jueves, 1 de diciembre de 2016

Reseña de la Exposición Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum (CaixaForum Madrid)

Exposición organizada en colaboración con el British Museum de Londres, actualmente en CaixaForum, Madrid (Del 19 de Octubre 2016 hasta el 5 de febrero 2017)
El Rey del Ajedrez de Lewis pone cara a esta prestigiosa muestra (Spain.info)
El pasado mes de noviembre algunos de los redactores de LH decidimos dejarnos caer en diferentes días, según disponibilidad, por la nueva exposición de CaixaForum Madrid: Los Pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum. La muestra, ya de entrada, venía avalada por la importantísima institución londinense, donde se custodia la memoria de medio mundo. El deliberado o no guiño al famoso bestseller de Ken Follet sin duda también atrajo nuestra atención. Y las experiencias positivas que habían descrito algunos blogs amigos y asistentes a la Presentación para Bloggers e Influencers parecían igualmente prometedoras. 

A nosotros, particularmente, nos dejó una sensación bastante agridulce. Para este repaso en profundidad que haremos sobre la muestra he tenido la suerte de contar con la colaboración de otros dos compañeros historiadores, como Daniel Cebolla González, con los cuales coincidí durante la visita. Nuestra intención con esta entrada es, al igual que hicieron los compañeros de Renovatio Medievalium, ofrecer una reflexión y una crítica constructiva, precisamente porque valoramos el esfuerzo y presupuesto que hay detrás de estas iniciativas por acercar la cultura al gran público.

Vamos primero a lo positivo, que no es poco. En estos tiempos de la ilusión de cultura gratis en que vivimos, y que sólo nos lleva a la cada vez más acentuada precarización de los profesionales de las Humanidades, nos parece adecuado empezar hablando del considerable precio que cuesta traer estas muestras a nuestro país.

Fachada del British Museum, 5º museo más visitado a nivel mundial (EfeTur)
Los pilares de Europa es la primera de las 4 exposiciones temáticas que entre 2016 y 2020 se organizarán en España fruto del sorprendente convenio, firmado a mediados del año pasado, entre el British Museum y la Fundación Bancaria La Caixa. ¿El presupuesto? Alrededor de los 2 millones de euros. Se da continuidad así a la acertada política de colaboración entre La Caixa y otros grandes museos, como fue el caso del parisino Louvre en 2015, que nos llevó a conocer a los animales del Antiguo Egipto, las matronas romanas o los dibujos que LeBrun diseñó para el futuro Versalles. Cuidadas exposiciones todas ellas que pueden visitarse por apenas 3 euros (entrada general).

Y es que sin duda, el punto fuerte de Los pilares de Europa son las maravillosas 260 piezas que componen la muestra. La gran mayoría de ellas proceden del British Museum aunque muchas son inéditas, ya que no suelen estar expuestas. A fin de intentar "completar" la visión del periodo con un acercamiento desde la Europa del sur, han colaborado también con algunas aportaciones el Museo Arqueológico Nacional (MAN), el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC) o el Museu Frederic Marès de Barcelona. Bien conscientes de ello, los organizadores han optado por "dejarlas hablar" y realzar su espectacularidad, a costa de sacrificar un hilo conductor.

Uno de los paneles de la muestra (Tribuna Salamanca)
En segundo lugar, vamos a referirnos un poco a la organización, que ya desde la entrada se ve que va a ser algo caótica. Un gran mapa de Europa recibe a los visitantes, con la evolución de sus distintos pueblos y regiones a través del tiempo. El espacio que ocupa la exposición es diáfano, aunque dividido en las siguientes zonas temáticas: 1. La formación de Europa, 2. El poder real, 3. Tesoros celestiales, 4. La vida en la Corte y 5. La vida urbana. Como hemos dicho, las protagonistas indiscutibles son las propias vitrinas con las piezas, pues la cartelería es más bien escasa. No obstante, si en ese momento se junta mucha gente, como nos pasó a nosotros (bien sabemos que quizá ir un viernes o un sábado por la tarde no era la mejor idea) se hace realmente complicado transitar y poder detenerte unos segundos en la información de cada vitrina.

