho más respeto mutuo entre los verdaderos profesionales de ambos mundos. Por parte de las humanidades porque no les queda más remedio que subirse al carro de las TICs para desarrollar su trabajo y darlo a conocer. Y por el lado de las ciencias porque, teniendo en promedio bastante curiosidad por muchas ramas del conocimiento, una buena divulgación y mejor marketing sin duda ayudará a mejorar esa percepción. En cuanto a la colaboración, tenemos ejemplos como la arqueología, que no sería la misma hoy día sin tecnología. También volveré a citar que en la alta dirección empresarial los estudios más abundantes son los de filosofía. Y a otros niveles, siempre surgen sinergias; de hecho, este blog es un humilde ejemplo, ¿no?

Es evidente que tú me has ayudado mucho con las TICS. ¿En qué medida ha cambiado tu percepción de la Historia como ciencia social después de conocerme?

No diré aquello de “lo bonita que es la Historia” porque me arriesgo a ser arrojado a las fauces de Cerbero, jejeje. Como ya sabes la historia, especialmente la antigua, y la mitología, siempre me han gustado. Pero claro, no es lo mismo tenerlas como hobby y lectura en el tren (siempre digo que hace tiempo que tengo mi propia Fnac en tu casa) que pretender vivir de ello. Lo que mejor he aprendido al respecto es el trabajo que hay por detrás, todo lo que hay que leer, y sobre todo, lo que cuesta saber interpretar adecuadamente la información disponible para tener una visión sólida. En resumen, que la Historia, como disciplina profesional, dista mucho de ser poco más que memorizar una ristra de fechas y nombres.

¿Cómo te planteas tu aportación al blog y el futuro de este?

Pues la verdad es que de momento estoy cómodo con el mismo. Mientras mis propios retos profesionales me dejen tiempo, tengo la intención de mantener el ritmo actual de entradas, y muchas ya están preparadas a la espera de edición. Lo que no sé es qué temas irán surgiendo más adelante, ya que en buena medida dependerán de lo que detectemos que intriga a los lectores, o incluso de pequeñas curiosidades que vayan surgiendo y que piense que merece la pena compartirlas. También tengo intención de implicar a otra gente con aportaciones sobre proyectos europeos, y cualquier otro tema que piense que pueda ser útil a quien pretenda embarcarse en estas lides.



Como ven Juan ha sido muy educado para decir cosas que seguro que hemos oído mucho de manera mucho más cruda. Espero que les gustara esta pequeña auto entrevista y el nuevo formato del blog. Nosotros estamos deseosos de volver  con nuevos temas y, por supuesto, dispuestos a escucharles. 
Feliz año a todos.