martes, 20 de diciembre de 2011

Autoentrevista (I)

Hola a todos. La entrada de hoy les resultará curiosa. Nos hemos dado cuenta de que a mucha gente le llama la atención una colaboración entre un ingeniero y un historiador, y que además, sea precisamente el ingeniero el que habla sobre curiosidades históricas. Hoy, en un formato de entrevista mutua, intentaremos explicaros de donde parte todo esto. El neófito Roberto es preguntado por el alquimista Juan por su visión sobre algunos de estos aspectos. Que lo disfruten.

Roberto, ¿podrías explicarnos de donde parte la idea de este blog, y por qué el  enfoque que tiene?

En un mundo laboral tan complicado tienes que buscar visibilidad sin olvidar la profesionalidad. Ésa fue la motivación principal.  El problema era qué tratar. Qué podía aportar yo en todo esto. Si hubiera hecho un blog sobre mi especialidad me leerían, caso de hacerlo, cuatro personas a lo sumo. Quería aportar algo más relevante y después de leer y buscar muchos blogs me di cuenta que uno como el que ahora tenemos no existía en ése momento.

El enfoque es simple. Pongo lo que a mí me hubiera encantado que me dijeran cuando entré en la carrera y consejos por los que hubiera matado cuando estaba cursando la licenciatura en Historia. En casi todos los ambientes laborales, por no decir en todos, la gente, mucha gente, se guarda toda la información y recursos que maneja. A mí esa postura me parece egoísta por decirlo suavemente. Yo he tenido la suerte de conocer a profesores y profesionales que pertenecen a esa minoría que ayuda y colabora. Era de justicia que yo diera un poco de lo mucho recibido.

¿Y por qué crees tan importante que los jóvenes estudiantes de la carrera de Historia se conciencien de algunos de los temas tratados?

Son muy pocos los que cuando entran en la carrera saben a lo que van y menos los que saben a qué mercado laboral se van a enfrentar. No conocen el sistema académico, las reglas del juego y cuando te dan el titulito te das cuenta que este vale tanto como una etiqueta de anís del mono. Así de simple. Sin muy buenas notas, sin un esfuerzo serio y orientado en la carrera, estás perdiendo el tiempo. Y yo esto lo sé muy bien porque fui uno de ellos. Me ha costado muchos años y esfuerzo recuperar, en la medida de lo posible, el tiempo perdido. No deseo a nadie los sinsabores, decepciones y errores que yo he cometido. Siempre que escribo intento ser lo más objetivo posible. Esta es mi experiencia. Puede que estés o no de acuerdo, pero te puede dar una idea bastante aproximada de lo que te espera.

¿Y por qué consideras que un ingeniero de telecomunicación puede ayudarte en ello?

El “negocio” está claro que cada vez más tiene que ver con el uso de TICS (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones). Aunque no es tu especialidad propiamente dicha, está claro que dominas de largo las nuevas tecnologías y sabes sacar mucho partido a la red aportando recursos que facilitan el trabajo. Y aún así no es lo que más valoro de tu aportación, sino esos post de corte histórico y social que publicas que me parecen de muchísima calidad. Con ello estás dando en los morros a todos aquellos que piensan que los de ciencias sólo saben de números y que son muy cultos por hacer una carrera de humanidades. Me molestan muchísimo esas generalizaciones sin sentido.

Háblanos de tu evolución en el uso de las TIC; de lo que pensabas recién salido de la universidad y de cómo ves ahora las cosas.

La verdad es que cuando salí de la carrera no me planteé ni de lejos nada que tuviera que ver con las TICS. Es más, para mí el ordenador era máquina infernal  que hacía lo que quería. Cada vez que algo fallaba entraba en crisis y te llamaba corriendo. Pensaba que a un historiador las cosas de la “informática” eran en todo caso un complemento a su formación. Cuando me di cuenta de mi error tuve que recuperar el tiempo perdido a base de horas, cursos, y luchas a muerte contra los demonios malvados Terabyte y Megabyte. A día de hoy no concibo mi trabajo sin el apoyo de las TICS y aviso que el que no lo entienda pronto estará muerto laboral y académicamente.

¿Qué crees que les falta ahora mismo a los estudiantes de la carrera? Me refiero tanto a las lagunas que pueden solventar desde la facultad, tanto a las que pueden solventar ellos mismos.

Lo que percibo como primera impresión es que en general no entienden que el instituto se acabó. Digo en general porque me he cruzado con alumnos francamente buenos. La facultad es sólo el principio, luego tiene que haber detrás un trabajo personal muy grande. Me refiero a que muchos se limitan a los apuntes y a “sacar nota” y esto es sólo parte del negocio.

