jueves, 18 de octubre de 2012

Postguerra, de Tony Judt

Fui muy afortunado; formé parte del periodo de postguerra, en que todo tenía que rehacerse.
Pierre Cardin

Hola a todos. Esta semana voy a aprovechar el reciente premio Nobel de la Paz concedido a la UE para hablarles del libro que acabo de finalizar hace unos días. Debo reconocer que me ha llevado tiempo (todo el verano), porque 1.200 páginas no deja de ser mucho papel, sobre todo cuando el tema es bastante denso; en todo caso, considero que es una lectura imprescindible, y ya hemos actualizado la lista de lecturas recomendadas con la misma. Muy al pelo también la coincidencia en el tiempo con la entrevista, publicada ayer, al actual primer ministro de Francia, François Hollande, que habla del pasado, el presente y el futuro de Europa; pueden leerla aquí.

Postguerra es, según los expertos, el magnum opus de Tony Judt; uno de los motivos por los que fue capaz de una obra de tanta calidad es porque, siendo británico, nacido poco después de acabada la guerra, con orígenes judíos y amplia experiencia como historiador en los países del este de Europa, era capaz de obtener mucha información al respecto de primerísima mano, basada a menudo en sus propias vivencias. Esto, lógicamente, puede llegar a ser contraproducente para un buen historiador, pero, consciente de ello, no da la impresión en ningún caso de caer en la subjetividad, y usa los ejemplos de su propia experiencia como refuerzo.

Postguerra narra, de forma rigurosa y bastante amena gracias a la continuidad que da a la narración, la evolución de Europa desde la caída del Tercer Reich hasta el 2005, año de su escritura. Con este libro nos damos cuenta de lo mucho que ha cambiado nuestro pequeño continente desde que nacieron nuestros padres hasta ahora: una Europa arruinada y arrasada ha sido capaz, gracias al esfuerzo de sus gentes, de reponerse tras su peor hora. Y, al hilo del premio citado, se ha convertido en una Europa libre de guerras (con la deshonrosa excepción de las situadas en el escenario balcánico); y es que, al fin y al cabo, el germen de la Unión Europea no fue otra cosa que un mecanismo para evitar que Alemania y Francia volvieran a dirimir sus diferencias en el campo de batalla, arrastrando además al resto de países.

Si bien justo estos años estamos sufriendo una cruel crisis económica, especialmente dura en algunos países, los datos que aporta el señor Judt sobre los años 40 son demoledores, y convierten la actual crisis, por comparación, en un bache en el camino. Y es que lo que más impacta, visto de forma detallada, es que entre el mundo en que nacieron nuestros padres y en el que nacen nuestros hijos apenas han cambiado sus fronteras, salvo en lo referente al surgimiento de nuevos estados por la fragmentación de otros, pero la calidad de vida, la economía, la demografía, la cultura, etc. han sufrido un cambio vertiginoso.

Una de las características básicas del libro es la división, a grandes rasgos, de la historia de Europa en dos mitades: la de los países occidentales, democratizados y beneficiados del plan Marshall estadounidense, y los orientales, bajo la bota soviética. Durante décadas fue impensable la comunicación entre ambas partes por causa de la guerra fría, y es gracias a libros como este que los nacidos en la parte occidental podemos saber mucho más sobre la oriental, donde los cambios han sido aún más profundos.

Existen muchos momentos que, vistos con la perspectiva suficiente, impresionan de estos años, y que Tony Judt nos pone en su adecuado contexto, con sus orígenes y consecuencias; por citar algunos, destacan:
  • la recuperación alemana y la transformación de su cultura, que ha llevado con el tiempo al reconocimiento y sincero arrepentimiento de sus desmanes en la guerra, y a convertirles en la gran locomotora económica del continente
  • cómo Francia y Gran Bretaña perdieron sus imperios coloniales y se han transformado en consecuencia
  • la evolución de la sociedad italiana, tan peculiar
  • el nacimiento del estado del bienestar, inédito hasta entonces
  • las invasiones soviéticas de Hungría y Checoslovaquia para evitar cualquier fisura en el bloque comunista
  • el nacimiento de la Unión Europea como un mecanismo económico garante de que la guerra entre Alemania y el resto de países no beneficiaría a nadie
  • los movimientos secesionistas y terroristas surgidos en el continente
  • la construcción del muro de Berlín, y su posterior caída, así como la desintegración del imperio soviético
  • la llegada de la democracia a Portugal y España, y no tantos años más tarde a los países comunistas
  • el nacimiento del euro como moneda unificadora…
Todo esto ha transcurrido en un periodo que ni siquiera abarca la vida completa de un hombre (aunque, desgraciadamente, sí la del autor).

