jueves, 23 de marzo de 2017

¿La mayor revolución de la historia?

Quisimos coches voladores, ahora tenemos que conformarnos con 140 caracteres.

Comenzaba Charles Dickes su obra Historia de dos ciudades con este párrafo, que siempre me ha parecido rayano en la perfección:
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.
Y es que, efectivamente, solemos pensar que vivimos, por así decirlo, en la mejor peor época de la historia. Frente a los grandes avances en medicina, tenemos el cambio climático; junto a la época del mundo donde hay mayor número de personas gobernados por la democracia y la libertad, arrastramos aún las consecuencias de una crisis económica de la que no tenemos todavía claro el precio final; en paralelo a unos números sin precedentes en lo referente a educación a nivel mundial se sitúan datos extrañísimos en lo referente a lo que denominamos el sector cultural.

Pero los avances tecnológicos actuales no tienen parangón, dirán ustedes. Y aquí es cuando yo voy a cometer seppuku, ya que como ingeniero de telecomunicación, es decir, especialista en las tecnologías que están cambiando el mundo a ojos vista, no me queda más remedio que hacer autocrítica. Como uno es poco amigo de dogmas, y siempre está dispuesto a escuchar a la gente razonable (aunque luego sea para desechar el mensaje), al menos merece la pena analizar estos aspectos. 

¿Por qué digo esto? Porque realmente, si bien el impacto de las tecnologías de la información actuales en la sociedad es realmente palpable en nuestro día a día, algunos análisis revelan que éste no está consiguiendo un aumento apreciable de la productividad. El enfoque general de esta escuela de pensamiento viene a decir que todos los avances que permiten recibir la información en segundos desde el otro lado del mundo son importantes, contribuyen al bienestar de todos, y de manera transversal, a conseguir otros grandes avances sociales, técnicos o médicos, pero realmente están siendo menos decisivos de lo que parece.
Innovation Files
Robert Gordon, economista de la Universidad de Northwestern publicó en 2016 un largo ensayo, The rise and fall of american growth (Auge y caída del crecimiento estadounidense), en el cual postula tres cosas:
  1. La revolución digital está sobrevalorada. 
  2. La verdadera revolución tecnológica se dio entre finales del siglo XIX y principios del XX, con la electricidad, el teléfono y el coche. 
  3. El crecimiento económico no volverá a los niveles estelares que hicieron posible aquellas innovaciones.
Conforme a su postura, para empezar, el propio crecimiento económico es una invención moderna. No existió hasta 1770; y durante un siglo, este crecimiento existió, pero realmente la época donde este alcanzó un ritmo vertiginoso fue entre 1870 y 1970: la electricidad, el teléfono, el motor de combustión, el cine y la grabación del sonido, los alimentos enlatados, los antibióticos, los ascensores, el refrigerador, la lavadora... tecnologías que cambiaron nuestra sociedad totalmente.

No hace falta ser premio Nobel de Economía para entender que se es mucho más productivo con mejor salud, bien alimentado y con una bombilla para poder trabajar tras la puesta del sol. Se gana más, y por tanto, se consume más. Evidentemente, las guerras mundiales supusieron un bache importante en el camino, pero en esos 100 años la productividad y la economía crecieron a un ritmo sin precedentes. 

Afianzadas esas tecnologías, llegaba el turno de los ordenadores como siguiente gran revolución, y, según este análisis, han sido incapaces de aguantar el tirón. O en palabras del premio Nobel en Economía Robert Solow: «La era de los ordenadores se ve en todas partes excepto en las estadísticas de productividad»

Tal vez es más ruidoso de los ciberescépticos es el periodista, ensayista, bloguero e investigador bielorruso Evgeny Morozov, que, en 2011, mientras se discutía el papel de las redes sociales en la Primavera Árabe y se proponía el Premio Nobel de la Paz para Internet, publicaba El desengaño de Internet, donde señala que Internet y las redes sociales son usadas tanto por los regímenes autoritarios como por los rebeldes en su contra. Los títulos de otros de sus libros, Internet no salvará el mundo y Contra Steve Jobs y los señores del silicio, dejan bien a las claras su postura.
The Telegraph
Sin embargo, asumiendo que el enfoque general acerca de que la época de tecnificación en la que estamos inmersos tal vez no sea tan decisiva como pensamos ahora mismo, es preciso también poner sobre la mesa una serie de incógnitas sobre las certezas expuestas por los más escépticos. 