Pongamos un ejemplo. Nadie te va a decir en la facultad que leas a Cervantes, Fernando de Rojas o a Erasmo de Rotterdam, pero es obvio que es algo que debes hacer. La Literatura, la Filosofía o el Arte no es algo que se deba dejar de lado porque “no me lo van a preguntar”. Esto te limita enormemente. La queja por parte de muchos profesores que sus alumnos cada vez leen menos se va generalizando.

Mi crítica hacia la facultad más importante es que no te enseña el oficio. La carrera se limita en demasiadas ocasiones a repetir y resumir sin la menor capacidad de crítica y autocrítica, de debate. La culpa en esto creo que recae más sobre el sistema que sobre los profesionales que estoy seguro que muchos querrían hacerlo y también recae sobre los alumnos, que demasiado ocupados por las calificaciones no se preocupan por formarse e intentan debatir en pocas ocasiones y con argumentos que no nacen de un trabajo previo. Nosotros, y menos aún yo, no éramos en absoluto mejores que los alumnos que hoy pueblan las aulas. Sólo que nosotros contamos con una formación previa más sólida. De eso no tienen la culpa los alumnos de hoy. Es un fracaso general de toda nuestra sociedad

Siempre has dicho que la división entre ciencias y letras es injusta y falsa. ¿Por qué?

Falsa porque los que son verdaderamente buenos en su trabajo por lo general tienen una formación integral. Tú eres un buen ejemplo, eres ingeniero y sabes mucha más Historia, Literatura o Arte que muchos compañeros míos de facultad y como bien sabes no eres el único ejemplo que tengo a mano. Yo era el primer idiota que iba diciendo estupideces sobre las ciencias y, otra vez, cuando me di cuenta de mi error me costó un enorme esfuerzo ponerme al día para tener una cultura científica modesta.

Me parece injusta porque tanto el que investiga sobre ciencias como el que lo hace de letras genera un conocimiento igualmente necesario. Ambos nos debemos a la sociedad que nos financia. La diferencia es que todos estamos de acuerdo en que es necesaria la investigación científica pero es mucho más difícil hacer entender a la sociedad que es igualmente necesaria la investigación humanística. La prueba la tenemos en la sociedad en la que vivimos. Todo el mundo está muy preocupado por superar la crisis económica. Lógico y urgentemente necesario, pero nadie habla sobre la crisis en la que el hombre y la sociedad está inmersa que es igualmente preocupante. Europa no sólo padece déficit económico.

¿Tiene un buen historiador el merecido prestigio profesional en España? ¿Y fuera?

¿Prestigio en España? Nulo, simplemente nulo. Todos los que hemos estudiado Historia hemos tenido que aguantar la preguntita de “Y eso pa qué sirve”. De esto tenemos culpa en mayor o medida todos y razones hay muchas; el intrusismo de los opinólogos, el divorcio entre las universidades y la sociedad, la propia crisis de la Historia como ciencia, falta de divulgadores serios, la titulitis que lleva a muchos a ser licenciados mediocres… Esta pregunta daría para un artículo de 30 páginas.  Fuera la cosa cambia. Tengo la impresión que sobre todo en Inglaterra y Francia el historiador tiene más prestigio. Cuando me llamen de Cambridge te comento. Ja,ja,ja.

¿Y crees que algún día cambiará esa perspectiva entre la gran mayoría? ¿Qué crees que haría falta?
A corto plazo imposible. Es algo instalado en la sociedad y más en este mundo tan materialista y utilitarista. Esto es una realidad. Creo que falta mucho optimismo y sobra derrotismo entre los profesionales y sobre todo debemos de recuperar el espacio en la sociedad que debemos ocupar. Esta es otra pregunta de 30 folios.

Y para acabar, pregunta envenenada: ¿Animarías a tus hijos a que también estudiasen Historia?

¿Y tú a los tuyos a estudiar teleco? Temo que no. Mi papel como padre que soy es explotar TODAS aquellas aptitudes que voy percibiendo en ella. Siempre me acuerdo mucho de aquella conferencia de Ken Robinson. Como bien dice, estamos educando a nuestros hijos para un futuro mundo laboral que a día de hoy nadie puede ni imaginar. Este hecho como padre me agobia y preocupa enormemente. Mi hija tiene dos años y le hemos pedido a los Reyes un pequeño piano con su butaca y todo ya que parece ser que tiene aptitudes para la música. A mí me da igual que mi hija quiera ser pianista, bailarina, ingeniero, periodista o historiadora. Nunca la animaré a nada pero sí le pediré excelencia y seriedad en aquello que elija.

