viernes, 29 de julio de 2011

El plagio

La primera intención era no publicar nada hasta después del verano, pero la verdad es que cuando Juan me ha enviado este artículo no he podido resistirme a reseñarlo en el blog.
Se trata sobre el plagio. Ya os comentaba en el post "Cómo citar correctamente I" que:

"Aviso que no citar bien o no hacerlo es uno de los mayores delitos que puede cometer un historiador. No vale coger parte del texto de un autor y porque le parafraseemos con nuestras propias palabras obviar la cita correspondiente. Eso es delito de lesa majestad. Se dice “como afirma Tusell…” y abajo o al lado indicamos la fuente. El trabajo de otras personas se reconoce, es cuestión de honestidad intelectual.Además, de esta manera, facilitaremos a nuestros lectores los medios para, caso de que les interese, acceder al trabajo del compañero citado y leerlo en su totalidad"

¿Y por qué tanto escándalo por el tema del plagio? El trabajo para sacar un buen artículo sólo se valora cuando te enfrentas por primera vez con ello. Y os prometo que después de hacerlo os molestaría y mucho que os plagiaran porque es un aprovechamiento indebido de tus enormes esfuerzos y trabajos, porque demuestra una deshonestidad que debería de costar la cárcel. Y lo peor de todo es que el que plagia es perfectamente consciente del trabajo que está robando. Y aviso a navegantes, el que plagia está muerto profesionalmente de por vida. Aquí no hay segundas opciones. Sed honestos desde el principio, ya sea como estudiantes o ya como profesionales. Referenciad debidamente vuestras fuentes.

El excelente artículo al que me refiero es el escrito por Francisco R. Villaroto en el más que recomendable portal de Amazings.es. Podemos leerlo entero aquí pero antes de despedirme no me quedo con las ganas de poneros unos pequeños párrafos del mismo.

"Plagiar en un artículo nuestro uno o varios párrafos de la introducción de otro artículo es apropiarse de cientos de horas de trabajo de investigación de los autores de dicho artículo (...)
Plagiar es apropiarse del trabajo investigador de los demás y hacer creer que es tu propio trabajo. No hay que engañar a los jóvenes investigadores llamando mala praxis al plagio. Mala praxis es, por ejemplo, copiar referencias bibliográficas de otro artículo sin haberlas leído, porque todo el mundo lo hace y queda bien citar a quienes todo el mundo cita. Mala praxis es reescribir (copiando sin copiar) un párrafo de la introducción de otro artículo, para ahorrarse el trabajo que conlleva escribirlo y porque el hilo del discurso es el que conviene a nuestro artículo. Llamar mala praxis al plagio es engañar, engañar a los jóvenes y engañarse a uno mismo.(...)"

Feliz verano a todos

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