Pavimento de la Abadía de Halesowen, s. XIII (Europapress)
¿Qidea puede llevarse alguien sin un gran conocimiento previo? Con suerte saldrá con alguna, aunque bastante imprecisa. Ya el título de la exposición merecería una discusión sobre su validez, dado que la muestra es descaradamente etnocéntrica: reduce la Edad Media europea al occidente continental (excluyendo Bizancio, los países del Este o las influencias culturales del Islam). Por otro lado insiste mucho, y con razón, en abandonar esa imagen distorsionada que la Edad Media arrastra desde el XIX como oscura, supersticiosa o especialmente violenta. Las piezas elegidas son delicadas, coloridas y dejan entrever una gran sensibilidad artística.

Sin embargo, a su vez la muestra nos presenta esa otra Edad Media no menos idealizada, ese periodo "clásico" del feudalismo francés bajomedieval con todos sus tópicos: el mundo de la caballería, las flamantes justas o el amor cortés. Se dedica, por ejemplo, no uno sino varios paneles a la nobleza y la figura del caballero, pero ninguno a tratar de explicar el sistema feudal ni la lógica de la sociedad estamental, que son la base. El resto de grupos sociales está prácticamente ausente; especialmente sangrante es el caso de los campesinos o el de las mujeres, donde se obvia la variedad de roles que desempeñaron para ser tan sólo mencionadas en algunas piezas de temática amorosa. También se dedica mucho espacio a la religiosidad litúrgica y poco al mundo de la cultura monacal o las universidades. Todo esto da una idea muy simplificada de un periodo ya de por sí heterogéneo y que ocupa un marco temporal enorme.

Estatuilla inglesa de un caballero (ss. XIV-XV) (RTVE)

Aparte del planteamiento, también nos chirriaron no pocas incorrecciones de bulto en la información que se ofrece a los visitantes. No sabemos si los vídeos y paneles explicativos ya venían así redactados desde las Islas, pero hay cosas bastante graves para una exposición de tal prestigio. El mapa circular que encontramos a la entrada, por ejemplo, contiene términos confusos, imaginados o desactualizados como Vasconia, República de Toledo, Reino de Alemania o "Monarquía Católica" en el siglo XV. El complejo funcionamiento de la Corte queda relegado a los usos del amor cortés. Hay inexactitudes diseminadas como la fundación del Studium Generale de Palencia (1208-1212), señalando que la primera Universidad de Castilla fue la de Salamanca. Por no hablar de que explica erróneamente conceptos clave, hablando del poder absoluto de los reyes, el origen de los Estados-Nación actuales o la posesión de perros y halcones de caza como mascotas.

Gran mapa circular (Observando el Arte)
En conclusión, Los pilares de Europa para nosotros desde luego merece una visita, pues nos ofrece una oportunidad inigualable para contemplar piezas de importancia y calidad espectaculares que de otro modo sería difícil ver en España (y menos, reunidas de este modo). Por contra, el afán por resaltar la espectacularidad de las mismas hace adolecer a la muestra de un claro hilo conductor, haciéndose patentes las limitaciones del discurso que quiere plantear. En este sentido, la encontramos algo mal enfocada, pudiendo resultar confusa para buena parte del gran público al que va dirigido. Afortunadamente, son aspectos subsanables que esperamos se tengan en cuenta para el resto de muestras programadas. Nos vemos pronto en las Antiguas Olimpiadas.


 

lunes, 28 de noviembre de 2016

Arqueonet: Mesa I: Redes sociales y difusión del patrimonio histórico

Después del comentario general sobre Arqueonet y sobre sus ponencias inaugurales, vamos con la primera de las dos mesas redondas a las que tuvimos la suerte de asistir. Hoy le toca el turno a la Mesa I. Redes sociales y difusión del patrimonio histórico.