Tony Judt, por Fernando Vicente.
Imagen extraída de aquí.
Un punto a destacar en el libro es que cita multitud de películas de cada época, que permiten conocer mucho mejor el mundo en que fueron rodadas y el mensaje que querían transmitir; yo, al menos, estoy intentando recopilar multitud de las mismas, y en algunos casos he conseguido ya ratificar la validez del mensaje del señor Judt. El neorrealismo italiano, las películas británicas en las que se presentan como los salvadores de Europa en un caso y como nostálgicos del imperio en otros, el cine alemán de los primeros años de la postguerra en los que se presentan como víctimas tanto del nazismo como de los aliados, el cine doctrinal soviético… todo sirve para conocer mejor la evolución de nuestro mundo en estas últimas décadas.

Lógicamente, algún fallo contiene (yo he encontrado algunos respecto a España; cada cual encontrará el suyo, supongo), pero sólo lamento de Postguerra que Tony Judt falleció demasiado pronto como para redactar una ampliación con los años actuales y la crisis que padecemos. Sin duda, nos haría verla desde una nueva perspectiva. Y sin duda nos haría reflexionar también por la concesión del premio Nobel a una comunidad en la que es cierto que no hay conflictos bélicos en sus países miembros, pero que en la práctica ha cedido gran parte de su capacidad de autodefensa a los EEUU, y que se lavó las manos durante los conflictos en la antigua Yugoslavia.

De personajes como Adenauer y De Gaulle al tratado de Maastricht, de “El ladrón de bicicletas” a los Monty Phyton, de la aparición del frigorífico y la televisión al declive de la intelectualidad, de los juicios de Nuremberg a las guerras balcánicas… todo tiene cabida en esta obra enciclopédica, y todo forma parte de un único conjunto; por tanto, esta obra es de lectura obligada tanto para historiadores como para todo aquel que quiera conocer el porqué de muchos de los sucesos actuales.

Me despido con la gran pregunta, que deja, en el fondo, el libro, y que espero les de qué pensar tanto como a mí: ¿qué significa Europa, y ser europeo?

PD. Y, por supuesto, desde aquí quiero agradecer una vez más el libro a quien me lo regaló, amén de muchas otras cosas.

4 comentarios :

  1. me gustaria recomendar "Algo va mal", también de Judt, terminado de escribir justo antes de morir y que abarca los primeros años de esta crisis que padecemos. Siguiendo la linia de "Postguerra", però en un formato mucho mas corto, Judt observa lo que estamos viviendo haciendo una retrospectiva de los años pasados.

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    1. Hola, Biel, y bienvenido. Gracias por la recomendación; lo tengo listo en mi Kindle desde hace unos meses, así que tu recomendación incentiva que suba puestos en la parrilla de salida. Moltes gràcies i una abraçada.

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  2. Gracias por la entrada sobre el libro, lo tengo pendiente y me he animado. Coincido con Biel y te recomiendo "Algo va mal", lo terminé hace poco y me animó a seguir con éste autor. Saludos

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    1. De nada, Inma, un placer.

      Sobre "Algo va mal", ya me lo he leído; es un buen libro, aunque reconozco que me ha defraudado un poco, ya que tiene un enfoque bastante ideológico y tiende a sacar las conclusiones antes de desarrollar totalmente los argumentos; parece más exponer las pruebas que justifican su opinión que fundamentar la misma en los datos (creo que mi mentalidad científico-ingenieril se hace muy patente en estos casos ;) )

      En todo caso, sigue siendo un buen libro, y desde luego Judt es un autor de primera línea, como demuestra tanto en "Postguerra" como en el póstumo "El refugio de la memoria", por ejemplo.

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