martes, 17 de enero de 2012

A contracorriente.


El pesimismo se ha apoderado de la sociedad española. Es un hecho evidente, tanto como que los de humanidades siempre lo hemos tenido más crudo que el resto en cualquier escenario. Lejos de llevarnos por el pesimismo es el momento de trabajar con más cariño y dedicación que nunca. No sé, desocupado lector, qué te llevó a empezar el Grado de Historia o a licenciarte en ella. En mi caso es por absoluta vocación y devoción por esta profesión y por mucho que se acerque el invierno no pienso dejarme llevar por la situación para acabar trabajando en algo que no me interese. No quiero renunciar a vivir.

No vale quejarse de cómo está todo, dejarnos machacar por Bolonia y no ponerse manos a la obra. Claro está que esto lo debemos hacer con cabeza y esfuerzo. Primero debemos saber en qué escenario universitario nos movemos y para ello no hay mejor texto que el libro recientemente publicado de Jordi Llovet Adiós a la universidad. El eclipse de las Humanidades. Además de pasarlo en grande con la inteligencia y humor de este profesor, comprenderemos mucho mejor qué es lo que debemos hacer para mejorar como profesionales. Dejo aquí una reseña de prensa.  Su adiós no es de derrota, es un canto de esperanza. La reflexión de un intelectual sobre el comprometido momento en el que nos ha tocado vivir en la universidad española y europea. Su lectura me parece imprescindible.

Creo que por una época larga, muy larga, deberemos dejar de pensar en becas FPI o FPU o trabajar en la universidad mientras investigamos. Como podéis ver en este enlace, pintan  bastos. Claro que es mucho mejor que nos paguen por investigar, y lo que debería ocurrir, pero la realidad es esta. Pero no por ello debemos dejar de matricularnos en masters o doctorados. Con cada nueva matriculación estamos diciendo que seguimos en  la brecha, que hay gente que no se va a dejar llevar, que todavía son muchísimas las personas que quieren contribuir a la mejora de nuestro país desde las humanidades. Y claro que es muy duro si encima trabajamos en lo que nos dejan mientras investigamos, y que tocará rascar nuestros maltrechos bolsillos para pagar fotocopias, viajes y libros para continuar con nuestros estudios. Aquí os prometo que sé de lo que hablo, pero un día tendremos una oportunidad y debemos estar preparados para ése día. Ejemplo de dedicación y esfuerzo es el tristemente desaparecido profesor  Carlos Gómez-Centurión; la introducción de su último libro llamado Alhajas para soberanos nos habla de él como un enorme profesional, con una sensibilidad exquisita, humilde, comprometido con su tarea y con una honestidad intelectual de agradecer en estos tiempos. Sirvan estas  líneas como homenaje a su figura.

Además, el mundo no se acaba en la universidad; hay vida fuera de ellas. La Fundación Telefónica publicó en septiembre del año pasado un informe titulado Economía de las industrias culturales en español, que podemos descargar en formato ePub.  Tenemos que estar atentos a estos informes y a todo lo que se mueva, estar informados. Señoras y señores, la industria cultural española genera 30.000 millones de euros España representando el 2.8% del PIB, y se prevé que sea una de las actividades económicas que más crezcan en el futuro. Que nadie piense que sólo con la licenciatura podremos trabajar en este complicado mundo. Cursos de Gestión empresarial, por supuesto de inglés, de marketing… Cuando las cosas se hacen bien se genera dinero porque la gente quiere y demanda cultura. Ejemplo de ello es el enorme éxito de público que las distintas exposiciones tienen.

Tampoco hay que caer en el pesimismo con la situación actual de la ESO y el Bachillerato. A corto plazo la cosa está como todo sabéis, mal, tremendamente mal, pero en algún momento tendrán que volver a contratar profesores y sólo los que perseveren en su intento lo conseguirán.
Ahora que todo el mundo es pesimista es el momento de trabajar con ilusión e inteligencia. Espero que este sea vuestro (y nuestro) año.

FELIZ 2012.

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