La mesa estaba compuesta por Mario Agudo Villanueva, sostenedor del fantástico blog, que desde aquí seguimos, Mediterráneo Antiguo. Ya le conocí cuando colaboraba con el programa de Radio Círculo de Bellas Artes, Contratiempo,  allá por 2011. Daniel Casado Rigalt, de la Universidad Udima. Enrique Garcés, que lleva el blog La Bitácora de Jenri, que a buen seguro muchos conoceréis. Andrea Vicenti en representación del proyecto empresarial de tintes culturales WAZO y María Engracia Muñoz Santos, cuyo blog Arqueología en mi jardín se hizo uno de mis favoritos desde que lo conocí en verano.
Mesa I: Redes sociales y difusión del patrimonio histórico. De izquierda a derecha: Mª Engracia Muñoz Santos (Arqueología en mi Jardín),  Mario Agudo Villanueva (Mediterráneo Antiguo);   Andrea Vicenti (Wazo), José Manuel Illán (Jansá, moderador); Daniel Casado Rigalt (UDIMA); Enrique Garcés (La Bitácora de Jenri) Fuente: ArcheoAndrea.
El tiempo, como siempre, se nos pasó volando y nos quedamos con muchas ganas de poder realizar más preguntas.  Empecemos por la intervención de Mario Agudo, como él dice "periodista por error". Siempre quiso hacer historia pero ya sabéis lo que pasa en casa cuando lo dices. Mario ha terminando haciendo lo que le gusta. Mario estuvo hablando con mucho acierto sobre los primeros pasos que dio con su blog y la visión estratégica con la que mueve su blog de enorme éxito. Para él un blog es un puente entre el mundo académico y la divulgación. Es decir, entre la historia hecha en las universidades y la sociedad a la que se debe
Captura de pantalla del blog de Mario Agudo Mediterráneo Antiguo.
Daniel Casado Rigalt, a cargo del proyecto de youtube Arqueoudima, nos comentó las bondades que tenía este formato en su labor docente. Para Daniel, lo divulgativo no tiene por qué ser distinto a lo académico aunque reconoce que en estos temas de arqueología lo esotérico sirve de enganche. Por cierto, Daniel es el autor del libro El arqueólogo enamorado. Historia oculta de la arqueología española: de los hallazgos fortuitos a los falsificadores de tesoros. Yo la había visto por librerías y es uno de mis objetivos en cuanto acabe el doctorado. Tiene muy buena pinta. Aquí os dejo un vídeo de Daniel:

Enrique Garcés y su Bitácora de Jenry es uno de los clásicos en las redes. Enrique, como Mario, son periodistas y, sinceramente, ambos los grandes divulgadores de la Arqueología en España. Periodistas con un conocimiento histórico y arqueológico que apabulla. Porque la respetan, porque la aman y eso no se enseña en ninguna aula. Enrique inició con su Bitácora un proyecto personal sin ánimo de lucro de reciclaje profesional como periodista, realizando una labor que los grandes medios no hacen uno no sabe si por desconocimiento o por incultura. Afortunadamente contamos con Enrique y Mario entre otros. 
Captura de pantalla de La Bitácora de Jenri.
Andrea Vicenti estuvo presentando la empresa Wazo, que como podemos leer en su página " Wazo es una firma global de Innovación, Comunicación y Creación de contenidos culturales". Por lo que nos estuvo contando hacían de todo con proyectos de lo más variado e interesante en el mundo de la cultura. Tienen su sede en Extremadura y allí quieren seguir, porque no todo pasa, afortunadamente, en Madrid o Barcelona. Andrea también colgó su experiencia en Arqueonet en la página de Wazo, recordad que siempre hay que citar la fuente, de la que extraigo esta suculenta cita. 
Hoy en día es imprescindible para cualquier experto tener un perfil profesional en las redes sociales, desarrollar su marca personal y difundir sus contenidos. Por eso es necesario tener las ideas claras sobre la estrategia a seguir en redes sociales y medir constantemente nuestros resultados para así tomar las decisiones más acertadas para nosotros” 
Captura de pantalla de Wazogate.
Hay más información en el blog de Andrea llamado ArcheoAndrea.