Para empezar, ni siquiera sabemos cual es el alcance potencial de la tecnología informática y las telecomunicaciones; evidentemente, llamar "nuevas tecnologías" a algunas que llevan ya décadas entre nosotros es poco acertado, pero pensar que estas están ya próximas a su techo parece bastante arriesgado también. Desde la guerra de las corrientes de Edison y Tesla hasta que el mundo se benefició realmente de la electricidad pasaron varias décadas. El impacto que pueda tener sobre el mundo la implantación de una inteligencia artificial real es, simplemente, inimaginable.

En segundo lugar, el mundo al que nos enfrentamos es mucho más complejo socialmente que el que vio nacer aquellos avances. Vivimos en una sociedad mucho más globalizada, con grandes retos como la inmigración o el cambio climático, y aún no hemos asimilado cual será el escenario en el que estas tecnologías pueden producir el máximo beneficio. 

Volviendo al principal ejemplo, la electricidad, su implantación aportaba grandes ventajas a todo el mundo, y no era preciso educarse en su uso para beneficiarse; sin embargo, las tecnologías de las comunicaciones actuales implican la necesidad de un aprendizaje básico por parte de muchos de sus usuarios, especialmente en términos laborales. 

Y es que asociada a toda revolución tecnológica, hay una destrucción de puestos de trabajo: la imprenta acabó con los amanuenses, y los automóviles con los coches de caballos. Sin embargo, actualmente afrontamos un futuro donde la destrucción de puestos de trabajo obsoletos no tiene una contrapartida clara con la generación de otros. 

Por otra parte, y entroncando con los puntos anteriores, las TIC tienen la propiedad de ser transversales a todos los ámbitos; si el motor económico de la próxima generación se basara en hallazgos relacionados con fuentes de energía renovables, para poder explotarlas debidamente en un corto plazo de tiempo las tecnologías de la información serían cruciales para ello. 
Audiotech
A ello hay que sumar la crisis económica que nos ha acompañado en los últimos años, y de la que aún pagamos las consecuencias, ha tenido su origen en los mercados financieros y afectado a todos los sectores; tal vez no haya tecnología capaz de contrarrestar, en el corto plazo, semejante golpe.

Del mismo modo que un tendido de cables de alta tensión resulta visualmente impactante y da a dicha infraestructura una notoriedad evidente, las antenas de telefonía o la fibra óptica buscan hacerse lo más discretas que sea posible. La aportación a nuevas investigaciones y al conjunto de sectores resulta, en el fondo, tan necesaria como intangible en muchas ocasiones. Las mal llamadas "nuevas tecnologías" no son, por tanto, un fin en si mismas, son un medio, una herramienta para el conjunto de actores económicos y sociales.

Finalmente, es precisamente la principal virtud de las tecnologías actuales la que puede estar convirtiéndose en su gran enemigo: la velocidad de generación y circulación de la información y las ideas hace que sea casi imposible procesarla y asimilarla. Además del vértigo y sensación de falta de seguridad que produce, esta sensación de cambio constante hace que no tengamos nada claras aún cuales son las nuevas reglas del juego en términos éticos, sociales e intelectuales. 

Más allá de la frase de Neil Postman, sociólogo fallecido hace varios años, conforme a la cual «La información se está convirtiendo en basura», es preciso asumir que la información está cada vez más contaminada con ruido. No hay precedentes históricos en lo referente al volumen de información accesible por cualquier individuo, aunque resulta cada vez más complejo encontrar aquella realmente útil en un mar de datos irrelevantes.

Tal vez el problema no es que esta capacidad de manejo de información no contribuya de manera clara, hoy por hoy, al crecimiento económico, sino que no tengamos claro aún como puede hacerlo, de la misma manera que no sabemos como puede ayudarnos a resolver otros muchos de los retos de la humanidad.

