jueves, 10 de mayo de 2012

Del país del Sol Naciente a la batalla de Inglaterra

Pues Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le estima en su propia tierra
San Juan, 4:44

Hoy vengo a contarles una pequeña parte de la historia de mi mundillo, lleno de ondas y otros inventos del maligno; además, aprovechando que Roberto ha estado estos días liado con el congreso de Japón y el siglo de Oro del que ya les hablamos, parece que entronca bastante bien. Se trata de las particulares andanzas de la antena Yagi que espero les resulte, al menos, curiosa.

Del país del Sol Naciente a la batalla de Inglaterra: Antena Yagi
Antena Yagi (Wikipedia)
Para empezar, las antenas Yagi – Uda, normalmente llamadas simplemente Yagi, son de lo más común. Si miran al tejado de su casa probablemente vean una, ya que las antenas comunitarias para recepción de TV son de ese estilo. 

Tienen la particularidad de ser muy directivas (es decir, emiten o reciben señal en una dirección concreta) y permitir bastante ganancia (es decir, con relativamente poca potencia de entrada permite una buena potencia de salida), además de baratas y sencillas de diseñar. No les aburriré con los detalles técnicos, no se preocupen, pero desde luego les puedo decir que el diseño es genial en su simplicidad.

La primera curiosidad sobre la misma es el nombre. Fue inventada en 1926 en la Universidad Imperial de Tohoku, Sendai, Japón; y, como ya les he dicho, si bien el nombre completo es antena Yagi – Uda, normalmente se la llama simplemente Yagi… aunque el verdadero inventor fue el doctor Shintaro Uda. Éste publicó su trabajo en japonés, y la divulgación en el mundo angloparlante la llevó a cabo su colaborador el doctor Hidetsugu Yagi, de modo que el nombre que se ha popularizado ha sido el suyo; normalmente se le cita como el creador de la misma. 

No está claro, ya que en esto las fuentes se contradicen, si Yagi era profesor de Uda, o colaborador en la universidad, y de aquí viene parte de la confusión. Eso sí, Yagi siempre reconoció la contribución principal de Uda al diseño. Aun a día de hoy hay polémica sobre quien fue el principal inventor, aunque esto no altera en nada los hechos más curiosos en torno al dispositivo.

La segunda, es el uso para el que estaba pensada. Es un dispositivo con un excelente comportamiento en bandas de frecuencia HF y UHF (esto les sonará asociado a la TV, sin duda, a nuestros mayores), pero uno de sus propósitos era poder usar la misma como arma. Si bien los experimentos principales se centraban en la transmisión de energía de forma inalámbrica, se intentó aprovechar las ya citadas características de directividad y ganancia de la antena para irradiar con ondas de gran potencia al enemigo. Se hicieron experimentos con ratones, que no fueron satisfactorios, y se abandonó el proyecto. Por cierto, que esto debería darle alguna pista a mucha gente sobre si otras antenas más de moda pueden considerarse peligrosas.

Imagen extraída de la web del Imperial War Museum.
Y la mayor curiosidad de todas, es que efectivamente, se usó como arma, pero no por el ejército japonés, y, por supuesto, no como hubieran pensado. Puesto que esta antena era revolucionaria para su época, en Japón no se entendió bien su utilidad (parece mentira, ¿verdad?). Pero en Europa y Norteamérica se implantó rápidamente como antena de recepción, y el ejército británico entendió sus posibilidades a modo de receptor de RADAR (RAdio Detection And Ranging), sistema decisivo durante la batalla de Inglaterra

El ejército japonés descubrió esto tras la toma de Singapur en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial, al capturar las notas de un operador británico de radar que hablaba de “antena de Yagi”; los oficiales de inteligencia ni siquiera entonces relacionaron el nombre, y hubieron de interrogar al técnico para atar cabos; de hecho, parece que el operador, sorprendido ante la pregunta de qué significaba el término Yagi, les respondió "¿Yagi? ¡Es el nombre de uno de vuestros compatriotas!"

Al final de la guerra el uso de estos dispositivos ya era común en marina y aviación de ambos bandos (incluyendo al Junkers J-88 alemán). El Short S.25 Sunderland británico era incluso apodado Fliegendes Stachelschwein" (puercoespín volador) por los alemanes debido a la abundancia de estas antenas en su parte posterior. Observen el mismo en la fotografía adjunta, y la abundancia de alas mismas, que erizan la parte trasera del avión.

Como ven, se demuestra una vez más que la tecnología es, en sí misma, neutral, y lo malo son las intenciones respecto a ella. Y que del sitio más insospechado puede salir un bonito pedazo de Historia. Pueden encontrar más detalles de este capítulo aquí y aquí.

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