Andrea y Mario Agudo se refirieron a dos cuestiones que para mí son de lo más interesante. Lo primero es preguntarse por qué en este nuestro país la gente asume que la cultura tiene que ser gratis o casi. Esta idea para Mario es muy nociva y yo estoy con él. Colaboro con algunos proyectos de manera altruista, pero sinceramente cada vez selecciono más esas colaboraciones porque los del hipermercado tienen la mala costumbre de cobrarme la compra cuando salgo. Temo que no me dejarían salir con la compra sin pagar por mucho que yo argumente que hago cultura. 

Este proyecto, Licencia Histórica, en un principio, tampoco tiene ánimo de lucro. El retorno que pretendemos es en forma de prestigio, proyección profesional y marca personal. Tenemos muy en cuenta que el impacto social que tiene Licencia Histórica es muy superior a cualquier revista académica por muy valorada que esta esté en los famosos "índices de impacto". Y eso que no manejamos las astronómicas cifras de visitas de otros blogs. Ahora bien, con uno vale, porque ya andamos todos muy quemados de la barra libre que otros pretenden

La segunda cuestión planteada por Mario y Andrea va unida y es la importancia que hay que dar al número de seguidores de las redes. Éste no es tan importante como pudiera parecer y sería más interesante el interactuar con ellos. Aquí lo tenemos claro. Hay una enorme diferencia entre los más de 4.000 seguidores de Licencia en Facebook y los más de 9.500 de Twitter. El número de los comentarios y visitas que generan los 4.000 de Facebook duplican a los más de 9.500 de Twitter. No entendemos muy bien por qué.

Cerramos con María Engracia Muñoz Santos y su blog Arqueología en mi jardín. Estaba seguro que su ponencia me iba a resultar de lo más divertida y enriquecedora. Ya con el nombre de su blog me tenía ganado. 

Hay que ser un poco ochentero, y por aquí lo somos alguno y mucho, para entenderlo. Tiene que ver con un tema del divertido grupo Un Pingüino en mi ascensor que para muchos es un himno "Cada noche una aventura y ya no me amuermo/Todo mi tiempo es para la arqueología,/Es mi ilusión, mi sustento, mi única alegría./Blandiendo mi pequeño azadón,/Soy carne de una superproducción,/Voy a encontrar el arca/O tal vez una sandalia de Amilcar Barca". Es una pena que el vídeo oficial no se pueda poner aunque podéis acceder a él desde aquí. Esta de concierto tampoco está mal. 


Volviendo a María Engracia Muñoz Santos y su blog Arqueología en mi jardín deciros que en absoluto nos defraudó y que nos sentimos muy identificados con la trayectoria y vivencias de Licencia Histórica. Haríamos un resumen, pero María Engracia tuvo la deferencia de colgar su ponencia en su blog y vamos a coger los fragmentos más interesantes para vosostros. Eso sí, no dejéis de visitar su blog. Es genial y aprovecho para disculparme por la imposibilidad de hacer una captura de pantalla de su blog. 
Arqueología en mi jardín nació en ese momento de verdadera desesperación. Los últimos exámenes a los que me había presentado ese febrero, habían sido una locura, las fuerzas me flaqueaban y mientras conducía en el coche camino de mi sede de la UNED no podía dejar de cantar la canción de un Pingüino en mi ascenso, “arqueología en mi jardín”. Realmente se había convertido en un himno para mí, veía que nunca iba a conseguir mi sueño de ser arqueóloga y que como mucho iba a poder excavar y estudiar las macetas de la terraza de casa de mis padres…
Nunca, creo, lo he contado en público. Licencia Histórica comenzó cuando llevaba un año en paro, después que cerraran la librería en la que trabajaba. Estaba desesperado, subiéndome por las paredes y el blog me sirvió para sentir que hacía algo. Seguimos con su la ponencia de María:
Reitero que nunca he buscado lectores, cierto es que me gusta que me lean, si no fuese así no publicaría en internet. Poco a poco, Arqueología en mi jardín, para leer historia, arte y arqueología en zapatillas de andar por casa, iba llenándose de entradas. Muchas han pasado inadvertidas y otras han tenido ¡gran éxito!, algunos de ellos son verdaderos expedientes X, como “Argos, el increíble perro de Ulises” que publiqué este agosto y tiene casi 7000 visitas. 
Y es que ése es también nuestro gran expediente X. No entendemos por qué unos artículos gustan y se leen y otros no. Te curras una entrada y piensas que vas a barrer y no la visita ni tu chica por equivocación. Escribes otra para salir del paso agobiado porque no te da tiempo a publicar y das la campanada. Esto a Juan, ingeniero hasta dormido, le traía por la calle de la amargura. No soporta no entender algo. Ahora creo que se ha dado por vencido en buscarle una explicación. A Mario le ocurre lo mismo, creo que a todos. 