¿Cuándo y como lo sabremos? En palabras del último premio Nobel de literatura, la respuesta está en el viento. Pero desde luego, sin la guía de las humanidades es posible que no lleguemos a ninguna respuesta que nos guste. Todo este análisis acaba llevando a un lugar que no por común deja de ser menos cierto: la tecnología es neutral, y es el ser humano quien decide qué uso darle.
Evangelidigitalización

Fuentes: Nicola Nosengo - La gran estafa de la revolución tecnológica

lunes, 20 de marzo de 2017

ARCHIVOS ÚTILES EN 5 MINUTOS (I): Archivo Histórico de Protocolos Notariales (Madrid)

Tras la excelente acogida de una de las entradas top de Miriam (¿Cómo hacer frente a nuestra primera visita de archivo como investigadores?), el equipo de Licencia Histórica comenzó a plantearse seriamente la posibilidad de crear una pequeña guía sobre estos lugares de visita obligada para todo historiador que se precie: los archivos.

Y es que, aunque parezca sorprendente, en la carrera muchas veces no se les presta toda la atención que merece. De la noche a la mañana muchos nos plantamos en el máster con un TFM original por delante que demanda inexorable un uso abundante de fuentes primarias y no sabemos muy bien por dónde empezar, ¿verdad? Es por ello que poco a poco iremos subiendo una serie de entradas dedicadas a los repositorios que solemos visitar o mejor conocemos, con consejos sobre cómo se organizan internamente y qué tipo de documentación podemos encontrar en cada uno. Aprovechando una visita reciente, inauguramos la sección con un archivo madrileño tan riquísimo como desconocido: el Archivo Histórico de Protocolos Notariales (AHPN)

Nueva sede del AHPN junto al Archivo Regional (SIF)
  • CÓMO LLEGAR
Desde 2015 el AHPN se ubica junto al Archivo Regional, en la antigua fábrica de cervezas El Águila (C/ Ramírez de Prado, 3), al que ha dado bastante animación. Sin embargo, se trata de una ubicación provisional, fruto del traslado por reforma de la sede original en Alberto Bosch (zona del Paseo del Prado). Está a pocos minutos de la estación de Cercanías de Delicias, aunque si os apetece caminar un poco más se puede llegar desde Atocha bajando por la calle General Lacy.

  • QUÉ PODEMOS ENCONTRAR
Escribano particular ofreciendo sus servicios en la calle (AHyP)
Según la Guía del Archivo, el AHPN custodia actualmente 45.967 tomos y algo más de 5.162 metros lineales de estantería, que contienen los protocolos notariales de los escribanos y notarios de la Villa y Corte de Madrid y su alfoz histórico (desde 1504 a 1914).

Los protagonistas del AHPN son sin duda, los notarios y escribanos. La legislación vigente en la Edad Moderna imponía o fomentaba la intervención del escribano en casi todos los actos de la vida privada o social. Así, el 7 de Junio de 1503 los Reyes Católicos anuncian una Pragmática que establece rigurosamente la obligatoriedad de conservar las escrituras notariales.

Dado que al notario se acudía en numerosas ocasiones, han llegado hasta nosotros millones de documentos que nos ofrecen una importante fuente para la hª de las mentalidades (ideas religiosas, morales, políticas y culturales), la hª económica (precios, actividades mercantiles e industriales), la hª social rural y urbana (estructuras y clases sociales, régimen de la propiedad y laboral, familia, mortalidad), y que, en suma, nos hablan de la vida humana en su aspecto material y cotidiano.

Protocolo "superlativo" perteneciente al AHPS (Wikipedia)
Es por tanto a través de las escribanías, con nombre y apellidos, a partir de las cuales podemos rastrear en qué contratos y tipo de clientela se especializaron. Por ejemplo, si investigáis sobre alguna Casa nobiliaria de las que pasaron por la Corte durante el siglo XVII, tendríais que empezar por averiguar a qué escribano solían contratar a la hora de arrendar una vivienda o manumitir a un esclavo. Otros escribanos, por el contrario, se especializaron en los servicios que más solían demandar los artesanos de la Villa, como la firma de cartas de aprendizaje o los exámenes de maestría.

Ahora bien, el investigador/a que se acerque a un protocolo notarial necesitará tiempo, paciencia y esfuerzo para desbrozar entre los miles de folios la información y los datos objeto de su investigación. La tarea se complica al percatarnos de que en la mayoría de ellos ni siquiera podemos hallar índices con la enumeración de sus materias principales.