Muchas gracias. Con esta entrada damos por concluido el año en el blog. Volveremos con la segunda parte de la entrevista, y con un lavado de cara, tras la visita de SSMM los Reyes Magos de Oriente. Hasta entonces: Feliz Navidad y feliz año nuevo, Zorionak eta urte berri on, Bo Nadal e feliz aninovo, Bon Nadal i feliç any nou, Prestoses fiestes navidiegues y gayoleru añu nuevu.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Cómo funciona un libro electrónico?

La imprenta es un ejército de veintiseis soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo.
Johannes Gutenberg

No tengo miedo a los ordenadores. A lo que tengo miedo es a la falta de ellos.
Isaac Asimov

Esta vez comienzo la entrada no con una, si no dos citas, ya que la combinación de ambas creo que encaja a la perfección con el tema de hoy. Más todavía viendo quienes son sus autores: el padre de la imprenta, y uno de los grandes escritores del siglo XX, ardiente defensor del libro en su formato tradicional, aunque su frase pueda dar a entender otra cosa.

No es mi intención el hablar de cual es la mejor marca o modelo. Ni siquiera voy a analizar copyright, copyleft o las posturas al respecto de creadores profesionales, editoriales o consumidores. Ya Roberto me adelantó haciendo un buen análisis de su nuevo juguete en la entrada anterior, la cual me da pie para este artículo, que hace tiempo tenía pendiente. Lo que pretendo es que entiendan ustedes la parte técnica del asunto, vean las ventajas e inconvenientes del sistema ebook desde un punto de vista tecnológico y, en definitiva, que saquen sus propias conclusiones, aunque daré un esbozo de las mías.

Para empezar, hoy hablemos de clave del asunto: la tinta electrónica; en posteriores entradas hablaré de algún aspecto importante a la hora de comprar un dispositivo como éste. Como en tantos y tantos casos, aunque como verán más adelante hubo esbozos anteriores, la idea para su uso actual nace en el MIT (Massachussets Institute of Technology), donde en los 90 comenzaron a trabajar en este concepto con una idea muy ecológica en la cabeza: reducir el consumo de papel mediante la implantación de un sistema de pantallas flexibles extraplanas. La comercialización de esta tecnología, bajo la forma de libros electrónicos o ebooks , comenzó en 2004 con el LIBRIé de Sony.

El funcionamiento es relativamente sencillo de entender. Realmente, hay dos ideas fundamentales y algo diferentes, la desarrollada por E Ink, y la desarrollada por Xerox, denominada Gyricon. No entraré a analizar otras técnicas aun minoritarias o en desarrollo.

Figura 1: esquema de funcionamiento de la  tinta electrónica 
de E Ink (contenido libre de Wikimedia)
En el caso de la tinta electrónica de E Ink, se precisan 3 capas de distintos materiales. Una capa inferior de microtransistores eléctricos, una capa superior protectora, y una capa intermedia, donde realmente está la acción. Esta capa intermedia está hecha de miles de microcápsulas de un polímero en forma de gel sensible a los campos electromagnéticos generados por la capa inferior; dentro de cada microcápsula hay unas minúsculas partículas de dióxido de titanio tintadas y con carga: blancas si tienen carga positiva, negra si es negativa. De este modo, la capa inferior genera los campos magnéticos correspondientes a la imagen que ha de aparecer en pantalla, atrayendo unas partículas y repeliendo otras. Así, forma ante nuestros ojos puntos blancos, grises y negros que forman el texto. Para terminar de entender esto, pensemos en que cada microcápsula tiene un diámetro de unos 100 µm, es decir, la décima parte de un milímetro, permitiendo una resolución apta para la creación de caracteres lingüísticos. En este caso, paradójicamente, la imagen derecha explica como se crean las palabras.

Figura 2: esquema de funcionamiento de Gyricon (contenido libre de Wikimedia)
La tecnología Gyricon de Xerox parte de una idea similar y bastante más “antigua”, ya que su primer esbozo se realizó en los años 70 del siglo XX. En este caso, hablamos de 3 capas de polímeros y una cuarta capa optativa, de electrodos. Dos de las capas de polímeros se limitan a actuar como contención de la capa central que, como antes, es la que permite generar el texto. De nuevo, en una solución gelificada, tenemos unas esferas (en este caso, se trata de dipolos de material plástico), con un hemisferio blanco cargado negativamente, y con otro hemisferio negro cargado positivamente. Estas esferas giran 180º en un sentido u otro en función de la polaridad aplicada. A la izquierda se puede observar la diferencia con la anterior técnica.