Una de las claves, aprendida a base de batacazos, es no intentar escribir aquello que crees que puede interesar, sino aquello que a ti te interesa. Por ejemplo estas entradas no se están convirtiendo en top de visitas, pero creo que son muy interesantes para aquellos que quisieron y no pudieron ir a Arqueonet y, sobre todo, a mí me pareció de lo más interesante. Como dice María: 

Si que es cierto que me gusta ver las estadísticas, porque me gusta ver que la gente entra y me lee. Pero no selecciono los temas según los gustos de los lectores. Mi objetivo no es ser el blog más leído y mis entradas son las de un cuaderno de apuntes sobre temas que a mí me interesan, tener una libreta donde ir poniendo fotos y explicaciones me hacía sentir algo “rarita” y el formato blog era muy cómodo. Las entradas más leídas en muchísimos casos son las que considero más truño de todo lo que publico, pero ahí están… y gustan… ya sabemos, sobre gustos…

jueves, 24 de noviembre de 2016

Roanoke. La pesadilla de la colonia perdida.

Entrada realizada por Miriam Rodríguez Contreras.

Actualmente hay todavía muchos misterios son resolver. De lo que voy a hablar en este post sería un buen capítulo para Iker Jiménez, pero realmente ocurrió aunque se desconocen las causas de su desaparición. Me refiero a la colonia de Roanoke. 

Después de haber visto la última temporada de la serie americana American Horror Story que trata sobre una vivencia paranormal en un lugar de Carolina del Norte, que posteriormente se menciona que es la antigua Roanoke, decidí escribí un post sobre el origen de esta colonia y el misterio de su desaparición. 
Cartel promocional de la sexta temporada de AHS
El contexto histórico en el que nos encontramos es la Inglaterra isabelina. En estos momentos Inglaterra estaba en guerra con la Monarquía Hispánica y se buscaba la posibilidad de arrebatarle el monopolio marítimo que ésta tenía. De tal manera que se barajó la posibilidad de realizar incursiones en el Nuevo Mundo, por zonas que aún no estaban bajo el dominio español.

Así, sir Humphrey Gilbert comenzó a financiar dicha empresa, con el favor de la reina Isabel I pero por casualidades de la vida, Gilbert murió en 1583, encargándose, desde ese momento, el famoso sir Walter Raleigh. 

Tras obtener la carta real el 25 de marzo de 1584, Raleigh hizo los preparativos para que se comenzara la primera expedición el 27 de abril de ese mismo año a manos de Philip Amadas y Athur Barlowe. Su destino era explorar las costas de América del Norte. Esta primera expedición llegaría el 4 de julio de 1585. Allí, comenzaron a establecer relaciones con las tribus indígenas que ya habitaban: los secotan y los croatoan. Poco después, uno de los viajeros, Barlowe, regresó a Inglaterra con dos nativos y tras ello, Raleigh decidió organizar una segunda jornada, que fue dirigida por sir Richard Grenville. Este viaje partiría desde Plymouth el 9 de abril de 1585. 
Acuarela de la fortaleza la bahía de Guayanilla,
probablemente similar a la que se construyó en Roanoke
Fuente: Wikipedia.