  • QUÉ DEBEMOS LLEVAR
(University of Reading)
A raíz de la última Ley de Memoria Histórica, cualquier ciudadano/a debe poder tener libre acceso a los archivos estatales. Presentando un DNI o pasaporte debería ser suficiente. Una vez dentro, no hay más que rellenar una ficha con tus datos e indicar un tema de investigación lo más generalista posible a fin de no tener que estar cambiándolo a menudo. 

Se permite la entrada de ordenadores, o lápices y cuartillas de papel en caso de ser más tradicionales. Previo permiso de las archiveras, nos puede ser incluso posible sacar imágenes de algunos de los documentos con nuestro móvil o tableta. Esperamos que pronto haya un aperturismo progresivo en el camino que transita recientemente la BNE con su Servicio de Autocopia.

Por último, puedes pedir que te sirvan hasta 3 protocolos a la vez, aunque mientras se está usando uno, el resto debe permanecer en el carrito de la Sala de Investigadores. Como curiosidad, comentaros que en este archivo existe una pequeña parte de documentación microfilmada, perteneciente sobre todo al siglo XVIII, siendo ésta la que se sirva preferentemente. Por razones de índole religiosa, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (más conocidos como "mormones") corrió con los gastos de este proyecto para incluir la información en su base de datos Family Search. En otros archivos españoles también han estado microfilmando documentos de distinta índole (censos, certificados civiles, partidas, testamentos) y fundamentalmente eclesiásticos.

  • HORARIOS DE APERTURA
Probablemente, una de las mejores cosas de este archivo es el horario de tarde: de Lunes a Jueves lo tenemos abierto de 9.00 a 21.00 y los Viernes de 9.00 a 14.00.

Agradecimientos especiales a los profesores de la UAM José Miguel López y José A. Nieto, en el marco de cuyas clases de doctorado pudimos tener el lujo de esta visita guiada a cuenta de sus mejores conocedores (Grupo Taller de Historia Social)

jueves, 16 de marzo de 2017

¿Es Cuarto Milenio un buen canal para difundir conocimiento académico?

Hola a todos:

Sinceramente tengo un poco de miedo a la hora de publicar esta entrada porque, previsiblemente, generará cierta polémica. La pregunta es clara; ¿qué harías tú como historiador te llamara Cuarto Milenio para ir a su programa para hablar del tema en que eres especialista? Vaya por delante que soy seguidor del programa. Ya decir esto en la universidad hace años era algo poco conveniente, aunque ahora parece que poco a poco el debate se va abriendo. 

Admito que me lo paso "pipa" escuchando al "maestro" Enrique de Vicente decir una locura tras otra. Si os queréis echar unas risas y os interesa, que eso espero, un poco la ciencia os invito a visitar el magnífico blog Magonia, que tiene un apartado de lo más científico y divertido comentando algunas de las locuras del susodicho Enrique de Vicente. Cuando hablan de fantasmas, espíritus y psicofonías me divierte e interesa porque me parece un catálogo de mitología moderna de lo más completo. 

Eso sí, cuando hablan de OVNIS y visitantes me aburro enormemente. Ocurre todo lo contrario cuando he podido disfrutar de grupos de investigación arqueológicos de la más estricta ortodoxia explicando sus hallazgos. A lo mejor el debate no es si Cuarto Milenio es o no un buen canal de comunicación sobre arqueología e historia y sí por qué éste se ha convertido el más viral y casi único posible para hacerlo. Sí, también está La 2, pero los niveles de audiencia dejan muchas cosas claras. Ahí la dejo... botando.
Enrique de Vicente en Cuarto Milenio. Fuente: Valencia Plaza
Vuelvo a la pregunta originaria. ¿Qué hacer en el más que hipotético caso que nos llamara Cuarto Mileno para hablar de nuestra especialidad? Vamos a hacer como dicen en muchas películas. Una lista de puntos positivos y puntos negativos. Vamos a empezar por estos últimos, que dan más morbo...

