sábado, 19 de marzo de 2011

Sobre libros, bibliomanías y otras hierbas I. El libro como fuente de documentación

Aunque los recursos informáticos son indispensables para nuestra labor de historiadores, los libros siguen siendo a día de hoy nuestra principal fuente de información. Dotarse de una biblioteca  personal lo más completa posible es muy importante.

Si no te gusta leer mal lo vamos a tener para ser buenos historiadores, ya sea como profesores y no digamos como investigadores. Los profesores en las facultades facilitan bibliografías que debemos leer en la medida de lo posible para de esta manera realizar un mejor examen y por supuesto hacernos  mejores profesionales. Las bibliotecas de las universidades suelen contar con buenos fondos y si no disponen del título en cuestión siempre podemos acudir al préstamo interuniversitario. Por eso os decía que es bueno saber con qué recursos cuenta nuestra biblioteca y su funcionamiento.


Entre los historiadores y demás profesionales de las ciencias humanas y sociales hay dos enfermedades enormemente extendidas. La bibliomanía y la bibliofilia, que dicho grosso modo no son otra cosa que pasión por los libros y sobre todo por su tenencia y cuidado. La imagen de la biblioteca de Holland House me parece enormemente elocuente sobre esto. 

Los bibliomaniacos tenemos dos grandes enemigos que son  los descatalogados y la rareza del ejemplar, pero menos mal que internet de nuevo nos viene a rescatar. Encontrar “Crepúsculo” no tiene ningún misterio y lo tendrás hasta en las gasolineras, pero si lo que quieres es un ejemplar de la Universidad de Zacatecas o de Harvard la cosa se pone más complicada. Y es aquí donde Amazon se convierte en un arma imprescindible. Todo, casi todo lo que puedas imaginar, está allí nuevo o de segunda mano. Entra, conoce la web, navega, disfruta y si tienes unos eurillos….ya sabes. 

Los descatalogados son libros que muy difícilmente volverán a ser reeditados y como pronto comprobaréis son muchos. Tengo muchas esperanzas que la edición digital nos brinde muchas y buenas reediciones en buenos formatos, pero mientras debemos acudir al mercado de segunda mano.Sin olvidar Amazon tenemos para ellos dos webs imprescindibles como Uniliber e Iberlibro. La primera parece tener mejor precio y la segunda más fondos.Todo es cuestión de comparar. Casa del Libro ha iniciado un sistema de venta de segunda mano también interesante y no perdamos la oportunidad de vender nosotros aquellos libros que ya no necesitemos si no queremos morir sepultados en ellos.

Disfrutemos de las ventajas de las librerías virtuales y físicas. No perdáis la oportunidad de perderos por una librería, de hablar con los libreros y conocer su mundo romántico y no sé aún si en extinción o no. Tener por conocido a un buen librero es una enorme suerte. Por mucho que internet facilite la tarea no hay mayor satisfacción que cazar una pieza largamente buscada por uno mismo,encontrar un título del que no habías oído hablar, pasear y buscar entre estanterías o charlar con ése librero que ya nos conoce.

Quedan muchas cosas en el tintero como la edición digital, las fuentes de información de las editoriales y muchas cosas que dejaré para otro post, pero reitero que un buen profesional de la Historia debe saber manejarse en este mundo del libro sea cual sea su formato.

PD: Este post está dedicado a Concha. Entre lectores anda el juego. Gracias por todo.

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