Aquí es cuando surge la pregunta: ¿y cual es mejor? Como casi siempre, no hay una respuesta absoluta. Bien es cierto que Gyricon es una tecnología más antigua y que permite menor resolución, puede ser muy útil en formatos de gran tamaño, como anuncios murales, o aplicaciones industriales. De hecho, su publicidad se está orientando a sus usos como papel electrónico reusable más que a la integración en los libros electrónicos. Lo que es innegable en ambos casos es la orientación a una lectura cómoda al tratarse de soportes no retroiluminados, lo cual cansa menos la vista. También persiguen un bajo consumo energético, ya que la ordenación de los puntos blancos/negros es persistente y no precisa refresco continuo.

Como contras podemos citar dos bastante obvias, independientes de la relativamente escasa oferta de contenidos actual: la velocidad de actualización de pantalla, y la no presencia de color. Cosa lógica, ambas están en fase de mejora, ya que son las dos principales lagunas a salvar por esta tecnología a día de hoy. Ya comienzan a verse dispositivos con buenas tasas de actualización, y, en lo referente al color, técnicamente hace tiempo que se ha logrado, pero tiene el grave problema de un precio bastante más elevado que los dispositivos que manejan escala de grises. Comienzan a comercializarse, en todo caso, algunos con precios relativamente asequibles. Además, si bien técnicamente se han basado hasta ahora en el uso de filtros, Philips tiene ahora mismo en desarrollo una técnica basada en micropartículas cian, magenta, amarillo y negro, con dos microcápsulas por cada píxel. Por otra parte, les invito a que vean este video; francamente interesante, y creo que deja bastante claro tanto la pequeña maravilla que es esta tecnología, como lo rápido que evoluciona.


En cuanto a la artificial guerra entre soporte en papel y soporte digital, me voy a limitar a unas pocas opiniones, del todo personales. Para empezar, la ambigüedad de la expresión “libro electrónico” o ebook, refiriéndose tanto al dispositivo como a las ediciones “no en papel” no ayudan al debate, y realmente las presuntas amenazas a un sector que no tiene claro aun como explotar esta tecnología provienen de la gestión de los contenidos. En lo referente a la tecnología, creo que ambos medios están condenados a entenderse, y que usaremos los dos dependiendo de la situación, del tipo de lectura o de nuestros hábitos… o del espacio, cada vez más exiguo, del que dispongamos para seguir acumulando papel. Seguramente nuestros hijos usarán libros en papel, pero de forma menos frecuente, mientras nosotros tenderemos al caso contrario. Por otra parte, a día de hoy no tengo duda de que el soporte electrónico se irá imponiendo en muchos casos, pero habrá que ver si prevalecerá el basado en las tecnologías que les acabo de explicar, o se impondrá más bien el uso de tablets, como está pasando ahora mismo, porque aunque no están optimizados para lectura, son más versátiles. A modo de dato, les invito a que examinen esta imagen y saquen sus propias conclusiones.

Casi como colofón, les he dicho que yo no les voy a hablar de marcas o modelos; pero como también imagino que quien se ha leído esto puede ser porque esté pensando en comprarse uno, sí les dejo una comparativa hecha por una página de confianza; espero les resulte útil, y saquen sus propias conclusiones. Les recomiendo encarecidamente también que peguen un vistazo al blog "Los futuros del libro", que estudia, desde distintos puntos de vista, cómo serán los hábitos de lectura de los tiempos venideros; además, ha visto ya recopiladas en formato libro las mejores entradas, demostrando la convivencia de los formatos. Por supuesto, no puedo dejar de rescatar este video, que si bien ya colgó Roberto hace tiempo, nos viene al pelo en esta ocasión.


Ah, por si se lo están preguntando, pese a mis tendencias geeks, me encanta el libro en papel; como supongo que les pasa a muchos de ustedes, para mí el soporte tradicional es casi un objeto de culto, y el tacto de un libro tiene un encanto que no pueden lograr los electrones. Pero lo que no podemos es asustarnos de los nuevos inventos ni intentar aplicar modelos de negocio inmutables a través del tiempo; supongo que cuando Gutenberg desarrolló la imprenta el gremio de amanuenses debió poner el grito en el cielo.

Cuídense.

Juan.