Puntos negativos:
Santiago Vazquez. Fuente: Forocoches
  • La presencia del citado Enrique de Vicente, José María Zabala y demás vendedores de motos. Echamos de menos a Santiago Vázquez, que daba momentos de humor inolvidables. Restan cualquier credibilidad al programa y son unos palizas cuando alguien medianamente decente viene a debatir con ellos.
  • Segunda debilidad es su "coctelera". La mezcla de temas serios con otros que no lo son redunda, de nuevo, en la credibilidad. El espectador que no cuente con el suficiente conocimiento, puede que dude tanto de la buena información de la mala. 
  • La falta de rigor de alguno, Nacho Ares y sus pirámides, de sus colaboradores con titulación académica. Si precisamente su tarea es dar otro punto de vista a los "magufos", como dice Juan, fracasan de manera estrepitosa. 
  • Mezcla de buena y mala información en las piezas documentales que ofrecen sobre un mismo tema.
  • La falta de criterio de su director, Iker Jiménez, a la hora de abordar muchos de los temas que toca. Es una persona de gran curiosidad e inteligencia, pero falta de criterio le anula. 
Resumiendo, la aparición en Cuarto Milenio de cualquier historiador lo primero que producirá en el resto de la comunidad científica es pérdida de prestigio y credibilidad. Aviso, esta es una conclusión parcial.
Uno de los plató de Cuarto Mileno que ha tenido a lo largo de sus doce temporadas. Fuente: Google +
Puntos positivos:
  • Te puede caer bien, mal o regular, pero es obvio que Iker Jiménez es uno de los mejores comunicadores con los que contamos en éste país. Como decíamos en el último punto, la pena es su falta de criterio. Si entre los historiadores académicos tuviéramos a un tío que comunicara como Iker Jiménez otro gallo nos cantaría.
  • Unido a lo anterior, sus excelentes audiencias a lo largo de muchos años en radio, televisión, podcasts y todo lo que se proponga, hacen de su programa un altavoz de primer orden. Ni el mejor programa cultural o el Congreso Internacional más grande y mejor del mundo se acercarán ni de lejos a un sólo programa de Iker en cuanto a difusión. ¿Estamos en condiciones de abandonar de manera altiva esta plaza?
  • La presencia de personas tan válidas como José Manuel Nieves o Juan José Sánchez-Oro. Éste último es historiador. En mi opinión le falla no ser más incisivo contra los "magufos", como hace Nieves. Un día se levanta y estrangula a Enrique de Vicente. Es broma, obviamente. 
  • En ocasiones no veo muertos, pero sí piezas de vídeo donde grupos arqueológicos explican sus campañas y la verdad es que esto me gusta y mucho de Cuarto Milenio. La primera vez que oí hablar del Projecto Djhuty fue en ése programa. 
  • Visualmente es un programa impecable, potentísimo. Sus vídeos son de una calidad espectacular. El plató es muy bonito y su edición es magnífica. 
Conclusiones: Cierto es que el programa tiene evidentes problemas de credibilidad, pero el "marco incomparable", su nivel de difusión y calidad visual me hacen inclinarme por no desechar, más bien al contrario, la posibilidad que los historiadores académicos acudiéramos a Cuarto Milenio. Sólo hay que cumplir escrupulosamente con una condición. Nuestro discurso no puede verse arrastrado por cualquier condicionamiento hacia la falta de rigor y abandono del academicismo. Si la información que yo doy es seria y veraz, académica...¿qué tiene que ver dónde la diga? ¿O es que soy más académico y serio si lo digo en un aula que en Cuarto Milenio? 

Abro el debate... ¿Y tú qué opinas?

martes, 14 de marzo de 2017

Presentación del blog Arqueólogas e Historiadoras 11F y Mesa Redonda en el MAN

La semana pasada se conmemoraba por todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, y en el Museo Arqueológico de Madrid quisieron sumarse organizando una serie de actividades especiales como visitas, mesas redondas o editatonas en Wikipedia. 

Por nuestra parte, en Licencia Histórica sacamos un hueco para no perdernos la presentación del blog amigo Arqueólogas e Historiadoras 11F, importante iniciativa de la que ya fuimos adelantando cositas en nuestras redes sociales.

Alrededor de las 18.00 de la tarde comenzaban a tomar asiento en la concurrida Sala de Conferencias del MAN las distintas participantes. Primero se presentaron 3 de las jóvenes miembros fundacionales del blog: Lourdes López (LURE Arqueología), Aitziber González (Grupo Arqueología Social) y Laura Benito (Jansá Cultura y Tecnología), con la breve presencia virtual de Mª Engracia Muñoz-Santos (Arqueología en mi jardín), quien participó con un emotivo vídeo de su creación. Junto a ellas se alinearon contundentes referentes femeninas como son la conservadora del MAN Margarita Moreno Conde, las emprendedoras culturales María Barahona y Marta Burgos (Paleorama) y la prehistoriadora Almudena Hernando (UCM).