Durante la exploración inicial ese encontraron con un asentamiento nativo: los aquascogoc. Durante los días que se establecieron allí  los ingleses acusaron a los nativos de haber robado ‘una copa de plata’. Este hecho se puede encontrar en los informes de Richard Hakluyt y como también se puede observar en ellos, la expedición como represalia terminó por saquear y quemar el asentamiento indígena.

La falta de comida en un lugar inhóspito, conllevó a Grenville a decidir volver a Inglaterra pero dejar a un centenar de hombres en el Nuevo Mundo para construir una colonia. Al cargo de la colonia dejó a Ralph Lane, que construyó un pequeño fuerte y con varios hombres exploraron la isla. Sin esperanzas ya de que volviera una nueva expedición a la isla, Grenville decidió regresar a Inglaterra, dejando únicamente un pequeño destacamento en el asentamiento con el objetivo de mantener la presencia inglesa. Hasta ahí podemos decir que iba todo perfecto, ¿entonces qué ocurrió para que se denominara posteriormente La Colonia Perdida?

En 1587, Raleigh envió de nuevo un grupo para colonizar la bahía de Chesapeake al cuyo frente estaba John White. Durante su viaje, fueron a Roanoke para reunirse con los colonos que anteriormente había dejado Grenville. Su llegada se fecha el 22 de julio de ese año. Sin embargo, cuando llegaron, no encontraron nada salvo un esqueleto. ¿Podría ser uno de las personas inglesas que se habían aposentado allí? No lo sabían. No obstante, no les ahuyentó para colonizar de nuevo Roanoke y establecer de nuevo contacto con las tribus nativas que hemos descrito antes. 

Como las relaciones anteriores fueron malas, las tribus nativas desecharon la idea de tratar pacíficamente con los nuevos colonos. Ante esto y la falta de comida, White volvió a Inglaterra con unos pocos acompañantes para recoger provisiones. Exactamente, el asentamiento estaría compuesto por “90 hombres, 17 mujeres y 11 niños”.

Debido a la guerra anglo-española, White no pudo volver a Roanoke hasta 1590. Sin embargo, había ocurrido lo mismo que la primera vez: Todos habían desaparecido, incluso las fortificaciones que se habían construido y esta vez no había ningún rastro que explicara dónde o cómo. La única señal que hallaron fue la palabra “croatoan” tallada en un poste que había en una valla que rodeaba la aldea y la palabra “cro” tallada en un árbol. Según las suposiciones de White, se creía que los colonos que se habían quedado habían huido – por lo que fuera – a la llamada “Isla de Croatoan” – la actual isla de Hatteras – pero no pudo investigarlo debido al mal tiempo y al miedo de sus acompañantes.
 John White vuelve a Roanoke. Fuente: Canal Historia.
¿Qué ocurrió realmente? Históricamente no se sabe a ciencia cierta. Hay muchas hipótesis que se han ido planteando a lo largo de los años. Está la idea de que los colonos, al ver que no venía nadie para ayudarles, intentaron regresar a Inglaterra pero durante su viaje, la embarcación se hundiría.

Los únicos datos que se han encontrado, hace unas décadas, fueron arqueológicas. Entre lo que se halló se encontraban: un anillo con sello inglés de oro, datado en el siglo XVI, armas de chispa y dos cuartos de penique, también del siglo XVI, no muy lejos de la antigua colonia de Roanoke. 

Estos hechos se descubrieron gracias a “The Croatoan Project”, organizado en 1998 por la Universidad del Este de Carolina. Los investigadores del proyecto relacionaron el selló del anillo con el escudo de armas de la familia Kendall. Si se relaciona con las fechas de la colonia de Roanoke, existió un tal Master Kendall que estuvo en la colonia entre 1585-1586. Aún no está confirmado, pero este dato podría representar una conexión material.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Viaje con Historia: Kakadu, el extremo norte del gran sur

Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente
Mark Twain

Australia es un país inmenso, dentro del cual cabría perfectamente toda la Unión Europea, y aún quedaría sitio para algún país grande más. Y como corresponde a una superficie tan grande (más de 7,5 millones de km²), hay enormes contrastes de paisajes y climas.

