jueves, 16 de febrero de 2012

De las brumas de España al sol de Escocia


Yearning to feel the kiss / Of sweet Scottish rain.
Scotland the Brave, canción tradicional escocesa

No, no me he vuelto loco, y he sacado fotografías para demostrarlo. Esta semana a Roberto le resulta imposible por temas laborales el crear una entrada con la calidad que ustedes merecen, con lo que aprovecharé yo para contar mi (pen)último viaje. El pasado primer fin de semana de Febrero hice una nueva visita a tierras de pictos y escotos con motivo de la Calcutta Cup 2012, y, pese al temporal en el continente e incluso en Inglaterra, en Edimburgo ha brillado un sol resplandeciente que ha sorprendido a propios y extraños.

El motivo de esta entrada es complementar la pequeña investigación que les conté hace tiempo, titulada Del sol de la Toscana a las bruma de Escocia. Y sí, hay unos cuantos restaurantes italianos en la Royal Mile y aledaños, algunos incluso presumiendo de ser el mejor de Escocia. Para muestra, varios botones.

Restaurantes italianos en torno a la Royal Mile de Edimburgo




Por otra parte, en lo referente a la parte cultural de la visita, encontramos multitud de estatuas erigidas a escoceses ilustres en la ciudad. Por cierto, viene muy al pelo la entrada de hoy de uno de nuestros blogs recomendados sobre la verdadera historia de Braveheart.

El filósofo David Hume
Walter Scott. El monumento completo es enorme.

Ecuaciones de Maxwell. Les juro que llegué a entenderlas.
Maxwell. Los telecos le odiamos y amamos a partes iguales.
Robert Bruce
William Wallace
El padre del liberalismo económico


Por otra parte, por dar un poco de envidia, les expongo aquí el verdadero motivo de la visita (amén de cierta compra de lanas de las islas Shetland por encargo). Perdió el equipo local, por cierto; atacaron con mucho coraje, pero eso no basta...

Observen la retícula, formando el tartán típico de Edimburgo. Lo de los esquemas asociados a clanes no es histórico, pero le da cierta vidilla a estas cosas.
 
Protocolo antes del partido en el estadio de Murrayfield

Una de las mejores cervezas que he probado. Francamente recomendable. No tanto así el porridge...
Y, por si se lo están preguntando, sí, tengo pruebas fotográficas del tiempo reinante en tierras caledonias en esos días:


A los pies del castillo.

Desde el cañón portugués en la colina.

Palacio de Holyrood
En resumen, que esas tierras una visita merecen, y dos también. Para la próxima tendré que intentar moverme fuera de la ciudad, como a la Rosslyn Chapel (pese a las aberraciones escritas sobre la misma por Dan Brown), el lago Ness, las highlands, etc. Algo tendrá esa tierra, porque no dejo de tararear Scotland the Brave en mi cabeza...

Cuídense.

Juan.

2 comentarios :

  1. Sigo pensando que Dios castigó Escocia con tanta lluvia por el pecado de soberbia: una tierra que reune tantas maravillas (incluiendo los restaurantes italianos) necesita compensarse con algo negativo..
    Pero incluso Dios se reserva el lujo de dignar esras tierras de unos pocos dias de sol para disfrutar de su propia creación.

    ojala le reserve algo de dignidad al equipo italiano de rugby, que necesitamos ayuda divina!

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    1. Bueno, los italianos no os podéis quejar mucho tampoco de que en vuestra tierra no haya cosas de las que disfrutar; yo tengo muchas cosas pendientes que visitar en esos lares. Claro que, en vuestro caso, con lo que os castigó para compensar fue con una curiosa subespecie llamada "políticos"...

      En cuanto al rugby, el otro día tuvísteis a Inglaterra contra las cuerdas, que hizo el mismo partido que contra Escocia: simplemente aprovecharse del error ajeno. Tarde o temprano caerá la pérfida Albión en Roma. Mientras no me fastidiéis mucho a Irlanda, todo irá bien ;)

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