La sesión comenzó valorando las razones de la creación de un blog como Arqueólogas e Historiadoras: una simple búsqueda en Google hizo que las fundadoras fueran conscientes de la necesidad de disponer de unos referentes femeninos claros que legar a las investigadoras del futuro. La idea, que llevaba rondándoles un tiempo en la cabeza, se lanzó (especialmente gracias al estusiasmo de Mª Engracia) en el marco de la celebración del 11F, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Pronto comenzaron a recibir interesantes escritos desde todos los confines de la red sobre el papel de la mujer en la historia, o bien sobre mujeres destacadas en disciplinas como la Arqueología, la Historia o la Historia del Arte. El proyecto de crear una base de datos sólida sobre estas temáticas empezaba a germinar gracias a un desinteresado esfuerzo colaborativo.


Tras hablar de esta experiencia, se dio paso a las intervenciones por turnos de las especialistas invitadas. Comenzó Margarita Moreno haciendo elocuente autocrítica sobre la androcéntrica política de musealización y elaboración de materiales educativos en los años 90. La tenaz voluntad del MAN hacia la problemática del género ha ido dando como resultado una progresiva visibilización de las mujeres en cada uno de los periodos históricos que el museo acomete.

Continuaron las fundadoras de Paleorama haciendo hincapié en la profunda raigambre patriarcal con la que las y los visitantes eligen las actividades infantiles que ellas ofertan según el género de los niños y niñas que visitan su parque arqueológico. En este sentido, ambas afirmaban tener que hacer un esfuerzo extra a fin de divulgar la realidad social del periodo prehistórico de la forma más equitativa posible: desde las recreaciones que utilizan en sus explicaciones hasta la contratación paritaria de monitores y monitoras especializados.

Por su parte, la profesora Almudena Hernando hizo una excelente reflexión sobre el papel de segunda fila al que la Historia ha relegado tradicionalmente a las mujeres. Durante la Prehistoria, afirmaba, los roles de género no estuvieron especialmente diferenciados, dando lugar a una organización bastante horizontal donde "todos hacían de todo". Esta situación comenzó a cambiar a partir de un momento indeterminado donde se observa la monopolización por parte de los varones de actividades de progreso, relegando a las mujeres a ocuparse de los llamados elementos de permanencia. Teniendo en cuenta que nuestra disciplina se ha caracterizado por ser el relato de los cambios, es fácil darse cuenta de por qué las actividades desempeñadas por las mujeres no parecen haber obtenido apenas reconocimiento, pese a que son las únicas de las que el ser humano no puede prescindir en modo alguno (subsistencia, identidad, comunidad, cuidados, afectos, etc.). Por esta razón, indicaba que era muy importante continuar reivindicando a aquellas muchas mujeres que consiguieron salir de los moldes impuestos, pero que ello no debería llevarnos a olvidar o minusvalorar el incalculable valor de las tareas que el resto de ellas ejercieron.

Sala de Conferencias del MAN (App Cultura)
Por último, las fundadoras del blog plantearon una serie de cuestiones a las ponentes, donde por fortuna se abrió de forma espontánea el turno de palabra al resto del auditorio. Pese a obedecer a una situación claramente improvisada, la participación de varias mujeres del público enriqueció muchísimo el debate desde campos tan interesantes como el Derecho o el Trabajo Social. Y es que dado que las ponentes eran mujeres tan consolidadas en sus respectivos puestos, las respuestas a menudo caían en la coincidencia reiterada o la repetición de argumentos.  

Por dejar alguna sugerencia, se echó en falta el testimonio o experiencia de alguna joven investigadora o museógrafa que se encontrara intentando acceder a la academia con temas planteados desde una perspectiva feminista. Por lo demás, sólo nos queda agradecer al museo, fundadoras y ponentes la actividad organizada, esperando que el año que viene volvamos a encontrarnos para continuar batallando y poner al día los frutos recogidos.

*Las dos primeras imágenes pertenecen a Licencia Histórica.