Tal como les conté ya, la inmensa mayoría del país la ocupa un gran desierto, donde destaca en todos los sentidos la presencia de Uluṟu. Sin embargo, la zona norte es tropical, con muchísima lluvia, humedad y calor. En el llamado Territorio del Norte se dan ambos extremos, ya que es la región administrativa a la que pertenecen tanto el parque nacional de Uluṟu-Kata Tjuṯa (pese a estar a unos 2.000 km de Darwin, la capital del mismo) como el parque nacional que nos ocupa hoy, Kakadu.
Panorama desde lo alto de Ubirr, yacimiento de pinturas rupestres (Archivo propio)
Nunca la sabiduría dice una cosa y la naturaleza otra

En el periplo por la gran isla era curioso comprobar como el viaje a Kakadu era una asignatura pendiente de muchos australianos de otras regiones. Y es que dadas las distancias que se manejan por esos lares, desde luego no es una excursión de fin de semana. Para empezar, el parque nacional tiene una extensión de unos 20.000 km² (más o menos como la provincia de Cáceres).
Cigüeña de cuello negro o jabiru
(Archivo propio)

La palabra Kakadu proviene de la lengua aborigen llamada Gagudju (ya extinta, como el 90% de las mismas). Los aborígenes habitan la zona desde hace al menos 40.000 años, y gran parte del parque nacional les pertenece. Aparte de ellos hay muy pocos habitantes, principalmente relacionados con la industria turística y la mina de uranio próxima (se cree que el parque contiene un 10% de las reservas mundiales). Para una de las tribus, la palabra para los no aborígenes es balanda... que proviene de hollander (holandés), los primeros europeos que aparecieron por esas tierras.

Uno de los atractivos de Kakadu es poder imaginar como era el mundo antes de la aparición de los humanos; su riqueza natural es impresionante, y podemos ver muchísimas especies de plantas y animales, especialmente aves que habitan en los humedales. Termiteros gigantes, aves como el jabiru, y los grandes protagonistas: los cocodrilos (los que vivieron los 80 recordarán la película Cocodrilo Dundee)

En lo referente a los cocodrilos, en el parque hay dos especies de los mismos: el de Johnston, pequeño y que se alimenta sobre todo de peces, y el de agua salada, que se alimenta de cualquier tipo de animal... incluyendo turistas, si se tercia. Una de las advertencias que nos hicieron al respecto (y no fueron pocas) fue que ni se nos ocurriera hacer la gracia de empujar a alguien al agua, ya que legalmente podría implicar una acusación de intento de asesinato.
Cocodrilos en Kakadu (Archivo propio)
Después de Altamira, todo parece decandente

En lo referente a la riqueza inmaterial, evidentemente esta descansa en la historia y cultura aborigen. Además, al igual que ocurría en Uluṟu, hay pinturas rupestres en varios yacimientos, de los que sabemos la mayor parte de su significado, al haber pervivido la mayor parte de las tribus que las crearon hace al menos unos 20.000 años.

Los yacimientos en cuestión son Ubirr, Nourlangie y Nanguluwur. Las pinturas hacen referencia en gran parte al "tiempo del sueño", la época de la creación, y representan figuras como los espíritus Mimi, o el demoníaco Namandi. Existen también representaciones de lo que parece uno de los primeros barcos europeos y de la fauna local, como los peces barramundi (muy sabrosos, por cierto), o incluso animales extintos, como el tigre de Tasmania.
Representación de una danza aborigen en el yacimiento de Nourlangie (Archivo propio).
Algunas de las pinturas son realmente curiosas, como las denominadas de rayos X, donde se muestran algunas características internas de los seres representados. Para que nos hagamos una idea de la pervivencia de la cultura y del simbolismo, cabe decir que las pinturas más recientes fueron realizadas en los años 80; son célebres las realizadas en los en los años 60 por Najombolmi.
Pintura en Angbangbang, a los pies de Nourlangie (Archivo propio)
Sin embargo, a pesar de la persistencia de la cultura aborigen en la zona, las pinturas sufren algunas amenazas: el agua, las hormigas y avispas que anidan junto a algunas de las pinturas y, sobre todo, los turistas carentes de sentido común; en los años 70 se destruyeron algunas piezas debido a la acción de los mismos, quienes llegaron a robar algunos elementos considerados como reliquias.
Pintura en Angbangbang, a los pies de Nourlangie (Archivo propio)
Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen

Los aborígenes reciben el nombre Bininj en la zona norte del parque, y Mungguy en el sur; hay aproximadamente 500 aborígenes en la zona, que se agrupan en 19 clanes y organizan las relaciones en un sistema bastante complejo de tipo binario; todo (personas, plantas, animales, ceremonias, tierras, etc.) se dividen en Duwa o Yirridja, y cada uno de ellos en 8 grupos de "piel", determinada por la madre pero heredan la del padre. Esto determina, por ejemplo, las posibles relaciones o matrimonios, ya que su concepto de lo que sería un relación incestuosa es mucho más amplia. Por otra parte, dividen el año en 6 estaciones, que pueden ver en la imagen siguiente.
Calendario de los aborígenes de Kakadu, en el centro de visitantes Warradjan (Archivo propio)
La primera llegada en tiempos históricos a la zona norte de Australia es reclamada por distintas culturas: chinos, malayos y portugueses, aunque los primeros documentos son atribuibles a los ya citados holandeses. En todo caso la zona no fue explorada de manera sistemática hasta comienzos del siglo XIX por parte de los británicos.

Los aborígenes de toda Australia tuvieron que pagar un duro peaje al entrar en contacto con los europeos. Cuando este contacto se produjo, la mayor parte eran nómadas y su modo de vida se basaba en la caza y la recolección, pero la llegada de los europeos implicó su expulsión de muchas de sus tierras y la llegada de enfermedades como la viruela. 

Aunque llegaron a oponer resistencia armada a muchos de los abusos en su contra, se estima que su población pasó de unos 300.000 individuos en 1788 a 67.000 en 1930. Especialmente duros fueron los años entre 1869 y 1976; en ese periodo, tanto el gobierno como las misiones religiosas secuestraron hasta 100.000 niños pequeños, con la excusa de rescatarlos del inevitable final de los pueblos aborígenes, destinados a la extinción. Se llama a los niños afectados por esta práctica las generaciones robadas.

Sin embargo, gracias a los movimientos civiles, las cosas empezaron a cambiar. En 1967 se les concedió el derecho a la ciudadanía (hasta entonces, entraban en el estatus legal de "fauna silvestre"). En 1976 la Ley de Derechos de la Tierra aborigen del Territorio del Norte devolvió la propiedad de sus reservas a los aborígenes y les permitió reivindicar la tierra pública sin dueño; grupos aborígenes u otras comunidades gestionan el 11% del territorio australiano.

En 1999 el gobierno australiano publicó un documento lamentando el daño a los aborígenes en el pasado, aunque no llegó a hacer pública una disculpa en regla por miedo a que ésta acarrease acciones legales para compensar el daño recibido. Finalmente, en 2008 se hizo pública una disculpa oficial por las generaciones robadas.

Hoy día, si bien las relaciones entre aborígenes y occidentales están mucho más normalizadas, siguen existiendo fricciones. Por ejemplo, entre los aborígenes, al abundar las subvenciones gubernamentales, hay un alto índice de paro, y frecuentes problemas de alcoholismo y drogadicción. Igualmente, algunas de las legislaciones que les atañen se consideran paternalistas y dictatoriales, y hay una gran tasa de encarcelamientos. Muchos de estos problemas recuerdan a la Sudáfrica del Apartheid; en resumen, que aún falta mucho por hacer.
Cartel en Ubirr, con algunos de los aborígenes que lucharon por la gestión de la zona (Archivo propio)